las 11.45 horas de este jueves, en el Aula Pablo VI, el Santo Padre FRANCISCO ha recibido en Audiencia a las Delegaciones de Polonia y de la Abadía de Montevergine (Italia), que han regalado este año árbol de Navidad y el Belén en la Plaza de San Pedro.
Testo del discurso que el Papa ha dirigido a los presentes durante la Audiencia:
SALUDO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LEAS DELEGACIONES QUE HAN DONADO EL PRESEBRE
Y EL ÁRBOL DE NAVIDAD PARA LA PLAZA DE SAN PEDRO
A LEAS DELEGACIONES QUE HAN DONADO EL PRESEBRE
Y EL ÁRBOL DE NAVIDAD PARA LA PLAZA DE SAN PEDRO
Aula Pablo VI
Jueves 7 de diciembre de 2017
Jueves 7 de diciembre de 2017
Queridos hermanos y hermanas:
Es un placer para mí daros la bienvenida en esta ocasión y mi
agradecimiento por el regalo del Nacimiento Natividad y del árbol de
Navidad, puestos en la Plaza de San Pedro. Saludo cordialmente a todos
vosotros empezando por las autoridades y los representantes de las
instituciones que han promovido esta iniciativa. Saludo al abad de
Montevergine, por el don del pesebre; al arzobispo de Warmia y al obispo
de Elk en Polonia, de donde proviene el árbol, con la Dirección de
los Bosques Estatales de Bialystok. Saludo también los niños tratados
en los servicios de oncología de varios hospitales italianos y de las
zonas afectadas por el terremoto del centro de Italia, coordinados por
la Fundación "Condesa Lene Thun", que se han ocupado de los adornos.
Cada año, el pesebre y el árbol de Navidad nos hablan con su lenguaje
simbólico. Hacen que sea más visible cuanto se percibe en la
experiencia del nacimiento del Hijo de Dios. Son los signos de la
compasión del Padre celestial, de su participación y su cercanía a la
humanidad, que siente que no ha sido abandonada en la noche de los
tiempos, sino visitada y acompañados en sus dificultades. El árbol
erguido , nos estimula a tender "a los dones más altos " (cf. 1 Co
12,31), a elevarnos por encima de las nieblas que ofuscan, para
experimentar cómo es hermoso y alegre sumergirse en la luz de Cristo .
En la simplicidad del pesebre encontramos y contemplamos la ternura de
Dios, manifestada en la del Niño Jesús.
El Nacimiento , este año, es una expresión típica del arte
napolitano, y está inspirado en las obras de misericordia. Nos recuerdan
que el Señor nos ha dicho: "Todo lo que que queréis que os hagan los
hombres, " (Mt 7:12). El Nacimiento es el lugar evocador donde
contemplamos a Jesús que, tomando sobre sí las miserias del hombre, nos
invita a hacer lo mismo, a través de acciones de misericordia. El árbol,
que viene este año de Polonia, es un signo de la fe de ese pueblo que,
también con este gesto, ha querido expresar su lealtad a la sede de
Pedro.
Queridos niños, mi agradecimiento es sobre todo para vosotros. En
vuestras creaciones habéis transferido vuestros sueños y vuestros
deseos de ser levantados hacia el cielo y de dar a conocer a Jesús,
que se hace niño como vosotros para deciros que os ama. Gracias por
vuestro testimonio, por embellecer estos signos navideños que los
peregrinos y visitantes de todo el mundo podrán admirar.¡ Gracias!
¡Gracias! Esta noche, cuando se enciendan las luces del Nacimiento y
del árbol de Navidad, también se iluminarán los deseos que hayáis
transferido a los adornos y los podrán ver todos. ¡Gracias!
¡Que la Natividad del Señor sea una ocasión para estar más atentos a
las necesidades de los pobres y de aquellos que, como Jesús, no
encuentran quien los reciba!. A vosotros, aquí presentes, a vuestros
seres queridos y a quienes representáis , os deseo una Feliz Navidad.
Os aseguro mi oración para que el Señor acepte y cumpla vuestras
esperanzas. Rezad también vosotros por mí y por mi servicio a la
Iglesia.
Y ahora os bendeciré a todos, pero antes recemos todos juntos a Nuestra Señora:
[Ave, oh Maria ...]
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