El
Papa saluda en particular, a nuestros hermanos y hermanas de diferentes
tradiciones cristianas que representan a las comunidades que sufren por
su fe en Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. ''Pienso con gran
tristreza -escribe- en la creciente discriminación y persecución de los
cristianos en Oriente Medio, África y Asia y otros lugares del mundo.
Esta reunión demuestra que, como cristianos, no somos indiferentes al
sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas''.
''En
diferentes partes del mundo -observa el Pontífice- el testimonio de
Cristo, a veces hasta el derramamiento de sangre se ha convertido en una
experiencia común de los católicos, ortodoxos, anglicanos,
protestantes, evangélicos y pentecostales, que es mucho más profunda y
fuerte que las diferencias que separan todavía nuestras iglesias y
comunidades eclesiales. La communio martyrum es el signo más evidente de
nuestro camino común. Al mismo tiempo, la reunión dará voz a las
víctimas de la injusticia y la violencia, y tratará de mostrar el camino
que llevará a la familia humana lejos de esta trágica situación''.
FRANCISCO
finaliza asegurando a todos su cercanía espiritual y manifestando el
deseo de que los mártires de hoy, perteneciente a muchas tradiciones
cristianas, ''nos ayuden a entender que todos los bautizados son
miembros del mismo Cuerpo de Cristo, su Iglesia y de que consideremos esta verdad tan profunda como un llamamiento a perseverar en nuestro
camino ecuménico hacia la comunión plena y visible, creciendo más y más
en el amor y la comprensión mutua''.
Durante
la reunión el Foro pidió a los perseguidores de los cristianos que
detuvieran su violencia, a los gobiernos que respetasen y protegieran la
libertad religiosa y especialmente que defendieran a los cristianos y a
las personas perseguidas en razón de su credo, a los medios de
comunicación que informasen correctamente de las violaciones de la
libertad religiosa y de las discriminaciones y la persecución de los
cristianos. Gran importancia tuvo el tema de la educación de los jóvenes
y de la solidaridad entre los cristianos.
Durante
los tres días de la reunión, los participantes comenzaron la jornada
con una oración en la catedral ortodoxa de Tirana, dedicada a la
Resurrección de Cristo, en el Centro de la Alianza Evangélica de Albania
y en la Catedral católica de San Pablo, para rezar por los 200 millones
de cristianos perseguidos en el mundo. El Foro concluyó el día en que
los católicos albaneses recuerdan el 25 aniversario de la primera misa
celebrada en un cementerio de Scutari por un sacerdote que sobrevivió a
las cinco décadas de represión religiosa bajo el régimen comunista en
ese país.