El Cairo, EGIPTO (Agencia Fides, 11/04/2017) – La masacre del Domingo de Ramos “pone a
prueba la fe de los cristianos egipcios. Incluso el Papa Tawadros está
triste y afligido, y no es fácil conseguir hablar con él. Nosotros, ante
todo esto, miramos a los nuevos mártires y pedimos con más fuerza que
Cristo nos consuele y custodie nuestra esperanza en la Resurrección”.
Así el Patriarca Ibrahim Isaac Sidrak, Primado de la iglesia copta
católica, describe a la Agencia Fides el estado de ánimo generalizado
entre muchos bautizados egipcios, tras las masacres perpetradas el
domingo pasado en dos iglesias copto ortodoxas por dos kamikaze,
revindicados por los terroristas afiliados
al Estado Islámico (Daesh).
“El día de las masacres” revela a la Agencia Fides el Patriarca Sidrak
“me encontraba en Alejandría y celebré la misa en nuestra catedral, que
está a 200 metros de distancia de la catedral copta ortodoxa.
“Escuchamos la fuerte explosión”.
Según el Patriarca copto católico, “el que el Papa Francisco haya
confirmado su visita es una señal importante para los cristianos y para
toda la nación egipcia: una posible cancelación del programa habría dado
la impresión de que los que siembran el terror puede prevalecer”.
En contraste con las estrategias terroristas, el primado de la Iglesia
copta católica considera inadecuada la estrategia que se basa solo en la
represión y caza a los asesinos después de que los crímenes sean
cometidos: “Detrás de estas acciones inhumanas, hay discursos que
albergan odio, que circulan incluso en los medios de comunicación, y en
última instancia afectan a la mentalidad de muchas personas. Desde hace
dos años, el presidente egipcio al Sisi insiste en que hay que cambiar
el 'discurso religioso' para cortar de raíz los pensamientos aberrantes
que alimentan el terrorismo. Pero esas palabras no son escuchadas.
Incluso ciertos círculos vinculados a Al-Azhar no están convencidos de
la necesidad de cambiar”.
Después de los atentados – explica el Patriarca - “Nos llegan de todas
partes peticiones para aumentar la seguridad delante de las iglesias,
durante las liturgias de la Semana Santa. Y son las misma iglesias las
que deben asumir los costes de la mayor parte de los servicios de
seguridad. No quiero acusar a nadie, pero la amargura de muchos es
debido al hecho de que estas matanzas se repiten siempre de la misma
manera, con la misma dinámica, y nada parece cambiar. En esta situación,
a menudo son los laicos los que nos confortan y sostienen la esperanza
de todos. Oramos para que el Señor muestre su victoria, e incluso
convierta los corazones de los verdugos, como también ha pedido el Papa
Francisco. Con estas oraciones vamos al encuentro de Jesús, para
celebrar su resurrección, en el día de Pascua”.