Pyongyang, COREA DEL NORTE (Agencia Fides, 07/12/2015) – El viernes 4 de diciembre, ha terminado la
visita realizada a Corea del Norte por una delegación de la Iglesia de
Corea del Sur formada por 17 personas y que inició el 1 de diciembre.
Los participantes, tanto a la ida como a la vuelta, han realizado una
parada en la República Popular de China. La delegación, que contaba con
cuatro obispos al frente de diócesis coreanas – incluido el Arzobispo
Hyginus Kim Hee-joong, presidente de la Conferencia Episcopal de Corea
del Sur - y el abad Simón Peter Ri Hyeong-u, de la abadía benedictina de
Waegan, junto con sacerdotes y representantes de los comités eclesiales
para la reconciliación del pueblo coreano - había sido invitada
oficialmente por la Asociación Católica de Corea, una organización
dirigida por el régimen norcoreano. Antes de la salida, Mons. Kim
Hee-joong, arzobispo de Gwangju, había manifestado ante los medios
coreanos la esperanza “de que en el futuro cada vez más y más sacerdotes
sudcoreanos puedan viajar a Corea del Norte para celebrar la misa”.
Durante la visita, los obispos y sacerdotes de la delegación han tratado
de recoger noticias sobre la consistencia real de las comunidades
católicas que al parecer todavía están presentes en Corea del Norte,
tras décadas pasadas sin ministros ordenados para celebrar misa y
confesar.
En las conversaciones también se ha hablado de la posible reconstrucción
de una iglesia en Pyongyang. La delegación tuvo un encuentro de diálogo
con Kim Yong Dae, vicepresidente de la Suprema Asamblea del Pueblo de
Corea del Norte, sobre la forma de mejorar las relaciones entre las dos
Coreas.
En el pasado, otros obispos sudcoreanos habían visitado por separado
Corea del Norte, pero desde la división, esta es la primera vez que una
delegación de la iglesia de Corea del Sur así de numerosa y de alto
perfil, visita la parte norte de la Península.
El viaje oficial de la delegación de la iglesia de Corea del Sur tiene
un valor especial a la luz del papel cada vez más intenso que la Iglesia
de Corea del Sur tiene pretende jugar en el terreno de la
reconciliación nacional y la reunificación de las dos Coreas. “Tenemos
que consolidar esta plataforma de reconciliación intensificando los
intercambios y las colaboraciones.
Porque si hay que curar las heridas abiertas causadas a las generaciones
que sufrieron la separación y la guerra civil, entre los jóvenes,
existe el riesgo de una creciente indiferencia ante el deseo de reunir
al pueblo coreano”, explica a la Agencia Fides el padre Timothy Lee
Eun-hyung, secretario de la Comisión Episcopal para la Reconciliación
del pueblo coreano y capellán de la “iglesia del arrepentimiento y la
redención”, inaugurada en 2013 a pocos kilómetros de la frontera, donde
se celebran oraciones semanales y liturgias para invocar el don de la
reunificación. “Necesitamos dejar de lado las actitudes agresivas, y
recorrer el camino de la inclusión, el perdón y la reconciliación, como
también nos indicó el Papa Francisco, cuando vino a Corea”, añade el
padre Timothy.