Friburgo, SUIZA (Agencia Fides, 16/09/2021) - Con el lema “¿Callar? ¡Imposible!”. Missio
Suiza, las Obras Misionales Pontificias de Suiza, presentan la Iglesia
de Vietnam durante el Mes de la Misión Universal en octubre de 2021.
Esta Iglesia da testimonio del Evangelio con hechos más que con
palabras, subraya la nota de Missio enviada a la Agencia Fides. Un
carisma tanto más ejemplar cuanto que el gobierno ofrece poco espacio
público a la Iglesia católica.
El versículo “No podemos callar lo que hemos visto y oído” de los Hechos
de los Apóstoles (4:20) ha inspirado el lema del Mes Misionero de este
año. “Pedro y Juan tienen que justificarse ante las autoridades de
Jerusalén por haber proclamado públicamente la resurrección de Jesús.
Pero es ‘imposible’ que permanezcan en silencio. Al igual que los
apóstoles Pedro y Juan, la Iglesia de Vietnam nunca ha estado callada”,
explica Martin Brunner-Artho, director nacional de Missio.
La Iglesia católica de Vietnam tiene una historia muy agitada, cuyos inicios se remontan a mediados del siglo XVI. Algo menos del 7% de la población es católica, es decir, unos 7 millones de personas. La Iglesia de Vietnam está marcada por la separación del país, una larga guerra, el éxodo de gran parte de la población y la represión del gobierno comunista. “La Iglesia es libre de gestionar sus asuntos internos, porque la libertad de religión y creencia está consagrada en la Constitución del país. Pero sigue teniendo que actuar con precaución de cara al exterior, porque está vigilada por el gobierno vietnamita”, añade Martin Brunner-Artho. Las parroquias y las órdenes religiosas son muy activas en la atención a los inmigrantes internos y colaboran con los jardines de infancia. Por otro lado, la Iglesia católica no tiene derecho a tener sus propias escuelas u hospitales. Durante la pandemia, muchas parroquias se han distinguido por apoyar a las familias necesitadas, a los ancianos y a los enfermos, organizando comedores sociales y ofreciendo atención médica gratuita.
Como muchas otras iglesias locales, la vietnamita vive de la colecta
universal de fondos, que ha disminuido drásticamente durante la pandemia
de Covid-19. La labor pastoral y el trabajo social se han visto
dificultados porque las medidas para combatir la pandemia han paralizado
la vida pública y eclesiástica. Por ello, muchos católicos dependen de
la ayuda del Fondo de Solidaridad de la Iglesia Universal, tanto en
Vietnam como en el resto del mundo. “La colecta solidaria organizada en
todo el mundo con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones - que
tendrá lugar el 24 de octubre de 2021- es un signo de que consideramos a
los pueblos de América Latina, África, Asia y Oceanía, como nuestros
hermanos en la fe. Con esta recaudación de fondos reforzamos su labor.
También les damos una señal fuerte: no les abandonamos, ni material ni
espiritualmente”, concluye el director de Missio.