Bangui, REPÚBLICA CENTROAFRICANA (Agencia Fides, 03/12/2018) - "Hay 60 muertos. Pero, ¿cuántos han perdido la
vida en el monte? ", denuncia el cardenal Dieudonné Nzapalainga,
arzobispo de Bangui, después de visitar Alindao, en el sur de la
República Centroafricana, donde el 15 de noviembre las guerrillas de la
UPC (Unité pour la Paix en Centrafrique) atacaron el campamento de
desplazados adyacente a la catedral. Entre las víctimas de la guerrilla
hay también dos sacerdotes, el vicario general de la diócesis de
Alindao, monseñor Blaise Mada y el padre Celestine Ngoumbango, párroco de Mingala.
En declaraciones al periódico francés "Le Monde", el cardenal
Nzapalainga relata que los desplazados recibidos en el campo de Alindao,
destruido en el asalto, se refugiaron en Ndakoto "un pueblo de sólo 15
casas, a 7 km de allí. Sus habitantes no estaban preparados para acoger a
26.000 personas. Después de una semana, la gente se moría de hambre. El
23 de noviembre, el Programa Mundial de Alimentos envió cuatro
camiones. Tenían que haber visto cómo la gente se lanzaba sobre la
comida. Los primeros días, vi gente rascando el suelo para tratar de
recuperar algunos granos de arroz.
Sobre las razones de la masacre, el cardenal Nzapalainga señala que
tiene "la impresión de que la guerra por el posicionamiento estratégico
ha comenzado. En el diálogo en curso con los grupos armados, cualquiera
que tenga más hombres y controle tantas zonas podrá pedirle a los
ministerios dinero.... Alindao está totalmente controlado por UPC. Este
ataque ha sido preparado y organizado. Creo que estos actos son una
forma de ganar visibilidad ante el Estado y la comunidad internacional".
El cardenal Nzapalainga confirmó lo que ya había dicho a la Agencia
Fides. monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, sobre la
presencia de mercenarios extranjeros entre los autores de la masacre. "El obispo de Alindao nos dijo que en el último
grupo de atacantes había personas que no hablaban ni el sango, -el
idioma oficial-, ni el francés. Esto significa que son mercenarios que
vienen a saquear diamantes, oro, ganado, todo lo que se puede saquear.
Nos hemos convertido en el objetivo de la región y mi temor es que, con
el tiempo, nos convirtamos en su cubo de la basura", agregó.
Sin embargo, el cardenal Nzapalainga sostiene que "aunque los demás
tiren de los hilos, nos corresponde a nosotros, los centroafricanos,
encontrar la solución. Esta será principalmente política y no militar.
Se obtendrá a través del diálogo y de sacrificios, pero una vez
encontradas las soluciones, se tratará de aplicarlas".
lunes, 3 de diciembre de 2018
Despertar en África la conciencia misionera: un desafío para el futuro
Kara, TOGO (Agencia Fides, 03/12/2018) - “En ocasiones, especialmente en África, se tiene
la impresión de que el anuncio del Evangelio es una tarea exclusiva de
las personas consagradas. Es hora de trabajar en África para que nazca
una conciencia misionera renovada que apoye el ser y la acción de todos
los bautizados” explica a Fides el padre Donald Zagore, teólogo de la
Sociedad de Misiones Africanas (SMA). “La afirmación “la Iglesia es
misionera por naturaleza”, (Ad Gentes 2), resume la vocación principal
de todos los cristianos, que es abrazar la misión intrínseca de la
Iglesia para anunciar a Jesucristo y a su Evangelio en todas partes”,
señala.
El teólogo indica que “el llamado 'buen cristiano' se siente cómodo con su conciencia, limitándose a cumplir sus obligaciones con la Iglesia, sin sentirse íntimamente interpelado a anunciar a Jesús y su Evangelio”.
Y aáde que “es un gran prejuicio extendido en la Iglesia y la sociedad. Lo que se celebra fervientemente en la Iglesia a veces está lejos de ser vivido en la vida cotidiana. Aún más serio es cuando los cristianos intentan entrar en la dinámica misionera definiéndose como misioneros, apóstoles, profetas, moderadores, pastores, con el único propósito de sentirse por encima de otros cristianos, investidos con un poder especial para proclamar a Jesús y al su Evangelio”, insiste el misionero, señalando algunos riesgos que ponen en peligro a las comunidades de fieles en África.
El padre Zagore concluye: “Lamentablemente, esta actitud se alimenta de la falsa idea por la que se cree que la misión es exclusivamente tarea de la persona consagrada. La proclamación del Evangelio no es una actividad reservada exclusivamente para personas consagradas, sino que sigue siendo el deber de todos los cristianos. Proclamar a Jesús y su Evangelio es el denominador común de todos los bautizados, de acuerdo con su propio carisma y vocación. No es necesario tener títulos para participar en primera persona de esta vocación de la Iglesia, es decir, proclamar a Jesucristo y su Evangelio. Con nuestro bautismo, todos hemos recibido el mandato de llevar a Jesús y su Evangelio a todo el mundo”.
El teólogo indica que “el llamado 'buen cristiano' se siente cómodo con su conciencia, limitándose a cumplir sus obligaciones con la Iglesia, sin sentirse íntimamente interpelado a anunciar a Jesús y su Evangelio”.
Y aáde que “es un gran prejuicio extendido en la Iglesia y la sociedad. Lo que se celebra fervientemente en la Iglesia a veces está lejos de ser vivido en la vida cotidiana. Aún más serio es cuando los cristianos intentan entrar en la dinámica misionera definiéndose como misioneros, apóstoles, profetas, moderadores, pastores, con el único propósito de sentirse por encima de otros cristianos, investidos con un poder especial para proclamar a Jesús y al su Evangelio”, insiste el misionero, señalando algunos riesgos que ponen en peligro a las comunidades de fieles en África.
El padre Zagore concluye: “Lamentablemente, esta actitud se alimenta de la falsa idea por la que se cree que la misión es exclusivamente tarea de la persona consagrada. La proclamación del Evangelio no es una actividad reservada exclusivamente para personas consagradas, sino que sigue siendo el deber de todos los cristianos. Proclamar a Jesús y su Evangelio es el denominador común de todos los bautizados, de acuerdo con su propio carisma y vocación. No es necesario tener títulos para participar en primera persona de esta vocación de la Iglesia, es decir, proclamar a Jesucristo y su Evangelio. Con nuestro bautismo, todos hemos recibido el mandato de llevar a Jesús y su Evangelio a todo el mundo”.
sábado, 1 de diciembre de 2018
Papa FRANCISCO recibe en Audiencia a los peregrinos de las diócesis de Ugento-Santa Maria di Leuca, y de Molfetta-Ruvo-Giovinazzo-Terlizzi
CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - |° de diciembre de 2018).- Esta mañana, a las 12:00 horas, en el Aula Pablo VI, el Papa FRANCISCO ha recibido en Audiencia a los peregrinos de las diócesis de
Ugento-Santa María di Leuca y Molfetta-Ruvo-Giovinazzo-Terlizzi.
Texto del texto del discurso que el Pontífice ha dirigido a los presentes durante el encuentro:
Texto del texto del discurso que el Pontífice ha dirigido a los presentes durante el encuentro:
DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PEREGRINOS DE LAS DIÓCESIS DE UGENTO-SANTA MARIA DI LEUCA Y MOLFETTA-RUFO-GIOVINAZZO-TERLIZZI
A LOS PEREGRINOS DE LAS DIÓCESIS DE UGENTO-SANTA MARIA DI LEUCA Y MOLFETTA-RUFO-GIOVINAZZO-TERLIZZI
Aula Pablo VI
Sábado, 1° de diciembre de 2018
Sábado, 1° de diciembre de 2018
Queridos hermanos y hermanas, buenos días:
Os agradezco que hayáis venido, tan entusiastas, tan alegres.
Gracias. Agradezco a Mons. Vito Angiuli y Mons. Domenico Cornacchia las
palabras que me han dirigido en vuestro nombre. Y gracias también por el
pan: un hermoso pan, para hacerse un bocadillo.
El recuerdo de Don Tonino Bello ha unido nuestros caminos: la mía hacia vosostros en abril y la vuestra hacia mí en estos días. Me gusta,
pues, daros la bienvenida con una oración llena de afecto, que Don
Tonino pronunció al final de la última Misa del Crisma, justo antes de
vivir su Pascua: «Me gustaría deciros uno por uno mirándoos a los
ojos:" Te quiero"». Y que esta sea nuestra forma de vida: hermanos y
hermanas que, mirándose a los ojos, saben decir: "Te quiero".
En esa ocasión Don Tonino también recomendó algo. Dijo: "Por favor,
mañana, no os entristezcáis por ninguna amargura de vuestro hogar o por
cualquier otra. No entristezcáis vuestra vida”. Los que creen en Jesús
no pueden estar tristes; «Lo contrario de un pueblo cristiano es un
pueblo triste» (Il Vangelo del Coraggio, 2012, 145). Hagamos nuestra su recomendación de no entristecernos nunca:
si la ponemos en práctica, llevaremos el tesoro de la alegría de Dios a
la pobreza del hombre de hoy. En efecto, el que se entristece se queda
solo, habla mal de todos, chismorrea aquí y allá. Tiene el corazón
triste. El chismoso, la chismosa, tienen el corazón triste- Esta es la
raíz. También aquí, cuando chismorrean, es porque ese hombre, esa mujer
están tristes. En efecto, el que se entristece se queda solo, no tiene
amigos y ve únicamente problemas; ve solamente el lado oscuro de la
vida. Quizás todo es hermoso, todo blanco, todo luminoso; pero él o ella
ven la mancha, ven la sombra, lo negativo. A veces, cuando encuentro
personas así, que viven siempre tristes y criticando, pienso ¿Pero que
tienes en las venas, sangre o vinagre?. En cambio, los que ponen al
Señor antes que los problemas reencuentran la . Entonces deja de
quejarse y, en lugar de entristecerse comienza a hacer lo contrario:
consolar, ayudar.
Queridos hermanos y hermanas, esta noche comienza un tiempo de
consuelo y esperanza, el tiempo de Adviento: comienza un nuevo año
litúrgico, que trae consigo la novedad de nuestro Dios, que es el
"Dios de toda consolación" (2 Cor 1,3). ). Si miramos dentro de
nosotros, vemos que todas las noticias, incluso las “a chorro continuo”
de hoy, no son suficientes para satisfacer nuestras expectativas. Nos
quedamos siempre con hambre, a este ritmo, de novedad, de novedad.. Y no
te sacias. "Tendamos hacia cosas nuevas porque hemos nacido para
grandes cosas", escribió Don Tonino (Non c’è fedeltà senza rischio,
2000, 34). Y es verdad: hemos nacido para estar con el Señor. Cuando
dejamos entrar a Dios, llega la novedad verdadera. El renueva, desplaza,
siempre sorprende: es el Dios de las sorpresas. Vivir el Adviento es
«optar por lo inédito», por lo nuevo, es aceptar el buen revuelo de Dios
y de sus profetas, como también lo fue Don Tonino. Para él, recibir al
Señor significaba estar dispuestos a cambiar nuestros planes (ver ibíd.,
102). A mí me gusta pensar en San José. El, un hombre bueno, se durmió y
le cambiaron los planes. Se durmió otra vez y le volvieron a cambiar
los planes. Va a Egipto, se duerme otra vez, y regresa de Egipto.¡ Que
sea Dios el que nos cambia los planes con nuestra alegría!
Es hermoso esperar la novedad de Dios en la vida: no vivir de esperas, que quizás no se hagan realidad, sino vivir en espera,
es decir, desear al Señor que siempre trae novedad. Es importante
saberlo esperar. No se espera a Dios con las manos en la mano, sino
siendo activos en el amor. "La verdadera tristeza, -recordaba Don
Tonino-, es cuando ya no esperas nada de la vida" (Cirenei della gioia
2004, 97). Esto es muy feo. Estar muerto en vida, no esperar nada de
la vida. Nosotros, los cristianos estamos llamados a preservar y
difundir la alegría de esperar: esperamos a Dios que nos ama
infinitamente y, al mismo tiempo, somos esperados por Él. Vista así, la
vida se convierte en un gran noviazgo. No estamos abandonados a
nosotros mismos, no estamos solos. Somos visitados, ya ahora. Hoy habéis
venido a verme, yo os estaba esperando y os lo agradezco, pero Dios os
visitará donde no yo puedo ir: en vuestros hogares, en vuestras vidas.
Dios nos visita y espera quedarse con nosotros para siempre. Hoy,
mañana, mañana, siempre. Si tu lo echas, el Señor se queda a la puerta,
esperando, a la espera de que lo dejes entrar otra vez. No echemos nunca
al Señor de nuestra vida. Él está siempre esperando estar con nosotros.
Os deseo que viváis el Adviento como un tiempo de noticias
consoladoras y de alegre espera. "Aquí en la tierra es el hombre quien
espera el regreso del Señor. Allá arriba en el cielo es el Señor quien
espera el regreso del hombre": ¡Que hermoso es esto! También Dios espera
que vayamos allá.He aquí el tiempo de Adviento. Así hablaba Don Tonino
hace treinta años, comentando el Evangelio que escucharemos este
domingo con palabras que parecen escritas hoy. Notaba que la vida está
llena de miedo: "Miedo de nuestros semejantes. Miedo del vecino de
casa... Miedo del otro ... Miedo de la violencia ... Miedo de no lograr
algo. Miedo de no ser aceptado... Miedo de que sea inútil comprometerse.
Miedo de que, de todas formas, el mundo no podemos cambiarlo... Miedo
de no encontrar trabajo "(Homilía, 27 de noviembre de 1988). A
este escenario sombrío, solía decir que el Adviento responde con "el
Evangelio del anti-miedo". Porque mientras los que tienen miedo están
tirados por el suelo, el Señor con su palabra levanta. Lo hace a través
de los "dos verbos del anti-miedo, los dos verbos típicos del
Adviento": cobrad ánimo y levantad la cabeza (cf. Lc 21, 28). Si el
miedo te hace tirarte al suelo, el Señor te invita a levantarte; si la
negatividad te empuja a mirar hacia abajo, Jesús nos invita a dirigir
nuestra mirada al cielo, de donde vendrá. Porque no somos hijos de
miedo, sino hijos de Dios; porque el miedo se supera venciendo con Jesús
el replegarse en uno mismo: yendo más allá de este replegarse.
Vosotros conocéis muy bien la belleza del mar, -bello, vuestro mar-
Os digo algo: es el mar más azul que haya visto en mi vida. ¡Qué
bonito!. Ese mar que os abraza en su grandeza. Mirándolo, podéis pensar
en el significado de la vida: abrazada por Dios, belleza infinita, no
puede permanecer amarrado a puertos seguros, sino que está llamada a
navegar, siempre. El Señor nos llama a cada uno de nosotros a salir al
mar abierto. No quiere que seamos los revisores del muelle ni a los
guardianes del faro, sino los navegantes confiados y valientes, que
siguen las rutas desconocidas del Señor, lanzando las redes de la vida
sobre su palabra. Una vida "privada", privada de riesgos y llena de
miedo, que se protege a sí misma, no es una vida cristiana. Es una vida
sin fecundidad. No estamos destinados a sueños tranquilos, sino a sueños
atrevidos. Aceptemos, pues, la invitación del Evangelio, esa
invitación repetida tantas veces por Don Tonino a ponerse de pie, a
levantarse. ¿De dónde? De los sofás de la vida: de la comodidad que te
hace perezoso, de la mundanidad que te enferma por dentro, de la
autocompasión que te ensombrece. "Levantarse significa abandonar el
suelo de la maldad, de la violencia, de la ambigüedad, porque el pecado
envejece la tierra" (ibíd.). Alzados en pie, levantemos la mirada al
cielo. Advertiremos también la necesidad de abrir nuestras manos a los
demás. Y el consuelo que podremos dar sanará nuestros miedos.
Antes de daros la bendición, me gustaría saludaros con algunas
palabras de esperanza, las de la última, brevísima "homilía" que Don
Tonino pronunció desde su cama, esperando a Jesús: "¡Señor mío y Dios
mío! Yo también quiero ver al Señor resucitado y ser fuente de esperanza
y alegría para todos. ¡Señor mío y Dios mío! Que así sea para nosotros
también. Gracias.
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Audiencia a los participantes en la Conferencia Internacional "Drogas y adicciones: un obstáculo para el desarrollo humano integral"
CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - |° de diciembre de 2018).- A las 11.30 de esta mañana, en la Sala Clementina del Palacio
Apostólico, el Santo Padre FRANCISCO ha recibido en Audiencia a los
participantes en la Conferencia Internacional sobre el tema: Drogas y adicciones: un obstáculo para el desarrollo humano integral, que tiene lugar en el Vaticano del 29 de noviembre al 1 de diciembre de 2018, en la Nueva Sala del Sínodo.
Texto del discurso que el Papa ha dirigido a los presentes durante la Audiencia:
Texto del discurso que el Papa ha dirigido a los presentes durante la Audiencia:
DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE EL TEMA
"DROGAS Y ADICCIONES: UN OBSTÁCULO PARA EL DESARROLLO HUMANO INTEGRAL"
A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL SOBRE EL TEMA
"DROGAS Y ADICCIONES: UN OBSTÁCULO PARA EL DESARROLLO HUMANO INTEGRAL"
Sala Clementina
Sábado, 1° de diciembre de 2018
Sábado, 1° de diciembre de 2018
Queridos hermanos y hermanas,
Os recibo con mucho gusto al final de vuestra Conferencia
Internacional sobre Drogas y Adicciones. Saludo cordialmente a todos y
agradezco al cardenal Turkson las palabras con las que ha presentado
nuestro encuentro.
En estos días, habéis tratado temas y problemáticas relacionados con
el preocupante fenómeno de las drogas y las nuevas y viejas adicciones
que obstaculizan el desarrollo humano integral. La comunidad entera se
ve interpelada por las dinámicas socioculturales actuales y por las
formas patológicas derivadas de un clima cultural secularizado, marcado
por el capitalismo de consumo, la autosuficiencia, la pérdida de
valores, el vacío existencial, de la precariedad de los lazos y de las
de relaciones. La droga, como hemos subrayado ya varias veces, es una
herida en nuestra sociedad, que atrapa a muchas personas en sus redes.
Son víctimas que han perdido su libertad a cambio de esta esclavitud,
una adicción que podemos llamar química.
El uso de droga, como vosotros bien sabéis, causa daños gravísimos
a la salud, a la vida humana y a la sociedad. Todos estamos llamados a
combatir la producción, la elaboración y la distribución de la droga en
el mundo. Es deber y tarea de los gobiernos abordar con valentía esta
lucha contra los traficantes de muerte. Traficantes de muerte: no
debemos tener miedo de calificarlos así. El espacio virtual se está
revelando un ámbito cada vez más peligroso: en algunos sitios de
Internet, los jóvenes, y no solo ellos, son seducidos y arrastrados a
una esclavitud de la que es difícil liberarse y que conduce a la pérdida
del significado de la vida y, a veces, de la vida misma. Ante este
escenario preocupante, la Iglesia siente con urgencia la necesidad de
instaurar en el mundo contemporáneo una forma de humanismo que vuelva a
situar a la persona humana en el centro de la vida social económica y
cultural; Un humanismo cuyo fundamento es el "Evangelio de la
Misericordia". Partiendo de él, los discípulos de Jesús encuentran
inspiración para llevar a cabo una acción pastoral realmente eficaz con
el fin de aliviar, cuidar y curar los muchos sufrimientos relacionados
con las adicciones multiformes presentes en la escena humana.
La Iglesia, junto con las instituciones civiles, nacionales e
internacionales, y los diversos organismos educativos, está comprometida
activamente en todos los lugares del mundo para contrarrestar la
difusión de las adicciones movilizando sus energías en la prevención, la
cura, la rehabilitación y los proyectos de reintegración que devuelvan
la dignidad a quienes han sido privados de ella. Para vencer las
adicciones, es necesario un esfuerzo sinérgico que involucre a los
diferentes grupos y organismos presentes en el territorio en la
activación de programas sociales que promuevan la salud, la ayuda
familiar y, sobre todo, la educación. En esta perspectiva, me sumo a
los deseos que habéis formulado en vuestra Conferencia, de una mayor
coordinación de las políticas antidroga y contra la adicción, - las
políticas aisladas no sirven: es un problema humano, es un problema
social, todo debe estar vinculado- creando redes de solidaridad y
cercanía con aquellos que están marcados por estas patologías.
Queridos hermanos y hermanas, muchas gracias por vuestra contribución
en estos días de estudio y reflexión. Os animo a continuar, en vuestros
diversos ámbitos de acción, vuestro trabajo de animación y sostén
también a favor de aquellos que han salido del túnel de la droga y de
las diversas adicciones. Estas personas necesitan la ayuda y el apoyo de
todos nosotros: así podrán, a su vez aliviar el sufrimiento de muchos
hermanos y hermanas en dificultades.
Confío vuestros esfuerzos y vuestros propósitos de bien a la
intercesión de María Santísima, Salud de los Enfermos, y, mientras os
pido que recéis por mí, os bendigo a todos de corazón, así como a
vuestras familias y a vuestras comunidades. Gracias.
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Audiencias diarias del Santo Padre [Sábado 1° de diciembre]
CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - |° de diciembre de 2018).- El Santo Padre FRANCISCO ha recibido en Audiencia a:
- S.E. el Cardenal Marc Ouellet, P.S.S., Prefecto de la Congregación para los Obispos.
- S.E. Mons. Giuseppe Sciacca, Obispo de Fondi, Secretario del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, Auditor General de la Cámara Apostólica.
- Participantes en la Conferencia Internacional “Droga y Adicciones, un obstáculo para el desarrollo humano integral”.
- Peregrinos de las diócesis de Ugento-Santa Maria di Leuca, y de Molfetta-Ruvo- Giovinazzo‑Terlizzi.
- S.E. el Cardenal Marc Ouellet, P.S.S., Prefecto de la Congregación para los Obispos.
- S.E. Mons. Giuseppe Sciacca, Obispo de Fondi, Secretario del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, Auditor General de la Cámara Apostólica.
- Participantes en la Conferencia Internacional “Droga y Adicciones, un obstáculo para el desarrollo humano integral”.
- Peregrinos de las diócesis de Ugento-Santa Maria di Leuca, y de Molfetta-Ruvo- Giovinazzo‑Terlizzi.
Carta del Santo Padre al Enviado Especial en la celebración del 60° aniversario de la reconstrucción y consagración de la catedral de Manila (Filipinas), 8 de diciembre de 2018
CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - |° de diciembre de 2018).- El 27 de octubre de 2018, el Santo Padre FRANCISCO nombró a S.E. el
cardenal Thomas Aquino Manyo Maeda, arzobispo de Osaka (Japón), su
enviado especial en la celebración del 60° aniversario de la
reconstrucción de la catedral de Manila (Filipinas). que tendrá lugar el
8 de diciembre de 2018 en la misma basílica metropolitana de la
Inmaculada Concepción.
El Enviado Especial estará acompañado por una misión pontificia, compuesta por los siguientes eclesiásticos:
- Mons. Esteban Lo, Sacerdote de la Arquidiócesis de Manila y vicario episcopal para Asuntos de Comunidades Extranjeras.
- Don Erik B. de Guzmán, Sacerdote filipino incardinado en la archidiócesis de Osaka.
Publicamos a continuación la carta del Papa a S.E. el Cardenal Thomas Aquino Manyo Maeda:
Carta del Santo Padre
Venerabili Fratri Nostro
Thomae Aquinati Manyo S.R.E. Cardinali Maeda
Archiepiscopo Metropolitae Osakensi
Cum Decessor Noster Gregorius XIII circiter CDXL ante annos in Philippinis primam condiderat dioecesim Manilensem, totum archipelagum complectentem, putavitne tunc fidei catholicae ibidem tam florens futurum emolumentum? Revera, nunc nobilis Philippinarum Ecclesia inter maiores totius orbis catholicas communitates constituitur. Non ergo mirandum est illam missionarios alias in regiones continuo mittere. Immo, hoc iam primo tempore fiebat: nam inter sanctos Martyres Nagasakienses sex inveniuntur Franciscales qui ex Insulis Philippinis in Iaponiam Evangelium verbis et caritatis operibus nuntiaturi anno MDXCIII pervenerunt, et brevi tempore experti sunt veritatem verborum: “Qui seminant in lacrimis, in exsultatione metent” (Ps 126,5).
Eodem fere tempore a papa Clemente VIII constituta est in Philippinis prima sedes metropolitana cum tribus aliis dioecesibus. Itaque Cathedralis Ecclesia Manilensis quasi mater et caput considerari potest huius Nationis ecclesiarum. Hoc vero templum, quod maximi profecto habetur momenti, per saecula terrae motu aliisve calamitatibus septiens destructum, a credenti populo iterum iterumque sedulo est exstructum. Ultima quidem vice alteri mundialis belli tempore deletum, post e ruinis est restitutum, invitante Domino: “Aedificate domum, et acceptabilis mihi erit et glorificabor. [...] Maior erit gloria domus istius novissima plus quam prima, et in loco isto dabo pacem” (Ag 1,8; 2,9), atque anno MCMLVIII denuo consecratum.
A laeto hoc die LX anni transierunt, quare Venerabilis Frater Noster Aloisius Antonius S.R.E. Cardinalis Tagle, Archiepiscopus Metropolita Manilensis, humaniter petivit ut ad sexagesimam anniversariam celebrationem rursus aedificatae Cathedralis Ecclesiae Manilensis quidam Pater Purpuratus mitteretur, ad hoc munus te proponens, Venerabilis Frater Noster, Archiepiscopum Osakensis Metropolitanae Sedis et Iaponiae praestantisimum Filium. Ad eius consilium descendentes, Nos te ad hanc sollemnem festivitatem hisce Litteris Missum Extraordinarium Nostrum constituimus, quem eminentem Pastorem novimus de Ecclesiae per orbem prosperitate semper sollicitum.
Die igitur VIII proximi mensis Decembris Manilae Nostras vices ages Cathedrali in Ecclesia itemque Basilica Minore Conceptioni Immaculatae B.M.V. dicata, quam et Nos quattuor ante annos invisimus, gratias Deo agentes pro venusto hoc templo, sed potissimum pro viva fide pastorum et christifidelium, qui inibi cotidie frequentes orant, accedentes ad Christum Dominum, lapidem vivum, coram Deo electum et pretiosum, ut et ipsi tamquam lapides vivi Deo aedificentur domus spiritalis (cfr 1 Pe 2,4-5).
Nos precibus tuam sustinebimus magni ponderis missionem, dum iam nunc enixe te, Venerabilis Frater Noster, committimus amantissimae tutelae Sanctae Dei Genetricis Virginis Mariae: “Unus enim Deus, unus et mediator Dei et hominum, homo Christus Iesus, qui dedit redemptionem semetipsum pro omnibus” (1 Tim 2,5-6), in Matre sua “habuit perfectissimum gradum mediandi possibilem [...] et meruit eam praeservare a peccato originali” (b. Ioannes Duns Scotus, Ordinatio III, d. 3, n. 2; vol. IX, p. 175). Tibi inde Manilam petenti veluti caelitum comitem proponimus etiam beatum Iustum Takayama Ukon, qui nuper Osakae ad gloriam altaris est elevatus. Apostolicam denique Nostram Benedictionem effuse tibi elargimur, cum omnibus ad quos mitteris, dilectis Pastoribus, Seminarii tironibus, religiosis viris et mulieribus, christifidelibus laicis, praecipue verum pauperibus et pueris, copiose communicandam.
Ex Aedibus Vaticanis, die XV mensis Novembris, in memoria sancti Alberti Magni, Episcopi et Doctoris Ecclesiae, anno MMXVIII, Pontificatus Nostri sexto.
El Enviado Especial estará acompañado por una misión pontificia, compuesta por los siguientes eclesiásticos:
- Mons. Esteban Lo, Sacerdote de la Arquidiócesis de Manila y vicario episcopal para Asuntos de Comunidades Extranjeras.
- Don Erik B. de Guzmán, Sacerdote filipino incardinado en la archidiócesis de Osaka.
Publicamos a continuación la carta del Papa a S.E. el Cardenal Thomas Aquino Manyo Maeda:
Carta del Santo Padre
Venerabili Fratri Nostro
Thomae Aquinati Manyo S.R.E. Cardinali Maeda
Archiepiscopo Metropolitae Osakensi
Cum Decessor Noster Gregorius XIII circiter CDXL ante annos in Philippinis primam condiderat dioecesim Manilensem, totum archipelagum complectentem, putavitne tunc fidei catholicae ibidem tam florens futurum emolumentum? Revera, nunc nobilis Philippinarum Ecclesia inter maiores totius orbis catholicas communitates constituitur. Non ergo mirandum est illam missionarios alias in regiones continuo mittere. Immo, hoc iam primo tempore fiebat: nam inter sanctos Martyres Nagasakienses sex inveniuntur Franciscales qui ex Insulis Philippinis in Iaponiam Evangelium verbis et caritatis operibus nuntiaturi anno MDXCIII pervenerunt, et brevi tempore experti sunt veritatem verborum: “Qui seminant in lacrimis, in exsultatione metent” (Ps 126,5).
Eodem fere tempore a papa Clemente VIII constituta est in Philippinis prima sedes metropolitana cum tribus aliis dioecesibus. Itaque Cathedralis Ecclesia Manilensis quasi mater et caput considerari potest huius Nationis ecclesiarum. Hoc vero templum, quod maximi profecto habetur momenti, per saecula terrae motu aliisve calamitatibus septiens destructum, a credenti populo iterum iterumque sedulo est exstructum. Ultima quidem vice alteri mundialis belli tempore deletum, post e ruinis est restitutum, invitante Domino: “Aedificate domum, et acceptabilis mihi erit et glorificabor. [...] Maior erit gloria domus istius novissima plus quam prima, et in loco isto dabo pacem” (Ag 1,8; 2,9), atque anno MCMLVIII denuo consecratum.
A laeto hoc die LX anni transierunt, quare Venerabilis Frater Noster Aloisius Antonius S.R.E. Cardinalis Tagle, Archiepiscopus Metropolita Manilensis, humaniter petivit ut ad sexagesimam anniversariam celebrationem rursus aedificatae Cathedralis Ecclesiae Manilensis quidam Pater Purpuratus mitteretur, ad hoc munus te proponens, Venerabilis Frater Noster, Archiepiscopum Osakensis Metropolitanae Sedis et Iaponiae praestantisimum Filium. Ad eius consilium descendentes, Nos te ad hanc sollemnem festivitatem hisce Litteris Missum Extraordinarium Nostrum constituimus, quem eminentem Pastorem novimus de Ecclesiae per orbem prosperitate semper sollicitum.
Die igitur VIII proximi mensis Decembris Manilae Nostras vices ages Cathedrali in Ecclesia itemque Basilica Minore Conceptioni Immaculatae B.M.V. dicata, quam et Nos quattuor ante annos invisimus, gratias Deo agentes pro venusto hoc templo, sed potissimum pro viva fide pastorum et christifidelium, qui inibi cotidie frequentes orant, accedentes ad Christum Dominum, lapidem vivum, coram Deo electum et pretiosum, ut et ipsi tamquam lapides vivi Deo aedificentur domus spiritalis (cfr 1 Pe 2,4-5).
Nos precibus tuam sustinebimus magni ponderis missionem, dum iam nunc enixe te, Venerabilis Frater Noster, committimus amantissimae tutelae Sanctae Dei Genetricis Virginis Mariae: “Unus enim Deus, unus et mediator Dei et hominum, homo Christus Iesus, qui dedit redemptionem semetipsum pro omnibus” (1 Tim 2,5-6), in Matre sua “habuit perfectissimum gradum mediandi possibilem [...] et meruit eam praeservare a peccato originali” (b. Ioannes Duns Scotus, Ordinatio III, d. 3, n. 2; vol. IX, p. 175). Tibi inde Manilam petenti veluti caelitum comitem proponimus etiam beatum Iustum Takayama Ukon, qui nuper Osakae ad gloriam altaris est elevatus. Apostolicam denique Nostram Benedictionem effuse tibi elargimur, cum omnibus ad quos mitteris, dilectis Pastoribus, Seminarii tironibus, religiosis viris et mulieribus, christifidelibus laicis, praecipue verum pauperibus et pueris, copiose communicandam.
Ex Aedibus Vaticanis, die XV mensis Novembris, in memoria sancti Alberti Magni, Episcopi et Doctoris Ecclesiae, anno MMXVIII, Pontificatus Nostri sexto.
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Discurso del Cardenal Secretario de Estado en la Conferencia Internacional “Droga y adicciones: un obstáculo para el desarrollo humano integral"
CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - |° de diciembre de 2018).- Discurso pronunciado ayer por S.E. el Cardenal Pietro Parolin,
Secretario de Estado en la Conferencia Internacional “Droga y
Adicciones: un obstáculo para el desarrollo humano integral” organizada
por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en
curso en el Vaticano del 29 de noviembre al 1° de diciembre de 2018.
Discurso del Cardenal Secretario de Estado.
Eminencias, Excelencias,
Distinguidas autoridades
Señoras y señores,
Deseo agradecer la invitación de Su Eminencia el cardenal Peter K.A. Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para intervenir en esta Conferencia Internacional sobre un tema tan espinoso como el que se aborda aquí: "Droga y adicciones: un obstáculo al desarrollo humano integral ". También quiero dar las gracias al Secretario Mons. Marie Bruno Duffé, a los Subsecretarios y a todos los Oficiales que han colaborado en la preparación de este evento.
El fenómeno "adicciones", que durante décadas se calificó como una emergencia, ahora se presenta como una pandemia con facetas múltiples y cambiantes, caracterizada por aspectos a veces dramáticos. En particular, este fenómeno se ha difundido mucho en los últimos años, especialmente entre los jóvenes, por lo que no podemos dejar de expresar una profunda tristeza y gran preocupación. Como ha afirmado el Papa Francisco, la droga, como otras adicciones, "es un mal, y con el mal no se puede ceder o pactar. Pensar en poder reducir el daño, consintiendo el uso de psicofármacos a las personas que siguen consumiendo droga, no resuelve en absoluto el problema. Las legalizaciones de las así llamadas «drogas ligeras», incluso parciales, además de ser cuanto menos discutible a nivel legislativo, no producen los efectos que se habían fijado. Las drogas sustitutivas, además, no son una terapia suficiente, sino un modo disimulado de rendirse ante el fenómeno."[1].
En la última década el concepto de abuso y adicción ha experimentado una dilatación considerable, ya que el abanico de las adicciones se ha extendido notablemente incluyendo un grupo multiforme de trastornos en los que el objeto de la adicción no es solamente una sustancia, sino una actividad, a menudo fomentada y aceptada socialmente. Estas nuevas formas de adicción compulsiva al juego de azar, a internet, a las compras, al sexo, a la pornografía, al teléfono celular, donde el objeto de la adicción se convierte en pensamiento obsesivo de la persona e influye en su comportamiento y en su vida, son la señal de un profundo malestar psíquico y del empobrecimiento social de los valores y las referencias.
El vacío de valores repercute especialmente en los jóvenes que, al no encontrar respuestas a sus justas preguntas sobre el significado de la vida, se refugian en la droga, en Internet o en el juego, recibiendo a cambio fragmentos de placeres efímeros, en lugar de anhelos de libertad y de felicidad verdadera.
La Iglesia, frente este fenómeno, fiel a la enseñanza de Cristo, sitúa a la persona en el centro, como protagonista que tiende a la renovación interior, a la busca del bien, la libertad y la justicia. Acoge y acompaña en la recuperación a cuantos están atrapados en la espiral de la droga , así como de las otras adicciones: "ella", -como tuve la ocasión de afirmar-, "los lleva de la mano, a través de la labor de muchos operadores y voluntarios, para que redescubren su dignidad y hagan que resurjan esos recursos, esos talentos personales que la droga ha enterrado en ellos, pero que no ha podido borrar, ya que cada hombre es creado a imagen y semejanza de Dios "[2].
Es necesario pensar, no solo en la tarea de la recuperación, sino también en una acción de prevención que resulte en una intervención en la comunidad en su conjunto, de modo que la acción educativa, cultural y formativa involucre al mayor número de personas y no solo a los grupos de riesgo Es importante, en el ámbito de una política de prevención del malestar juvenil, "aumentar la autoestima de las nuevas generaciones, a fin de contrarrestar y superar la sensación de inseguridad e inestabilidad emocional favorecida sea por las presiones sociales implícitas como por la naturaleza intrínseca de la fase adolescente" [3]. Como ha afirmado el Papa Francisco “Las oportunidades de trabajo, la educación, el deporte, la vida sana: este es el camino de la prevención de la droga." [4].
Estamos llamados a cuidarnos unos a otros, por lo que "es importante promover una cultura de solidaridad y subsidiariedad orientada al bien común; una cultura que se oponga al egoísmo y a la lógica utilitaria y económica, y que, en cambio, se incline hacia el otro para escucharlo, en un camino de encuentro y relación con nuestro prójimo, sobre todo cuando es más vulnerable y frágil, como es quien hace abuso de drogas."[5]
Todo ser humano busca la unidad y la armonía personal, y la Iglesia, "experta en humanidad", siempre ha tratado de aportar su contribución para educar, cuidar y ayudar a la persona, apuntando a su promoción integral, adoptando perspectivas que apunten a la unidad de la persona, a la trascendencia y a convertirse en adultos a través de una maduración progresiva de todo el ser, físico, psicológico, intelectual, moral y espiritual, para que sea más responsable de sí mismo y sepa cómo diferenciar sus deseos [6].
Son dignos de elogio los estudios y las oportunidades de confrontación capaces de aumentar la concientización sobre la repercusión y la naturaleza de los costos sanitarios y sociales causados por la droga; de consolidar y difundir la base de conocimientos; de fortalecer la capacidad de gestionar los tratamientos farmacológicos y reeducativos de las adicciones; de aumentar la movilización y coordinación de recursos, de mejorar el monitoreo y la prevención.
Esperamos, pues, que los resultados del trabajo realizado en los últimos días contribuya a involucrar a la opinión pública y, en particular, a los operadores del sector en un área común de actualización y confrontación con el objetivo de razonar sobre un proyecto político que estimule la conciencias y prefigure la posibilidad de inversiones estructuradas en la prevención y en la educación, así como actualizaciones regulatorias, para crear un sistema que responda verdaderamente a las nuevas necesidades emergentes.
Concluyo con las palabras del Papa Francisco a los participantes en la reunión promovida por la Academia Pontificia de Ciencias sobre Narcóticos: Problemas y Soluciones de este Tema Global: "El más necesitado de nuestros hermanos, que aparentemente no tiene nada para dar, lleva un tesoro para nosotros: el rostro de Dios, que nos habla y nos interpela."[7].
Os deseo que avancéis con vuestra labor y que se concreticen, dentro de los límites de vuestras posibilidades, las felices iniciativas que habéis puesto en marcha al servicio del desarrollo humano integral de cuantos sufren a causa de la droga y otras adicciones, ya que la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del evangelio [8].
_______________________
[1] Papa FRANCISCO, Discurso a los participantes en la 31ª edición de la International Drug Enforcement Conference, 20 de junio de 2014
[2] Cardenal Parolin, Homilía de la misa de Navidad en el Centro Italiano para la Solidaridad (CeIs), Roma 22 de diciembre de 2015.
[3] Ibídem
[4] Papa FRANCISCO, Discurso a los participantes en la 31ª edición de la International Drug Enforcement Conference, 20 de junio de 2014.
5] Peter Kodwo Appiah Turkson, Mensaje del Prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral con motivo del Día Internacional contra el abuso y el tráfico ilícito de drogas, 26 de junio de 2018.
[6] Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Iglesia, Drogas y Drogadicción. Manual de Pastoral, Librería Editorial Vaticana, Ciudad del Vaticano, 2001, págs. 140-141.
[7] Papa FRANCISCO, Discurso a los participantes el encuentro promovido por la Academia Pontificia de las Ciencias Narcotics: Problems and Solutions of this Global Issue, 24 de noviembre de 2016.
[8] Cf. Papa FRANCISCO, Carta Apostólica en forma de "Motu Proprio" con la que se instituye el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, 17 de agosto de 2016.
Discurso del Cardenal Secretario de Estado.
Eminencias, Excelencias,
Distinguidas autoridades
Señoras y señores,
Deseo agradecer la invitación de Su Eminencia el cardenal Peter K.A. Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, para intervenir en esta Conferencia Internacional sobre un tema tan espinoso como el que se aborda aquí: "Droga y adicciones: un obstáculo al desarrollo humano integral ". También quiero dar las gracias al Secretario Mons. Marie Bruno Duffé, a los Subsecretarios y a todos los Oficiales que han colaborado en la preparación de este evento.
El fenómeno "adicciones", que durante décadas se calificó como una emergencia, ahora se presenta como una pandemia con facetas múltiples y cambiantes, caracterizada por aspectos a veces dramáticos. En particular, este fenómeno se ha difundido mucho en los últimos años, especialmente entre los jóvenes, por lo que no podemos dejar de expresar una profunda tristeza y gran preocupación. Como ha afirmado el Papa Francisco, la droga, como otras adicciones, "es un mal, y con el mal no se puede ceder o pactar. Pensar en poder reducir el daño, consintiendo el uso de psicofármacos a las personas que siguen consumiendo droga, no resuelve en absoluto el problema. Las legalizaciones de las así llamadas «drogas ligeras», incluso parciales, además de ser cuanto menos discutible a nivel legislativo, no producen los efectos que se habían fijado. Las drogas sustitutivas, además, no son una terapia suficiente, sino un modo disimulado de rendirse ante el fenómeno."[1].
En la última década el concepto de abuso y adicción ha experimentado una dilatación considerable, ya que el abanico de las adicciones se ha extendido notablemente incluyendo un grupo multiforme de trastornos en los que el objeto de la adicción no es solamente una sustancia, sino una actividad, a menudo fomentada y aceptada socialmente. Estas nuevas formas de adicción compulsiva al juego de azar, a internet, a las compras, al sexo, a la pornografía, al teléfono celular, donde el objeto de la adicción se convierte en pensamiento obsesivo de la persona e influye en su comportamiento y en su vida, son la señal de un profundo malestar psíquico y del empobrecimiento social de los valores y las referencias.
El vacío de valores repercute especialmente en los jóvenes que, al no encontrar respuestas a sus justas preguntas sobre el significado de la vida, se refugian en la droga, en Internet o en el juego, recibiendo a cambio fragmentos de placeres efímeros, en lugar de anhelos de libertad y de felicidad verdadera.
La Iglesia, frente este fenómeno, fiel a la enseñanza de Cristo, sitúa a la persona en el centro, como protagonista que tiende a la renovación interior, a la busca del bien, la libertad y la justicia. Acoge y acompaña en la recuperación a cuantos están atrapados en la espiral de la droga , así como de las otras adicciones: "ella", -como tuve la ocasión de afirmar-, "los lleva de la mano, a través de la labor de muchos operadores y voluntarios, para que redescubren su dignidad y hagan que resurjan esos recursos, esos talentos personales que la droga ha enterrado en ellos, pero que no ha podido borrar, ya que cada hombre es creado a imagen y semejanza de Dios "[2].
Es necesario pensar, no solo en la tarea de la recuperación, sino también en una acción de prevención que resulte en una intervención en la comunidad en su conjunto, de modo que la acción educativa, cultural y formativa involucre al mayor número de personas y no solo a los grupos de riesgo Es importante, en el ámbito de una política de prevención del malestar juvenil, "aumentar la autoestima de las nuevas generaciones, a fin de contrarrestar y superar la sensación de inseguridad e inestabilidad emocional favorecida sea por las presiones sociales implícitas como por la naturaleza intrínseca de la fase adolescente" [3]. Como ha afirmado el Papa Francisco “Las oportunidades de trabajo, la educación, el deporte, la vida sana: este es el camino de la prevención de la droga." [4].
Estamos llamados a cuidarnos unos a otros, por lo que "es importante promover una cultura de solidaridad y subsidiariedad orientada al bien común; una cultura que se oponga al egoísmo y a la lógica utilitaria y económica, y que, en cambio, se incline hacia el otro para escucharlo, en un camino de encuentro y relación con nuestro prójimo, sobre todo cuando es más vulnerable y frágil, como es quien hace abuso de drogas."[5]
Todo ser humano busca la unidad y la armonía personal, y la Iglesia, "experta en humanidad", siempre ha tratado de aportar su contribución para educar, cuidar y ayudar a la persona, apuntando a su promoción integral, adoptando perspectivas que apunten a la unidad de la persona, a la trascendencia y a convertirse en adultos a través de una maduración progresiva de todo el ser, físico, psicológico, intelectual, moral y espiritual, para que sea más responsable de sí mismo y sepa cómo diferenciar sus deseos [6].
Son dignos de elogio los estudios y las oportunidades de confrontación capaces de aumentar la concientización sobre la repercusión y la naturaleza de los costos sanitarios y sociales causados por la droga; de consolidar y difundir la base de conocimientos; de fortalecer la capacidad de gestionar los tratamientos farmacológicos y reeducativos de las adicciones; de aumentar la movilización y coordinación de recursos, de mejorar el monitoreo y la prevención.
Esperamos, pues, que los resultados del trabajo realizado en los últimos días contribuya a involucrar a la opinión pública y, en particular, a los operadores del sector en un área común de actualización y confrontación con el objetivo de razonar sobre un proyecto político que estimule la conciencias y prefigure la posibilidad de inversiones estructuradas en la prevención y en la educación, así como actualizaciones regulatorias, para crear un sistema que responda verdaderamente a las nuevas necesidades emergentes.
Concluyo con las palabras del Papa Francisco a los participantes en la reunión promovida por la Academia Pontificia de Ciencias sobre Narcóticos: Problemas y Soluciones de este Tema Global: "El más necesitado de nuestros hermanos, que aparentemente no tiene nada para dar, lleva un tesoro para nosotros: el rostro de Dios, que nos habla y nos interpela."[7].
Os deseo que avancéis con vuestra labor y que se concreticen, dentro de los límites de vuestras posibilidades, las felices iniciativas que habéis puesto en marcha al servicio del desarrollo humano integral de cuantos sufren a causa de la droga y otras adicciones, ya que la Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del evangelio [8].
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[1] Papa FRANCISCO, Discurso a los participantes en la 31ª edición de la International Drug Enforcement Conference, 20 de junio de 2014
[2] Cardenal Parolin, Homilía de la misa de Navidad en el Centro Italiano para la Solidaridad (CeIs), Roma 22 de diciembre de 2015.
[3] Ibídem
[4] Papa FRANCISCO, Discurso a los participantes en la 31ª edición de la International Drug Enforcement Conference, 20 de junio de 2014.
5] Peter Kodwo Appiah Turkson, Mensaje del Prefecto del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral con motivo del Día Internacional contra el abuso y el tráfico ilícito de drogas, 26 de junio de 2018.
[6] Consejo Pontificio para la Pastoral de la Salud, Iglesia, Drogas y Drogadicción. Manual de Pastoral, Librería Editorial Vaticana, Ciudad del Vaticano, 2001, págs. 140-141.
[7] Papa FRANCISCO, Discurso a los participantes el encuentro promovido por la Academia Pontificia de las Ciencias Narcotics: Problems and Solutions of this Global Issue, 24 de noviembre de 2016.
[8] Cf. Papa FRANCISCO, Carta Apostólica en forma de "Motu Proprio" con la que se instituye el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, 17 de agosto de 2016.
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