Roma, ITALIA (Agencia Fides, 04/06/2020) – “"De Luigi Padovese, al igual que de San Juan
XXIII, se puede decir que amaba Turquía y amaba a los turcos". Así lo ha
subrayado fray Luca Bianchi ofmCap, Presidente del Instituto
Franciscano de Espiritualidad de la Pontificia Universidad Antonianum,
recordando al obispo capuchino, vicario apostólico de Anatolia,
asesinado en Iskenderun por su conductor el 3 de junio de 2010. Fray
Bianchi, que hoy dirige el Instituto presidido por Padovese durante 17
años, ha delineado con su testimonio personal, la figura de su hermano
obispo, hablando de él, en la conmemoración organizada online por el
Instituto Tiber con motivo del décimo aniversario de su muerte violenta.
Como ha dicho fray Luca Bianchi, Luigi Padovese, nutría un amor
particular por Turquía, que comenzó mucho antes de su ordenación
episcopal, comenzando de su pasión por los testimonios apostólicos y por
los Padres de la Iglesia. "Él definía Turquía como la 'Tierra Santa de
la Iglesia' – ha subrayado fray Bianchi -. Como Palestina es la Tierra
Santa de Jesús, así hubo también según él, una "Tierra Santa" de la
primera expansión del cristianismo. Basta recordar que Antioquía de
Siria, actualmente en territorio turco, es el primer lugar donde los que
seguían a Jesús fueron llamados cristianos".
La pasión y los lazos de Padovese con Turquía – ha continuado Bianchi en
su testimonio -, se basaban en sus estudios patrísticos. Había sido el
mismo, el arquitecto principal de los apreciados "Simposios" organizados
en Éfeso San Giovanni, y de los de San Pablo en Tarso, Antioquía e
Iskenderun. Reuniones de alto nivel (Padovese organizó 23 de ellas), a
las que asistieron exegetas, teólogos y académicos conocidos en todo el
mundo, y que durante muchos años representaron un momento importante
también para las comunidades cristianas locales. Su nombramiento como
Vicario de Anatolia – ha recordado el Decano del Instituto de
Espiritualidad Franciscana -, llevó a Padovese a madurar la idea de
comenzar el "Simposio de Anatolia", el primero de los cuales habría
tenido lugar en junio de 2010, es decir, unas semanas después de su
asesinato. Hubiera sido una oportunidad para confirmar y enriquecer su
amor por los Padres de la Iglesia que vivían en la
Turquía de hoy, comenzando por los Padres Capadocios y Juan Crisostomo,
del cual – ha recordado el profesor Bianchi - Padovese había tomado
también su lema episcopal ‘en Caritate Veritas’ (la verdad en el amor).
En respuesta a las preguntas planteadas por Cenap Aydin, Director del
Instituto Tiber, el profesor Bianchi ha descrito los rasgos espirituales
"franciscanos" de Padovese: “Se puede decir que era un hombre de
diálogo en muchos niveles, capaz de tener relaciones amistosas con todos
los profesores, también musulmanes o no creyentes, que asistían al
simposio. El primer diálogo era precisamente el de nivel humano, de
búsqueda de la verdad como camino común. Luego, Padovese también era un
hombre de diálogo ecuménico: estaba abierto al viaje ecuménico común con
otras confesiones cristianas, fue uno de los promotores del simposio de
eruditos católicos y ortodoxos organizados con la Facultad de Teología
Ortodoxa de Salónica, y también era amigo personal del Patriarca
ecuménico Bartolomé I, que después de su muerte dedicó palabras muy
hermosas hacia él. También estaba interesado en el diálogo
interreligioso y forjó amistades con muchos líderes musulmanes,
como con el profesor Kenan Gürsoy, quien fue embajador de Turquía ante
la Santa Sede. Pero la palabra que más me gusta usar sobre él es la
palabra 'comunión', que es algo más que diálogo. El diálogo es la
posibilidad de relacionarse, la comunión es la posibilidad de amarse en
una relación iniciada por el diálogo. No solo para conocerse y
estimarse, sino también para amarse. Y Luigi Padovese, era un hombre de
comunión”.
Luigi Padovese nació en Milán en 1947 en una familia originaria de la
región del Véneto, ingresó en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos
a la edad de 18 años. Fue ordenado sacerdote en 1973, después de
obtener su doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana, desde 1982
fue profesor de patrística e historia de la espiritualidad en el
entonces Pontificio Ateneo Antoniano. En 1987 se convirtió en presidente
del Instituto Franciscano de Espiritualidad, una institución que había
dirigido y "formado" durante 17 años. En 2004 fue elegido vicario
apostólico de Anatolia. El 3 de junio de 2010 fue asesinado a puñaladas
por su conductor, Turk Murat Altun, de 26 años. La ceremonia fúnebre,
presidida por el cardenal Dionigi Tettamanzi, tuvo lugar el 14 de junio
de 2010 en la Catedral de Milán.