Bagdad, IRAK (Agencia Fides, 14/11/2018) - La Santa Biblia contiene una rica herencia de
escritos útiles para desarrollar una sugestiva y fructífera
espiritualidad capaz de apoyar y consolar a las personas que
experimentan el alejamiento de sus hogares, la experiencia de vivir la
condición de exilio, prisión y persecución así como la experiencia del
retorno a los lugares de la propia vida ordinaria. Una espiritualidad
que debe ser promovida en las comunidades cristianas de Oriente Medio,
que en los últimos años, a causa de las guerras y de la violencia
yihadista, se han visto a menudo obligadas a abandonar los lugares de
sus raíces tradicionales. Esta es la sugerencia contenida en una amplia
reflexión sobre la "teología del alejamiento y del retorno" propuesta
por el patriarca caldeo Louis Raphael Sako, y difundida a través de los
canales oficiales del patriarcado caldeo.
"Los profetas Miqueas, Amós, Isaías y Jeremías", recordó el patriarca,
refiriéndose en particular al profeta Ezequiel, "expresaron una fuerte
teología de la deportación y del encarcelamiento", mientras que Ezequiel
ofreció profundas reflexiones sobre la experiencia del retorno y la
reconstrucción de sus hogares y el tejido de la convivencia social que
había sido desgarrado por las vicisitudes de la historia. Las mismas
dinámicas existenciales está en el centro de muchos salmos bíblicos.
"Hoy", subrayó el primado de la Iglesia caldea, "estamos llamados a
redescubrir la riqueza de estas experiencias, leyéndolas con una
profunda fe, a la luz de nuestra experiencia durante la invasión de la
llanura de Nínive en agosto de 2014 por parte de los terroristas
islámicos de Daesh, que provocó que muchos cristianos tuvieran que huir,
vieran sus casas destruidas y vivieran más de tres años y medio en
campamentos, además de tener que
enfrentarse a desafíos sociales, económicos, psicológicos, políticos y
religiosos". Después de la liberación de esas zonas, completada en 2017,
muchos cristianos desplazados han regresado a sus hogares, y ahora
están viviendo el tiempo de la reconstrucción y el reinicio, con todas
sus complicaciones.
Este contexto puede ser útil para la vida cotidiana en el intento de
desarrollar una verdadera "teología" de la migración forzada, del exilio
y del retorno, comparando la propia experiencia con la de la Sagrada
Escritura, para ayudar a todos a leer los signos de los tiempos y a
vivir la virtud teologal de la esperanza en la condición en la que se
encuentran, sin dejarse abrumar por la frustración y la desesperación.
Todo ser humano que sufre injusticia, persecución, presión social y
económica, y terrorismo, entre otras cosas, "podría preguntarse: ¿Por
qué? Como hizo Jesús mismo cuando fue clavado en la cruz: ‘Elí, heli,
lama sabactani’, es decir: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
abandonado? (Mateo 27/46)’. La gente que hace estas preguntas no niega
la existencia de Dios, sino que le habla, y estas son sus oraciones. Por
eso, hoy, el cuidado pastoral para ayudar al florecimiento de una
espiritualidad similar es responsabilidad de nuestras Iglesias, de
nuestros patriarcas católicos y Ortodoxos y de nuestros fieles", señaló
el Cardenal Sako.