lunes, 5 de junio de 2017

Mensaje del Santo Padre para la 91° JM de las Misiones 2017

CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.mx - 5 de junio de 2017).- Mensaje del Santo Padre FRANCISCO para la 91° Jornada Misionera Mundial, que se celebrará el domingo 22 de octubre de 2017.


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES
2017


La misión en el corazón de la fe cristiana


Queridos hermanos y hermanas:


Este año la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jesús, «el primero y el más grande evangelizador» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo. Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. ¿Cuál es el fundamento de la misión? ¿Cuál es el corazón de la misión? ¿Cuáles son las actitudes vitales de la misión?


La misión y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida


1. La misión de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros (cf. Jn 14,6). Es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al seguir a Jesús como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comunión con Dios Padre en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor.


2. Dios Padre desea esta transformación existencial de sus hijos e hijas; transformación que se expresa como culto en espíritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), en una vida animada por el Espíritu Santo en la imitación del Hijo Jesús, para gloria de Dios Padre. «La gloria de Dios es el hombre viviente» (Ireneo, Adversus haereses IV, 20,7). De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situación humana (cf. Jn 1,14).


La misión y el kairos de Cristo


3. La misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes. A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvación en la historia. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra. «Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276).


4. Recordemos siempre que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1). El Evangelio es una persona, que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participación efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrección. El Evangelio se convierte así, por medio del Bautismo, en fuente de vida nueva, libre del dominio del pecado, iluminada y transformada por el Espíritu Santo; por medio de la Confirmación, se hace unción fortalecedora que, gracias al mismo Espíritu, indica caminos y estrategias nuevas de testimonio y de proximidad; y por medio de la Eucaristía se convierte en el alimento del hombre nuevo, «medicina de inmortalidad» (Ignacio de Antioquía, Epístola ad Ephesios, 20,2).


5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio. Pienso en el gesto de aquel estudiante Dinka que, a costa de su propia vida, protegió a un estudiante de la tribu Nuer que iba a ser asesinado. Pienso en aquella celebración eucarística en Kitgum, en el norte de Uganda, por aquel entonces, ensangrentada por la ferocidad de un grupo de rebeldes, cuando un misionero hizo repetir al pueblo las palabras de Jesús en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», como expresión del grito desesperado de los hermanos y hermanas del Señor crucificado. Esa celebración fue para la gente una fuente de gran consuelo y valor. Y podemos pensar en muchos, numerosísimos testimonios de cómo el Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliación, la fraternidad y el saber compartir.


La misión inspira una espiritualidad de éxodo continuo, peregrinación y exilio


6. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20). La misión de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misión de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el «ya» y el «todavía no» del Reino de los Cielos.


7. La misión dice a la Iglesia que ella no es un fin en sí misma, sino que es un humilde instrumento y mediación del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en éxitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (ibíd., 49).


Los jóvenes, esperanza de la misión


8. Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. «Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado [...]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!» (ibíd., 106). La próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en el año 2018 sobre el tema «los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los jóvenes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginación y creatividad.


El servicio de las Obras Misionales Pontificias


9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir de sus propias fronteras y sus seguridades, y remar mar adentro para anunciar el Evangelio a todos. A través de una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formación y animación misionera, muchachos, jóvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un corazón misionero. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización.


Hacer misión con María, Madre de la evangelización


10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misión inspirándonos en María, Madre de la evangelización. Ella, movida por el Espíritu, recibió la Palabra de vida en lo más profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro «sí» en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvación.


Vaticano, 4 de junio de 2017
Solemnidad de Pentecostés



FRANCISCO


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Homilía del Papa FRANCISCO en la Misa del Domingo de Pentecostés

CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.mx - 5 de junio de 2017).- A las 10.30 horas de ayer, Domingo de Pentecostés, el Papa FRANCISCO ha celebrado la Santa Misa en la Plaza de San Pedro. Han concelebrado con el Santo Padre, los Cardenales, Obispos y Sacerdotes.



HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Plaza de San Pedro
Domingo 4 de junio de 2017


Hoy concluye el tiempo de Pascua, cincuenta días que, desde la Resurrección de Jesús hasta Pentecostés, están marcados de una manera especial por la presencia del Espíritu Santo. Él es, en efecto, el Don pascual por excelencia. Es el Espíritu creador, que crea siempre cosas nuevas. En las lecturas de hoy se nos muestran dos novedades: en la primera lectura, el Espíritu hace que los discípulos sean un pueblo nuevo; en el Evangelio, crea en los discípulos un corazón nuevo.


Un pueblo nuevo. En el día de Pentecostés el Espíritu bajó del cielo en forma de «lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas» (Hch 2, 3-4). La Palabra de Dios describe así la acción del Espíritu, que primero se posa sobre cada uno y luego pone a todos en comunicación. A cada uno da un don y a todos reúne en unidad. En otras palabras, el mismo Espíritu crea la diversidad y la unidad y de esta manera plasma un pueblo nuevo, variado y unido: la Iglesia universal. En primer lugar, con imaginación e imprevisibilidad, crea la diversidad; en todas las épocas en efecto hace que florezcan carismas nuevos y variados. A continuación, el mismo Espíritu realiza la unidad: junta, reúne, recompone la armonía: «Reduce por sí mismo a la unidad a quienes son distintos entre sí» (Cirilo de Alejandría, Comentario al Evangelio de Juan, XI, 11). De tal manera que se dé la unidad verdadera, aquella según Dios, que no es uniformidad, sino unidad en la diferencia.


Para que se realice esto es bueno que nos ayudemos a evitar dos tentaciones frecuentes. La primera es buscar la diversidad sin unidad. Esto ocurre cuando buscamos destacarnos, cuando formamos bandos y partidos, cuando nos endurecemos en nuestros planteamientos excluyentes, cuando nos encerramos en nuestros particularismos, quizás considerándonos mejores o aquellos que siempre tienen razón. Son los así llamados «custodios de la verdad». Entonces se escoge la parte, no el todo, el pertenecer a esto o a aquello antes que a la Iglesia; nos convertimos en unos «seguidores» partidistas en lugar de hermanos y hermanas en el mismo Espíritu; cristianos de «derechas o de izquierdas» antes que de Jesús; guardianes inflexibles del pasado o vanguardistas del futuro antes que hijos humildes y agradecidos de la Iglesia. Así se produce una diversidad sin unidad. En cambio, la tentación contraria es la de buscar la unidad sin diversidad. Sin embargo, de esta manera la unidad se convierte en uniformidad, en la obligación de hacer todo juntos y todo igual, pensando todos de la misma manera. Así la unidad acaba siendo una homologación donde ya no hay libertad. Pero dice san Pablo, «donde está el Espíritu del Señor, hay libertad» (2 Co 3,17).


Nuestra oración al Espíritu Santo consiste entonces en pedir la gracia de aceptar su unidad, una mirada que abraza y ama, más allá de las preferencias personales, a su Iglesia, nuestra Iglesia; de trabajar por la unidad entre todos, de desterrar las murmuraciones que siembran cizaña y las envidias que envenenan, porque ser hombres y mujeres de la Iglesia significa ser hombres y mujeres de comunión; significa también pedir un corazón que sienta la Iglesia, madre nuestra y casa nuestra: la casa acogedora y abierta, en la que se comparte la alegría multiforme del Espíritu Santo.


Y llegamos entonces a la segunda novedad: un corazón nuevo. Jesús Resucitado, en la primera vez que se aparece a los suyos, dice: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados» (Jn 20, 22-23). Jesús no los condena, a pesar de que lo habían abandonado y negado durante la Pasión, sino que les da el Espíritu de perdón. El Espíritu es el primer don del Resucitado y se da en primer lugar para perdonar los pecados. Este es el comienzo de la Iglesia, este es el aglutinante que nos mantiene unidos, el cemento que une los ladrillos de la casa: el perdón. Porque el perdón es el don por excelencia, es el amor más grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, que evita el colapso, que refuerza y fortalece. El perdón libera el corazón y le permite recomenzar: el perdón da esperanza, sin perdón no se construye la Iglesia.


El Espíritu de perdón, que conduce todo a la armonía, nos empuja a rechazar otras vías: esas precipitadas de quien juzga, las que no tienen salida propia del que cierra todas las puertas, las de sentido único de quien critica a los demás. El Espíritu en cambio nos insta a recorrer la vía de doble sentido del perdón ofrecido y del perdón recibido, de la misericordia divina que se hace amor al prójimo, de la caridad que «ha de ser en todo momento lo que nos induzca a obrar o a dejar de obrar, a cambiar las cosas o a dejarlas como están» (Isaac de Stella, Sermón 31). Pidamos la gracia de que, renovándonos con el perdón y corrigiéndonos, hagamos que el rostro de nuestra Madre la Iglesia sea cada vez más hermoso: sólo entonces podremos corregir a los demás en la caridad.


Pidámoslo al Espíritu Santo, fuego de amor que arde en la Iglesia y en nosotros, aunque a menudo lo cubrimos con las cenizas de nuestros pecados: «Ven Espíritu de Dios, Señor que estás en mi corazón y en el corazón de la Iglesia, tú que conduces a la Iglesia, moldeándola en la diversidad. Para vivir, te necesitamos como el agua: desciende una vez más sobre nosotros y enséñanos la unidad, renueva nuestros corazones y enséñanos a amar como tú nos amas, a perdonar como tú nos perdonas. Amén».


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Audiencias y Nombramiento del Santo Padre [Lunes 5 de junio]

CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.mx - 5 de junio de 2017).-
Il Santo Padre FRANCISCO ha recibido esta mañana en Audiencias Separadas a:


- Em.mo Cardenal Albert Malcolm Ranjith Patabendige Don, Arzobispo de Colombo (Sri Lanka);


- Em.mo Cardenal Paul Poupard, Presidente Emérito del Pontificio Consejo de la Cultura;


- Em.mo Cardenal Stanisław Ryłko, Arcipreste de la Basílica Papal de Santa Maria la Mayor;


- Em.mo Cardenal José Saraiva Martins, C.M.F., Prefecto Emérito de la Congregación de las Causas de los Santos;


- Participantes en los Capítulos Generales de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata (12.00 horas - Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano).


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Así mismo en otros Actos Pontificios hoy el Papa ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Trivento (Italia), presentada por S.E. Monseñor Domenico Angelo Scotti.


El Santo Padre ha nombrado Obispo de Trivento en Italia, al Reverendo Monseñor Claudio Palumbo, hasta ahora Vicario General de la diócesis de Isernia-Venafro.


El Obispo electo nació en Venafro el 30 de enero de 1965. Después de la madurez clásica, entró en el Pontificio Seminario Regional de Chieti, obtuvo el Bachillerato en Teología del Instituto Teológico Abruzzese-Molisano.
Y de la Pontificia Universidad Gregoriana obtuvo en 1994 la Licenciatura y en 2006 el Doctorado en Historia de la Iglesia, disciplina que ha enseñado hasta hoy en Institutos Teológicos.



Fue ordenado Sacerdote el 15 de agosto de 1990 por la diócesis de Isernia-Venafro.


De 1990 a 2011 fue Párroco de San Juan Bosco. De 1993 a 1998 fue Vicerrector del Pontificio Seminario Regional de Chieti. De 1993 a 2011 fue Bibliotecario del Instituto Teológico Abruzzese-Molisano. Desde 2009 es Vicario General y desde 2011 es Párroco de San Pedro Apóstol. Desde 2009 es Prelato de Honor de Su Santidad.

Solemnidad del Corpus Christi y toma de posesión Cardenalicia

CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.mx - 5 de junio de 2017).- La Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice informa:


Toma de Posesión Cardenalicia


El domingo 11 de junio, a las 17.30 horas, el Em.mo Cardenal Baltazar Enrique Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida (Venezuela), tomará posesión del Título de los Santos Juan Evangelista y Petronio, Via del Mascherone, 61.


El domingo 11 de junio, a las 18.00 horas, el Em.mo Cardenal Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla (México), tomará posesión del Título de los Santos Fabiano y Venanzio de Villa Fiorelli, Via Terni, 92.


Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo


El domingo 18 de junio de 2017, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, a las 19.00 horas, el Santo Padre FRANCISCO celebrará la Santa Misa en el sagrario de la Basílica de San Juan de Letrán. En seguida se llevará a cabo la Procesión Eucarística que, recorrerá la via Merulana, hasta la Basílica de Santa Maria la Mayor.

El Papa a la OMP: “El mes de octubre de 2019 será un mes extraordinario para la missio ad gentes”

CIUDAD DEL VATICANO (Agencia Fides, 05/06/2017) - En la mañana del 3 de junio, el Papa FRANCISCO ha recibido en audiencia a los participantes en la Asamblea de las Obras Misionales Pontificias (OMP), dirigiendo a todos los presentes el siguiente discurso, que publicamos de forma integral:

“Señor cardenal, venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, queridos hermanos y hermanas:
 

Os doy la bienvenida a todos, directores nacionales de las Obras misionales pontificias y colaboradores de la Congregación para la evangelización de los pueblos. Agradezco al cardenal Fernando Filoni las palabras que me ha dirigido. Junto a él saludo a todos los Superiores, los Secretarios Generales, los Directores Nacionales y todos vosotros aquí presentes.
 

Conocéis bien mi preocupación a cerca de las Obras Misionales Pontificias, reducidas, a menudo, a una organización que recoge y distribuye, en nombre del Papa, ayuda económica para las Iglesias necesitadas. Se que estáis buscando caminos nuevos y modalidades más adecuadas, más eclesiales para desarrollar vuestro servicio a la misión universal de la Iglesia. Dejémonos sostener en este proceso de reforma urgente, también por la intercesión de los Santos Carlos Luanga y compañeros, mártires de Uganda, cuya memoria litúrgica celebramos hoy.
 

Para renovar el ardor y la pasión, motor espiritual de la actividad apostólica de innumerables santos y mártires misioneros  he acogido con mucho favor vuestra propuesta, elaborada junto con la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de convocar un tiempo extraordinario de oración y reflexión sobre la missio ad gentes. Pediré a toda la Iglesia que dedique el mes de octubre del año 2019 a esta finalidad, porque ese año celebraremos el centenario de la Carta Apostólica Maximum illud, del Papa Benedicto XV. En ese importantísimo documento de su Magisterio sobre la misión, el Papa recuerda cuán necesaria es para la eficacia del apostolado misionero, la santidad de vida; recomienda, por tanto, una unión con Cristo cada vez mayor y una participación más convencida y alegre en su divina pasión de anunciar el Evangelio a todos, amando y siendo misericordiosos para con todos. Esto es más indispensable que nunca para la misión hoy. Los hombres y las mu jeres “con un celo y una santidad excepcional” son cada vez más necesarios para la Iglesia y para la misión. “El que predica a Dios sea hombre de Dios”, exhortaba Benedicto XV (cfr Carta ap. Maximum illud, 30 noviembre 1919: AAS XI [1919], 449).
 

Renovarse requiere conversión, requiere vivir la misión como una oportunidad permanente de anunciar a Cristo, de hacerlo encontrar dando testimonio y haciendo a los demás partícipes de nuestro encuentro personal con él. Deseo que vuestra asistencia espiritual y material a las Iglesias las haga que estén cada vez más fundadas en el Evangelio y en el compromiso bautismal de todos los fieles, laicos y clérigos, en la única misión de la Iglesia: aproxime  el amor de Dios a todo hombre, en especial a los más necesitados de su misericordia. El Mes extraordinario de oración y reflexión sobre la misión como primera evangelización servirá para esta renovación de la fe eclesial, con el fin de que tenga siempre y obre en su corazón la Pascua de Jesucristo, único Salvador, Señor y Esposo de su Iglesia.
 

Que la preparación de este tiempo extraordinario dedicado al primer anuncio del Evangelio nos ayude a ser cada vez más Iglesia en misión, según las palabras del Beato Pablo VI, en su Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi, magna carta del compromiso misionero postconciliar. El Papa Montini escribía: «Evangelizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a sí misma. Comunidad de creyentes, comunidad de esperanza vivida y comunicada, comunidad de amor fraterno, tiene necesidad de escuchar sin cesar lo que debe creer, las razones para esperar, el mandamiento nuevo del amor. Pueblo de Dios inmerso en el mundo y, con frecuencia, tentado por los ídolos, necesita saber proclamar "las grandezas de Dios" (cfr At 2,11; 1 Pt 2,9), que la han convertido al Señor, y ser nuevamente convocada y reunida por El. En una palabra, esto quiere decir que la Iglesia siempre tiene necesidad de ser evangelizada, si quiere conservar su frescor, su impulso y su fuerza para anu nciar el Evangelio» (n. 15).
 

En el espíritu del magisterio del Beato Pablo VI, deseo que la celebración de los 100 años de la Maximum illud, en el mes de octubre de 2019, sea un tiempo propicio para que la oración, el testimonio de tantos santos y mártires de la misión, la reflexión bíblica y teológica, la catequesis y la caridad misionera contribuyan a evangelizar ante todo a la Iglesia, de modo que ella, volviendo a encontrar el frescor y el ardor de su primer amor para con el Señor crucificado y resucitado, pueda evangelizar el mundo con credibilidad y eficacia evangélica.

Os bendigo a todos en este día antes de la fiesta de Pentecostés. Pido a la Virgen María, Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia, que os anime siempre con el testimonio de su fe y con la garantía tranquilizadora de su intercesión maternal. Que los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo, los santos Mártires Carlo Lwanga y compañeros, el Beato Paolo Manna no dejen de orar a Dios por todos nosotros, sus misioneros”.

Obispo de Saltillo: "Apoyo y oración por los periodistas que buscan la verdad"

Saltillo, MÉXICO (Agencia Fides, 05/06/2017) – México es uno de los países en los que es más arriesgado llevar a cabo el trabajo de periodista y donde los profesionales de la información que buscan la verdad sufren ataques y amenazas. Es por ello, “que necesitan nuestro apoyo y nuestra oración”: ha dicho el Obispo de la diócesis de Saltillo, Mons. Raúl Vera López, celebrando en los últimos días una misa con motivo del “Día de los periodistas”, y orando por aquellos que fueron asesinados mientras realizaban esta profesión.
Durante la misa celebrada en la iglesia del Santo Cristo, el obispo ha hablado sobre las difíciles condiciones en las que ejercen su trabajo.

Después de la misa se ha tenido una breve reunión con la participación de periodistas y corresponsales de diversos medios de comunicación locales.
“Nosotros los periodistas, muchas veces, tenemos horarios muy esclavos, pasamos horas dedicadas a la investigación, algunos colegas tienen salarios muy bajos que no les permiten vivir con dignidad o mantener una familia”, ha comentado un periodista presente.

Durante la última década, México se ha convertido en uno de los países donde realizar este trabajo es un peligro. Según los datos de la prensa local ya van 6 periodistas asesinados en poco más de dos meses. La comisión de la Protección de Periodistas ha registrado 42 periodistas asesinados desde 2006.

“Un minuto por la paz en el mundo”: este jueves 8 de junio a las 13

Buenos Aires, ARGENTINA (Agencia Fides, 05/06/2017) - La Comisión Nacional de Justicia y Paz, la Acción Católica Argentina, junto con el Departamento de Laicos, la Comisión Episcopal de Ecumenismo, las Relaciones con el Judaísmo, el Islam y las diversas asociaciones religiosas, nacionales e internacionales, en comunión con la Conferencia Episcopal Argentina, promueven de nuevo la iniciativa 'Un minuto por la paz', que se celebra este jueves, 8 de junio a las 13 horas.

En ese día, informa el comunicado de prensa enviado a la Agencia Fides, se invita a todos a interrumpir sus actividades diarias y tomar un momento para reflexionar, orando según su tradición religiosa, y para trabajar por la paz en el mundo. Este “minuto” puede ser vivido solos o junto a otros, en la calle o en la iglesia, en el hogar, en la escuela, en el trabajo, en la fábrica, en la oficina...

“Un minuto por la paz” es una propuesta sencilla, que todo el mundo puede realizar, que llama a ofrecer la propia oración y a ser promotores de la paz, en el tercer aniversario del histórico encuentro entre Francisco y los presidentes Shimon Peres de Israel, y Abu Mazen, de Palestina, que se produjo el 8 de junio de 2014 en el Vaticano.

A nivel internacional, la iniciativa también es apoyada por el Forum Internacional de Acción Católica (FIAC) y la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC).