Brasilia, BRASIL (Agencia Fides, 16/10/2018) – “La Constitución garantiza el ejercicio de
los derechos sociales e individuales, como valores supremos de una
sociedad fraterna, plural y sin prejuicios”, y hoy la Carta “se ve
afectada por una intolerancia que niega la diversidad del pueblo
brasileño, estimula los prejuicios y alienta el conflicto social”. Es lo
que se afirma en una declaración enviada a la Agencia Fides, Cáritas y
la pastoral social de la Iglesia brasileña, dos semanas después de la
votación para la elección del Presidente de la República.
El texto se titula “Democracia, cambio con justicia y paz”, y está
firmado, entre otros organismos católicos, por la Comisión “Justicia y
Paz” y por la Conferencia Nacional de Religiosos. El comunicado advierte
a los movimientos políticos de la peligrosidad de “sembrar odio y
miedo” e instigar a la agresión y la violencia, recordando que un
conocido activista antirracista fue apuñalado el domingo de la primera
ronda electoral (7 de octubre) después de una discusión política.
“En el proceso electoral actual, encontramos un movimiento
antidemocrático que hiere los valores supremos garantizados por la
Constitución, apela al odio y la violencia, pone a los ciudadanos en
contra de los ciudadanos y demoniza a los opositores”, denuncia el
documento.
La Iglesia rechaza la tortura y la pena de muerte, la discriminación
contra las mujeres, los negros y los indígenas, rechaza el racismo y la
xenofobia. Si se promueven tales elementos, dice la nota “la democracia
es atacada porque sus valores republicanos resultan despreciados”.
El texto de las organizaciones católicas estigmatiza a quienes “quieren
hacer uso de elecciones democráticas para militarizar las instituciones,
garantizar la impunidad ante los abusos policiales, armar a la
población civil, eliminar programas para la promoción de los derechos
humanos”, señalando que este enfoque “atenta contra el Estado de
Derecho”.
Si se adoptan políticas que siguen los intereses del sistema financiero y
políticas neoliberales, señala el texto, se penalizan “los derechos
sociales, ambientales y el patrimonio del país”, con el resultado de la
intensificación del “desempleo, sufrimiento y el abandono de la
población”.
La Iglesia brasileña cita al Papa Francisco y su “no a una economía de
exclusión y desigualdad social” contenida en el Evangelii Gaudium (No.
53). Y concluye con un deseo: “Brasil puede tener diferencias, pero sin
odio” para “garantizar un futuro de justicia y paz para la nación”.