lunes, 30 de septiembre de 2019

Santa Misa celebrada por el Papa FRANCISCO para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 29 de septiembre de 2019).-  A las 10.30 horas de hoy, XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, el Papa FRANCISCO celebró la Santa Misa en el exterior de la Basílica Vaticana con ocasión de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado. Después de leer el Evangelio de san Lucas donde se narra la parábola del pobre Lázaro y el rico Epulón y centrándose en la frase “Recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario sus males”(Lc 16, 19-31), el Pontífice pronunció la siguiente homilía:



HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Plaza de San Pedro
XXVI Domingo del Tiempo Ordinario
29 de septiembre de 2019


En el Salmo Responsorial se nos recuerda que el Señor sostiene a los forasteros, así como a las viudas y a los huérfanos del pueblo. El salmista menciona de forma explícita aquellas categorías que son especialmente vulnerables, a menudo olvidadas y expuestas a abusos. Los forasteros, las viudas y los huérfanos son los que carecen de derechos, los excluidos, los marginados, por quienes el Señor muestra una particular solicitud. Por esta razón, Dios les pide a los israelitas que les presten una especial atención.


En el libro del Éxodo, el Señor advierte al pueblo de no maltratar de ningún modo a las viudas y a los huérfanos, porque Él escucha su clamor (cf. 22,23). La misma admonición se repite dos veces en el Deuteronomio (cf. 24,17; 27,19), incluyendo a los extranjeros entre las categorías protegidas. La razón de esta advertencia se explica claramente en el mismo libro: el Dios de Israel es Aquel que «hace justicia al huérfano y a la viuda, y que ama al emigrante, dándole pan y vestido» (10,18). Esta preocupación amorosa por los menos favorecidos se presenta como un rasgo distintivo del Dios de Israel, y también se le requiere, como un deber moral, a todos los que quieran pertenecer a su pueblo.


Por eso debemos prestar especial atención a los forasteros, como también a las viudas, a los huérfanos y a todos los que son descartados en nuestros días. En el Mensaje para esta 105 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, el lema se repite como un estribillo: “No se trata sólo de migrantes”. Y es verdad: no se trata sólo de forasteros, se trata de todos los habitantes de las periferias existenciales que, junto con los migrantes y los refugiados, son víctimas de la cultura del descarte. El Señor nos pide que pongamos en práctica la caridad hacia ellos; nos pide que restauremos su humanidad, a la vez que la nuestra, sin excluir a nadie, sin dejar a nadie afuera.


Pero, junto con el ejercicio de la caridad, el Señor nos pide que reflexionemos sobre las injusticias que generan exclusión, en particular sobre los privilegios de unos pocos, que perjudican a muchos otros cuando perduran. «El mundo actual es cada día más elitista y cruel con los excluidos. Es una verdad que causa dolor: este mundo es cada día más elitista, más cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no quieren hacerse cargo de los refugiados que dichos conflictos generan. Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del banquete» (Mensaje para la 105 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado).
Así se entienden las duras palabras del profeta Amós, proclamadas en la primera lectura (6,1.4-7). ¡Ay, ay de los que viven despreocupadamente y buscando placer en Sion, que no se preocupan por la ruina del pueblo de Dios, que sin embargo está a la vista de todos! No se dan cuenta de la ruina de Israel, porque están demasiado ocupados asegurándose una buena vida, alimentos exquisitos y bebidas refinadas. Sorprende ver cómo, después de 28 siglos, estas advertencias conservan toda su actualidad. De hecho, también hoy día la «cultura del bienestar [...] nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos hace insensibles al grito de los otros, [...] lleva a la indiferencia hacia los otros, o mejor, lleva a la globalización de la indiferencia» (Homilía en Lampedusa, 8 julio 2013).


Al final, también nosotros corremos el riesgo de convertirnos en ese hombre rico del que nos habla el Evangelio, que no se preocupa por el pobre Lázaro «cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico» (Lc 16,20-21). Demasiado ocupado en comprarse vestidos elegantes y organizar banquetes espléndidos, el rico de la parábola no advierte el sufrimiento de Lázaro. Y también nosotros, demasiado concentrados en preservar nuestro bienestar, corremos el riesgo de no ver al hermano y a la hermana en dificultad.


Pero como cristianos no podemos permanecer indiferentes ante el drama de las viejas y nuevas pobrezas, de las soledades más oscuras, del desprecio y de la discriminación de quienes no pertenecen a “nuestro” grupo. No podemos permanecer insensibles, con el corazón anestesiado, ante la miseria de tantas personas inocentes. No podemos sino llorar. No podemos dejar de reaccionar. Pidámosle al Señor la gracia de llorar, la gracia de aquel llanto que convierte el corazón ante esos pecados.


Si queremos ser hombres y mujeres de Dios, como le pide san Pablo a Timoteo, debemos guardar «el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo» (1 Tm 6,14); y el mandamiento es amar a Dios y amar al prójimo. No podemos separarlos. Y amar al prójimo como a uno mismo significa también comprometerse seriamente en la construcción de un mundo más justo, donde todos puedan acceder a los bienes de la tierra, donde todos tengan la posibilidad de realizarse como personas y como familias, donde los derechos fundamentales y la dignidad estén garantizados para todos.


Amar al prójimo significa sentir compasión por el sufrimiento de los hermanos y las hermanas, acercarse, tocar sus llagas, compartir sus historias, para manifestarles concretamente la ternura que Dios les tiene. Significa hacerse prójimo de todos los viandantes apaleados y abandonados en los caminos del mundo, para aliviar sus heridas y llevarlos al lugar de acogida más cercano, donde se les pueda atender en sus necesidades.


Este santo mandamiento, Dios se lo dio a su pueblo, y lo selló con la sangre de su Hijo Jesús, para que sea fuente de bendición para toda la humanidad. Porque todos juntos podemos comprometernos en la edificación de la familia humana según el plan original, revelado en Jesucristo: todos hermanos, hijos del único Padre.


Hoy tenemos también necesidad de una madre, y encomendamos hoy al amor maternal de María, Nuestra Señora del Camino, Nuestra Señora de los muchos caminos dolorosos, encomendamos a ella a los migrantes y refugiados, junto con los habitantes de las periferias del mundo y a quienes se hacen sus compañeros de viaje.


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Santa Misa para el Cuerpo de la Gendarmería Vaticana

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 28 de septiembre de 2019).- Esta tarde en la Gruta de Lourdes, en los Jardines Vaticanos, el Papa FRANCISCO ha presidido la celebración eucarística para el Cuerpo de la Gendarmería Vaticana, con ocasión de la fiesta de San Miguel Arcángel, patrono y protector de la Policía del Estado italiano y del Cuerpo de la Gendarmería Vaticana.


Texto de la homilía del Santo Padre durante la Misa:


 SANTA MISA PARA EL CUERPO DE LA GENDARMERÍA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos
Sábado, 28 de septiembre de 2019


Una primera lectura del Evangelio, de este pasaje del Evangelio, pueda quizás hacer que nos equivoquemos con el mensaje y pensemos  que se trata de una enseñanza de Jesús en favor de la limosna, en favor de la justicia, es decir, de una enseñanza de Jesús de tipo moral. Pero es otra cosa. Jesús quiere entrar precisamente en el camino humano de toda una vida, y por eso este Evangelio habla de dos vidas, la de un hombre rico y la de un hombre pobre, de cómo es el camino de una y otra. Este Evangelio nos muestra el destino - no el destino mágico, no - el destino que un hombre o una mujer puede hacer de sí mismo, porque hacemos nuestro destino, caminamos nuestro camino y nuestro camino muchas veces lo hacemos. A veces el Señor interviene, el Señor da la gracia, pero nosotros somos responsables de nuestro camino. El Señor nos da la gratuidad de la gracia, nos ayuda a caminar siempre en su presencia, pero nuestro camino, la responsabilidad de nuestro camino es nuestra. Me gustaría entrar un poco en este mensaje.


"Era un hombre rico, que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas". Esta es una vida. Hay otra: "Y uno pobre, llamado Lázaro, que echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico; pero hasta  los perros venían y le lamían las llagas". Dos vidas. No un momento de la vida: dos caminos de la vida, porque el rico seguía llevando ese estilo de vida y el pobres seguía sufriendo en la pobreza. No es algo imaginativo, es algo que sucede todos los días en cada ciudad, en cada parte del mundo. El Señor narra este pasaje del Evangelio con gran paz y serenidad.


En cambio, en la primera lectura hemos escuchado al profeta Amós que no habla con tanta serenidad. "Ay -comienza- de aquellos que se sienten seguros en Sión y de los confiados en la montaña de Samaria! Acostados en camas de marfil, arrellanados en sus lechos comen corderos del rebaño y becerros sacados del establo. Canturrean al son del arpa, se inventan como David instrumentos de música; beben vino en anchas copas, con los mejores aceites se ungen, más no se afligen por el desastre de José -es decir, de los pobres, del desastre del pueblo de Israel-. Por eso, ahora van a ir al cautiverio a la cabeza de los cautivos y cesará la orgía de los sibaritas. Está la orgía de los sibaritas, está el rico y está la injusticia hacia el pueblo elegido del Señor, y aquí está la amenaza del Señor que castiga enviando al exilio.


Hasta aquí parece ser sólo una enseñanza moral: por favor, haced justicia entre vosotros. Pero lo más esencial, lo más fuerte, la clave para comprenderlo, viene dada por la oración inicial, la oración de la Colecta, que dice: "Oh Dios, tú llamas a tus pobres por su nombre, mientras que el rico no tiene nombre". Este es el problema. Ambos hacen sus vidas, cada uno en la elección que ha hecho de la vida. Uno logró tener un nombre, hacerse un nombre, ser llamado por su nombre, con un sustantivo; el otro, el rico, no sabemos cuál es su nombre, sólo el adjetivo, un "rico": no ha conseguido que creciera su nombre, su dignidad ante Dios. La vida se juega: la coherencia de tener un nombre o la inconsistencia que nos lleva a no tener un nombre. El rico sabía que en la puerta de su casa estaba este pobre hombre y pretendía no verlo, porque se miraba a sí mismo, centrado en sí mismo, en la vanidad, se creía dueño del universo, preocupado por las riquezas y las fiestas y las cosas que hacía. ¿No sabía cómo se llamaba el pobre hombre? Sí, lo sabía, porque cuando estaba en el infierno le pidió a Abraham: "Manda a Lázaro". La hipocresía de la vanidad, la hipocresía de los que creen que pueden ser redentores de sí mismos, para salvarse, sólo con las cosas. Pero sus nombre no crece, no tienen nombre, son anónimos. En cambio, en el texto del Evangelio se dice cinco veces el nombre de los pobres. Cinco veces, una exageración, pero ¿por qué hace esto Jesús? Porque como dice la oración: "Señor, tú llamas a tus pobres por su nombre, mientras que el rico no tiene nombre". Esta es la historia de este Evangelio, la historia de dos caminos de vida: uno que ha conseguido llevar su propio nombre; el otro que, preocupado por sí mismo, por el egoísmo, es incapaz de hacer que crezca su persona, su dignidad. No tiene nombre.


Toda nuestra vida es un camino de consolidación, de fortalecimiento de nuestro nombre con la honestidad de la vida, con el camino que el Señor nos indica, y para ello debemos ayudarnos unos a otros.


Alguien me puede decir: "Padre, el Evangelio está bien, pero ¿qué tiene que ver esto con la Gendarmería hoy? Vosotros también debéis proteger a todas las personas que están aquí, que tengan la posibilidad de crecer, de tener un nombre. Vosotros sois hombres que trabajáis por la dignidad de cada uno de nosotros para que cada uno de nosotros pueda tener un nombre y llevar su propio nombre, el nombre que el Señor quiere que llevemos. Y cuando se toma alguna medida disciplinaria - "Esto no se puede hacer" - es precisamente para detener esta orgía de anonimato que es la más fea de las orgías humanas: no aceptar un nombre y querer volver a la oscuridad del anonimato. Por eso se me ocurrió que se puede decir que la Gendarmería es la custodia de los nombres, de todos nuestros nombres. No para limpiar  la carpeta de todos: si hay algo malo, lo quemamos... No, este nombre no es válido. Sino  para ayudar a la disciplina del Estado de la Ciudad del Vaticano, que cada uno de sus habitantes tenga un nombre. Y por eso os estoy muy agradecido. Seguid así, trabajad por la dignidad de las personas, de cada una de ellas, y así llevaréis adelante vuestra vocación.
Al final, me gustaría decir una sola palabra sobre un pecado que he cometido hoy, y a vosotros que sois policías: ¡hoy he hecho contrabando! En esta Misa hice contrabando porque tengo una familia de amigos que celebran el 50 aniversario de mi matrimonio y yo tenía esta misa y ellos querían que la celebrara por ellos y yo los traje aquí a esta Misa con vosotros. Son 46 personas, están ahí. Los cónyuges, hijos y nietos. Un total de 46. ¡Bonita familia! Rezad también por ellos, para que tengan un nombre. Gracias.


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Tema del Mensaje del Papa FRANCISCO para la 54ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 28 de septiembre de 2019).-  Este es el tema que el Santo Padre FRANCISCO ha elegido para la 54ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebra en 2020:


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 53 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

« “Somos miembros unos de otros” (Ef 4,25).
De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana »


Queridos hermanos y hermanas:


Desde que internet ha estado disponible, la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos. Con este Mensaje, quisiera invitarles una vez más a reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación; y a redescubrir, en la vastedad de los desafíos del contexto comunicativo actual, el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.


Las metáforas de la “red” y de la “comunidad”


El ambiente mediático es hoy tan omnipresente que resulta muy difícil distinguirlo de la esfera de la vida cotidiana. La red es un recurso de nuestro tiempo. Constituye una fuente de conocimientos y de relaciones hasta hace poco inimaginable. Sin embargo, a causa de las profundas transformaciones que la tecnología ha impreso en las lógicas de producción, circulación y disfrute de los contenidos, numerosos expertos han subrayado los riesgos que amenazan la búsqueda y la posibilidad de compartir una información auténtica a escala global. Internet representa una posibilidad extraordinaria de acceso al saber; pero también es cierto que se ha manifestado como uno de los lugares más expuestos a la desinformación y a la distorsión consciente y planificada de los hechos y de las relaciones interpersonales, que a menudo asumen la forma del descrédito.


Hay que reconocer que, por un lado, las redes sociales sirven para que estemos más en contacto, nos encontremos y ayudemos los unos a los otros; pero por otro, se prestan también a un uso manipulador de los datos personales con la finalidad de obtener ventajas políticas y económicas, sin el respeto debido a la persona y a sus derechos. Entre los más jóvenes, las estadísticas revelan que uno de cada cuatro chicos se ha visto envuelto en episodios de acoso cibernético[1].


Ante la complejidad de este escenario, puede ser útil volver a reflexionar sobre la metáfora de la red que fue propuesta al principio como fundamento de internet, para redescubrir sus potencialidades positivas. La figura de la red nos invita a reflexionar sobre la multiplicidad de recorridos y nudos que aseguran su resistencia sin que haya un centro, una estructura de tipo jerárquico, una organización de tipo vertical. La red funciona gracias a la coparticipación de todos los elementos.


La metáfora de la red, trasladada a la dimensión antropológica, nos recuerda otra figura llena de significados: la comunidad. Cuanto más cohesionada y solidaria es una comunidad, cuanto más está animada por sentimientos de confianza y persigue objetivos compartidos, mayor es su fuerza. La comunidad como red solidaria precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje.


Es evidente que, en el escenario actual, la social network community no es automáticamente sinónimo de comunidad. En el mejor de los casos, las comunidades de las redes sociales consiguen dar prueba de cohesión y solidaridad; pero a menudo se quedan solamente en agregaciones de individuos que se agrupan en torno a intereses o temas caracterizados por vínculos débiles. Además, la identidad en las redes sociales se basa demasiadas veces en la contraposición frente al otro, frente al que no pertenece al grupo: este se define a partir de lo que divide en lugar de lo que une, dejando espacio a la sospecha y a la explosión de todo tipo de prejuicios (étnicos, sexuales, religiosos y otros). 
Esta tendencia alimenta grupos que excluyen la heterogeneidad, que favorecen, también en el ambiente digital, un individualismo desenfrenado, terminando a veces por fomentar espirales de odio. Lo que debería ser una ventana abierta al mundo se convierte así en un escaparate en el que exhibir el propio narcisismo.


La red constituye una ocasión para favorecer el encuentro con los demás, pero puede también potenciar nuestro autoaislamiento, como una telaraña que atrapa. Los jóvenes son los más expuestos a la ilusión de pensar que las redes sociales satisfacen completamente en el plano relacional; se llega así al peligroso fenómeno de los jóvenes que se convierten en “ermitaños sociales”, con el consiguiente riesgo de apartarse completamente de la sociedad. Esta dramática dinámica pone de manifiesto un grave desgarro en el tejido relacional de la sociedad, una laceración que no podemos ignorar.


Esta realidad multiforme e insidiosa plantea diversas cuestiones de carácter ético, social, jurídico, político y económico; e interpela también a la Iglesia. Mientras los gobiernos buscan vías de reglamentación legal para salvar la visión original de una red libre, abierta y segura, todos tenemos la posibilidad y la responsabilidad de favorecer su uso positivo.


Está claro que no basta con multiplicar las conexiones para que aumente la comprensión recíproca. ¿Cómo reencontrar la verdadera identidad comunitaria siendo conscientes de la responsabilidad que tenemos unos con otros también en la red?


“Somos miembros unos de otros”


Se puede esbozar una posible respuesta a partir de una tercera metáfora, la del cuerpo y los miembros, que san Pablo usa para hablar de la relación de reciprocidad entre las personas, fundada en un organismo que las une. «Por lo tanto, dejaos de mentiras, y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otros» (Ef 4,25). El ser miembros unos de otros es la motivación profunda con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a decir la verdad: la obligación de custodiar la verdad nace de la exigencia de no desmentir la recíproca relación de comunión. De hecho, la verdad se revela en la comunión. En cambio, la mentira es el rechazo egoísta del reconocimiento de la propia pertenencia al cuerpo; es el no querer donarse a los demás, perdiendo así la única vía para encontrarse a uno mismo.


La metáfora del cuerpo y los miembros nos lleva a reflexionar sobre nuestra identidad, que está fundada en la comunión y la alteridad. Como cristianos, todos nos reconocemos miembros del único cuerpo del que Cristo es la cabeza. Esto nos ayuda a ver a las personas no como competidores potenciales, sino a considerar incluso a los enemigos como personas. Ya no hay necesidad del adversario para autodefinirse, porque la mirada de inclusión que aprendemos de Cristo nos hace descubrir la alteridad de un modo nuevo, como parte integrante y condición de la relación y de la proximidad.


Esta capacidad de comprensión y de comunicación entre las personas humanas tiene su fundamento en la comunión de amor entre las Personas divinas. Dios no es soledad, sino comunión; es amor, y, por ello, comunicación, porque el amor siempre comunica, es más, se comunica a sí mismo para encontrar al otro. Para comunicar con nosotros y para comunicarse a nosotros, Dios se adapta a nuestro lenguaje, estableciendo en la historia un verdadero diálogo con la humanidad (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 2).


En virtud de nuestro ser creados a imagen y semejanza de Dios, que es comunión y comunicación-de-sí, llevamos siempre en el corazón la nostalgia de vivir en comunión, de pertenecer a una comunidad. «Nada es tan específico de nuestra naturaleza –afirma san Basilio– como el entrar en relación unos con otros, el tener necesidad unos de otros»[2].


El contexto actual nos llama a todos a invertir en las relaciones, a afirmar también en la red y mediante la red el carácter interpersonal de nuestra humanidad. Los cristianos estamos llamados con mayor razón, a manifestar esa comunión que define nuestra identidad de creyentes. Efectivamente, la fe misma es una relación, un encuentro; y mediante el impulso del amor de Dios podemos comunicar, acoger, comprender y corresponder al don del otro.


La comunión a imagen de la Trinidad es lo que distingue precisamente la persona del individuo. De la fe en un Dios que es Trinidad se sigue que para ser yo mismo necesito al otro. Soy verdaderamente humano, verdaderamente personal, solamente si me relaciono con los demás. El término persona, de hecho, denota al ser humano como ‘rostro’ dirigido hacia el otro, que interactúa con los demás. Nuestra vida crece en humanidad al pasar del carácter individual al personal. El auténtico camino de humanización va desde el individuo que percibe al otro como rival, hasta la persona que lo reconoce como compañero de viaje.


Del “like” al “amén”


La imagen del cuerpo y de los miembros nos recuerda que el uso de las redes sociales es complementario al encuentro en carne y hueso, que se da a través del cuerpo, el corazón, los ojos, la mirada, la respiración del otro. Si se usa la red como prolongación o como espera de ese encuentro, entonces no se traiciona a sí misma y sigue siendo un recurso para la comunión. Si una familia usa la red para estar más conectada y luego se encuentra en la mesa y se mira a los ojos, entonces es un recurso. Si una comunidad eclesial coordina sus actividades a través de la red, para luego celebrar la Eucaristía juntos, entonces es un recurso. Si la red me proporciona la ocasión para acercarme a historias y experiencias de belleza o de sufrimiento físicamente lejanas de mí, para rezar juntos y buscar juntos el bien en el redescubrimiento de lo que nos une, entonces es un recurso.


Podemos pasar así del diagnóstico al tratamiento: abriendo el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia... Esta es la red que queremos. Una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres. La Iglesia misma es una red tejida por la comunión eucarística, en la que la unión no se funda sobre los “like” sino sobre la verdad, sobre el “amén” con el que cada uno se adhiere al Cuerpo de Cristo acogiendo a los demás.


Vaticano, 24 de enero de 2019, fiesta de san Francisco de Sales.


FRANCISCUS
 

[1] Para reaccionar ante este fenómeno, se instituirá un Observador internacional sobre el acoso cibernético con sede en el Vaticano.

[2] Regole ampie, III, 1: PG 31, 917; cf. Benedicto XVI, Mensaje para la 43 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales (2009).


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Audiencia a los jóvenes del "Centro Social Padre David de Oliveira Martins" en Braga (Portugal)

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 28 de septiembre de 2019).-  Esta mañana, en la sala adyacente al Aula Pablo VI, el Santo Padre FRANCISCO ha recibido en Audiencia a los jóvenes del"Centro Social David de Oliveira Martins" de Braga (Portugal).
          

Texto del discurso que el Papa ha dirigido a los presentes durante el encuentro:


DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LOS MUCHACHOS DEL "CENTRO SOCIAL PADRE DAVID" DE BRAGA (PORTUGAL)

Sala adyacente al Aula Pablo VI
Sábado, 28 de septiembre de 2019


¡Queridos hermanos y hermanas!


Os saludo a todos y agradezco a Dom Jorge sus amables palabras de saludo y presentación de este hermoso don de Dios, de esta maravilla que es el Centro Social de Ruuílhe. Es especialmente el fruto de las ofertas de la gente humilde y generosa en respuesta al llamamiento del Padre David de Oliveira Martins. No pedía para sí mismo, sino para sus hermanos, que tendían los brazos en busca de ayuda. Dios le dio la gracia de tocar el corazón de los pobres y humildes, desencadenando por doquier la revolución de la ternura, bajo la bandera de los “Niños del Padre David”. Desde Roma, va mi abrazo a las personas asistidas y a los asistentes de la Institución en sus diversas valencias al servicio de los niños, de los jóvenes, de los pobres y de los ancianos. Como embajadores del amor que tenéis a la Iglesia y del que nutrís por mí, habéis enviado a los más pequeños. ¡Gracias, Padre Manuel Joaquim!


Vuestro camino os lleva a mirar juntos hacia el futuro: no a mirarlo solos, ni tampoco solo para vosotros. Como enseña Pablo, «el presente o el futuro es todo vuestro. Pero vosotros sois de Cristo y Cristo es de Dios» (1 Cor 3, 21.23). ¡Vosotros sois de Cristo! Este es el sentido profundo de vuestra historia hasta el día de hoy, pero es sobre todo la clave para afrontar el futuro. Sed siempre de Cristo en la oración, al cuidado de vuestros hermanos y hermanas más pequeños. No tengáis miedo de participar en la revolución a la que él os llama: la revolución de la ternura (cf. Exhortación apostólica Evangelii Gaudium, 88). Cristo camina con vosotros y os guía.


Antes de saludarlos de una manera más personal, quiero aseguraros a todos y cada uno mi afectuosa solidaridad. Nunca dejéis que el pasado determine vuestra vida.  Mirad siempre hacia adelante. Trabajad y luchad para lograr las cosas que queréis. Y que ninguno de vosotros se sienta nunca solo; en verdad, es tarea de cada hombre, creado a imagen de Cristo, estar cerca de su prójimo. ¡Que Dios os conceda ser portadores de su misericordia, ternura y amor los unos por los otros. ¡Y que bendiga al Centro Social Padre David, con todos los que acoge y con todos los que lo administran, animan y apoyan. Yo rezo por vosotros, y vosotros rezad por mí. Gracias.








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Audiencia a la Federación Italiana de Gimnasia

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 28 de septiembre de 2019).-  Esta mañana en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, el Santo Padre FRANCISCO ha recibido en Audiencia a los Representantes de la Federación Italiana de Gimnasia, con ocasión del 150º aniversario de su fundación.
        

Texto del discurso que el Papa ha dirigido a los presentes en la Audiencia:


DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO
A LA FEDERACIÓN ITALIANA DE GIMNASIA


Sala del Consistorio
Sábado, 28 de septiembre de 2019


Queridos amigos:


Bienvenidos a este encuentro, que conmemora el 150º aniversario de vuestra institución, fundada para promover la cultura del deporte a través de la educación física. Os saludo a todos y agradezco a vuestro Presidente sus palabras.


La presencia de las asociaciones deportivas en la sociedad no sólo es funcional para organizar la actividad deportiva. También están llamadas a fomentar una mentalidad que, a través del deporte, promueva el desarrollo integral de la persona humana y la amistad social. Se trata de comprender y vivir la práctica del deporte no sólo como fuente de bienestar físico, sino como ideal de una vida valiente, positivo y optimista. En este sentido, el deporte se convierte en una experiencia formativa que ayuda a las nuevas generaciones a cultivar los valores de la vida: el amor a la lealtad y la justicia, el gusto por la belleza y el bien, la búsqueda de la libertad y la solidaridad.


En nuestros días el sistema deportivo a veces parece estar condicionado por una lógica del beneficio, por un espíritu competitivo exasperado y, por desgracia, también por actitudes violentas. Tres cosas malas: el beneficio, un espíritu competitivo exasperado y, a veces, las actitudes violentas. Y a estas tres malas actitudes les falta una cosa: la dimensión amateur del deporte. Cuando el deporte pierde su dimensión de amateur, salen a la luz estas actitudes que rebajan el nivel del deporte. Frente a estos aspectos negativos, los líderes y atletas animados por la fe cristiana pueden dar testimonio de la fuerza humanizadora del Evangelio, incluso en el ámbito deportivo, y contribuir así a la construcción de una sociedad más fraterna.


Esto es lo que yo también os deseo en este aniversario. Que viváis siempre el deporte con lealtad y un sano espíritu competitivo, sin perder la dimensión amateur. Esto os ayudará a afrontar los retos de la vida con valentía y honestidad, con alegría y confianza serena en el futuro. Confío vuestra Federación al Señor y os bendigo. Por favor, os pido que recéis por mí. ¡Gracias!












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Audiencias diarias del Papa [Sábado 28 de septiembre de 2019]

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 28 de septiembre de 2019).- El Santo Padre FRANCISCO ha recibido esta mañana en Audiencia a:


- S.E. el Cardenal Marc Ouellet, P.S.S., Prefecto de la Congregación para los Obispos.


- Federación Italiana de Gimnasia.


- Muchachos del “Centro Social Padre David de Oliveira Martins” de Braga (Portugal).


- Scholae Cantorum de la Asociación Italiana Santa Cecilia.

Nombramientos del Santo Padre [Sábado 28 de septiembre de 2019]

CIUDAD DEL VATICANO (http://press.vatican.va - 28 de septiembre de 2019).-  En otros Actos Pontificios este sábado el Papa FRANCISCO ha:


Ha erigido la Provincia Eclesiástica de Toluca (México), elevando al rango de Iglesia Metropolitana la diócesis de Toluca y asignándole como sufragáneas  las diócesis de Atlacomulco, Tenancingo y Cuernavaca, que hasta ahora pertenecían a la Provincia Eclesiástica de México.


Ha nombrado primer Arzobispo Metropolitano de Toluca (México) a S.E. Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos, hasta ahora Obispo de Toluca.


S.E. Mons. Francisco Javier Chavolla Ramos nació en Autlán el 3 de junio de 1946. Ingresó al Seminario Menor de la diócesis de Tijuana, donde asistió a la escuela secundaria y luego a cursos de filosofía. Completó sus estudios teológicos en el Seminario Pontificio de Montezuma en los Estados Unidos. Fue ordenado sacerdote el 10 de diciembre de 1972, siendo incardinado en la diócesis de Tijuana.


Como Sacerdote ejerció el Ministerio Pastoral como Vicario Cooperador y Párroco en varias parroquias. En 1978 fue nombrado Director Espiritual del Seminario Mayor de Tijuana, cargo que ocupó hasta su nombramiento episcopal.


Nombrado Obispo de Matamoros el 1° de junio de 1991, recibió la ordenación episcopal el 16 de julio siguiente. Fue trasladado a la diócesis de Toluca el 27 de diciembre de 2003.


ERECCIONES DE LA DIÓCESIS DE MÉXICO


Erección de la diócesis de Azcapotzalco
Erección de la diócesis de Iztapalapa
Erección de la diócesis de Xochimilco


* Erigió la diócesis de Azcapotzalco (México) con territorio desmembrado de la Arquidiócesis de México, haciéndola sufragánea de la misma Iglesia Metropolitana de México.


Ha nombrado primer Obispo de Azcapotzalco (México) a S.E. Mons. Adolfo Miguel Castaño, hasta ahora Obispo titular de Vadesi y Auxiliar de la Arquidiócesis de México.


                S.E. Mons. Adolfo Miguel Castaño nació en San Mateo Mozoquilpan, diócesis de Toluca, el 27 de septiembre de 1962. Estudió en el Seminario de Toluca y fue ordenado Sacerdote el 19 de marzo de 1987.


Obtuvo la Licenciatura en Sagrada Escritura en la Pontificia Universidad de México y el Doctorado en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.


Fue Profesor de la Universidad Pontificia de México y Prefecto de Estudios del Seminario de Toluca. Ha publicado varios libros de tema bíblico.
              

El 22 de junio de 2010 fue nombrado Obispo titular de Vadesi y Auxiliar de la Arquidiócesis de México. La consagración episcopal tuvo lugar el 30 de julio siguiente.
              

Actualmente en la Conferencia Episcopal Mexicana es responsable de la dimensión de Pastoral Bíblica.
                                                                             

 ***


* Erigió la diócesis de Iztapalapa (México) con territorio desmembrado de la Arquidiócesis de México, haciéndola sufragánea de la misma Iglesia Metropolitana de México.
       

Ha nombrado primer Obispo de Iztapalapa (México) a S.E. Mons. Jesús Antonio Lerma Nolasco, hasta ahora Obispo titular de Aulona y Auxiliar de la Arquidiócesis de México.


                S.E. Mons. Jesús Antonio Lerna Nolasco nació en Xalisco, diócesis de Tepic, el 4 de julio de 1945. Fue ordenado Sacerdote el 24 de diciembre de 1971 e incardinado en la diócesis de Tepic.


Ha sido Vicario Parroquial, Vicario Episcopal y de la Pastoral Diocesana, Director de la revista "Pescador" y Vicario General.


                El 7 de mayo de 2009 fue nombrado Obispo titular de Aulona y Auxiliar de la Arquidiócesis de México. La consagración episcopal tuvo lugar el 10 de julio siguiente.
              

Durante estos 10 años, Mons. Lerma Nolasco ejerció su Ministerio en la Vicaría VII, cuyo territorio coincide con el de la nueva diócesis de Iztapalapa.


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* Erigió la diócesis de Xochimilco (México) con territorio desmembrado de la Arquidiócesis de México, haciéndola sufragánea de la misma Iglesia Metropolitana de México.


Ha nombrado primer Obispo de Xochimilco (México) a S.E. Mons. Andrés Vargas Peña, hasta ahora Obispo titular de Utimmira y Auxiliar de la Arquidiócesis de México.


S.E. Mons. Vargas Peña nació en Villa de la Paz, Arquidiócesis de San Luis Potosí, el 6 de diciembre de 1946. Fue ordenado Sacerdote el 12 de octubre de 1973 e incardinado en la Arquidiócesis de San Luis Potosí. Obtuvo la Licenciatura en Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma.
              

Ha sido Profesor y Director Espiritual del Seminario Mayor de San Luis Potosí, Párroco, Vicario Episcopal de Pastoral, Director de la Escuela Arquidiocesana de Teología para el Laicado, Miembro del Colegio de Consultores, Miembro del Consejo Presbiteral y Asistente para la formación permanente de Sacerdotes ordenados en los últimos años.
              

El 22 de junio de 2010 fue nombrado Obispo titular de Utimmira y Auxiliar de México y consagrado el 30 de julio siguiente.
              

Desde el inicio de su Ministerio Episcopal estuvo a cargo de la Vicaría VIII, que coincide con el territorio de la futura diócesis de Xochimilco.


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La Provincia Eclesiástica de México, después de la reestructuración, tendrá como sufragáneas a las nuevas diócesis de Azcapotzalco, Iztapalapa y Xochimilco.


Los datos estadísticos de la Arquidiócesis de México, tras el desmembramiento, son los siguientes:


 Superficie:  799.8 km2
 Población:  5.265.309

 Católicos:  4.212.247
 Parroquias:  307
 Sacerdotes diocesanos:  458
 Sacerdotes religiosos:  442
 Diáconos permanentes:  152
 Seminaristas:  71
 Religiosos profesos:  300
 Religiosas:  4500


La lista de municipios que forman el territorio de la Arquidiócesis de México, tras el desmembramiento es:


1. Álvaro Obregón
2. Benito Juárez
3. Coyoacán
4. Cuajimalpa de Morelos
5. Cuauhtémoc
6. Iztacalco
7. Magdalena Contreras
8. Miguel Hidalgo
9. Tlalpan
10. Venustiano Carranza
11. Gustavo A. Madero (una parte, región Oriente).


Los datos estadísticos de la nueva diócesis de Azcapotzalco, tras el desmembramiento, son los siguientes:



Superficie:
 80.8 km2
 Población:  1.000.000
 .
 Católicos:  850.000
 Parroquias:  59
 Sacerdotes diocesanos:  53
 Sacerdotes religiosos:  46
 Diáconos permanentes:  12
 Seminaristas:  16
 Religiosas:  300


La lista de municipios que forman el territorio de la diócesis de Azcapotzalco, después del desmembramiento es:

- Azcapotzalco
- Parte de Gustavo A. Madero


Los datos estadísticos de la nueva diócesis de Iztapalapa, después del desmembramiento son los siguientes:


Superficie: 117 km2
Población: 1.827.868
Católicos: 1.517.130
Parroquias: 75
Casi-Parroquias: 30
Iglesias: 110
Sacerdotes diocesanos: 91
Sacerdotes religiosos: 34
Diáconos permanentes: 29
Seminaristas: 16
Religiosos Profesos: 34
Religiosas 120


La lista de municipios que forman el territorio de la nueva diócesis de Iztapalapa, tras el desmembramiento:


- Iztapalapa


Los datos estadísticos de la nueva diócesis de Xochimilco, tras el desmembramiento, son los siguientes:


Superficie:  433 km2
 Población:  769.250
 Católicos:  85%
 Parroquias:  40
 Sacerdotes diocesanos:  44
 Sacerdotes religiosos:  2
 Diáconos permanentes:  7
 Seminaristas:  17
 Religiosos profesos:  18
 Religiosas:  100


Lista de los municipios que forman el territorio de la diócesis de Xochimilco, tras el desmembramiento:


- Alcaldía de Xochimilco
- Alcaldía de Tláhuac
- Alcaldía de Milpa Alta


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* Ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Kotor (Montenegro) presentada por S.E. Mons. Ilija Janjić


* Ha nombrado como Administrador Apostólico sede vacante de la diócesis de Kotor a S.E. Mons. Rrok Gjonlleshaj, Arzobispo de Bar (Montenegro).


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* Ha nombrado a S.E. el Cardenal Dieudonné Nzapalainga, C.S.Sp., Arzobispo de Bangui, Su Enviado Especial a la ceremonia de clausura de la 4ª Conferencia Panafricana, titulada "La Miséricorde Divine, une grace pour notre temps", que se celebrará en el Santuario Mariano de Uagadugú (Burkina Faso) el 24 de noviembre de 2019.


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* Ha nombrado Promotor de Justicia del Tribunal de la Rota Romana al Reverendo Tomasz Kubiczek, del clero de la Arquidiócesis de Częstochowa, hasta ahora notario en el mismo Tribunal.


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* Ha nombrado como Consultores del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, al Reverendo Padre Humberto Miguel Yáñez, S.I. (Argentina) Profesor de la Facultad de Teología Moral de la Pontificia Universidad Gregoriana, a los Ilmos. cónyuges Emilio Inzaurraga y Claudia Alejandra Carvajal (Argentina), respectivamente Coordinador para América del Equipo Promotor del Foro Internacional de la Acción Católica – FIAC y Profesor de Ciencias de la Educación de la Universidad Católica Argentina.