El cardenal se centró en algunos aspectos prioritarios de la formación. “Os animo a renovar el don de Dios que está en vosotros (2 Tim 1: 6) y os recomiendo que os dediquéis a madurar afectiva y humanamente para ser hombres y mujeres de Dios a su maduración humana y afectiva, convirtiéndose en hombres y mujeres de Dios, listos para vivir la castidad religiosa como un don total de uno mismo a Dios y a la Iglesia”. También subrayó la importancia de la vida comunitaria, el lugar privilegiado de formación, en el que “todos aprendéis a vivir en fraternidad con el que Dios ha colocado a vuestro lado, aceptando sus características positivas y también sus diferencias y limitaciones”. La formación debe conducir a la misión: “De acuerdo con la visión del Papa Francisco, que consiste en una Iglesia en salida y activa en varios campos sociales y eclesiales, es necesario adquirir un espíritu misionero para compartir la alegría del Evangelio”, explicó el cardenal. El discípulo debe ser un misionero “enamorado del Maestro” y profundamente relacionado con el pueblo de Dios que lo generó.
Por último, dirigiéndose a los maestros de noviciado de las distintas órdenes religiosas, el cardenal reiteró que “la formación es un trabajo importante y delicado que debe llevarse a cabo con seriedad y responsabilidad”, ya que implica consecuencias para el futuro de la Iglesia local y universal, como se puede ver por los problemas que la afectan actualmente: “La vida de los sacerdotes y religiosos necesita una base sólida basada en la madurez humana y espiritual”.
Entre las tareas de los maestros de noviciado está ayudar a los jóvenes a hacer un buen discernimiento y aplicarlo en la selección de candidatos para la vida religiosa. Por esta razón, los formadores deben ser “competentes, dotados de buenas cualidades humanas, morales y espirituales, deben ser modelos para los jóvenes”.
Por la tarde, en el Seminario de Jau, el cardenal Filoni se reunió con los seminaristas de teología y filosofía de las diócesis que conforman la Prefectura Apostólica de Lubango. El Prefecto del Dicasterio Misionero les trasladó el saludo y la bendición del Santo Padre, exhortando a los seminaristas a responder “con generosidad y fidelidad” a la llamada del Señor y a las expectativas del Pueblo de Dios. Les animó a prepararse para la misión “con una sólida formación humana, espiritual, teológica y cultural, para ser discípulos misioneros cada vez más apasionados por Jesús y su misión”.
En su discurso, el cardenal indicó como punto de referencia para los seminaristas durante estos años de preparación para el sacerdocio, la persona de Jesucristo, y describió el perfil del sacerdote que debe ser un auténtico “discípulo misionero” que no se contenta con la comodidad y el lujo, no es un “funcionario de lo sagrado” o un clerical, sino que siempre está “en salida” para escuchar a Cristo y llevar el gozo del Evangelio a los pobres y a todos aquellos con quienes se encuentra. “Queridos seminaristas, - dijo el cardenal Filoni -, concluyó con esta exhortación: ¡sean discípulos misioneros y no tengan miedo de prepararse para ser sacerdotes como discípulos misioneros!” Al final de la jornada, el cardenal presidió la concelebración eucarística con los seminaristas y sus formadores.
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El texto integral del discurso del Card. Filoni a los novicios, a las novicias y a los formadores, en portugués -> http://www.fides.org/it/
El texto integral del discurso del Card. Filoni a los seminaristas, en portugués -> http://www.fides.org/it/