Montevideo, URUGUAY (Agencia Fides, 15/04/2021) – “La esperanza no nace por arte de magia, surge cuando vemos signos que nos permiten seguir creyendo y luchando sin bajar los brazos. Signos que podemos ver ya en tantas personas de nuestra sociedad que ante el golpe del COVID-19 han dado a luz multitud de iniciativas de solidaridad”. Lo subraya el Consejo de Iglesias Cristianas del Uruguay – CICU en un mensaje dirigido a los hermanos y hermanas de Uruguay publicado “En esta hora dramática para nuestro país, con la vida tan amenazada por la pandemia y sus consecuencias”.
El mensaje se titula “Tengan paz, no teman”, recordando las palabras de
Jesucristo dirigidas a los discípulos tras su pasión y muerte. “Creemos
que ante este drama que vivimos, muy especialmente en estas últimas
semanas, todos compartimos sentimientos parecidos. Deseamos por eso
unirnos profundamente a todos y todas con nuestra solidaridad y
disposición a dar una mano amiga a quienes la necesiten. Es por otra
parte lo que nuestras comunidades han estado buscando hacer en este año
tan duro”. Por tanto el CICU invita a “no cedamos a la tentación de
encerrarnos en nuestros dolores, sino que tengamos siempre la
disposición para consolarnos y cuidarnos mutuamente”.
Expresando preocupación y dolor por “las polarizaciones que constatamos
en nuestra convivencia” en esta circunstancia, el CICU subraya la
necesidad del diálogo y de acuerdos “entre todos los sectores y
organizaciones sociales, comenzando con el propio sistema político,
procurando buscar definir y consensuar lo que es necesario y bueno para
todo nuestro pueblo. Privilegiando a quienes están sufriendo más por la
enfermedad y la muerte de personas queridas, por la angustia e
impotencia de no tener un trabajo, por no alcanzar a poner comida en sus
mesas, por no estar en condiciones de que sus hijos accedan a la
educación”. Por todo ello reiteran: “Necesitamos hablar, escucharnos,
buscar juntos, tratar de comprendernos y no cerrarnos a los posibles
aportes de quienes piensan diferente”.
Entre las señales de esperanzas citan “la buena marcha de la vacunación”
al tiempo que piden que se considere “como contribución al bien común”,
además de subrayar que se necesitan “muchas más señales en ese sentido,
sobre todo de parte de las autoridades, de quienes tienen algún tipo de
responsabilidad pública, incluidas nuestras Iglesias, pero también de
cada ciudadano y ciudadana”.
El mensaje se concluye con este mensaje de aliento: “Para quienes
confiamos en Cristo Jesús, aun con todas nuestras incoherencias, este
tiempo que llamamos pascual está lleno de signos de vida que nos dan
esperanza… y hoy, en esta hora tan difícil, queremos compartir con
ustedes que el mismo Jesús que vivió entregando generosa y humildemente
su vida con esa preferencia tan especial por las personas más pobres,
pequeñas y afligidas y nos habló de la fuerza infinita del amor”.