Beirut, LÍBANO (Agencia Fides 16/09/2021) - En un Líbano abrumado por una crisis
devastadora, que además tiene efectos alarmantes en el sistema escolar
nacional, es importante y necesario que las enseñanzas propuestas por el
papa Francisco en el llamado “Documento de Abu Dhabi” y en la encíclica
“Hermanos Todos” se conviertan en la “brújula” capaz de guiar e
inspirar el trabajo educativo realizado por las escuelas católicas en el
País de los Cedros. Este es el “camino” sugerido por el cardenal
libanés Béchara Boutros Raï en su discurso de ayer, miércoles 15 de
septiembre, en Beirut, durante la sesión inaugural del 27º Coloquio de
las escuelas católicas libanesas.
En un Líbano desgarrado y paralizado por los conflictos entre partidos y
bloques políticos – ha sugerido el Patriarca-, el Documento sobre la
Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común (firmado
por el Papa y Ahmed al Tayyeb, Gran Imán de Al Azhar, el 4 de febrero de
2019), junto con la encíclica papal firmada por el sucesor de Pedro en
Asís el 3 de octubre de 2020, sugieren una perspectiva y una “vía”
operativa en plena consonancia y afinidad con el alma y la historia de
la nación libanesa. Una nación fundada en la coexistencia de cristianos y
musulmanes, en el diálogo entre los diferentes pueblos, en la gestión
equitativa del poder político entre los diferentes componentes étnicos y
religiosos nacionales, en los principios de ciudadanía y neutralidad
con respecto a los conflictos y contrastes entre los bloques de poder
regionales y mundiales.
El horizonte de colaboración y solidaridad indicado por el Documento de
Abu Dhabi y por “Hermanos Todos” – ha sugerido el Patriarca maronita-
puede y debe inspirar también la búsqueda de soluciones a los problemas
concretos que amenazan, de forma cada vez más alarmante, el futuro de
todo el sector de las escuelas cristianas libanesas. En particular, el
cardenal libanés ha sugerido que “las escuelas no sólo deben moverse en
una perspectiva de reivindicación de derechos y prerrogativas con
respecto a las instituciones políticas, sino que también deben encontrar
nuevas formas de colaboración y coordinación internas, que alcancen la
experimentación de sistemas de reparto de presupuestos y de apoyo a las
instituciones educativas abrumadas por la crisis económica que está
dejando a una gran parte de la población libanesa por debajo del umbral
de la pobreza.
En el Líbano, la situación económica de muchos centros educativos
privados empeoró especialmente desde el verano de 2017, después de que
el entonces gobierno aplicara las nuevas “tablas salariales” para los
trabajadores del sector público, incluido el sector escolar. Desde
entonces, la crisis económica y los cierres de centros educativos
durante la virulenta pandemia de Covid-19 han hecho insostenible la
situación, especialmente para los centros que operan en las zonas
urbanas y rurales menos prósperas del país. En un primer momento,
representantes autorizados de la Iglesia maronita hicieron un
llamamiento al gobierno y a las instituciones nacionales para que
“asumieran sus responsabilidades” y encontraran recursos públicos para
apoyar el sistema escolar en crisis. Pero ya en septiembre de 2019, en
la conferencia anual organizada por el Secretariado de Escuelas
Católicas del Líbano, no sólo hubo reclamos, protestas y acusaciones
dirigidas a los políticos. En
algunos discursos no faltaron los acentos
autocríticos y las peticiones de revisar las dinámicas internas de toda
la red de escuelas católicas, fomentando formas de colaboración y ayuda
entre las escuelas que gozan de buena salud financiera y las que
desarrollan su labor educativa entre los segmentos de población más
débiles económicamente. Entre otras cosas, el padre Charbel Batour,
rector del Colegio de Notre Dame de Jamhour, había propuesto la creación
de un “fondo nacional” auto-gestionado para las escuelas cristianas,
que sirviese para apoyar la labor educativa de las escuelas con
dificultades, dado que “no se puede esperar en la ayuda del Estado”.
Antes de la crisis, las escuelas católicas libanesas contaban con al menos 200.000 alumnos. Un año más, al iniciarse el curso escolar bajo la amenaza de una grave escasez de combustible y el riesgo de un rebrote de la pandemia, los responsables de la Secretaría de Coordinación de las Escuelas Católicas Libanesas constatan que el propio estado de crisis impulsa reformas drásticas para garantizar la sostenibilidad y la continuidad de la importante labor educativa que se lleva a cabo en beneficio de toda la nación.
A principios de septiembre, el presidente libanés
Michel Aoun anunció la convocatoria de una conferencia extraordinaria
para abordar la emergencia escolar, que se ha convertido en un alarmante
problema nacional, y para incluir en el orden del día la petición de
garantizar al sector escolar no estatal el acceso a los fondos que el
Líbano está recibiendo en estos momentos de crisis de los donantes, los
países “amigos” - empezando por Francia - y las instituciones
internacionales.