Lusaka, ZAMBIA (Agencia Fides, 12/05/2020) - “En muchos países se han cerrado las iglesias y
se han prohibido todas las formas de reunión social, depende de
nosotras las religiosas – por carisma cercanas a los niños, las mujeres,
los pobres, las partes más vulnerables de la población -, encontrar
nuevas formas de hacernos aún más cercanas a todos ellos, ahora que
estar cerca se ha vuelto muy complicado". Este es el sincero llamamiento
que lanza la hermana Helen Bandiho, Secretaria General de ACWECA, el
organismo regional que reúne a las mujeres consagradas de los estados de
habla inglesa del África central y oriental (10 países en total:
Eritrea, Etiopía, Kenia, Malawi, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania, Uganda,
Zambia y, como miembro asociado, Zimbabwe). A través de una carta,
recibida en la Agencia Fides, la religiosa pide a las religiosas de
África que recurran a sus carismas y reconsideren nuevas formas de
permanecer cerca de los sectores más marginados de la sociedad
ahora que el Covid-19 los ha dejado aún más expuestos.
“Las principales fuentes de educación - señala -, están actualmente
cerradas y de alguna manera somos nosotras quienes debemos proporcionar
información y conocimiento. Hay muchas personas que no han entendido
completamente la magnitud del fenómeno o que no saben o no pueden
defenderse, es importante llegar a ellas e informarles. La carta que
escribí a finales de abril está destinada a ser un interrogante para
todos los involucrados en el campo: ¿qué hacemos como religiosas para
mostrar la cercanía de Dios a aquellos que han perdido la esperanza por
todo lo que está sucediendo? ¿Cómo actuamos para aquellos que no pueden
asistir a los servicios religiosos y necesitan mantenerse en contacto
con la Palabra de Dios? Y, ¿qué estamos haciendo ya en nuestras
congregaciones para que nuestros carismas sean actuales en medio de la
pandemia? Creo que como mujeres religiosas podemos tener mucha
influencia y es de gran ayuda estimular la reflexión de todas las
órdenes. Yo he
lanzado este llamamiento y ahora esperamos respuestas y sugerencias de
nuestras hermanas de religión”.
La Hermana Bandiho, quien recientemente recibió el cargo de Secretaria
General, ha querido entrar en contacto de inmediato con las
congregaciones y pedirles que sean protagonistas de nuevas formas de
acción: “Considero muy útil planificar y compartir nuevas formas de
intervención que nos permitan estar cerca de los más pobres en esta
nueva y dramática situación. En este momento vemos una nueva pobreza que
se suma a la antigua, muchas personas luchan por comprender cómo
comportarse para evitar el contagio o simplemente no les llega la
información. Muchos otros han perdido el trabajo que ya era precario y,
como resultado, son aún más fácilmente presas de explotadores sin
escrúpulos y terminan aceptando cualquier tipo de empleo, incluso sin la
más mínima seguridad. Como mujeres de la Iglesia, en pleno cumplimiento
de las normas y prestando mucha atención a protegernos, debemos
reinventar nuestro enfoque para estar cerca de estas nuevas necesidades".