viernes, 24 de febrero de 2012

El Rey de Tonga visita a Benedicto 16

Ciudad del Vaticano, 24 Febrero 2012 (VIS).-  El Papa Benedicto XVI recibió hoy al Rey de Tonga -Estado insular de Oceanía-, S.M. Siaosi Tupou V, quien sucesivamente mantuvo un encuentro con el Secretario para las Relaciones con los Estados, Arzobispo Dominique Mamberti.

En un comunicado hecho público este mediodía, se informa de que “en el transcurso de los cordiales coloquios se ha hablado de algunos aspectos de la vida social y económica del país, así como de la positiva contribución de la Iglesia Católica en varios sectores de la sociedad y en las actividades de promoción humana. Seguidamente, ha tenido lugar un intercambio de opiniones sobre la situación internacional, con especial referencia a los estados insulares del Pacífico”.

S.S. Benedicto XVI: "La caridad, forma privilegiada de evangelización"

Ciudad del Vaticano, 24 febrero 2012 (VIS).-  El Santo Padre Benedicto XVI recibió esta mañana en Audiencia a los representantes del Círculo San Pedro de Roma, quienes le entregaron el óbolo para la caridad del Papa, recogido en las parroquias de esta diócesis. El óbolo representa una ayuda ofrecida al Pontífice para que pueda responder a las numerosas peticiones que le llegan desde todo el mundo, especialmente desde los países más pobres.

S.S. Benedicto XVI agradeció a los miembros del Círculo la labor que realizan a través de su red asistencial dedicada a los necesitados, que comprende comedores para los pobres, asilo nocturno, casas familia y ayudas internacionales; y les ha animado a que fe, caridad y testimonio sigan siendo las líneas maestras de su apostolado.

“Acaba de comenzar el camino cuaresmal -dijo el Papa-. Este tiempo litúrgico nos invita a reflexionar sobre el corazón de la vida cristiana: la caridad. (…) El testimonio que se da mediante la caridad toca de manera especial el corazón de los hombres; la nueva evangelización (…) requiere gran apertura de espíritu y sapiente disponibilidad hacia todos”.

El Pontífice subrayó que “la autenticidad de nuestra fidelidad al Evangelio se mide también según la atención y la solicitud concretas que manifestamos al prójimo, especialmente a los más débiles y marginados. La atención al otro implica desear su bien bajo todos los aspectos: físico, moral y espiritual. A pesar de que la cultura contemporánea parece haber perdido el sentido del bien y del mal, es preciso reafirmar con fuerza que el bien existe y vence”.

“La responsabilidad hacia el prójimo significa entonces querer y hacer el bien del otro, deseando que se abra a la lógica del bien; interesarse por el hermano significa abrir los ojos a sus necesidades, superando la dureza de corazón que nos hace ciegos a los sufrimientos ajenos. Así, el servicio caritativo se convierte en una forma privilegiada de evangelización, a la luz de las enseñanzas de Jesús, que considerará lo que hagamos a nuestros hermanos, especialmente a los más pequeños y olvidados, como si se lo hubiéramos hecho a Él”.

Como conclusión, Benedicto XVI señaló que “es preciso armonizar nuestro corazón con el corazón de Cristo, para que la ayuda amorosa ofrecida a los demás se traduzca en compartir conscientemente sus sufrimientos y esperanzas, haciendo visible así tanto la misericordia infinita de Dios hacia cada hombre (…) como nuestra fe en Él. El encuentro con los demás y el abrir el corazón a sus necesidades son ocasiones de salvación y beatitud”.

El Círculo San Pedro fue fundado en Roma en 1869 por un grupo de jóvenes guiados por el Cardenal Iacobini. El Pontífice les encargó ejercer la caridad en favor de los pobres; tuvieron inicio así múltiples actividades caritativas y asistenciales en la diócesis de Roma.

Audiencias y Nombramientos de Benedicto 16 (Viernes 24 de Feb.)

Ciudad del Vaticano, 24 Febrero 2012 (VIS).- El Papa Benedicto XVI recibó esta mañana en el Palacio Apostólico Vaticano en Audiencias Separadas a:

- Cardenal Camillo Ruini, Vicario General Emérito de Su Santidad para la diócesis de Roma.

- Arzobispo Adriano Bernardini, Nuncio Apostólico en Italia y en la República de San Marino.

Está previsto que el Santo Padre reciba esta tarde al Cardenal William Joseph Levada, Prefecto della Congregación para la Doctrina de la Fe.

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Así mismo en otros Actos Pontificios S.S. Benedicto XVI hoy:

- Erigió la Eparquía de Segheneity en Eritrea, con territorio desmembrado de la Eparquía de Asmara. 

Datos Estadísticos:  Superficie 29,499; población 850,000; católicos 35,557; sacerdotes 52; religiosos 70.

- Nombró al Reverando Abba Fikremariam Hagos Tsalim como primer Obispo de Segheneity. 

El Obispo electo nació en 1970 en Addis Abeba, y fue ordenado Sacerdote en 1996. Se licenció en Teología Moral por la Academia Alfonsiana de Roma. Entre otros encargos pastorales, ha sido Secretario y ecónomo de Asmara; Párroco de Segheneity y Decano de la misma zona pastoral. Miembro del Tribunal eclesiástico, ha sido hasta ahora Vicario General de la Eparquía de Asmara.

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- Nombró a Monseñor Dominik Schwaderlapp como Obispo Auxiliar de Colonia  en Alemania.

Daos Estadísticos: Superficie 6,181; población 5.200.000; católicos 2,111,166; sacerdotes 1,061; religiosos 2,028; diáconos permanentes 317.

El Obispo electo nació en Selters/Westerwald en 1967, y fue ordenado Sacerdote en 1993. Se doctoró en Teología por la Universidad de Augsburg. Entre otros encargos, ha sido: Vicepárroco en Neuss (1993-96); Secretario del Arzobispo de Colonia (1996-2003); y desde 2004, Vicario General de Colonia, Moderador de la Curia Arquidiocesana y Canónigo del Capítulo Metropolitano.

Papa: "Los Cristianos han de conocer a fondo la fe para ayudar a los demás a llegar a Dios"

Ciudad del Vaticano, 24 febrero 2012 (VIS).- El Santo Padre Benedicto XVI mantuvo ayer un encuentro con los párrocos y sacerdotes de la diócesis de Roma, de la que es Obispo. Tras la lectura de un fragmento de la carta de San Pablo a los efesios (4,1-16), el Pontífice glosó el texto directamente.

Escribe el apóstol: “Os ruego (…) que viváis una vida digna de la vocación a la que habéis sido llamados, con toda humildad y mansedumbre, (…) sobrellevándoos unos a otros con caridad, continuamente dispuestos a conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz”.

El Papa explicó que la primera llamada que han recibido los sacerdotes es la del bautismo; la segunda, la vocación de pastores al servicio de Cristo. “El gran sufrimiento de la Iglesia de hoy en Europa y en Occidente es la falta de vocaciones sacerdotales; pero el Señor llama siempre, falta la escucha. Nosotros hemos escuchado su voz y debemos estar atentos a la voz del Señor también para los demás, ayudándoles para que la oigan y así la llamada sea aceptada”.

La primera de las virtudes que debe acompañar la vocación, según señala San Pablo, es la humildad, la virtud de los seguidores de Cristo, quien “siendo igual a Dios, se ha humillado, aceptando el papel de siervo y obedeciendo hasta la cruz. Este es el camino de la humildad del Hijo que debemos imitar. (…) Lo contrario de la humildad es la soberbia, raíz de todos los pecados. La soberbia es arrogancia, quiere sobre todo poder, apariencia (…) no tiene intención de agradar a Dios, sino de agradarse a sí mismo, de ser aceptado e incluso venerado por los demás. Pone el 'yo' en el centro del mundo: se trata del 'yo' soberbio que todo lo sabe. Ser cristiano quiere decir superar esta tentación originaria, que está en el núcleo del pecado original: ser como Dios, pero sin Dios”.

Frente a ello, “la humildad es, sobre todo, verdad (…). Reconociendo que soy un pensamiento de Dios, de la construcción de su mundo, y soy insustituible precisamente así, en mi pequeñez, solo de este modo, soy grande. (…) Aprendamos a ser realistas de esta manera: no queramos aparentar, sino agradar a Dios y hacer lo que ha pensado de cada uno de nosotros y para nosotros, y así aceptaremos también a los demás. (…) Aceptarse a sí mismo y aceptar al otro van juntos: sólo aceptándome a mí mismo como parte del gran tejido divino puedo aceptar también a los demás, que forman conmigo la gran sinfonía de la Iglesia y de la Creación”. Y se aprende también a aceptar la propia posición en la Iglesia, sabiendo que “cada pequeño servicio es grande a los ojos de Dios”.

La falta de humildad destruye la unidad del Cuerpo de Cristo. Asimismo, la unidad no puede crecer sin el conocimiento de la fe: “Un gran problema de la Iglesia actual es la falta de conocimiento de la fe, el 'analfabetismo religioso'. (…) Con este analfabetismo no podemos crecer. (…) Por eso debemos reapropiarnos de los contenidos de la fe, no como un paquete de dogmas y mandamientos, sino como una realidad única que se revela en toda su profundidad y belleza. Debemos hacer lo posible por actuar una renovación catequística, para que la fe sea conocida, de modo que Dios sea conocido, Cristo sea conocido, la verdad sea conocida y crezca la unidad en la verdad”.

En este punto, S.S. Benedicto XVI advirtió que no se puede vivir en una “niñez de la fe”: muchos fieles no han ido más allá de la primera catequesis, con lo que “no pueden exponer como adultos, con competencia y convicción profunda, la filosofía de la fe, la gran sabiduría, la racionalidad de la fe” para iluminar a los demás. Es por ello necesaria una “fe adulta”, que no quiere decir, como se ha entendido en los últimos decenios, emancipada del Magisterio de la Iglesia; cuando se abandona el Magisterio, el resultado es “la dependencia de las opiniones del mundo, de los dictados de los medios de comunicación”. Por el contrario, la auténtica emancipación consiste en liberarse de estas opiniones, en la libertad de los hijos de Dios. “Debemos rezar mucho al Señor para que nos ayude a emanciparnos y a ser libres en este sentido, con una fe realmente adulta que pueda ayudar también a los demás a llegar a la verdadera perfección (…) en comunión con Cristo”.

“Hoy día, el concepto de verdad está bajo sospecha, porque se asocia al de violencia. Lamentablemente, en la historia ha habido episodios en los que se trataba de defender la verdad con la violencia. Sin embargo, las dos son contrarias. La verdad no se impone con otros medios que no sean ella misma. Puede llegar solo mediante su propia luz. Pero tenemos necesidad de la verdad. (…) Sin verdad, nos quedamos ciegos en el mundo, no tenemos un camino, El gran don de Cristo es precisamente que vemos el rostro de Dios y (…) conocemos el fondo, lo esencial de la verdad en Cristo”.

“Donde está la verdad, nace la caridad -afirmó el Papa para terminar-. Gracias a Dios, podemos verlo a lo largo de los siglos: a pesar de los hechos negativos, los frutos de la caridad han estado siempre presentes en la cristiandad, y están también presentes hoy. Lo vemos en los mártires, en tantas monjas, frailes y sacerdotes que sirven humildemente a los pobres, los enfermos, que son presencia de la caridad de Cristo. Y son así el gran signo de que aquí está la verdad”.

Reunión del grupo de trabajo Vietnam-Santa Sede a fin de mes

Ciudad del Vaticano, 24 febrero 2012 (VIS).-  El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, S.I., ha hecho pública hoy la siguiente declaración:

“Como quedó decidido al término del segundo encuentro del Grupo de Trabajo conjunto Vietnam-Santa Sede, que tuvo lugar en la Ciudad del Vaticano del 23 al 24 de Junio del 2010, los próximos días 27 y 28 de febrero se celebrará en Hanoi el tercer encuentro de dicho Grupo de Trabajo. Después de algunas visitas realizadas por el Representante pontificio no residente en Vietnam, la reunión servirá para profundizar y desarrollar las relaciones bilaterales”.

jueves, 23 de febrero de 2012

Benedicto XVI: "Tengamos presente nuestra condición mortal, acogiendo en ella a Dios y esperando la resurrección"

CIUDAD DEL VATICANO, FEB. 23 DE 2012 (VIS).-  En la tarde de ayer, miércoles de Ceniza, el Santo Padre Benedicto XVI presidió la tradicional procesión penitencial desde la Iglesia de San Anselmo del Aventino hasta la Basílica de Santa Sabina, en la misma colina romana. Tomaron parte en ella numerosos Cardenales, Arzobispos y Obispos, así como los monjes benedictinos de San Anselmo, los padres dominicos de Santa Sabina y los fieles.


Tras la procesión, Benedicto XVI presidió la celebración Eucarística con el rito de la bendición y la imposición de la ceniza. El Papa la recibió de manos del Cardenal Josef Tomko, titular de la Basílica, y seguidamente la impuso a los Cardenales y a algunos monjes, religiosos y fieles. Después de la proclamación del Evangelio, pronunció una homilía en la que explicó el significado del signo litúrgico de la ceniza, “un elemento de la naturaleza -dijo- que se convierte en la Liturgia en un símbolo sacro, muy importante en esta jornada que da inicio al itinerario cuaresmal”.

“La ceniza es uno de esos signos materiales que llevan el cosmos al interior de la Liturgia. (…) Se trata de un signo no sacramental, pero ligado a la oración y la santificación del pueblo cristiano”. De hecho, antes de imponerla sobre la cabeza de los fieles, el sacerdote bendice la ceniza; una de las fórmulas de bendición hace referencia al pasaje del Génesis que acompaña el gesto de la imposición: “Polvo eres y al polvo volverás” (Gen 3, 19). Se trata de las palabras con las que concluye el juicio pronunciado por Dios después del pecado original.
A causa del pecado de Adán, Dios maldice la tierra de la que éste había surgido, cuando, tras la creación del mundo, “el Señor formó al hombre del polvo de la tierra, insufló en sus narices aliento de vida y el hombre se convirtió en un ser vivo”. (Gen 2-7). En este punto, el Papa señaló que “el signo de la ceniza nos lleva al gran relato de la creación, en el que se dice que el ser humano es una singular unidad de materia y soplo divino, mediante la imagen del polvo de la tierra plasmado por Dios y animado por su aliento. Podemos observar que, en la narración del Génesis, el símbolo del polvo experimenta una transformación negativa a causa del pecado. Antes de la caída, la tierra posee una potencialidad totalmente buena” que “recuerda el gesto creador de Dios, abierto a la vida”; después del pecado y la consiguiente maldición divina, “se convierte en signo de un inexorable destino de muerte: 'Polvo eres y al polvo volverás'”.

La tierra sigue, pues, la suerte de la humanidad, y le concederá sus frutos sólo a cambio de “dolor” y del “sudor de la frente”. Sin embargo, “esta maldición de la tierra tiene una función medicinal para el hombre, ya que la 'resistencia' que le opone le ayuda a mantenerse en sus límites y a reconocer su propia naturaleza. (…) Esto significa que la intención de Dios, que es siempre benéfica, es más profunda que la maldición. Ésta es debida no a Dios, sino al pecado; pero Dios la inflige porque respeta la libertad del hombre y sus consecuencias, incluso las negativas”. Sin embargo, el Señor, junto al “justo castigo, desea anunciar también una vía de salvación que pasará precisamente a través de la tierra, del polvo, de la carne que será asumida por el Verbo”.

La Liturgia del miércoles de Ceniza retoma las palabras del Génesis desde esta perspectiva salvífica, como “invitación a la penitencia, a la humildad, a tener presente la propia condición mortal, pero no para caer en la desesperación, sino para acoger, en esta mortalidad nuestra, la impensable cercanía de Dios que, más allá de la muerte, abre el paso a la resurrección, al paraíso finalmente reencontrado”.

“La posibilidad del perdón divino depende esencialmente del hecho de que Dios mismo, en la persona de su Hijo, ha querido compartir nuestra condición, pero no la corrupción del pecado. El Padre lo ha resucitado con la potencia de su Santo Espíritu y Jesús, el nuevo Adán, se ha transformado (…) en la primicia de la nueva creación”.

Como conclusión, S.S. Benedicto XVI afirmó: “El Dios que echó a nuestros progenitores del Edén ha mandado a su propio Hijo a la tierra devastada por el pecado (…) para que nosotros, hijos pródigos, podamos volver, arrepentidos y redimidos por su misericordia, a nuestra verdadera patria. Que así sea para cada uno de nosotros, para todos los creyentes, para todo hombre que humildemente reconoce que necesita salvación”.

Encuentro de Benedicto 16 con los Sacerdotes de Roma

CIUDAD DEL VATICANO, FEB. 23 DE 2012 (VIS).-  S.S. Benedicto XVI recibió esta mañana, en el Aula Pablo VI del Vaticano, a los párrocos y sacerdotes del clero de la diócesis de Roma -de la que es bispo-, con quienes tradicionalmente se encuentra al inicio de la Cuaresma. 


La Audiencia se desarrolló en forma de “Lectio divina”: tras la lectura de un fragmento de la carta de San Pablo a los efesios (4,1-16), el Papa comentó el texto. El rezo del Padre Nuestro y la bendición apostólica cerraron el evento.