lunes, 3 de abril de 2017

Textos íntegros de la Visita Pastoral del Papa FRANCISCO a Carpi, Italia [Domingo 2 de abril de 2017]


CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 2 de abril de 2017).-  Esta mañana a las 8.15 el Santo Padre FRANCISCO ha salido en helicóptero del helipuerto Vaticano para la Visita Pastoral a Carpi.

A su llegada al campo di rugby “Dorando Pietri”, el  Papa ha sido recibido por el Obispo de  Carpi, S.E. Mons. Francesco Cavina; el Presidente de la Región Emilia-Romagna, Stefano Bonaccini; el Prefecto de Módena,  Maria Patrizia Paba; y el Alcalde de Carpi, Alberto  Bellelli, que ha regalado al Santo Padre un ladrillo del Campo de concentración de  Fossoli.

El Santo Padre se ha trasladado después en papamóvil a Piazza Martiri donde, a las 10.30, ha presidido la concelebración eucaristica.

Al final de la santa misa, el Obispo de  Carpi, S.E. Mons. Francesco Cavina;, ha dirigido al Papa  algunas palabras de agradecimiento.





SANTA MISA


HOMILÍA DEL SANTO PADRE


Plaza Martiri (Carpi)
V Domingo de Cuaresma, 2 de abril de 2017


Las Lecturas de hoy nos hablan del Dios de la vida, que vence la muerte. Detengámonos, en particular, en  el último de los signos milagrosos que Jesús hace antes de su Pascua, en el sepulcro de su amigo Lázaro.

Allí todo parece terminado: la tumba está cerrada con  una gran piedra; alrededor hay solo llanto y desolación. También Jesús está conmovido por el misterio dramático de la pérdida de una persona querida: “Se conmovió profundamente” y estaba “muy turbado” (Jn, 11,33). Después “estalló en llanto” (v. 35) y fue al sepulcro, dice el Evangelio, “todavía conmovido profundamente una vez más” (v. 38). Este es el corazón de Dios: lejano del mal pero cercano a quien sufre; no hace desaparecer el mal mágicamente, sino que com-padece el sufrimiento, lo hace propio y lo transforma habitándolo.

Notamos, sin embargo que, en medio de la desolación general por la muerte de Lázaro, Jesús no se deja llevar por el desánimo. Aun sufriendo Él mismo, pide que se crea firmemente; no se encierra en el llanto, sino que, conmovido se pone en camino hacia el sepulcro. No se deja capturar del ambiente emotivo resignado que lo circunda, sino que reza con confianza y dice: “Padre, te doy gracias” (v. 41). Así, en el misterio del sufrimiento, frente al cual el pensamiento y el progreso se aplastan como moscas en los cristales, Jesús nos da ejemplo de cómo comportarnos: no huye del sufrimiento, que pertenece a esta vida, pero no se deja aprisionar por el pesimismo.

En torno al sepulcro se lleva así  un gran encuentro-desencuentro. Por una parte está la gran desilusión, la precariedad de nuestra vida mortal que, atravesada por la angustia de la muerte, experimenta a menudo la derrota, una oscuridad interior que parece insuperable. Nuestra alma, creada para la vida, sufre sintiendo que su sed eterna de bien  es oprimida por un mal antiguo y oscuro. Por una parte es ésta derrota del sepulcro. Pero por la otra, está la esperanza que vence la muerte y el mal y que tiene un nombre; la esperanza se llama: Jesús. Él no trae un poco de bienestar o algún remedio para alargar la vida, sino que proclama: “Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en mí aunque muera, vivirá” (v. 25). Por esto dice: “quitad la piedra”(v. 39) y grita a  Lázaro con voz fuerte: “Sal” (v. 43).

Queridos hermanos y hermanas, también nosotros estamos invitados a decidir de qué parte estar. Se puede estar de la parte del sepulcro o se puede estar de la parte de Jesús. Hay quienes se dejan encerrar por la tristeza y quienes se abren a la esperanza. Hay quienes se quedan atrapados en las ruinas de la vida, y quienes, como vosotros, con la ayuda de Dios, reconstruyen con paciente esperanza.

Frente a los grandes "por qué" de la vida tenemos dos caminos: quedarnos mirando melancólicamente los sepulcros de ayer y de hoy, o acercar a Jesús a nuestros sepulcros. Sí, porque cada uno de nosotros ya tiene un pequeño sepulcro, alguna zona un poco muerta dentro del corazón: una herida, un mal sufrido o realizado, un rencor que no da tregua, un remordimiento que regresa constantemente, un pecado que no se consigue superar. Identifiquemos hoy estos nuestros pequeños sepulcros que tenemos dentro e invitemos allí a  Jesús. Es extraño, pero a menudo preferimos estar solos en las grutas oscuras que llevamos dentro, en vez de invitar a Jesús; estamos tentados de buscarnos siempre a nosotros mismos, rumiando y hundiéndonos en la angustia, lamiéndonos las heridas, en lugar de ir a Él, que nos dice: "Venid a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo os aliviaré." (Mt 11:28). No nos dejemos aprisionar por la tentación de quedarnos solos y desesperanzados quejándonos de lo que nos sucede; no cedamos a la lógica inútil  del miedo que no lleva a ninguna parte, repitiendo resignados que todo está mal y nada es como antes. Esta es la atmósfera del sepulcro; el Señor, en cambio, quiere abrir el camino de la vida, el  del encuentro con Él, de la confianza en Él, de la resurrección del corazón. El camino del "Levántate", ¡levántate, sal!, esto es lo que nos dice el Señor, y Él está a nuestro lado  para hacerlo.

Escuchamos, pues,  dirigidas a cada uno de nosotros, las palabras de Jesús a Lázaro: "¡Sal!"; sal del atasco de la tristeza sin esperanza; desata las vendas de miedo que obstruyen el camino; los lazos de las debilidades y de las inquietudes que te bloquean;  repite que Dios desata los nudos. Siguiendo a e Jesús aprendemos a no atar nuestras vidas en torno a los problemas que se enredan: siempre habrá problemas, siempre, y, cuando resolvemos uno, siempre, llega otro. Podemos, sin embargo, encontrar una nueva estabilidad, y esta estabilidad es precisamente Jesús,esta estabilidad se llama Jesús, que es la resurrección y la vida: con él la alegría habita en el corazón, renace la esperanza, el dolor se transforma en paz, el temor en confianza, la prueba en ofrenda de amor. Y aunque los pesos no faltarán, siempre estará su mano que levanta, su Palabra que alienta y nos dice a todos, a cada uno de nosotros: "¡Sal! ¡Ven a mí! ". Nos dice a todos: no tengáis miedo. 

También a nosotros, hoy como entonces, Jesús nos dice: "Quítate la piedra." Por muy pesado que sea el pasado, grande el pecado, fuerte la vergüenza, nunca bloqueemos el ingreso del Señor. Quitemos ante El la piedra que le impide entrar: este es el tiempo favorable para remover nuestro pecado, nuestro apego a las vanidades del mundo, el orgullo que nos bloquea el alma. Tantas enemistades entre nosotros, en las familias, tantas cosas... y este es el tiempo favorable para remover todas estas cosas. 

Visitados y liberados por Jesús, pidamos la gracia de ser testigos de vida en este mundo que tiene sed de ello, testigos que suscitan y resucitan la esperanza de Dios en los corazones cansados ​​y abrumados por la tristeza. Nuestro anuncio es la alegría del Señor viviente, que aún hoy dice, como a Ezequiel: "Yo voy a abrir vuestras tumbas, os haré salir de ellas, y os haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel" (Ez 37,12).


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Al final de la celebración eucarística en la  Piazza Martiri de Carpi, antes de rezar el Ángelus, el Santo Padre FRANCISCO ha manifestado su cercanía a los habitantes de la ciudad  de Mocoa en Colombia, devastada por un corrimiento de tierras que  ha causado numerosas víctimas.

El Papa ha dirigido después un llamamiento a la paz en la región de Kasai, en la  República Democrática del Congo, y ha exhortado posteriormente a la oración por la difícil situación que atraviesan  Venezuela y Paraguay.

Al final del Ángelus han sido presentadas al Papa, para que las bendijese, las cuatro primeras piedras para la parroquia de  Santa Agata en Carpi, para la Casa de Ejercicios espirituales en Novi, para la Ciudadela de la Caridad en Carpi y para la estructura polivalente de San Martino Corona de Mirandola. 

ÁNGELUS
y bendición de las primeras piedras de cuatro nuevos edificios de la diócesis de Carpi

 
V Domingo de Cuaresma, 2 de abril de 2017


LLAMAMIENTO


Estoy profundamente apenado por la tragedia que ha golpeado Colombia, donde una gigantesca avalancha de fango causada por lluvias torrenciales embistió la ciudad de Mocoa causando numerosos muertos y heridos. Rezo por las víctimas y aseguro mi cercanía y la vuestra a cuantos lloran la desaparición de sus seres queridos, y doy las gracias a todos los que están trabajando para prestar socorro. 

Siguen llegando noticias de sangrientos enfrentamientos armados en la región de Kasai en la República Democrática del Congo, enfrentamientos que están causando víctimas y desplazamientos y que también afectan a las personas y propiedades de la Iglesia: iglesias, hospitales, escuelas. Aseguro mi cercanía a esta nación, y  exhorto a todos a rezar por la paz, para que los corazones de los artífices de tales  crímenes no permanezcan esclavos del odio y de la violencia, porque siempre el odio y la violencia destruyen.

Además, sigo con gran atención lo que está ocurriendo en Venezuela y  en Paraguay. Rezo por aquellas poblaciones, muy queridas para mí, e invito a todos a perseverar sin descanso, evitando cualquier tipo de violencia, en la búsqueda de soluciones políticas.


Palabras del Papa antes del Ángelus:


Quiero daos las gracias por haber venido a esta Misa: quiero dar las gracias a todos, a todos los que han trabajado en esta doble maratón: el del domingo pasado( por la inauguración de la catedral restaurada) y este... ¡muchas gracias! Y quiero daos las gracias  a vosotros, los enfermos: ¡Hay 4.500 enfermos aquí! Gracias a vosotros que con vuestros sufrimientos ayudáis a la Iglesia, ayudáis a llevar la Cruz de Cristo. Gracias. ¡Muchas gracias a vosotros!

 

Y al final de esta celebración, nuestro pensamiento se dirige a la Virgen, a la que veneráis en la iglesia catedral dedicada a ella. A María le ofrecemos nuestras alegrías, nuestras penas y nuestras esperanzas. Le pedimos que vuelva sus ojos misericordiosos a los que sufren, especialmente a los enfermos, los pobres y los que no tienen un trabajo digno.

 

Recordando el celo apostólico de dos laicos de vuestra tierra, el beato Odoardo Focherini y la venerable Marianna Saltini, testigos de la caridad de Cristo,  os saludo con gratitud, fieles laicos. Os animo a ser protagonistas en la vida de vuestras comunidades, en comunión con vuestros sacerdotes: apostad siempre por lo que es esencial en el anuncio  y el  testimonio del Evangelio.

 

Muchas gracias a ti, querido obispo Francesco, y a todos vosotros los obispos de la región de Emilia Romagna, por vuestra presencia, y sobre todo, al pastor de esta diócesis, Mons Francesco Cavina: os exhorto a estar cerca de vuestros sacerdotes con la escucha, la ternura y la cercanía atenta.
 


Por último, quisiera dar las gracias  a todos y cada uno de vosotros, queridos fieles, sacerdotes, religiosos y religiosas, a las autoridades y especialmente a todos los que han colaborado  para organizar esta visita, con un pensamiento especial para el AGESCI y el coro, formado  por todas las corales de la diócesis, que ha animado esta liturgia.

Confíemos nuestras vidas y el destino de la Iglesia y del mundo a María, rezando juntos la oración del Ángelus. Angelus domini...


Al final del rezo mariano, el Santo Padre fue al seminario de Carpi donde, a las 13:00 horas, almorzó con los Obispos de la región, los sacerdotes ancianos residentes en la Casa del Clero  y los seminaristas.


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Esta tarde, a las 15:00, en la Capilla del Seminario de  Carpi, el Papa FRANCISCO se ha encontrado a los sacerdotes diocesanos, a los religiosos, religiosas y seminaristas.

Después del saludo del obispo de Carpi, S.E. Mons. Francesco Cavina, el Santo Padre pronuncia un discurso improvisado.

Al final del encuentro,  el Santo Padre ha salido  del Seminario para detenerse unos minutos en la Catedral y desde allí se ha trasladado en automóvil a Mirandola.


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A las  16.50 horas el Santo Padre FRANCISCO ha visitado la Catedral de Mirandola. A su llegada ha sido recibido por el Alcalde de la ciudad  Maino Benatti,  y por don Flavio Segalina, Párroco de la Catedral.


El Papa, desde la plaza en que se encuentra la Catedral, todavía inaccesible a causa del seísmo de 2012, ha dirigido a las poblaciones afectadas por el terremoto el siguiente discurso:
 

ENCUENTRO CON LAS POBLACIONES AFECTADAS POR EL TERREMOTO DE 2012

DISCURSO DEL PAPA FRANCISCO

Plaza de la Catedral, Mirandola
V Domingo de Cuaresma, 2 de abril de 2017


Queridos hermanos y hermanas:
 
En esta ciudad vuestra, que tiene aún las señales visibles de una  prueba tan dura, quiero abrazaros , así como a los habitantes de otras zonas afectadas por el terremoto de mayo de 2012.  Ya mi venerado predecesor, el Papa Benedicto XVI, pocas semanas después de aquel evento vino a  este territorio para traer  su solidaridad y aliento personales, así como el de  toda la comunidad eclesial. Hoy estoy yo entre vosotros para confirmaros el afecto de toda la Iglesia y para atestiguar a cada uno  mi cercanía y mi aliento para el camino que queda por hacer en la reconstrucción. Dirijo un cordial saludo al obispo de esta diócesis, monseñor Francesco Cavina, al párroco y a los demás sacerdotes, al alcalde y a las demás autoridades. Renuevo mi agradecimiento a la Defensa Civil, a los voluntarios y a todos los que participaron, a diferentes niveles, en las actividades de restauración de las estructuras y de reanudación de la vida comunitaria.
 
Sé muy bien cómo el terremoto ha afectado al patrimonio humano y cultural de esta tierra vuestra. Pienso en todo lo que habéis sufrido: las heridas en las casas, en las actividades productivas, en las  iglesias y otros monumentos, cargados de historia y de arte y símbolo de la espiritualidad y de la civilización de todo un pueblo. Pero pienso, en particular en las heridas internas: el sufrimiento de los que han perdido a sus seres queridos y de los que han visto cómo se dispersaban los sacrificios de toda una vida. En los días posteriores al seísmo, despertaron gran admiración vuestra dignidad y vuestro espíritu emprendedor . Os esforzasteis por afrontar  con espíritu evangélico la precaria situación provocada por el terremoto, reconociendo y aceptando en aquellos acontecimientos dolorosos  la misteriosa presencia de un Padre que siempre es amoroso, incluso en las más duras pruebas.La heridas se han curado, si, se han curado. Pero quedan y se quedarán por toda la vida las cicatrices. Y mirando estas cicatrices, tened valor para crecer y para hacer que vuestros hijos crezcan con esa dignidad, con esa fortaleza, con ese espíritu de esperanza, con ese coraje que habéis tenido vosotros en el momento de las heridas.
 
Mi deseo es que nunca os falte  la fortaleza, la esperanza y las dotes de laboriosidad que os distinguen. Que permanezca firme vuestra  intención de no ceder al desaliento ante las dificultades que aún persisten. Efectivamente, mucho se ha hecho en el trabajo de reconstrucción, pero es más importante que nunca un fuerte compromiso para recuperar también los centros históricos: son lugares de memoria histórica y son espacios indispensables  de la vida social y eclesial. Estoy seguro de que no faltará la buena voluntad de todos los actores involucrados, para garantizar que esas obras necesarias para el bien común se realicen rápidamente.
 
Frente a  vuestra catedral, símbolo de la fe y la tradición de este territorio  y seriamente dañada por el seísmo, elevo con vosotros al Señor  una ferviente plegaria  por las víctimas del terremoto, por sus familias y por todos los que todavía viven en situaciones precarias. ¡Que el Señor haga que  cada uno sienta su apoyo! He querido dejar en el altar de la catedral un ramo de flores en recuerdo de los que nos han dejado a causa del terremoto.
 
Queridos hermanos y hermanas, dentro de dos semanas  celebraremos la Pascua de Resurrección. La fuerza del Señor resucitado sostenga vuestro esfuerzo para completar la reconstrucción y anime vuestra esperanza. La Virgen María y vuestros santos patronos obtengan del Señor fortaleza para las personas sometidas todavía a duras pruebas; consigan luz y fortaleza para las mentes y los corazones para que  se realice pronto lo que todos esperan. Os doy las gracias, os doy las gracias por el ejemplo que habéis dado a toda la humanidad, el ejemplo del coraje, de salir adelante, de dignidad. Os imparto de todo corazón a todos vosotros, aquí reunidos, y  a la población entera,mi bendición.


Y, por favor, os pido que recéis por mí. Gracias.


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OFRENDA FLORAL EN EL MONUMENTO POR LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO

Parroquia de San Giacomo in Roncole de Mirandola


Al final del encuentro en la Plaza de la Catedral de Mirandola, con las poblaciones afectadas por el terremoto, el Santo Padre FRANCISCO se ha trasladado en automóvil a la parroquia de San Giacomo in Roncole para depositar  una ofrenda de flores en el monumento conmemorativo de las víctimas del seísmo, situado en la zona adyacente a la parroquia.


Después de despedirse de las autoridades que acudieron a recibirle esta mañana, a las 17.50, despegó en helicóptero del campo de deportes adyacente a la parroquia para regresar a Roma.


El aterrizaje en el helipuerto del Vaticano tuvo lugar alrededor de las 19.15 horas.