Lahore, PAKISTÁN (Agencia Fides, 06/05/2020) - El Santísimo Sacramento llevado por las calles
de los barrios, para bendecir las casas; las misas en urdu seguidas
online por los fieles también en otras partes del mundo; la Eucaristía
distribuida "puerta a puerta" a los feligreses: de esta manera, la
Iglesia en Pakistán trata de cuidar la vida espiritual del pueblo de
Dios en tiempos de crisis, mientras que todas las asambleas siguen
prohibidas por la pandemia.
“Para salvarnos de la pandemia mundial de Covid-19, tenemos dos tareas.
La primera es salvar a las personas y proteger su salud; la segunda es
proteger y fortalecer la fe. La persona puede salvarse observando
medidas como el distanciamiento social y el lockdown; la fe se fortalece
al continuar participando en la misa y oraciones online": lo dice a la
Agencia Fides el arzobispo Sebastian Francis Shaw, al frente de la
diócesis de Lahore, quien celebra diariamente una misa retransmitida
online para los fieles de Pakistán en Facebook, y en la televisión
católica diocesana, mientras que en Pakistán el confinamiento continúa
para contener la propagación del coronavirus. El arzobispo Sebastián
también ha dicho: "Tratamos de cumplir con nuestra responsabilidad de
observar la distancia social y evitar visitar a familiares y amigos",
pero "mantenemos la relación espiritual y el ayudarnos mutuamente".
En la Arquidiócesis de Karachi, los sacerdotes católicos también salen
periódicamente para mostrar su cercanía a los fieles y fortalecer su fe.
Anthony Abraz, párroco de la Parroquia de Santo Tomás en Karachi ha
recorrido los barrios donde viven la mayoría de los fieles cristianos,
con la custodia con el Santísimo Sacramento para bendecir a la gente y
satisfacer la necesidad espiritual de los fieles. Hablando con Fides el
p. Anthony comenta: “Mientras el bloqueo por el Covid-19 siga, las
personas tienen necesidades materiales y espirituales. La Iglesia está
realizando muchas iniciativas de caridad para distribuir alimentos.
Pero, también sintiendo la sed espiritual de las personas, decidimos
salir a las calles llevando el Santísimo Sacramento. La gente se detenía
frente a las puertas principales o balcones para adorar y venerar al
Señor presente en la Eucaristía y para recibir la bendición
eucarística". El padre Anthony también informa: "No podemos reunirnos,
pero con este enfoque pastoral especial vamos a los diferentes
vecindarios para recordar que Dios está con nosotros y no nos abandona.
Vemos tanta alegría entre las personas que se sienten consoladas en este
momento difícil".
El padre Noman Noel, sacerdote de la parroquia de St. James en Karachi,
que celebra una misa online todos los días, dice a Fides: “Después de
discutir con nuestro grupo pastoral de la parroquia, nosotros, los 4
sacerdotes de la parroquia, decidimos ir a las áreas del nuestra
comunidad cristiana para distribuir la Sagrada Comunión. Tomando las
precauciones necesarias, visitamos a las personas puerta a puerta para
distribuir la Eucaristía: fue una señal poderosa de que Dios viene a
visitar a su gente". El p. Noman observa: "Esto ha traído alegría y
felicidad. He visto personas llorando. Me sorprendió la respuesta de la
gente y el amor por la Eucaristía. Esperamos y rezamos para que este
momento de prueba pase pronto. Siguiendo las reglas y el distanciamiento
nos gustaría distribuir la Sagrada Comunión una vez al mes para
nuestros feligreses".
El padre Aamir Bhatti, sacerdote y administrados delegado de la "Good
News Catholic Web TV", hablando con Fides, informa: "Estamos
transmitiendo en directo la Santa Misa en Urdu todos los días a la que
se conectan más de 1.000 personas también desde otras partes del mundo.
Antes de la celebración se leen las intenciones de oración enviadas por
los fieles y la misa se celebra especialmente por tales intenciones".
El arzobispo Joseph Arshad de la diócesis de Islamabad-Rawalpindi
también organiza la adoración eucarística para rezar por la liberación
del mundo del coronavirus. En declaraciones a Fides, el Arzobispo dice:
"En este momento crítico para la humanidad, oremos sin descanso y
unámonos todos en oración para que la gracia de la curación de Dios sea
una fuerza poderosa para nuestra comunidad y para toda la humanidad".