Durante las conversaciones, transcurridas en un clima de cordialidad se constataron las buenas relaciones bilaterales entre la Santa Sede y Granada, así como la importante contribución de la Iglesia católica para el desarrollo del país, sobre todo en lo que respecta a los desafíos sociales y la educación de los jóvenes.
Asimismo hubo un intercambio de pareceres sobre el panorama de la situación en la región del Caribe, con especial referencia a los problemas económicos y a los ambientales relacionados con el cambio climático.