La
comunidad cristiana, es la casa de los que creen en Jesús como fuente
de fraternidad entre todos los hombres. La Iglesia camina entre los
pueblos, en la historia de los hombres y mujeres, de los padres y las
madres, de los hijos y las hijas. ''Esta -explicó el Pontífice- es la
historia que importa al Señor. Los grandes eventos de las potencias
mundanas se escriben en los libros de historia, y permanecen allí. Pero
la historia de los afectos humanos se escribe directamente en el corazón
de Dios y es la historia que permanece para la eternidad. Este es el
lugar de la vida y de la fe. La familia es el lugar de nuestra
iniciación - insustituible, indeleble - a esta historia, de vida plena
que culminará en la contemplación de Dios por toda la eternidad en el
cielo, pero empieza en la familia''.
También
el Hijo de Dios aprendió la historia humana de esta manera, y la
recorrió hasta el final... Después, cuando salió de Nazaret y comenzó su
vida pública, ''formó a su alrededor una comunidad, una "asamblea", un
con-vocación de personas. Este es el significado de la palabra
"iglesia".
En
los Evangelios, la asamblea de Jesús asume la forma ''de una familia
hospitalaria, no de una secta exclusiva, cerrada''. ''Nos encontramos
-observó FRANCISCO- con Pedro y con Juan, pero también con los
hambrientos y los sedientos, los forasteros y los perseguidos,la
pecadora y el publicano, los fariseos y las multitudes. Y Jesús no cesa
de acoger a todos y de hablar con ellos , incluso con los que ya no
esperan encontrarse con Dios en su vida. ¡Es una fuerte lección para la
Iglesia! Los mismos discípulos fueron elegidos para hacerse cargo de
esta asamblea, de la familia de los invitados de Dios''.
Para
que en nuestros días siga viva la realidad de la asamblea de Jesús,
''es indispensable reavivar la alianza entre la familia y la comunidad
cristiana. Podríamos decir -afirmó el Papa- que la familia y la
parroquia son los dos lugares en los que se realiza la comunión de amor
que tiene su fuente última en Dios mismo. Una Iglesia, realmente según
el Evangelio, no puede por menos que tener la forma de un hogar
acogedor, con las puertas abiertas, siempre. Las iglesias, las
parroquias, las instituciones con las puertas cerradas, no se pueden
llamar iglesias, se deben llamar museos''.
''Hoy
esta alianza es crucial -recalcó el Obispo de Roma- Contra los "centros
de poder " ideológicos, financieros y políticos, ponemos nuestras
esperanzas en estos centros de amor, evangelizadores, llenos de calor
humano, basados en la solidaridad y la participación y también en el
perdón entre nosotros. Por supuesto, se necesita una fe generosa para
encontrar la inteligencia y el coraje de renovar esta alianza. Las
familias a veces retroceden, diciendo que no están a la altura... ¡Pero
nadie está a la altura!... Sin la gracia de Dios, no podremos hacer
nada. Todo se nos da gratis. Y el Señor nunca viene a una nueva familia
sin hacer algún milagro. Recordemos lo que hizo en las bodas de Caná,
Sí, el Señor, si nos ponemos en sus manos, nos hace cumplir milagros:
esos milagros de todos los días, cuando el Señor está allí, en aquella
familia''.
Naturalmente
la comunidad cristiana debe hacer su parte. Por ejemplo, ''...
favoreciendo el diálogo interpersonal y la comprensión y el respeto
mutuo. ¡Que las familias tomen la iniciativa y se sienten responsables
de aportar sus preciosos dones a la comunidad! -exclamó el Santo Padre al
final de su catequesis- Todos debemos ser conscientes de que la fe
cristiana se juega en el campo abierto de la vida compartida con todos.
La familia y la parroquia deben cumplir el milagro de una vida más
comunitaria para la entera sociedad''.
Después
de las catequesis, en los saludos en francés, inglés, alemán, español, portugués, árabe y polaco a los diversos grupos de fieles, el
Papa señaló que hoy se celebra la memoria litúrgica del jesuita Pedro
Claver, patrono de las misiones en África y exhortó a que el ejemplo del
santo, con su incansable servicio a los últimos empujase a los jóvenes a
elegir la solidaridad con los necesitados;que su vigor espiritual
ayudara a los enfermos a llevar la cruz con valor y su amor por Cristo
fuera modelo para los recién casados del amor que debe ocupar el centro
de la familia.
Esta fueron sus palabras en castellano:
"Queridos hermanos y hermanas:
Esta mañana reflexionamos sobre la íntima relación que hay entre la familia y la comunidad cristiana: la Iglesia es una familia espiritual, casa de los que creen en Jesús y viven según sus enseñanzas, y la familia, una pequeña Iglesia doméstica, escuela de amor a Dios y al prójimo.
De los grandes eventos de la historia del mundo sólo queda el recuerdo en los libros. La historia de los afectos de las personas, en cambio, se conserva en el corazón de Dios y se inicia en la familia. Esa es la historia que cuenta. Y así lo experimentó Jesús, Hijo de Dios, que nació en una familia y en ella, por 30 años, aprendió la condición humana, en la sencillez de una dura vida de trabajo, en una aldea insignificante. Cuando inició su vida pública, quiso formar a su alrededor una comunidad, una “Asamblea”, una con-vocación de personas: quiso la Iglesia. No la quiso como una secta para privilegiados, sino como una familia hospitalaria, una casa donde todos, sin exclusión, fueran acogidos y amados. Es indispensable, pues, que la Iglesia y la familia caminen juntas como testigos de la comunión de amor, cuya fuente última es Dios mismo.
Esta mañana reflexionamos sobre la íntima relación que hay entre la familia y la comunidad cristiana: la Iglesia es una familia espiritual, casa de los que creen en Jesús y viven según sus enseñanzas, y la familia, una pequeña Iglesia doméstica, escuela de amor a Dios y al prójimo.
De los grandes eventos de la historia del mundo sólo queda el recuerdo en los libros. La historia de los afectos de las personas, en cambio, se conserva en el corazón de Dios y se inicia en la familia. Esa es la historia que cuenta. Y así lo experimentó Jesús, Hijo de Dios, que nació en una familia y en ella, por 30 años, aprendió la condición humana, en la sencillez de una dura vida de trabajo, en una aldea insignificante. Cuando inició su vida pública, quiso formar a su alrededor una comunidad, una “Asamblea”, una con-vocación de personas: quiso la Iglesia. No la quiso como una secta para privilegiados, sino como una familia hospitalaria, una casa donde todos, sin exclusión, fueran acogidos y amados. Es indispensable, pues, que la Iglesia y la familia caminen juntas como testigos de la comunión de amor, cuya fuente última es Dios mismo.
Saludo a los peregrinos de lengua española, a todos los grupos
provenientes de España y de otros países latinoamericanos, en particular
al grupo de la Academia Superior de la Policía de Colombia. Roguemos al
Señor, por intercesión de María, Madre del Buen Consejo, que renueve y
fortifique con su gracia el vínculo entre la familia y la comunidad
cristiana, para que sigan ofreciendo esperanza y alegría a nuestra
sociedad actual, que a menudo no les da el valor suficiente. Muchas
gracias".
La Audiencia General concluyó con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica impartida por el Pontífice.