miércoles, 2 de noviembre de 2016

Breve biografía de los 17 nuevos Cardenales que serán creados por el Papa FRANCISCO en el Consistorio del sábado 19 de noviembre

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - Noviembre 2 de 2016).  Breve biografía de los 17 nuevos Cardenales que serán creados por el Papa FRANCISCO en el Consistorio del sábado 19 de noviembre

Mons. Mario Zenari (Italia), Arzobispo titular de Zuglio, Nuncio Apostólico en Siria


Nació en Villafranca (Verona) en 1946.  Fue ordenado sacerdote en  1970 por la diócesis de Verona. Es licenciado en  Derecho Canónico.


Entró en el servicio diplomático de la Santa Sede en 1980, desde entonces ha prestado su servicio  en las Representaciones Pontificias en Senegal, Liberia, Colombia, Alemania, Rumania. En1993 fue nombrado consejero de nunciatura. En 1994, Representante Permanente de la Santa Sede ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), y Observador Permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) y en la Oficina Internacional de  Naciones Unidas en Viena.


En 1999 San Juan Pablo II le nombró nuncio apostólico en Costa de Marfil y Níger, elevándolo a la sede titular de Zuglio, con la dignidad de arzobispo. Unos días más tarde, el 24 de julio, fue nombrado nuncio en Burkina Faso. Recibió su consagración episcopal el 25 de septiembre de ese año. En 2004 fue nombrado nuncio apostólico en Sri Lanka y en 2008 el Papa Benedicto XVI lo nombró nuncio apostólico en Siria.


Mons. Dieudonné Nzapalainga, C.S.Sp., Arzobispo de Bangui (República Centroafricana)


Nació en 1967 en Mbomou, en la diócesis de Bangassou (República Centroafricana). Después de la escuela primaria, entró en el Seminario Menor de San Luis de Bangassou y luego en el Seminario Mayor  Saints Apôtres de Otele, en Camerún, antes de continuar sus estudios en el Seminario mayor Espiritano Daniel Brottier, en Libreville, Gabón.


Hizo sus primeros votos en la Congregación de los Padres espiritanos en 1993 y los perpetuos en 1997. Fue ordenado sacerdote el 9 de agosto de 1998. Se licenció en Teología en el Centro Sèvres de  los PP. Jesuitas, en Francia, pero fue  llamado por su Instituto a  la República Centroafricana para llevar a cabo las funciones de Superior regional.


En Francia, de 1998 a 2005, fue capellán de los huérfanos de la Fondation d'Auteuil y vicario en St Jerome (Marsella). Cuando regresó a África Central fue Superior regional de los Padres espiritanos y párroco en Bangui .(2005-2009); en 2008-2009 fue Presidente de la Conferencia de Superiores Mayores de África central.


Desde 2009 ha sido administrador apostólico de Bangui. En  2012 el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo metropolitano de Bangui. Recibió su consagración episcopal el 22 de julio de ese año.


Desde julio de 2013, es presidente de la Conferencia Episcopal de la República Centroafricana y en calidad de tal participó en la III Asamblea General extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Familia en octubre de 2014. En noviembre de 2015 dio la bienvenida en su diócesis al Papa FRANCISCO, que en Bangui abrió la primera puerta del Año de Santa Misericordia.


Personalmente comprometido con el proceso de paz en el país, en 2013 participó, con el presidente del Consejo Islámico y el presidente de la Alianza Evangélica en Bangui, en la fundación de  la plataforma interreligiosa por la paz de África central.


* Es el  primer cardenal de África central.


Mons. Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Madrid (España)


S. E. Mons. Carlos Osoro Sierra nació en Castañeda, provincia y diócesis de Santander, en 1945. Después de estudiar en la Escuela Normal  de Magisterio y haber ejercido la enseñanza durante un año en Santander, entró en el Seminario para vocaciones adultas  en el Colegio Mayor El Salvador en Salamanca, donde asistió a cursos de filosofía y teología en la Universidad Pontificia de esa ciudad, licenciándose en ambas disciplinas. También obtuvo en la Universidad Complutense, un Diploma en Enseñanza de Adultos.


Fue ordenado sacerdote en  1973 en Santander, quedando incardinado en la diócesis.
 

Después de la ordenación sacerdotal fue miembro del equipo sacerdotal de la parroquia de la Asunción de Torrelavega para la Pastoral Juvenil, director de la Casa de los muchachos y profesor de la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado "Sagrados Corazones" (1973-1975); Secretario General de la Secretaría de la diócesis, delegado episcopal para las vocaciones y seminarios y para el apostolado de los laicos y vicario pastoral (1975-1996); vicario general de la diócesis (1976-1994); rector del Seminario diocesano (1977-1996); presidente del Capítulo de la Catedral (1994-1996), director del Centro Asociado del Instituto Internacional de Teología a Distancia y  del "Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Agustín (1996).


En  1996, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Orense. Recibió la ordenación episcopal el 22 de febrero de 1997.


En 2002, fue promovido a la sede metropolitana de Oviedo. De septiembre de 2006 a septiembre de 2007 fue también administrador apostólico de la diócesis de Santander.


En 2009 el Papa Benedicto XVI lo traslada a la diócesis metropolitana de Valencia.
En  2014 el Papa FRANCISCO lo nombra arzobispo metropolitano de Madrid.


Desde marzo de 2014 es vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, dentro de la cual  había sido  previamente  presidente de la Comisión para el Clero (1999-2005) y presidente de la Comisión Episcopal para el Apostolado.  así como Miembro del Comité Ejecutivo (2005-2011).


Participó en la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre “La  vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo” (octubre de 2015).


Mons. Sérgio da Rocha, Arzobispo de Brasilia (Brasil)


S. E. Mons. Sérgio da Rocha nació en Dobrada, Diócesis de Jaboticabal, en el estado de Sao Paulo, en  1959. Asistió a cursos de Filosofía en el seminario diocesano de San Carlos y  de Teología en el Instituto Teológico de Campinas. Consiguió la  Licenciatura en Teología Moral en la Facultad Teológica "Nossa Senhora da Assunção" en Sao Paulo, y un Doctorado en la misma disciplina en la Academia Alfonsiana en Roma. Fue ordenado sacerdote en 1984 en Matão, diócesis de San Carlos.


Como sacerdote ha ejercido los siguientes ministerios: párroco en Água Vermelha y coordinador de la Pastoral Juvenil de San Carlos (1985-1986); profesor de filosofía en el seminario diocesano y director  espiritual de la Casa de Teología en Campinas (1986-1987 y 1991); rector del Seminario de Filosofía San Carlos (1987-1988 y 1990); coordinador diocesano de la Pastoral Vocacional (1987 y 1989); vicario parroquial de la catedral de San Carlos (1988-1989); vicario parroquial de Nuestra Señora de Fátima en San Carlos (1990); Coordinador Diocesano de Pastoral, rector de  la capilla de San Judas Tadeu en San Carlos (1991); Profesor de Teología Moral en la PUC de Campinas y rector del Seminario diocesano de Teología (1997-2001); Miembro del equipo de formación de los diáconos permanentes; miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores.


En 2001 fue elegido obispo titular de Alba y auxiliar de Fortaleza.  Recibió su consagración episcopal el 11 de agosto.Nombrado obispo coadjutor de Teresina en enero de 2007 fue designado arzobispo el  3 septiembre de 2008. En 2011 el Papa Benedicto XVI lo nombra arzobispo metropolitano de Brasilia.


Desde abril de 2015 ha sido presidente de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, en la que había ocupado anteriormente numerosos cargos, entre ellos miembro de la Comisión Episcopal de Doctrina; miembro de la Comisión Episcopal del "Mutirão de Superaçao da Miséria  e da  Fome”; secretario regional y encargado de la Juventud y de la Pastoral  Vocacional del Regional Nordeste 1; Miembro del  Consejo Permanente y de la Comisión de  Doctrina; Presidente del Regional Nordeste 1.


También ha sido Presidente del Departamento de Vocaciones y Ministerios del CELAM - Consejo Episcopal Latinoamericano.


Participó en el Sínodo de los Obispos en octubre de 2015 sobre la familia.


Mons. Blase J. Cupich, Arzobispo de Chicago (EE.UU.)


S. E. Mons. Blase J. Cupich nació en Omaha (Nebraska) en 1949. Estudió en el "Colegio de Santo Tomás" en Saint Paul (Minnesota), donde obtuvo una licenciatura en  Filosofía. Entre 1971 y 1975 fue  estudiante en el Colegio Pontificio Norteamericano en Roma y estudió Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana. Posteriormente obtuvo una licenciatura (1979) y  un doctorado (1987) en Teología Sacramental en la Universidad Católica de América en Washington, DC
 
 
Fue ordenado sacerdote en 1975, en la arquidiócesis de Omaha.


Después de la ordenación sacerdotal ha ocupado los siguientes cargos: vice-párroco de Saint Margaret  y profesor en la Escuela Secundaria "Pablo VI " en Omaha (1975-1978); Director de la Oficina de  Liturgia  arquidiocesana, (1978-1981); colaborador local  en la Nunciatura Apostólica en Washington, DC (1981-1987); párroco de  Santa María" en Bellevue (1987-1989); Presidente / Rector de la "Pontificia Universidad Josephinum" en Columbus (Ohio) (1989-1997); párroco de  San Roberto Belarmino" en Omaha (1997-1998).
Nombrado obispo de Rapid City (Dakota del Sur) en  1998 recibió la ordenación episcopal el 21 de septiembre.


El 30 de junio de 2010 fue nombrado por  el Papa Benedicto XVI obispo de Spokane (Washington) y tomó posesión canónica de la diócesis el 3 de septiembre siguiente. En 2014 el Papa FRANCISCO lo nombra arzobispo metropolitano de Chicago. En 2015 participó, por nombramiento pontificio, a la XIV Asamblea General  Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la familia.


Fue presidente del Comité de Obispos para la Protección de Niños y Jóvenes (2008-2011) y del Consejo Nacional de  la Asociación de Educación Católica (2006-2008), y es miembro de numerosos comités de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.


Es miembro de la Congregación para los Obispos.


Mons. Patrick D'Rozario, C.S.C., Arzobispo de Dacca (Bangladesh)


S. E. Mons. Patrick D'Rozario, C.S.C., nació en 1943 en Padrishibpur, en la diócesis de Chittagong. Pertenece a la Congregación de la Santa Cruz. Fue ordenado sacerdote el 8 de octubre 1972.


Elegido primer Obispo de Rajshahi en 1990,  procedió a organizar la nueva diócesis.


En  1995 fue trasladado a la sede de Chittagong, la segunda más grande del país.


En 2010 fue nombrado por el Papa Benedicto XVI obispo coadjutor de Dacca, sucediendo por coadjutoría en la sede  metropolitana.


Desde diciembre de 2011, es presidente de la Conferencia Episcopal de Bangladesh, y en calidad de tal participó en la III Asamblea General extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la familia en el mes de octubre de 2014.


* Es el primer cardenal de Bangladesh.


Mons. Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida (Venezuela)


S. E. Mons. Baltazar Porras nació en 1944 en Caracas. Después de sus estudios de Filosofía en el Seminario Interdiocesano de Caracas, fue enviado a la Universidad Pontificia de Salamanca, España, donde obtuvo una licenciatura en teología en 1966. Más tarde (1977) en el Instituto Superior de Pastoral de la misma Universidad se doctoró en Teología Pastoral.


Ordenado sacerdote en 1967, fue vicario cooperador, párroco, asistente diocesano de Cursillos, profesor en seminario y en otros institutos públicos y privados; director del Colegio Ntra. Sra. Del Rosario y profesor de la IUT de los Llanos. En Caracas fue vicerrector del Seminario interdiocesano y Director de Estudios (1978-1979);  también ocupó el cargo de Rector del Seminario de  San José del Hatillo, 1979-1983.


Designado obispo titular de Lamdia y auxiliar de Mérida en 1983, recibió la consagración episcopal el 17 de septiembre del mismo año.


En 1991 el Papa Juan Pablo II le nombró arzobispo de Mérida, tomando posesión de la diócesis el 5 de diciembre.


Desde marzo de  1998 hasta junio 1999 fue también administrador apostólico sede vacante de la diócesis de San Cristóbal.


Ha ocupado numerosos cargos en la Conferencia Episcopal Venezolana, de la que fue presidente durante dos mandatos consecutivos a partir de 1999 y 2006 ,después de haber sido durante mucho tiempo el vicepresidente.


Primer Vicepresidente del CELAM 2007-2011, sigue siendo miembro del Consejo Especial para América del Sínodo de los Obispos (1997).


Mons. Jozef De Kesel, Arzobispo de Malinas-Bruselas (Bélgica)


S. E. Mons. Jozef De Kesel nació en  1947 en Gante (Flandes Oriental), en la diócesis del mismo nombre.


Fue ordenado sacerdote en  1972 por  la diócesis de Gante.


Se doctoró  en Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana. Es autor de numerosos artículos y diversos  libros  sobre la Iglesia y los diversos aspectos de la vida cristiana. Fue  profesor en el Seminario de Gante, en un centro de formación para los futuros profesores de religión y en  la Universidad de Lovaina.


Fue elegido a la sede titular de Bulna y nombrado obispo auxiliar de Malinas-Bruselas en 2002 y consagrado el 26 de mayo del mismo año. De 2002 a 2010 fue vicario general de la Vicaría de Bruselas. Desde 2010, Vicario General de la Vicaría de Brabante flamenco y de la zona de Malinas.


En 2010 fue nombrado obispo de Brujas. En 2015 el Papa FRANCISCO lo nombró arzobispo metropolitano de Malinas-Bruselas,(Bélgica) y Ordinario Militar para Bélgica.


Desde enero de 2016 es Presidente de la Conferencia Episcopal de Bélgica.


Mons. Maurice Piat, Arzobispo de Port-Louis (Isla Mauricio)


S. E. Mons. Maurice Piat nació en Moka en 1941. Entró en el noviciado de la Congregación del Espíritu Santo en Irlanda, donde hizo su profesión religiosa en 1962. Después de obtener el grado de BA University College de Dublín, fue admitido en el Pontificio Seminario Francés de Roma y continuó sus estudios de teología en la Universidad Pontificia Gregoriana, concluidos  con una licenciatura en Teología.


Fue ordenado sacerdote en 1970.


Concluidos  su  estudios teológicos, en 1972 pasó tres meses de ministerio en Bangalore, en la India. Volvió a su tierra natal donde fue nombrado profesor y catequista en el Collège du Saint-Esprit, Quatre-Bornes. Hasta 1982 también fue responsable de los aspirantes a seminaristas  en el Foyer Monseigneur-Murphy, Vacoas. De 1977 a 1979 estudió en París en el  Instituto para la Formación de los Educadores del Clero. De regreso a Mauricio, fue vicario dominical en la parroquia de Saint-François-d'Assise en Pamplemousses, (1979-1985), y después párroco del Coeur- Immaculé de-Marie, en Riviere-du-Rempart (1986).


A partir de 1981 se ocupó  de la pastoral diocesana para las comunidades eclesiales de base, y sucesivamente fue vicario episcopal para la formación y la coordinación de la pastoral diocesana. En esos años contribuyó a la creación de un centro de formación en Tabor, Beau-Bassin.


En  1991 fue nombrado coadjutor del entonces obispo de Port-Louis, cardenal Jean Margéot, y recibió la consagración episcopal el 19 de mayo de ese año. En 1993 sucedió por coadjutoría en la  diócesis de Port-Louis.


Fue Presidente de la Conferencia Episcopal del Océano Índico (C.E.D.O.I.) de 1996 a 2002 y nuevamente de 2013 a septiembre de este año (2016).


Desde 2000 ha sido miembro del Comité Permanente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (S.C.E.A.M.).


* En octubre de 2015 participó en el Sínodo de los Obispos sobre la Familia.


Mons. Kevin Joseph Farrell, Prefecto de la Congregación para los Laicos, de la Familia y la Vida (EE.UU.)


S. E. Mons. Kevin Joseph Farrell nació en 1947 en Dublín (Irlanda). Asistió a la Universidad de Salamanca en España, y luego a la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma. Se licenció en Filosofía y Teología en la Universidad de Santo Tomás en Roma. Más tarde completó un Master en Administración de Empresas en la Universidad de Notre Dame (EE.UU.). Entró en la Congregación de los Legionarios de Cristo en 1966 y fue ordenado sacerdote en 1978.


Después de su ordenación fue capellán de la Universidad de Monterrey, en México, Profesor de Estudios Económicos, Director General responsable de seminarios y escuelas de los Legionarios de Cristo en Italia, España e Irlanda. Desde 1983 ejerció su ministerio pastoral en la parroquia de San Bartolomé en Bethesda en Washington.


En 1984 fue incardinado en la arquidiócesis de Washington, donde ocupó los siguientes cargos: vicepárroco de Santo Tomás Apóstol (1984-1985); director del Centro Católico Español (1986); director ejecutivo regente de las  Organizaciones de Caridad Católica (1987-1988); Secretario de Asuntos Financieros (1989-2001); párroco de la  Anunciación (2000-2002).


Nombrado obispo titular de Rusuccuru y Auxiliar de Washington en  2001, recibió la consagración episcopal el 11 de febrero de 2002. Desde 2001 ocupó el cargo de vicario general para la Administración y Moderador de la Curia.


El 6 de marzo de 2007 fue nombrado obispo de Dallas.


En  2016 el Papa  FRANCISCO le llamó para trabajar en la Curia Romana, nombrándolo prefecto del nuevo Dicasterio para los Laicos,  la Familia y la Vida.


Mons. Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla (México)


S. E. Mons. Carlos Aguiar Retes nació en 1950 en Tepic. Estudió  en el Seminario de Tepic, y continuó sus estudios en el Seminario de Montezuma (EE.UU.) y Tula. Posteriormente obtuvo la licenciatura en Sagrada Escritura en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma y  el doctorado en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana.
 

Fue ordenado sacerdote  en 1973.


En su ministerio ha sido vicario parroquial, rector del Seminario de Tepic y al mismo tiempo Presidente de la Organización de Seminarios Mexicanos (OSMEX) y miembro del Consejo Ejecutivo de los Seminarios de América Latina. Posteriormente  Rector de la residencia para sacerdotes Juan XXIII en la Pontificia Universidad de México, y  profesor de Sagrada Escritura en la misma Universidad.


En 1997 fue nombrado obispo de Texcoco y recibió la ordenación episcopal el 29 de junio.


En 2009 el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo metropolitano de Tlalnepantla.


De 2006 a 2012 fue Presidente de la Conferencia Episcopal de México, después de haber sido su secretario de 2004 a 2006.


Ha ocupado diversos cargos en el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano): Secretario General de 2000 a 2003; Primer Vicepresidente 2003-2007 y luego Presidente 2011-2015.


En 2014 y  2015 el Santo Padre FRANCISCO lo convocó para participar en las dos respectivas asambleas del Sínodo de los Obispos sobre la familia.


Mons. John Ribat, M.S.C., Arzobispo de Port Moresby (Papúa Nueva Guinea)


S. E. Mons. John Ribat, M.S.C., nació en 1957 en Volavolo, archidiócesis de Rabaul. Completó la escuela secundaria en el Seminario Menor "San Pedro Chanel" de Ulapia; entró en los Misioneros del Sagrado Corazón, donde hizo su primera profesión en  1979. Estudió filosofía y teología en el Seminario del Espíritu Santo en  Bomana, y  fue ordenado sacerdote en 1985.


Después de la ordenación, y hasta 1991 prestó servicios  pastoral en diversas parroquias de la diócesis de Bereina; Luego siguió un curso de formación en el centro SAIDI de Manila y de 1992 a 1996 fue maestro de novicios. En 1997 fue párroco y desde 1998 al 2000 Maestro de Novicios en Suva, Islas Fiji.


El 30 de octubre de 2000 fue elegido a la  sede titular de Macriana menor y nombrado obispo auxiliar de la diócesis de Bereina (Papúa Nueva Guinea). Recibió la ordenación episcopal en 2001.


Un año más tarde  fue nombrado obispo de Bereina. En  2007, Benedicto XVI lo nombró arzobispo coadjutor de Port Moresby y en  2008, se convirtió en arzobispo de la sede metropolitana.


Fue Presidente de la Conferencia Episcopal de Papua Nueva Guinea y las Islas Salomón (2011-2014).


A partir de 2014 es Presidente de la Federación de las Conferencias Episcopales católicas de Oceanía (FCBCO).


* Es el  primer cardenal de Papua Nueva Guinea.


Mons. Joseph William Tobin, C.Ss.R., Arzobispo de Indianápolis (EE.UU.)


S. E. Mons. Joseph William Tobin, C.Ss.R., nació en Detroit (Michigan),  en 1952. Ingresó en la Congregación del Santísimo Redentor donde hizo su profesión temporal en  1972, y la solemne en 1976. En 1975 obtuvo el  Bachillerato en Filosofía en el Colegio Santo Redentor en Waterford (Wisconsin); en 1977 un Master en  Educación Religiosa y en 1979 un Master  en Divinidad (Teología Pastoral) en el Seminario Mayor  del Monte San Alfonso de Esopus (Nueva York).


Ordenado sacerdote en  1978, ha sido vicario (1979-1984) y luego párroco  (1984-1990) del Santo Redentor en Detroit; vicario episcopal de la arquidiócesis de Detroit (1980-1986); párroco de San Alfonso en Chicago (1990-1991).


En 1991 fue elegido Consultor General de los Padres Redentoristas y en 1997 Superior General; confirmado en el cargo en 2003. En el mismo año se convirtió en  vicepresidente de la Unión de Superiores Generales.


Además, ha sido miembro del Consejo de Relaciones entre la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica y las Uniones 
Internacionales de los Superiores y de las Superioras Generales (2001-2009).


Nombrado Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica  en  2010 y elevado al mismo tiempo a la sede titular de Obba con la dignidad de arzobispo, recibió la consagración episcopal el 9 de octubre.


El 18 de octubre de 2012, el Papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Indianápolis.


Mons. Anthony Sotero Fernández, Arzobispo Emérito de Kuala Lumpur (Malasia)


S. E. Mons Anthony Sotero Fernández nació en 1932 en Sungai Petani, en la diócesis de Penang, de una familia de origen hindú. Fue ordenado sacerdote en 1966.


En 1977 fue nombrado obispo de Penang y recibió la consagración episcopal en 1978.
 

En 1993  fue designado arzobispo de Kuala Lumpur y en noviembre del mismo año tomó posesión de la diócesis, que gobernó hasta 2003. Desde esa fecha reside el seminario mayor de Penand, donde se dedica a la formación de sacerdotes como director espiritual.


Fue Presidente de la Conferencia Episcopal de Malasia -Singapur y Brunei por dos períodos, de 1987 a 1990 y nuevamente desde 2000 hasta 2003.


* Es el primer cardenal de Malasia.


Mons. Renato Corti, Obispo Emérito de Novara (Italia)


S. E. Obispo Renato Corti nació en Galbiate, diócesis de Milán, en  1936. Después de la escuela primaria entró en el Seminario milanés completando su formación.


Fue ordenado sacerdote en  1959 por Mons. Montini ( el futuro Pablo VI) trabajó como  cooperador parroquial en el  oratorio de  Caronno Pertusella, 1959-1967.


Pasó posteriormente  al colegio arzobispal Gorla como director espiritual. En 1969 se trasladó a Saronno con el mismo mandato y luego como rector del bienio de estudios teológicos, de 1977 a noviembre de 1980, cuando fue elegido por el arzobispo Martini como vicario general.


Elegido obispo titular de Zallata y nombrado obispo auxiliar de Milán,  en 1981, fue ordenado el mismo año. Junto a las tareas diocesanas ocupó el cargo de presidente de la Comisión de la CEI para el clero.


Nombrado obispo de Novara en 1990, tomó posesión de la sede en 1991. Fue pastor de la diócesis de Novara hasta 2011, cuando el Papa aceptó su renuncia por razones de edad.


Durante una década y hasta 2005 fue vicepresidente de la Conferencia Episcopal Italiana.


En febrero de 2005 predicó los ejercicios espirituales de la Curia del Vaticano, los  últimos en que participó el Papa Juan Pablo II.


En 2015 el Papa FRANCISCO le confío la tarea de escribir las meditaciones del tradicional Via Crucis el Viernes Santo en el Coliseo.


Mons. Sebastián Koto Khoarai, O.M.I, Obispo Emérito de Hoek de Mohale (Lesotho)


S. E. Mons. Sebastián Koto Khoarai, O.M.I, nació en Koaling, en la diócesis de Leribe, en 1929.


Entrado en los Oblatos de María Inmaculada, fue ordenado sacerdote en 1956.


Elevado al episcopado en 1977, como ordinario de  Hoek de Mohale fue consagrado en 1978.


En mayo de 2006, presentó su renuncia por límite de edad de edad, pero se mantuvo  como administrador apostólico de la diócesis hasta febrero de 2014.


De 1982 a 1987 fue Presidente de la Conferencia Episcopal de Lesotho.


* Es el primer cardenal de Lesotho.


Reverendo Ernest Simoni, Sacerdote de la Arquidiócesis de Shkodrë-Pult (Scutari - Albania)


El reverendo Ernest Simoni nació en  1928 en Troshani, un pueblo a pocos kilómetros de Scutari, en una familia profundamente religiosa. A los diez años entró en el colegio de los franciscanos en Troshani, comenzando el proceso de  estudios de formación para el sacerdocio. En 1948,  durante  la persecución del régimen comunista de Enver Hoxha, el convento franciscano fue saqueado y se convirtió en un lugar de tortura de prisioneros. 


Todos los frailes  fueron fusilados y los novicios expulsados. A los veinte años fue enviado por el régimen a enseñar en un pueblo perdido en las montañas y su trabajo de maestro se convirtió también en  obra misionera y de evangelización. Después de dos años de durísimo servicio militar (1953-1955), concluyó clandestinamente los estudios de Teología y en 1956 fue ordenado sacerdote en Scutari. Obedeciendo al obispo se incardinó en la diócesis aunque su corazón siguió siendo profundamente franciscano. El 24 de diciembre de 1963 después de la misa de Navidad, fue detenido y llevado a la cárcel de Scutari, en régimen de aislamiento. Condenado a muerte, la pena fue conmutada por  25 años de trabajos forzados. En la prisión se convirtió en el padre espiritual de los presos y en su punto de referencia. El 22 de mayo de 1973 fue condenado de nuevo a muerte como presunto instigador de una revuelta, pero por el testimonio en favor de sus carceleros la sentencia no se llevó a cabo. Su estancia en la cárcel con trabajos forzados duró alrededor de 18 años, doce de los cuales en la mina. Después de la liberación en 1981, todavía era considerado "enemigo del pueblo" y obligado a trabajar en las alcantarillas de Scutari. Ejerció el ministerio sacerdotal clandestinamente, hasta la caída del régimen en 1990. Desde entonces no ha dejado de servir como sacerdote , en muchos pueblos, prodigándose en favor de la reconciliación. Su testimonio conmovió profundamente al Papa FRANCISCO durante su visita a Tirana en 2014.

martes, 1 de noviembre de 2016

Texto íntegros pronunciados por el Papa FRANCISCO en el Viaje Apostólico a Suecia [Oct. 31 - Nov. 1°]

VIAJE APOSTÓLICO DEL 
SANTO PADRE FRANCISCO
A SUECIA

 

(31 DE OCTUBRE - 1 DE NOVIEMBRE 2016)


Lunes 31 de octubre de 2016





ORACIÓN ECUMÉNICA CONJUNTA EN LA CATEDRAL LUTERANA DE LUND


HOMILÍA DEL SANTO PADRE


Lund
Lunes 31 de octubre de 2016


«Permaneced en mí, y yo en vosotros» Estas palabras, pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera, nosotros los sarmientos; y que, como él está unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él, si queremos dar fruto.

En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad». Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor.

Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.

Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid que la cuida y la poda para que dé más fruto. El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él. Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela.

También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente. El Papa Juan Pablo II decía: «No podemos dejarnos guiar por el deseo de erigirnos en jueces de la historia, sino únicamente por el de comprender mejor los acontecimientos y llegar a ser portadores de la verdad». Dios es el dueño de la viña, que con amor inmenso la cuida y protege; dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús. Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que pasó, sino «contar esa historia de manera diferente».

Jesús nos recuerda: «Sin mí no podéis hacer nada» .Él es quien nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente. Sin duda la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones; pero también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe. Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada.

La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. «¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?». Esa es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesús encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de «sólo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.

Y Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos «para que el mundo crea». Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: «Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia». Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta.

Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia”.


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DECLARACIÓN CONJUNTA
 
Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma
 
Lund, 31 de octubre de 2016

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).
Con corazones agradecidos

Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.

Pasar del conflicto a la comunión

Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.

Nuestro compromiso para un testimonio común

A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).

Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.

Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.

Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.

Uno en Cristo

En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.

Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero

Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.

 
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EVENTO ECUMÉNICO EN EL MALMOE ARENA


DISCURSO DEL SANTO PADRE


Malmoe
Lunes 31 de octubre de 2016


Queridos hermanos y hermanas:


Doy gracias a Dios por esta conmemoración conjunta de los 500 años de la Reforma, que estamos viviendo con espíritu renovado y siendo conscientes que la unidad entre los cristianos es una prioridad, porque reconocemos que entre nosotros es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. El camino emprendido para lograrla es ya un gran don que Dios nos regala, y gracias a su ayuda estamos hoy aquí reunidos, luteranos y católicos, en espíritu de comunión, para dirigir nuestra mirada al único Señor, Jesucristo.


El diálogo entre nosotros ha permitido profundizar la comprensión recíproca, generar mutua confianza y confirmar el deseo de caminar hacia la comunión plena. Uno de los frutos que ha generado este diálogo es la colaboración entre distintas organizaciones de la Federación Luterana Mundial y de la Iglesia Católica. Gracias a este nuevo clima de entendimiento, hoy Caritas Internationalis y Lutheran World Federation World Service firmarán una declaración común de acuerdos, con el fin de desarrollar y consolidar una cultura de colaboración para la promoción de la dignidad humana y de la justicia social. 


Saludo cordialmente a los miembros de ambas organizaciones que, en un mundo fragmentado por guerras y conflictos, han sido y son un ejemplo luminoso de entrega y servicio al prójimo. Los exhorto a seguir adelante por el camino de la cooperación.


He escuchado con atención los testimonios, de cómo en medio de tantos desafíos entregan la vida día a día para construir un mundo que responda cada vez más a los designios de Dios nuestro Padre. Pranita se ha referido a la creación. Es cierto, toda la creación es una manifestación del inmenso amor de Dios para con nosotros; por eso, también por medio de los dones de la naturaleza nosotros podemos contemplar a Dios. Comparto tu consternación por los abusos que dañan nuestro planeta, nuestra casa común, y que generan graves consecuencias también sobre el clima. Como bien lo has recordado, los mayores impactos recaen a menudo sobre las personas más vulnerables y con menos recursos, y son forzadas a emigrar para salvarse de los efectos de los cambios climáticos. Como decimos en nuestra tierra, en mi tierra: «Al final, la gran fiesta la terminan pagando los pobres». Todos somos responsables de la preservación de la creación, y de modo particular nosotros los cristianos. Nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos deben ser coherentes con nuestra fe. Estamos llamados a cultivar una armonía con nosotros mismos y con los demás, pero también con Dios y con la obra de sus manos. Pranita, yo te animo a seguir adelante en tu compromiso en favor de la casa común. Gracias.


Mons. Héctor Fabio nos ha informado del trabajo conjunto que católicos y luteranos realizan en Colombia. Es una buena noticia saber que los cristianos se unen para dar vida a procesos comunitarios y sociales de interés común. Les pido una oración especial por esa tierra maravillosa para que, con la colaboración de todos, se pueda llegar finalmente a la paz, tan deseada y necesaria para una digna convivencia humana. Y también, como el corazón cristiano, si lo mira a Jesús, no conoce límites. Que sea una oración que vaya más allá y que abrace también a todos los países en los que sigue habiendo graves situaciones de conflicto.


Marguerite ha llamado nuestra atención sobre el trabajo en favor de los niños víctimas de tantas atrocidades y el compromiso con la paz. Es algo admirable y, a su vez, un llamado a tomar en serio innumerables situaciones de vulnerabilidad que sufren tantas personas indefensas, aquellas que no tienen voz. Lo que tú consideras como una misión, ha sido una semilla, una semilla que ha generado abundantes frutos, y hoy, gracias a esta semilla, miles de niños pueden estudiar, crecer y recuperar la salud. ¡Apostaste al futuro! ¡Gracias! Te doy las gracias por el hecho de que ahora, incluso en el exilio, sigues comunicando un mensaje de paz. Has dicho que todos los que te conocen piensan que lo que haces es una locura – hiciste así (el Papa hace gesto) –. Por supuesto, es la locura del amor a Dios y al prójimo. 
Ojalá que se pudiera propagar esta locura, iluminada por la fe y la confianza en la Providencia. Sigue adelante y que esa voz de esperanza que escuchaste al inicio de tu aventura y de tu apuesta continúe animando tu corazón y el corazón de muchos jóvenes.


Rose, la más joven, ha manifestado un testimonio realmente conmovedor. Ha sabido sacar provecho al talento que Dios le ha dado a través del deporte. En lugar de malgastar sus fuerzas en situaciones adversas, las ha empleado en una vida fecunda. Mientras escuchaba tu historia, me venía a la mente la vida de tantos jóvenes que necesitan testimonios como el tuyo. Me gustaría recordar que todos pueden descubrir esa condición maravillosa de ser hijos de Dios y el privilegio de ser queridos y amados por él. Rose, te agradezco de corazón tus esfuerzos y tus desvelos por animar a otras niñas a regresar a la escuela y, también, el que recen todos los días por la paz en el joven estado del Sudán del Sur, que tanto la necesita.


Y después de escuchar estos testimonios valientes, y que nos hacen pensar en nuestra propia vida y en el modo cómo respondo a las situaciones de necesidad que están a nuestro lado, quiero agradecer a todos los gobiernos que asisten a los refugiados, a todos los gobiernos que asisten a los desplazados y a los que solicitan asilo, porque todas las acciones en favor de estas personas que tienen necesidad de protección representan un gran gesto de solidaridad y de reconocimiento de su dignidad. Para nosotros cristianos, es una prioridad salir al encuentro de los desechados - porque son desechados de su patria - de los marginados de nuestro mundo, y hacer palpable la ternura y el amor misericordioso de Dios, que no descarta a nadie, sino que a todos acoge. A nosotros, cristianos, hoy se nos pide protagonizar la revolución de la ternura


Dentro de poco escucharemos el testimonio del Obispo Antoine, que vive en Alepo, ciudad extenuada por la guerra, donde se desprecia y se pisotean incluso los derechos más fundamentales. Las noticias nos refieren cotidianamente el inefable sufrimiento causado por el conflicto sirio, por el conflicto de la amada Siria, que dura ya más de cinco años. En medio de tanta devastación, es verdaderamente heroico que permanezcan allí hombres y mujeres para prestar asistencia material y espiritual a quien tiene necesidad. Es admirable también que tú, querido hermano Antoine, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios. Cada uno de ellos está en nuestros corazones y en nuestra oración. Imploremos la gracia de la conversión de los corazones de quienes tienen la responsabilidad de los destinos del mundo, de esa región, y de todos los que intervienen en ella.


Queridos hermanos y hermanas, no nos dejemos abatir por las adversidades. Que estas historias y estos testigos nos motiven y nos den nuevo impulso para trabajar cada vez más unidos. Cuando volvamos a nuestras casas, llevemos el compromiso de realizar cada día un gesto de paz, un gesto de reconciliación, para ser testigos valientes y fieles de esperanza cristiana. Y como sabemos, la esperanza no defrauda. Gracias.


Martes 1° de noviembre 



SANTA MISA EN EL SWEDBANK STADION DE MALMOE


Malmoe
Martes 1° de noviembre de 2016


Con toda la Iglesia celebramos hoy la solemnidad de Todos los Santos. Recordamos así, no sólo a aquellos que han sido proclamados santos a lo largo de la historia, sino también a tantos hermanos nuestros que han vivido su vida cristiana en la plenitud de la fe y del amor, en medio de una existencia sencilla y oculta. Seguramente, entre ellos hay muchos de nuestros familiares, amigos y conocidos.


Celebramos, por tanto, la fiesta de la santidad. Esa santidad que, tal vez, no se manifiesta en grandes obras o en sucesos extraordinarios, sino la que sabe vivir fielmente y día a día las exigencias del bautismo. Una santidad hecha de amor a Dios y a los hermanos. Amor fiel hasta el olvido de sí mismo y la entrega total a los demás, como la vida de esas madres y esos padres, que se sacrifican por sus familias sabiendo renunciar gustosamente, aunque no sea siempre fácil, a tantas cosas, a tantos proyectos o planes personales.


Pero si hay algo que caracteriza a los santos es que son realmente felices. Han encontrado el secreto de esa felicidad auténtica, que anida en el fondo del alma y que tiene su fuente en el amor de Dios. Por eso, a los santos se les llama bienaventurados. Las bienaventuranzas son su camino, su meta hacia la patria. Las bienaventuranzas son el camino de vida que el Señor nos enseña, para que sigamos sus huellas. En el Evangelio de hoy, hemos escuchado cómo Jesús las proclamó ante una gran muchedumbre en un monte junto al lago de Galilea.


Las bienaventuranzas son el perfil de Cristo y, por tanto, lo son del cristiano. Entre ellas, quisiera destacar una: «Bienaventurados los mansos». Jesús dice de sí mismo: «Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón» (Mt 11,29). Este es su retrato espiritual y nos descubre la riqueza de su amor. La mansedumbre es un modo de ser y de vivir que nos acerca a Jesús y nos hace estar unidos entre nosotros; logra que dejemos de lado todo aquello que nos divide y nos enfrenta, y se busquen modos siempre nuevos para avanzar en el camino de la unidad, como hicieron hijos e hijas de esta tierra, entre ellos santa María Elisabeth Hesselblad, recientemente canonizada, y santa Brígida, Brigitta Vadstena, copatrona de Europa. Ellas rezaron y trabajaron para estrechar lazos de unidad y comunión entre los cristianos. Un signo muy elocuente es el que sea aquí, en su País, caracterizado por la convivencia entre poblaciones muy diversas, donde estemos conmemorando conjuntamente el quinto centenario de la Reforma. Los santos logran cambios gracias a la mansedumbre del corazón. Con ella comprendemos la grandeza de Dios y lo adoramos con sinceridad; y además es la actitud del que no tiene nada que perder, porque su única riqueza es Dios.


Las bienaventuranzas son de alguna manera el carné de identidad del cristiano, que lo identifica como seguidor de Jesús. Estamos llamados a ser bienaventurados, seguidores de Jesús, afrontando los dolores y angustias de nuestra época con el espíritu y el amor de Jesús. Así, podríamos señalar nuevas situaciones para vivirlas con el espíritu renovado y siempre actual: Bienaventurados los que soportan con fe los males que otros les infligen y perdonan de corazón; bienaventurados los que miran a los ojos a los descartados y marginados mostrándoles cercanía; bienaventurados los que reconocen a Dios en cada persona y luchan para que otros también lo descubran; bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común; bienaventurados los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros; bienaventurados los que rezan y trabajan por la plena comunión de los cristianos... Todos ellos son portadores de la misericordia y ternura de Dios, y recibirán ciertamente de él la recompensa merecida.


Queridos hermanos y hermanas, la llamada a la santidad es para todos y hay que recibirla del Señor con espíritu de fe. Los santos nos alientan con su vida e su intercesión ante Dios, y nosotros nos necesitamos unos a otros para hacernos santos. ¡Ayudarnos a hacernos santos! Juntos pidamos la gracia de acoger con alegría esta llamada y trabajar unidos para llevarla a plenitud. A nuestra Madre del cielo, Reina de todos los Santos, le encomendamos nuestras intenciones y el diálogo en busca de la plena comunión de todos los cristianos, para que seamos bendecidos en nuestros esfuerzos y alcancemos la santidad en la unidad.


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SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS


PAPA FRANCISCO


ÁNGELUS


Malmoe Martes 1° de noviembre de 2016


Al terminar esta celebración, deseo agradecer a Mons. Anders Arborelius, Obispo de Estocolmo, sus amables palabras, así como el esfuerzo de las Autoridades y todos los que han participado en la preparación y desarrollo de esta visita.


Saludo cordialmente al Presidente y al Secretario General de la Federación Luterana Mundial, y al Arzobispo de la Iglesia de Suecia. Saludo a los miembros de las delegaciones ecuménicas y del Cuerpo Diplomático presentes para esta ocasión; y a todos los que han deseado unirse a nosotros en esta celebración Eucarística.


Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de venir a esta tierra y encontrarme con ustedes, muchos de los cuales provienen de diversas partes del mundo. Como católicos formamos parte de una gran familia, sostenida por una misma comunión. Los animo a vivir su fe en la oración, en los Sacramentos y en el servicio generoso ante quien tiene necesidad y sufre. Los aliento a ser sal y luz en medio de las circunstancias que les toca vivir, con su modo de ser y actuar, al estilo de Jesús, y con gran respeto y solidaridad con los hermanos y hermanas de las otras iglesias y comunidades cristianas y con todas las personas de buena voluntad.


En nuestra vida no estamos solos, tenemos siempre el auxilio y la compañía de la Virgen María, que se nos presenta hoy como la primera entre los Santos, la primera discípula del Señor. Nos abandonamos a su protección y le presentamos nuestras penas y alegrías, nuestros temores y anhelos. Todo lo ponemos bajo su amparo, con la seguridad de que nos mira y nos cuida con amor de madre.


Queridos hermanos, les pido que no olviden rezar por mí. Yo los tengo también muy presentes en mi oración.


Y ahora saludemos juntos a la Virgen con la oración del Ángelus.


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