Kinshasa, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (Agencia Fides, 13/11/2018) - 205 muertes y 329 casos registrados de
contagio. Este es el balance dramático de la epidemia de ébola que
afectó a las provincias de Kivu del Norte e Ituri, en el este de la
República Democrática del Congo (RDC).
Según el Ministerio de Salud congoleño, el saldo de la epidemia de este
año superó al de la primera epidemia registrada en la historia en 1976
en Yambuku, en la provincia de Ecuador, en el entonces Zaire (como se
llamaba la RDC en ese momento).
Según el Ministerio de Salud, ninguna otra epidemia de ébola ha sido tan
compleja como la actual. La inseguridad, la densidad de población y la
resistencia de las comunidades dificultan el trabajo de los trabajadores
humanitarios. La semana pasada, tres agentes de protección civil y un
epidemiólogo fueron tomados como rehenes por un grupo de milicias
Mai-Mai en la aldea de Matembo, entre las ciudades de Beni y Butembo.
En una declaración conjunta, el Departamento de Operaciones de
Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas y la Organización Mundial
de la Salud (OMS) informan de que “los equipos de asistencia encuentran
una fuerte resistencia entre la población de las áreas afectadas por la
epidemia, donde décadas de guerra han contribuido a la propagación de
información errónea y fomentan la desconfianza de algunas poblaciones
locales que se muestran reticentes permitir que los equipos médicos
administren las vacunas necesarias para detener la propagación de la
enfermedad y enterrar a las víctimas de manera segura”.
A finales de agosto, monseñor Melchisédech Sikuli Paluku, obispo de
Butembo-Beni, pidió a la población que colaborara con las autoridades
sanitarias para ayudar a los enfermos y tratar de detener la epidemia.