En
su intervención el Cardenal Koch recordó que el 28 de octubre de este
año, según el deseo del Papa FRANCISCO, se organizó una Audiencia General especial con motivo de la promulgación ese mismo día, hace
cincuenta años, de la Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano,
en la que participaron representantes de diversas religiones en señal de
que aquel documento representó una piedra angular en el cambio de
actitud de la Iglesia Católica hacia los otros credos. De ahí que la
Comisión que el purpurado preside haya elegido este año para presentar
un nuevo documento que retoma los principios teológicos de Nostra
Aetate, ampliándolos y profundizando en los puntos que interesan a las
relaciones entre la Iglesia católica y el Judaísmo.
''Se
trata-dijo- de un documento explícitamente teológico que pretende
retomar y aclarar las cuestiones afrontadas en las últimas décadas en el
diálogo católico-judío. Nunca antes nuestra Comisión había presentado
un documento de signo teológico en sentido estricto: los tres documentos
precedentes ''Orientaciones y sugerencias para la Aplicación de la
Declaración Conciliar Nostra Aetate (n.4)'', (1974), ''Sobre una
correcta presentación de los judíos y el judaísmo en la predicación y la
catequesis de la Iglesia Católica'' (1985) y ''Nosotros recordamos :
una reflexión sobre la Shoah'' (1998), se referían sobre todo a temas
concretos, útiles para el diálogo con el judaísmo desde un punto de
vista práctico''.
El
nuevo documento -del que ofrecemos sea una breve síntesis, que el link
al contenido completo- quiere destacar que el diálogo con el judaísmo,
después de cincuenta años, se asienta ahora sobre un terreno sólido,
porque en este arco de tiempo se han obtenido muchos resultados.
''Estamos muy agradecidos por todos los esfuerzos llevados a cabo tanto
por parte judía como por parte católica para la promoción de nuestro
diálogo -concluyó el Cardenal- Pero también es muy importante recordar,
como evidencia el documento, que sobre todo desde el punto de vista
teológico, estamos solo ante un nuevo principio: quedan muchas
cuestiones abiertas que requieren ulteriores estudios''.
Por
su parte el Rabino Rosen subrayó que el nuevo documento revela no sólo
los avances en las directrices propuestas por Nostra Aetate de apreciar y
respetar la autocomprensión judía sino también un profundo
reconocimiento del lugar de la Torá en la vida del pueblo judío y, de
acuerdo con el trabajo de la Pontificia Comisión Bíblica, un
reconocimiento de la integridad de la lectura judía de la Biblia que es
diferente de la cristiana. ''De hecho -señaló- el mismo hecho de que el
documento también cita extensamente fuentes rabínicas judías es un
testimonio más de este aspecto''.
El Rabino mencionó también, que como el Cardenal Koch y el Padre Hofmann
ya habían dicho el documento es un documento católico que refleja la
teología católica, y en ese sentido recordó que para la comprensión del
pueblo judío era necesario apreciar también la importancia que la Tierra
de Israel desempeña en su vida religiosa histórica y contemporánea.
''Efectivamente,
incluso en términos del estudio histórico de los hitos a lo largo de
este extraordinario viaje desde Nostra Aetate -afirmó- el
establecimiento de relaciones bilaterales plenas entre el Estado de
Israel y la Santa Sede (muy deseadas y promovidas por san Juan Pablo II)
fue uno de ellos. Por otra parte, el preámbulo y el artículo primero
del Acuerdo Fundamental entre las dos partes, reconoce precisamente este
significado. Sin ''Nostra Aetat'', el establecimiento de estas
relaciones seguramente no habría sido posible.
El Acuerdo Fundamental no
sólo allanó el camino a las históricas peregrinaciones papales a Tierra
Santa y por lo tanto a la creación de la comisión bilateral con el Gran
Rabinato de Israel, sino que podría decirse que refleja ante todo el
hecho de que la Iglesia Católica repudió verdaderamente su
representación del pueblo judío como vagabundos condenados a no tener
hogar hasta el final de los tiempos''.
''La
referencia a la paz en Tierra Santa en lo pertinente a la relación
entre católicos y judíos también es importante -observó- Los pueblos
viven allí en la alienación mutua y el descontento, y creo que la
Iglesia católica puede desempeñar un papel importante en la
reconstrucción de la confianza, como por ejemplo hizo el Papa FRANCISCO
con su iniciativa de oración por la paz. Permítanme expresar la
esperanza de que pronto habrá nuevas iniciativas que permitan a la
religión ser una fuente de curación en lugar de conflictos y de asegurar
que éstas se coordinen con los que tienen la autoridad política para
allanar el camino para que la tierra y la ciudad de la paz obedezcan a
su nombre''.