CIUDAD DEL VATICANO, 7 de abril de 2016 (VIS).- Del 4 al 7 de abril ha tenido lugar en Varsovia (Polonia) la XXIII
reunión de la Comisión Internacional de enlace entre católicos y judíos
(ILC) formada en 1970 y órgano oficial de enlace entre la Santa Sede y
la comunidad mundial judía. Representantes de ambas religiones de los
cinco continentes han participado en el encuentro presidido por el Cardenal Kurt Koch, presidente de la Comisión de la Santa Sede para las
Relaciones Religiosas con el Judaismo, y por Martin Budd, Presidente del
Comité Internacional Judío para las consultas interreligiosas.
El tema de la reunión, que se celebra cada dos años, era “El Otro en
la tradición judía y católica: los refugiados en el mundo actual”. Con
el fin de proporcionar una base religiosa y académica a las discusiones
posteriores, las sesiones se abrieron con un análisis en profundidad de
las fuentes tradicionales relativas a la visión del Otro desde el punto
de vista tanto judío como católico. Las presentaciones y los debates que
siguieron subrayaron que los respectivos libros sagrados proporcionan
un modelo de referencia para abordar problemas sociales urgentes como la
actual crisis de los refugiados. En respuesta a los mandamientos
religiosos judíos y cristianos, la conferencia ha abordado la crisis
migratoria que afecta a la mayor parte de Europa, reconociendo la
tensión entre la obligación de amar al extranjero con su dignidad como
creado a imagen de Dios por un lado, y por otro, la atención debida a la
seguridad y la preocupación por el cambio.
Después de discutir la forma en que las respectivas tradiciones
animan a ayudar a los demás,se analizó como ambas comunidades se
encuentran actualmente en la situación de ser "Otro". El antisemitismo
en los discursos y en los hechos ha reaparecido en Europa y en otros
lugares, mientras la persecución de los cristianos, en su mayor parte en
el Cercano Oriente y en algunas zonas de África, ha alcanzado niveles
no vistos desde hace algún tiempo. Los participantes han reconocido la
obligación de sensibilizar a la opinión pública sobre este problema y la
responsabilidad moral de hacerse eco de los que no tienen voz.
En línea con la trayectoria de la ILC durante sus 45 años de
existencia, sus representantes reiteraron el compromiso continuo de
diálogo abierto y constructivo, como modelo de entendimiento
interreligioso e intercultural en el mundo, especialmente con las
autoridades religiosas de las comunidades musulmanas.