Dinajpur, BANGLADESH (Agencia Fides, 09/12/2015) – “Después del atentado al misionero del PIME,
Padre Piero Parolari, la policía patrulla las misiones de Dinajpur, y
sólo podemos salir si vamos con una escolta. Es una situación que te
hace sentir incómodo, y espero que no dure mucho tiempo”, dice a Fides
el padre Franco Cagnasso, misionero del PIME en Bangladesh.
“Este episodio se suma a otros como del estilo, tal vez causados por la
intención de desestabilizar al gobierno atacando a los extranjeros que
viven en Bangladesh. Es parte de una situación tensa y deteriorada. El
año comenzó con tres meses terribles, llenos de violencia en todo el
país, con miedo, con personas quemadas vivas en autobuses y camiones,
por atreverse a desafiar el bloqueo absurdo proclamado por la oposición”
recuerda el misionero.
“Luego, poco a poco, la violencia ha disminuido, seguida hasta el mes de
septiembre, por una relativa calma que ha permitido volver a la vida
normal” incluso a los misioneros y religiosos.
“En el Centro de Asistencia de Rajshahi - dice el P. Cagnasso, aportando
una visión general de las obras sociales realizadas por el PIME - han
comenzado a llegar de nuevo los enfermos, mientras que en Snehanir, en
la “Casa de la ternura”, que cuenta con unos 30 chicos y chicas con
problemas en las extremidades, se han unido otros 15 niños con problemas
de oído y de vista”.
Además, “la escuela en el suburbio de Dhaka ha hecho grandes progresos:
usando ordenadores viejos donados por las escuelas para extranjeros, ha
organizado, para las chicas de quinto de primaria, un curso de
informática, con excelentes resultados académicos”, señala.
“El albergue para niños y niñas 'Hill Child Home', en el sur del país -
continúa - ha inaugurado dos dormitorios, unos femenino y uno masculino.
Desafortunadamente permanecen las tensiones entre los aborígenes, como
los jóvenes presentes, y los bengalíes, que tratan de apoderarse de sus
tierras. Esta situación tensa ofrece una excusa a las autoridades para
negar el permiso a los extranjeros de entrar en esas áreas”.
El padre Cagnasso está terminando su encargo como superior de los
misioneros del PIME en Bangladesh, un trabajo que ha llevado a cabo
durante cuatro años, y volverá a realizar el servicio pastoral en una
parroquia en Dhaka, donde se ocupará de la formación de un grupo de
estudiantes universitarios que tienen interés en convertirse en
misioneros.