CIUDAD DE MÉXICO (Agencia Fides, 10/11/2015) – “Según el Programa Especial de
Migración 2014-2018 publicado en el Diario Oficial de la Federación el
30 de abril de 2014, los ideales de la política migratoria tienen por
objeto superior el 'bienestar del emigrante, a través del ejercicio
efectivo de su identidad, del disfrute de sus derechos sociales,
económicos y culturales'; sin embargo, México es el lugar donde los
migrantes sufren, padecen, mueren. El territorio nacional se convierte
en campo de sangre abonado por intereses mezquinos e inhumanos al
explotar estas situaciones de vulnerabilidad de hombres, mujeres y niños
provocando la indignación y señalando las políticas oficiales de
hipócritas, falaces e ineficaces”: Es lo que se lee en el editorial del
último número de “Desde la Fe”, el periódico de la Arquidiócesis de
México, recibido en la Agencia Fides.
Con el título “Crisis humanitaria de los migrantes”, la iglesia católica
de la capital mexicana denuncia una vez más la difícil situación de los
muchos grupos de centroamericanos que cruzan el país para llegar a los
Estados Unidos. Aunque los medios de comunicación se han centrado en la
próxima visita del Santo Padre en México, el semanal diocesano recuerda
que el Papa visitará la realidad mexicana y este aspecto es parte de
ella.
“En 2014, los delitos cometidos contra migrantes aumentaron – prosigue
el editorial -. La tasa de secuestros aumentó al 800%; en 2013, según la
Comisión Nacional de Derechos Humanos, cerca de 11 mil personas fueron
privadas de la libertad sufriendo vejaciones contra su integridad y
seguridad. Un informe de la Comisión Interamericana de los Derechos
Humanos de ese año señaló la existencia de múltiples casos de secuestro
contra migrantes obligados a trabajos forzados, desapariciones forzadas y
víctimas de violencia y explotación sexual de organizaciones protegidas
por fuerzas policiales y agentes del Instituto Nacional de Migración
involucrados en la comisión de delitos y transgresión de los derechos
humanos. Ese mismo informe no duda en afirmar que la situación de los
migrantes representa 'una de las principales tragedias humanitarias y de
violaciones masivas a los derechos humanos en la región'”
El texto termina con la siguiente reflexión: “México debería sostener
una política fuerte, decisiva y valiente contra los dictados de otras
potencias que han maltratado a los migrantes... Es apremiante el
llamamiento de la Iglesia para acabar con esta vergüenza de políticas
destructoras e ineficaces y apelar a la solidaridad en defensa de los
migrantes señalados como los no iguales a nosotros”.