viernes, 4 de noviembre de 2011

Audiencias y Actos Pontificios de Benedicto 16 (No. 4 y 3)

CIUDAD DEL VATICANO, 4 NOV 2011 (VIS).-  El Santo Padre Benedicto XVI recibió hoy en Audiencia a  trece prelados de la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos en visita "ad Limina Apostolorum":

- Cardenal Sean Patrick O'Malley, O.F.M. Cap., Arzobispo de Boston, con los Auxiliares:
   -Obispo Walter James Edyvean
   -Obispo John Anthony Dooher
   -Obispo Mons. Robert Francis Hennessey
   -Obispo Arthur L. Kennedy
   -Obispo Peter J. Uglietto

-Obispo Salvatore Ronald Matano, de Burlington
-Obispo George William Coleman, de Fall River
-Obispo Richard Joseph Malone, de Portland
-Obispo Timothy Anthony McDonnell, de Springfield in Massachusetts
-Obispo Robert Joseph McManus, de Worcester
-Obispo Francis J. Christian, Auxiliar de Manchester, con el Obispo Emérito John B. McCormack.

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Así mismo en otros Actos Pontificios S.S. Benedicto XVI nombró hoy a Mons. Joachim Ouédraogo como Obispo de la diócesis de Koudougou en Burkina Faso.

Datos Estadísticos:  Superficie 26,354; población 1´649 mil; católicos 278 mil; sacerdotes 80; religiosos 180. 

Ha sido hasta ahora Obispo de Dori y Administrador Apostólico de Koudougou.

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 Y el día 3 de Noviembre:

* Nombró al P. Charles Morerod, O.P., Obispo de Lausana, Ginebra y Friburgo en Suiza.

Datos Estadísticos:  Superficie 5,557; población 1´582,447; católicos 687,192; sacerdotes 534; religiosos 1,222; diáconos permanentes 22. 

El Obispo electo nació en 1961 en Riaz (Suiza). En 1987 emitió la profesión religiosa solemne en la Orden de los Frailes Predicadores, y al año siguiente fue ordenado Sacerdote. Ha sido vice párroco de la parroquia de San Pablo en Ginebra (1987-89); Asistente de la facultad de Teología de la Universidad de Friburgo (1989-1992), capellán (1991-94) y profesor adjunto de Teología (1994-99) de la misma universidad. En 1999 comenzó a enseñar en la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino, donde ha sido vice decano de la facultad de Teología y decano de la de Filosofía, y, desde 2009, Rector Magnífico. Desde la misma fecha es Secretario general de la Comisión Teológica Internacional y Consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

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 * Nombró a Mons. José Armando Álvarez Cano, del clero de Zamora (Michoacán), Obispo prelado de Huautla en México.

Datos Estadísticos:  Superficie 1,284; población 145 mil; católicos 131,404; sacerdotes 23; religiosos 16; diáconos permanentes 1. 

El Obispo electo nació en Jiquilpan en 1960, y se licenció en Teología Pastoral por la Universidad Pontificia de Méjico. Fue ordenado Sacerdote en 1986. Después de haber prestado servicio pastoral como vicario en diversas parroquias de la diócesis de Zamora, vivió una experiencia misionera como "fidei donum" en la diócesis de Tacna (Perú) durante dos años. Actualmente es párroco de la parroquia de San Pedro en Paracho en Michoacán y Presidente de la Comisión diocesana para la Formación Permanente del Clero de la diócesis de Zamora.
 
 

Nueva Evangelización y diálogo interreligioso en América

CIUDAD DEL VATICANO, 4 NOV 2011 (VIS).- La Asamblea especial para América del Sínodo de los Obispos ha celebrado del 27 al 28 de Octubre la XVI reunión del Consejo especial de la Secretaría General. A la luz de la Exhortación post-sinodal Ecclesia in América -según una nota publicad hoy por ese organismo- se han abordado temas concernientes a la nueva evangelización y el diálogo interreligioso, y a la situación social y eclesial en los diferentes países del continente.

   Por cuanto respecta a los dos primeros temas, se ha tomado nota de que el documento "Ecclesia in America" repropone, teniendo en cuenta la situación del continente americano,  "los criterios para la evaluación de las religiones no cristianas ya expresados en la declaración 'Nostra Aetate' del Concilio Vaticano II, según los cuales la Iglesia Católica no rechaza nada de cuanto hay de verdadero y santo en las religiones no cristianas, pero afirma la especificidad original del cristianismo".

   En el ámbito del diálogo ecuménico e interreligioso, se ha detectado, en algunos casos, "la interferencia del Estado que, si por una parte se proclama laico, por la otra mantiene en la práctica una línea de conducta orientada a considerar a la Iglesia Católica como una de las muchas confesiones religiosas, ignorando, de este modo, su verdadera naturaleza y el papel histórico innegable que ha jugado en la primera evangelización del continente, así como en la formación de la identidad de las naciones. Del mismo modo, siguiendo la estrategia de las autoridades civiles, el diálogo ecuménico e interreligioso se sustituye por el concepto genérico de 'relaciones interreligiosas'. De esta manera, todas las religiones no sólo se consideran fenómenos de naturaleza espiritual de la misma entidad, sino que se pretende considerar a la religión como una herramienta al servicio de la vida política. En cambio, la Iglesia en América está decidida a continuar con las actividades ecuménicas e interreligiosas en la línea pastoral trazada por el Concilio Vaticano II y el Magisterio sucesivo".

  La nota da cuenta de las buenas relaciones con otras confesiones cristianas y no cristianas,  sobre todo con los judíos y musulmanes, no obstante la escasa presencia de estos últimos en el continente americano. Por lo que se refiere a las religiones indígenas anteriores a la evangelización, "la Iglesia Católica trata de buscar elementos compatibles con el Evangelio para purificarlas e integrarlas convenientemente en la vida de las comunidades eclesiales locales". Más compleja es la relación con las sectas, "el verdadero desafío para la Iglesia en el proceso de nueva evangelización", ya que "a través de un fuerte proselitismo se difunden con rapidez en las grandes ciudades y allí donde la presencia de la Iglesia es débil".

  Preocupan la propagación de la pobreza y la violencia y la difusión de valores contrarios al  respeto de la vida humana, que se consideran "resultados negativos de la influencia del proceso de secularización que se extiende de Norte a Sur". Perduran los efectos del terremoto en Haití, agravados por las enfermedades y la difícil situación social, y se espera en la solidaridad concreta de los gobiernos y las instituciones internacionales y organismos eclesiales.

  Otro fenómeno de vastas proporciones que involucra a todo el continente es el movimiento migratorio. "En este ámbito, la Iglesia promueve programas especiales y religiosos de asistencia a los inmigrantes que redunden en beneficio de la integración cultural y la paz social. Aunque se deben tener en cuenta las graves dificultades de los inmigrantes irregulares, es necesario también reconocer los aspectos positivos de la migración que conducen a una mayor integración de los diferentes pueblos dentro de la unidad del mismo continente".

  Se ha constatado con satisfacción el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada entre los varones, mientas las vocaciones femeninas disminuyen en algunos entornos. Por otra parte, "la nuevas generaciones muestran una buena disposición a la aceptación de la fe".

  La nota concluye refiriéndose a los resultados positivos de la Quinta Conferencia General de América Latina y el Caribe (Aparecida Brasil, 2007) que "suscitó la conciencia de que toda la Iglesia en el continente debe estar en estado de misión" y a la buena acogida de los "Lineamenta" de la XIII Asamblea General del Sínodo de los Obispos (Octubre, 2012) cuyo tema es "La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana".

Celebra Benedicto XVI Misa por Cardenales y Obispos difuntos

CIUDAD DEL VATICANO, 3 NOV 2011 (VIS).-  Como es tradicional en estas fechas, el Papa Benedicto XVI visitó ayer tarde las grutas de la Basílica Vaticana, lugar de sepultura de diversos Pontífices, y esta mañana celebró en San Pedro la misa por los Cardenales y Obispos que han fallecido en este año.

  El Santo Padre recordó a los Cardenales: 
- Urbano Navarrete, S.I.,   
- Michele Giordano,   
- Varkey Vithayathil, C.SS.R.,  
- Giovanni Saldarini,   
- Agustín García-Gasco Vicente,  
- Georg Maximilian Sterzinsky, 
- Kazimierz Świątek, 
- Virgilio Noè, 
- Aloysius Matthew Ambrozic y 
- Andrzej Maria Deskur, y comenzó su homilía comentando el pasaje del evangelio de San Marcos en que los apóstoles tenían miedo de preguntar a Jesús el significado de la frase: "El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres que lo matarán, pero una vez muerto, resucitará después de tres días".

  "Frente a la muerte, nosotros también experimentamos los sentimientos e ideas dictados por nuestra condición humana -dijo- .Y siempre nos sorprende y nos supera un Dios que se acerca tanto a nosotros que no se detiene ni siquiera ante el abismo de la muerte, sino que lo atraviesa, permaneciendo dos días en el sepulcro. Aquí, justo aquí, se cumple el misterio del 'tercer día'. Cristo asume hasta el final la carne mortal para revestirla de la potencia gloriosa de Dios, del viento del Espíritu vivificador que la transforma y la regenera".

   La muerte de Cristo es "fuente de vida, porque en ella Dios ha arrojado todo su amor, como en una cascada inmensa (...) El abismo de la muerte se colma con otro abismo todavía más grande: el del amor de Dios, de forma que la muerte no tiene poder alguno sobre Cristo ni sobre los que, por la fe y el bautismo, están unidos con El. 'Si morimos con Cristo -dice San Pablo- creemos que también viviremos con El'".

   "En realidad esa esperanza encuentra sólo en Cristo su fundamento real -comentó el Papa-. Antes corría el peligro de limitarse sólo a una ilusión, a un símbolo tomado del ritmo de las estaciones (...) En cambio, la intervención de Dios en el drama de la historia humana no obedece a ningún ciclo natural, obedece solamente a su gracia y a su fidelidad. La vida nueva y eterna es fruto del árbol de la Cruz (...) Sin la Cruz de Cristo, toda la energía de la naturaleza es impotente frente a la fuerza negativa del pecado. Era necesaria una fuerza benéfica más grande que la que preside los ciclos de la naturaleza; un Bien más grande que el de la creación: un Amor que procede del corazón mismo de Dios y que mientras revela el sentido último de lo creado, lo renueva y lo orienta a su meta originaria y última".

   "Todo esto sucedió en esos 'tres días' en que 'la semilla de trigo' cayó en tierra, permaneció allí el tiempo necesario para colmar la medida de la justicia y la misericordia de Dios y finalmente produjo 'mucho fruto',  no quedándose solo, sino como primicia de una multitud de hermanos (...) Ahora sí, gracias a Cristo (...) las imágenes inspiradas por la naturaleza no son sólo símbolos ni mitos ilusorios: nos hablan de una realidad".

Benedicto XVI: "La fe en la vida eterna da la fuerza para mejorar el mundo"

CIUDAD DEL VATICANO, 2 NOV 2011 (VIS).-  El Santo Padre celebró este miércoles la audiencia general en el aula Pablo VI, donde recibió a peregrinos venidos de numerosos países. El discurso del Pontífice se centró en la fiesta de conmemoración de todos los fieles difuntos y en la realidad de la muerte.

  S.S. Benedicto XVI señaló que "a pesar de que la muerte es a menudo un tema casi prohibido en nuestra sociedad, y de que continuamente se intenta eliminar de nuestra mente el solo pensamiento de la muerte, ésta concierne a cada uno de nosotros (...) Ante este misterio todos, incluso inconscientemente, buscamos algo que nos invite a esperar, una señal que nos dé consuelo, que se abra  a algún horizonte que ofrezca aún un futuro".

  Experimentamos temor ante la muerte porque "tenemos miedo a la nada, a este partir hacia algo que no conocemos". Asimismo, "no podemos aceptar que todo lo grande y hermoso que ha sido realizado durante una entera existencia sea borrado improvisamente, caiga en el abismo de la nada. Sobre todo, sentimos que el amor necesita eternidad, y no es posible aceptar que sea destruido por la muerte en un solo instante. (...) Cuando nos encontramos hacia el final de la existencia percibimos que hay un juicio sobre nuestras acciones, sobre cómo hemos conducido nuestra vida, especialmente en lo que se refiere a esos puntos de sombra que, con habilidad, sabemos a menudo eliminar o intentamos eliminar de nuestra conciencia".

  Por otra parte, actualmente, en el mundo "se ha difundido la tendencia a pensar que cada realidad debe ser afrontada con los criterios de la ciencia experimental, y que a la gran cuestión de la muerte se debe responder no tanto con la fe, sino partiendo de conocimientos experimentales, empíricos. Pero no se advierte con claridad que, precisamente de este modo, se termina por caer en formas de espiritismo, en el intento de establecer un contacto con el mundo más allá de la muerte".

  En cambio, para los cristianos las solemnidades de Todos los Santos y Todos los Fieles Difuntos "nos dicen que solamente quien puede reconocer una gran esperanza en la muerte, puede también vivir una vida a partir de la esperanza. (...) El hombre tiene necesidad de eternidad, y cualquier otra esperanza es para él demasiado breve. El hombre se explica sólo si hay un Amor que supere todo aislamiento, incluso el de la muerte, en una totalidad que trascienda el espacio y el tiempo. El hombre se explica, encuentra su sentido más profundo, solamente si hay Dios. Y nosotros sabemos que Dios ha salido de su lejanía y se ha hecho cercano".

  En efecto, "Dios se ha mostrado verdaderamente, se ha hecho accesible, ha amado tanto al mundo 'que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en Él no  perezca, sino que tenga vida eterna', y en el supremo acto de amor de la cruz, sumergiéndose en el abismo de la muerte, la ha vencido, ha resucitado y nos ha abierto las puertas de la eternidad. Cristo nos sostiene a través de la noche de la muerte que Él mismo ha atravesado; es el Buen Pastor a cuya guía podemos confiarnos sin ningún miedo porque conoce bien el camino, incluso a través de la oscuridad".

  "Es precisamente la fe en la vida eterna -concluyó el Papa- la que da al cristiano la fuerza y el valor para amar aún más intensamente esta tierra nuestra y para trabajar con el fin de construirle un futuro, para darle una esperanza verdadera y segura".

  Tras saludar a los peregrinos en diversos idiomas, S.S. Benedicto XVI recordó que los días 3 y 4 de Noviembre se reúnen en Cannes (Francia) los jefes de Estado del G-20, "para examinar los principales problemas relacionados con la economía global", y expresó su deseo de que "el encuentro ayude a superar las dificultades que, a nivel mundial, obstaculizan la promoción de un desarrollo auténticamente humano e integral".

  La Audiencia concluyó con el canto del Padre Nuestro y la Bendición Apostólica.

Papa: "Todos los Santos; De la realidad terrena a la dimensión de la eternidad"

CIUDAD DEL VATICANO, 1 NOV 2011 (VIS).- "La solemnidad de Todos los Santos es una ocasión propicia para elevar la mirada de las realidades terrenales -jalonadas por el tiempo- a la dimensión de Dios, la dimensión de la eternidad y la santidad", dijo el Papa Benedicto XVI a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus.

  "La liturgia nos recuerda hoy que la santidad es la vocación originaria de todo bautizado. Cristo, que con el Padre y el Espíritu es el único Santo, amó a la Iglesia como  a su esposa y se entregó por ella, con el fin de santificarla. Por eso, todos los miembros del Pueblo de Dios están llamados a ser santos" e "invitados a mirar a la Iglesia no sólo en su aspecto temporal y humano, marcado por la fragilidad, sino como Cristo quiso que fuera, es decir 'comunión de santos'. Hoy veneramos esta innumerable comunidad de santos, los cuales, a través de sus diferentes caminos de vida, nos indican diversas sendas de santidad, unidas por un solo denominador: seguir a Cristo y conformarse a Él, hasta el final de nuestra vivencia humana", explicó el Pontífice.

   Después, S.S. Benedicto XVI, habló de la conmemoración de los fieles difuntos que se celebra el 2 de noviembre cuando recordamos "a los seres queridos que nos han dejado y a todas las almas en camino hacia la plenitud de la vida, en el horizonte de la Iglesia celeste, a la que la solemnidad de hoy nos ha elevado".

    "Desde los primeros tiempos de la fe cristiana -subrayó- la Iglesia terrenal, reconociendo la comunión de todo el cuerpo místico de Jesucristo, cultiva con gran piedad la memoria de los difuntos y ofrece sufragios por ellos. Nuestra oración por los muertos no es solo útil sino también necesaria, ya que no solamente los ayuda, sino que, al mismo tiempo, hace eficaz su intercesión por nosotros. También la visita a los cementerios, mientras  mantiene los lazos de afecto con quienes nos amaron en esta vida, nos recuerda que todos tendemos hacia otra vida, más allá de la muerte. El llanto, causado por la separación terrenal, no debe prevalecer sobre la certeza de la resurrección ni sobre la esperanza de llegar a la bienaventuranza de la eternidad".

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Audiencia General de Benedicto XVI y oración por los fieles difuntos

CIUDAD DEL VATICANO (www.ssbenedictoxvi.org - Noviembre 2 de 2011).  La Audiencia General de este miércoles 2 de Noviembre fue celebrada a las 10.30 horas por el Papa Benedicto XVI en el Aula Pablo VI del Vaticano.

En su discurso en lengua italiana el Pontífice centró su meditación en la Conmemoración de todos los fieles difuntos y sobre la realidad de la muerte.

Posteriormente saludó a los grupos de fieles en francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco e italiano e hizo un llamado por el éxito de la Cumbre de Jefes de Estado del G-20 que se celebrará mañana y pasado mañana en Cannes:

"El 3 y el 4 de Noviembre próximos - mañana y pasado mañana - los Jefes de Estado o de Gobierno del G-20 se reunirán en Cannes, para examinar las principales problemáticas relacionadas con la economía global. Espero que el encuentro ayude a superar las dificultades que, a nivel mundial, obstaculizan la promoción de un desarrollo auténticamente humano e integral".
 
En castellano dijo:

"Queridos hermanos y hermanas:

La catequesis de hoy está dedicada al recuerdo de los fieles difuntos. En estos días se visitan los cementerios para rezar por ellos, recordando, de ese modo, la comunión de los santos que profesamos en el Credo, ya que en ella se manifiesta el estrecho vínculo que nos une a los que ya han alcanzado la eternidad. El hombre siempre ha tenido consideración con los muertos. Y, aunque nuestra sociedad intenta eliminar por todos los medios incluso el pensamiento sobre la muerte, nos preguntamos: ¿Por qué esto es así? La respuesta es que la muerte atañe a todos, en cualquier tiempo y lugar. Ante un mundo positivista, incapaz de abordar este misterio, estas celebraciones nos ayudan reconocer en la muerte la gran esperanza, de que la vida del hombre no termina aquí, que su anhelo de eternidad ha sido colmado por el Dios cuyo Hijo, muerto y resucitado por nosotros, venciendo a la muerte nos ha abierto el camino a la vida eterna.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, República Dominicana, Colombia, Argentina y otros países latinoamericanos. Invito a todos a que al recitar el Credo proclaméis al mundo la fe en la vida eterna, pues si el Buen Pastor nos guía en la noche de la muerte, seremos capaces de trabajar con denuedo en este mundo, con la esperanza del futuro que nos promete. Muchas gracias".

La Audiencia General concluyó con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica impartida por S.S. Benedicto XVI.

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Por la tarde a las 18.00 horas, el Santo Padre se dirigió a las Grutas de la Basílica Vaticana para rezar en privado, en sufragio por los Sumos Pontífices allí sepultados y por todos lo fieles difuntos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Ángelus de S.S. Benedicto XVI en la Solemnidad de Todos los Santos

CIUDAD DEL VATICANO (www.ssbenedictoxvi.org - Noviembre 1 de 2011).  A las 12.00 horas de este martes 1 de Noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, el Papa Benedicto XVI desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano ha rezado el Ángelus con los fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro.

Este es el texto íntegro del Ángelus:

"Queridos hermanos y hermanas:

La Solemnidad de Todos los Santos es ocasión propicia para elevar  occasione propizia per elevare la mirada de la realidad terrena, marcada por el tiempo a la dimensión de Dios, la dimensión de la eternidad y de la santidad. La Liturgia nos recuerda hoy que la santidad es vocación originaria de cada bautizado (cfr Lumen gentium, 40). Cristo de hecho, que con el Padre y con el Espíritu es Él sólo (cfr Ap 15,4), ha amado a la Iglesia como su esposa y se ha dado Él mismo por ella, a fin de santificarla (cfr Ef 5,25-26). Por esta razón todos los miembros del Pueblo de Dios son llamados a convertirse en santos, según la afirmación del Apóstol Pablo: «Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación» (1 Ts 4,3).  Por lo tanto estamos invitados a ver a la Iglesia no en su aspecto solo temporal humano, signo de la fragilidad, sino como Cristo la ha deseado «comunión de los santos» (Catecismo de Iglesia Católica, 946). En el Credo profesamos la Iglesia «santa», santa en cuanto es el Cuerpo de Cristo, es instrumento de participación a los santos Misterios - en primer lugar la Eucaristía - es familia de los Santos, cuya protección se nos ha confiado el día del Bautismo. Hoy veneramos estas innumerables comunidades de Todos los Santos, las cuales, a través de sus diferentes ámbitos de la vida, nos muestran diferentes formas de santidad, unidos por un denominador común: seguir a Cristo es conformarse a Él, objetivo final de nuestra experiencia humana. Todos los estados de vida, de hecho, puede llegar a ser, con la acción de la gracia y con el compromiso y la perseverancia de cada uno, camino de la santificación.

La conmemoración de los fieles difuntos, está dedicado el día de mañana, 2 de Noviembre, nos ayuda a recordar a nuestras personas quedidas que se ha ido, a todas las ánimas en camino hacia la plenitud de la vida, propio en el horizonte de la Iglesia celestial, a la cual la Solemnidad de hoy nos ha elevado. Desde el principio de los tiempos de la fe cristiana, la Iglesia terrena, reconociendo la comunión de todo el cuerpo místico de Jesucristo, ha culticado con gran piedad la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios por ellos. Nuestra oración por los muertos no sólo es útil, sino necesaria, no sólo para ayudarlos, sino al mismo tiempo intercedemos en nuestro favor (Catecismo de Iglesia Católica, 958). Aunque la visita a los cementerios manatiene los lazos de afecto con los que nos han amado en esta vida, nos recuerdas que iremos hacia otra vida el día de la muerte. El llano debido a la separación terrenal, prevalecen sobre la certeza de la resurrección, sobre la esperanza de alcanzar la felicidad de la eternidad, «momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosostros abrazamos la todalidad» (Spe salvi, 12). El objeto de nuestra esperanza por lo tanto es la felicidad a la presencia de Dios en la eternidad. Lo ha prometido Jesús a sus discípulos, diciendo: «Me verán de nuevo y vuestro corazón se alegrará y nadie podrá arrebatarles vuestra alegría» (Gv 16,22).


A la Virgen Maria, Reina de todos los Santos, confiamos nuestro peregrinaje hacia la patria celestial, en tanto pedimos para nuestros hermanos y hermanas difuntos su maternal intercesión.

Posteriormente saludó a los fieles en francés, inglés, alemán, español, polaco e italiano.

"Saludo con afecto a los fieles de lengua española presentes en esta oración mariana. En la solemnidad de Todos los Santos, la Liturgia nos invita a contemplar el amor infinito de Dios, que se refleja en la victoria de los que ya gozan de su gloria en el cielo. Es el amor del Padre que nos llama a ser hijos suyos, nos entrega a su propio Hijo para redimirnos con su sangre purificadora. Por eso nos proclama dichosos aun cuando sufrimos tribulación, porque en Él tenemos nuestra esperanza. Respondamos con generosidad y coherencia a ese don, que ha sido derramado en nuestros corazones, siendo Santos como Dios es Santo, para que también en nosotros se manifieste su gloria. Que Dios os bendiga".