Bogotá, COLOMBIA (Agencia Fides, 03/04/2017) – En la noche entre el sábado 1° y el domingo 2 de
abril, una gigantesca avalancha de lodo y escombros ha arrasado a la
población colombiana de Mocoa. Los desbordamientos de los ríos,
incluidos el Mocoa y el SanBoyaco han invadido y destruido casas,
vehículos y puentes. 17 distritos se han visto afectados Hasta ahora, se
han registrado ya 254 defunciones, entre las cuales 62 son menores de
edad, además los heridos son más de 400. Barrios enteros están
enterrados por el barro. Según fuentes locales, la ciudad está
totalmente aislada, sin electricidad ni agua. La agencia meteorológica
local ha informado que el mes de marzo ha sido el más lluvioso desde
2011.
Frente a esta grave tragedia, los obispos colombianos instan a orar por
los fallecidos y piden a Dios la fuerza para todos los afectados por
este desastre.
En la declaración de la Conferencia Episcopal de Colombia, recibida por
la Agencia Fides, se lee que los Obispos invitan a las comunidades
eclesiales, a las personas e instituciones de buena voluntad, a tomar
las medidas apropiadas para ayudar con eficacia en el camino de la
reconstrucción. El Papa Francisco, en el Ángelus del domingo 2 de abril
ha realizado un apremiante llamamiento: “Estoy profundamente apenado por
la tragedia que ha golpeado Colombia. Rezo por las víctimas y aseguro
nuestra cercanía a cuantos lloran la desaparición de sus seres queridos,
y agradezco a todos los que están trabajando para prestar socorro”.
La región del Putumayo, donde está Mocoa, está en la frontera entre
Ecuador y Perú, en donde, en lo que va de año, al menos 90 personas han
fallecido por las fuertes lluvias.