Astana, KAZAJSTÁN (Agencia Fides, 12/10/2018) - El “modelo de Kazajstán” indicado por el
presidente Nursultan Nazarbayev como un ejemplo de paz y armonía
interreligiosa aplicable a escala global “es real, pero parte del
concepto bastante ambiguo que hace que la libertad religiosa coincida
con la libertad de culto, que en realidad existe en Kazajstán, pero con
fuertes limitaciones”. Así lo explica a Fides el padre Edoardo Canetta,
misionero en Kazajstán, párroco y profesor universitario, al concluir el
Congreso de Líderes de las Religiones Mundiales, celebrado en Astana el
10 y 11 de octubre.
“Si bien, desde un punto de vista vinculado a la política del presidente
Nursultan Nazarbayev, este Foro sirve para demostrar internacionalmente
que en Kazajstán no hay conflictos religiosos, desde el punto de vista
práctico, las instituciones regionales de Kazajstán, aunque promueven
encuentros religiosos, resultan muy formales”, explica el padre Canetta,
ahora profesor en la Academia Ambrosiana en Milán.
Desde 2011, el gobierno de Kazajstán ha tomado decisiones políticas para
controlar las religiones, para responder a la necesidad de sofocar
cualquier brote de fundamentalismo. El padre Canetta señala: “La ley
restringe la posibilidad de impartir una educación religiosa. Hace unos
meses, por ejemplo, arrestaron a un sacerdote ortodoxo porque durante un
viaje a las montañas en el área de Almaty celebró una misa al aire
libre, en un lugar no oficial. De la misma manera, la catequesis para
niños solo se puede hacer en presencia de los padres. Hay restricciones
por las cuales las religiones están cerradas en sus guetos y no deben
interferir en la esfera pública”.
Según el sacerdote, Kazajstán se enfrenta a un punto crítico a nivel
jurídico: “A diferencia de otros países musulmanes, Kazajstán firmó la
Declaración de Derechos Humanos de 1948, incluido el artículo 8, que
establece la posibilidad de conversión. En realidad, los que se
convierten son vistos como traidores. Es un fenómeno no
institucionalizado, que tiene lugar a nivel cultural”.
Durante el Congreso de líderes religiosos, Nursultan Nazarbayev aseguró
que “la unidad en la diversidad” es la filosofía detrás de Kazajstán.
“Es un principio que describe la realidad kazaja: el presidente es el
punto de apoyo del Estado y tiene un enorme poder basado en el concepto
de concordia, un aspecto en el que se centran especialmente para evitar
la confrontación entre rusos y kazajos. La religión en el modelo de
Nazarbayev, es importante, pero es una cuestión que debe permanecer
confinada dentro de la vida de cada grupo étnico”.
En Kazajstán conviven comunidades de diferentes nacionalidades y
confesiones religiosas. Según los datos oficiales proporcionados por el
Ministerio de Relaciones Exteriores de Kazajstán, de los 17 millones de
habitantes, el 70% son los musulmanes, aproximadamente el 26% son
cristianos, de los que solo el 1% se declara católico.