Tashkent, UZBEKISTÁN (Agencia Fides, 07/04/2020) - Uzbekistán se detiene ante el progreso de
Covid-19. En el país de Asia Central hay más de 55 casos y aún no hay
muertes, pero alrededor de 20.000 personas se encuentran actualmente en
cuarentena: por ello, el gobierno ha impuesto medidas restrictivas para
todo el país, además del cierre de la capital, Tashkent, de la cual, a
partir del 25 de marzo, no se puede entrar ni salir. Lo explica a la
Agencia Fides el administrador apostólico de Uzbekistán, el padre
franciscano Jerzy Maculewicz: “Las escuelas, el transporte público, las
fábricas, las actividades y los servicios no esenciales estarán cerrados
durante tres semanas. Existe la obligación de llevar mascarilla, de lo
contrario se incurre en fuertes sanciones. La vida de las parroquias
también ha tenido que detenerse. Al principio se nos pidió limitar la
participación de los fieles a un número limitado de personas, luego tuve
que detener todas las celebraciones hasta el 15 de abril.
Esto significa que no podremos celebrar la Pascua juntos, pero nos
mantendremos en contacto con los fieles a través de la web: todos los
días, por ejemplo, en la página de Facebook de la parroquia, publicamos
pautas para la oración personal. Nuestras Hermanas de la Madre Teresa,
por otro lado, nos ayudan a mantenernos en contacto con quienes no
tienen conexión a Internet".
En esta fase de emergencia, la tecnología también ayuda la oración
ecuménica, en una realidad profundamente comprometida con el camino del
diálogo interreligioso: “Hemos creado un canal de Telegram que une todas
las confesiones presentes aquí en Uzbekistán. Hay muchas personas que
nos piden a nosotros, los líderes religiosos que nos unamos en oración
para que esta enfermedad pueda dejar de propagarse y causar víctimas.
Además, la prensa nos ha pedido repetidamente a los representantes
religiosos que publiquemos mensajes para alentar a las personas a
quedarse en casa", explica el p. Maculewicz.
Las ciudades uzbekas con la mayor cantidad de contagios por Coronavirus
son Tashkent y Samarcanda, consideradas los dos centros internacionales
del país. Para responder a la emergencia, según lo informado por el
administrador apostólico, se ha organizado la construcción de un
hospital dedicado exclusivamente a la atención de pacientes con
Covid-19.
"Por un lado, nos preocupa cómo pueden evolucionar las cosas, pero por
otro estamos tranquilos porque sabemos que todo está en manos de Dios.
Por eso también invitamos a todos a unirnos en oración con el Papa
Francisco y con los católicos de todo el mundo", concluye el
franciscano.