Bishkek, KIRGUISTÁN (Agencia Fides, 14/04/2021) – “Con el inicio del tiempo de Pascua, que va
desde el pasado 4 de abril hasta el día de Pentecostés, nuestra vida se
encuentra transitando entre estos dos momentos: el primero es la
victoria de Cristo sobre la muerte a través de la Cruz; el segundo es la
Resurrección, es decir, el momento de la desaparición definitiva de
todo lo que causa sufrimiento a quienes eligen vivir en el amor de Dios.
Tenemos la certeza de que Cristo lo ha cambiado todo para siempre,
permitiéndonos también a nosotros seguir viviendo en este 'drama' de
acontecimientos cotidianos inevitables que es la vida humana, en un
mundo que aún no ha aceptado plenamente su salvación”. Este es el
mensaje enviado a la Agencia Fides por el jesuita p. Anthony Corcoran,
Administrador Apostólico de Kirguistán. La participación de la comunidad
católica de Kirguistán en la Semana Santa fue amplia y animada, a pesar
del difícil momento de la pandemia. “Durante los
días del Triduo Pascual - explica el p. Corcoran -, la Iglesia de San
Miguel Arcángel estaba llena de fieles: había tanto feligreses de la
comunidad local como fieles de diversas partes del mundo. Esto no hizo
más que confirmar la naturaleza ecuménica y la unidad de la Iglesia
católica. Durante la Vigilia Pascual, una joven de 18 años recibió
también el sacramento del Bautismo. Nos alegra haberla acogido en
nuestra comunidad de fieles. Es un gran y precioso signo de esperanza
para todos nosotros”.
La Iglesia kirguisa está formada por una pequeña comunidad distribuida
en tres parroquias en las ciudades de Bishkek, Jalal-Abad y Talas, pero
hay muchos pequeños grupos de fieles en las zonas rurales del país. En
su mensaje de preparación al tiempo de Cuaresma, el jesuita había
invitado a los fieles a no sentirse en minoría y a dar testimonio diario
del mensaje del Evangelio: “Nos damos cuenta de que, aunque la fe
católica es la mayor religión del mundo en número, la Iglesia local aquí
en Kirguistán es una comunidad muy pequeña. Sin embargo, como asegura
el Papa Francisco, Dios ama lo pequeño y las cosas pequeñas. Nuestra
tarea, como católicos, es vivir nuestra fe como testimonio de la Luz y
la Vida que es Cristo en nuestra generación, en nuestro tiempo y lugar,
nuestro 'hic et nunc'. El tiempo que tenemos en esta vida es limitado;
por ello, seguimos buscando la mejor manera de dar testimonio de la vida
que sólo Cristo aporta a nuestras familias, a
nuestro país y a nuestro mundo”. Actualmente, los fieles kirguises
pueden contar con la asistencia espiritual de siete sacerdotes, un
religioso y cinco hermanas franciscanas.