Astana, KAZAJISTÁN (Agencia Fides, 16/09/2021) – “Aunque la Iglesia católica es una realidad pequeña, está presente en todo Kazajistán. Especialmente en verano, una temporada relativamente corta en el país, tenemos numerosas actividades de formación en la fe y de misión, dedicadas especialmente a los niños y jóvenes. Y en centro de todas estas actividades misioneras es Cristo vivo” así lo explica a la Agencia Fides, el P. Leopold Kropfreiter, SJM, misionero de nacionalidad austriaca, director nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP) en Kazajistán. Como único director nacional de las OMP en toda Asia Central, el sacerdote afirma que “tiene como primera tarea el compromiso con la animación misionera”. “La mayor parte de las actividades de pastoral juvenil y misionera -dice- se realizan en verano, porque en otras épocas del año las condiciones climáticas adversas no lo permiten”.
A pesar de los efectos de la pandemia, que ha obligado a cambiar
repentinamente la planificación de varios encuentros, “hemos visto entre
los jóvenes un fuerte deseo de espiritualidad, oración y comunidad, que
se vive en la vida real y no en el espacio digital”, ha señalado el
padre Leopold.
“Algunos de los aspectos más destacados de las actividades de verano –
explica -, han sido los numerosos campamentos escolares para niños que
se han celebrado en casi todas las parroquias. Estos campamentos sirven
para que los niños conozcan la fe y la Iglesia, para que la comprendan
más profundamente y también para que pasen un tiempo feliz juntos. Los
niños musulmanes también participan muy a menudo en estos eventos, que
les comportan un primer contacto con Cristo y la Iglesia. Estos
encuentros son experiencias muy valiosas”.
“De gran importancia -continúa el director- son las reuniones del
‘Movimiento de Corazones Puros’, que se celebran varias veces al año
desde hace casi 10 años. Los jóvenes a partir de 14 años tienen la
oportunidad de hacer nuevos amigos y practicar juntos su fe y su vida
cristiana. Nuestra principal actividad es el Festival de la Juventud que
se celebra anualmente en el Santuario Mariano Nacional de la pequeña
aldea esteparia de Osjornoe. El año pasado la iniciativa se canceló
debido a Covid-19. Este año hemos decidido, a pesar de algunas
restricciones, celebrar el festival a menor escala. Hemos limitado el
número de participantes a 100 personas”.
Ha sido una experiencia edificante para los jóvenes: “En los cinco días
que incluye la fiesta de la Asunción de la Virgen, el pasado mes de
agosto - informa el sacerdote -, los jóvenes tuvieron un rico programa
dedicado al Año de la Familia. La Sagrada Familia de Nazaret fue nuestro
modelo que dio forma a todo el programa. El balance podría resumirse
así: el encuentro con Cristo vivo es alegría y llena la vida de
sentido”.
El director nacional concluye: “Aunque las parroquias y las diócesis son
muy pequeñas en relación con el número de creyentes, siguen teniendo
una vida de fe muy viva y de trabajo pastoral, cuyo centro es el
encuentro con Cristo en la Palabra y los sacramentos. Un gran reto para
la Iglesia en Kazajstán es la emigración, especialmente de la generación
más joven, a países como Polonia, Alemania y otros”.
El cristianismo en Kazajstán tiene una historia antigua que se remonta a
los primeros asentamientos de los nestorianos, que fundaron sus
primeras iglesias en el sur del país en la Edad Media. En la actualidad,
aunque la mayoría de la población es musulmana suní, la mayoría de los
cristianos son miembros de la Iglesia Ortodoxa Rusa. Alrededor del 1% de
la población, es decir, unas 150.000 personas, son católicas.