sábado, 30 de mayo de 2015

FRANCISCO: Regina Coeli de Mayo (24, 17, 10 y 3)

REGINA COELI DEL PAPA FRANCISCO
MAYO 2015


SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS

Plaza de San Pedro
Domingo 24 de mayo de 2015




Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


La fiesta de Pentecostés nos hace revivir los inicios de la Iglesia. El libro de los Hechos de los Apóstoles narra que, cincuenta días después de la Pascua, en la casa donde se encontraban los discípulos de Jesús, «de repente se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente... y se llenaron todos de Espíritu Santo» (2, 1-2). Esta efusión transformó completamente a los discípulos: el miedo es remplazado por la valentía, la cerrazón cede el lugar al anuncio y toda duda es expulsada por la fe llena de amor. Es el «bautismo» de la Iglesia, que así comenzaba su camino en la historia, guiada por la fuerza del Espíritu Santo.


Ese evento, que cambia el corazón y la vida de los Apóstoles y de los demás discípulos, repercute inmediatamente fuera del Cenáculo. En efecto, aquella puerta mantenida cerrada durante cincuenta días, finalmente se abre de par en par, y la primera comunidad cristiana no permanece más replegada sobre sí misma, sino que comienza a hablar a la muchedumbre de diversa procedencia de las grandes cosas que Dios ha hecho (cf. v. 11), es decir, de la Resurrección de Jesús, que había sido crucificado. Y cada uno de los presentes escucha hablar a los discípulos en su propia lengua. El don del Espíritu restablece la armonía de las lenguas que se había perdido en Babel y prefigura la dimensión universal de la misión de los Apóstoles. La Iglesia no nace aislada, nace universal, una, católica, con una identidad precisa, abierta a todos, no cerrada, una identidad que abraza al mundo entero, sin excluir a nadie. A nadie la madre Iglesia cierra la puerta en la cara, ¡a nadie! Ni siquiera al más pecador, ¡a nadie! Y esto por la fuerza, por la gracia del Espíritu Santo. La madre Iglesia abre, abre de par en par sus puertas a todos porque es madre.


El Espíritu Santo, infundido en Pentecostés en el corazón de los discípulos, es el inicio de una nueva época: la época del testimonio y la fraternidad. Es un tiempo que viene de lo alto, viene de Dios, como las llamas de fuego que se posaron sobre la cabeza de cada discípulo. Era la llama del amor que quema toda aspereza; era la lengua del Evangelio que traspasa los límites puestos por los hombres y toca los corazones de la muchedumbre, sin distinción de lengua, raza o nacionalidad. Como ese día de Pentecostés, el Espíritu Santo es derramado continuamente también hoy sobre la Iglesia y sobre cada uno de nosotros para que salgamos de nuestras mediocridades y de nuestras cerrazones y comuniquemos a todo el mundo el amor misericordioso del Señor. Comunicar el amor misericordioso del Señor: ¡esta es nuestra misión! También a nosotros se nos da como don la «lengua» del Evangelio y el «fuego» del Espíritu Santo, para que mientras anunciamos a Jesús resucitado, vivo y presente entre nosotros, enardezcamos nuestro corazón y también el corazón de los pueblos acercándolos a Él, camino, verdad y vida.


Nos encomendamos a la maternal intercesión de María santísima, que estaba presente como Madre en medio de los discípulos en el Cenáculo: es la madre de la Iglesia, la madre de Jesús convertida en madre de la Iglesia. Nos encomendamos a Ella a fin de que el Espíritu Santo descienda abundantemente sobre la Iglesia de nuestro tiempo, colme los corazones de todos los fieles y encienda en ellos el fuego de su amor.


Después del Regina Coeli:


Queridos hermanos y hermanas:


Estoy siguiendo con viva preocupación y dolor en el corazón los acontecimientos de los numerosos refugiados en el Golfo de Bengala y en el mar de Andamán. Expreso mi reconocimiento por los esfuerzos realizados por los países que han dado su disponibilidad para recibir a estas personas que están afrontando graves sufrimientos y peligros. Animo a la comunidad internacional a proveerles de asistencia humanitaria.


Hace cien años, un día como hoy, Italia entró en la Gran guerra, esa «masacre inútil»: recemos por las víctimas, pidiendo al Espíritu Santo el don de la paz.


Ayer, en El Salvador y en Kenia, fueron proclamados beatos un obispo y una religiosa. El primero es monseñor Oscar Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado por odio a la fe mientras estaba celebrando la Eucaristía. Este diligente pastor, siguiendo el ejemplo de Jesús, eligió estar en medio de su pueblo, especialmente de los pobres y los oprimidos, incluso a costa de su vida. La religiosa es la hermana Irene Stefani, italiana, de las Misioneras de la Consolata, que sirvió a la población keniana con alegría, misericordia y tierna compasión. Que el ejemplo heroico de estos beatos suscite en cada uno de nosotros el vivo deseo de testimoniar el Evangelio con valentía y abnegación.


Os saludo a todos vosotros, queridos romanos y peregrinos: a las familias, los grupos parroquiales, las asociaciones.


Hoy, en la fiesta de María Auxiliadora, saludo a la comunidad salesiana: que el Señor les de la fuerza para continuar el espíritu de san Juan Bosco.


Y a todos vosotros os deseo un feliz domingo de Pentecostés. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!


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Plaza de San Pedro
Domingo 17 de mayo de 2015




Al término de esta celebración, deseo saludaros a todos vosotros que habéis venido a rendir homenaje a las nuevas santas, de manera especial a las delegaciones oficiales de Palestina, Francia, Italia, Israel y Jordania. Saludo con afecto a los cardenales, obispos y sacerdotes, así como a las hijas espirituales de las cuatro santas. Que el Señor conceda por su intercesión un nuevo impulso misionero a los respectivos países de origen. Que al inspirarse en su ejemplo de misericordia, caridad y reconciliación, los cristianos de estas tierras miren al futuro con esperanza, continuando por el camino de la solidaridad y la convivencia fraterna.


Hago extensivo mi saludo a las familias, grupos parroquiales, asociaciones y escuelas presentes, en especial a los confirmandos de la archidiócesis de Génova. Dirijo un recuerdo especial a los fieles de la República Checa, reunidos en el santuario de Svaty Kopećek, en la inmediaciones de Olomouc, que hoy conmemoran los veinte años de la visita de san Juan Pablo II.


Ayer, en Venecia fue proclamado beato el sacerdote Luis Caburlotto, párroco, educador y fundador de las Hijas de San José. Damos gracias a Dios por este Pastor ejemplar, que condujo una intensa vida espiritual y apostólica, dedicada por completo al bien de las almas.


Quisiera también invitar a rezar por el querido pueblo de Burundi, que está viviendo un momento delicado: que el Señor ayude a todos a huir de la violencia y obrar responsablemente por el bien del país.


Nos dirigimos ahora con amor filial a la Virgen María, Madre de la Iglesia, Reina de los santos y modelo de todos los cristianos.


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Plaza de San Pedro
Domingo 10 de mayo de 2015




Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


El Evangelio de hoy —san Juan, capítulo 15— nos vuelve a llevar al Cenáculo, donde escuchamos el mandamiento nuevo de Jesús. Dice así: «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado» (v. 12). Y, pensando en el sacrificio de la cruz ya inminente, añade: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (vv. 13-14). Estas palabras, pronunciadas durante la última Cena, resumen todo el mensaje de Jesús; es más, resumen todo lo que Él hizo: Jesús dio la vida por sus amigos. Amigos que no lo habían comprendido, que en el momento crucial lo abandonaron, traicionaron y renegaron. Esto nos dice que Él nos ama aun sin ser merecedores de su amor: ¡así nos ama Jesús!


De este modo, Jesús nos muestra el camino para seguirlo, el camino del amor. Su mandamiento no es un simple precepto, que permanece siempre como algo abstracto o exterior a la vida. El mandamiento de Cristo es nuevo, porque Él, en primer lugar, lo realizó, le dio carne, y así la ley del amor se escribe una vez para siempre en el corazón del hombre (cf. Jer 31, 33). Y ¿cómo está escrita? Está escrita con el fuego del Espíritu Santo. Y con este mismo Espíritu, que Jesús nos da, podemos caminar también nosotros por este camino.


Es un camino concreto, un camino que nos conduce a salir de nosotros mismos para ir hacia los demás. Jesús nos mostró que el amor de Dios se realiza en el amor al prójimo. Ambos van juntos. Las páginas del Evangelio están llenas de este amor: adultos y niños, cultos e ignorantes, ricos y pobres, justos y pecadores han tenido acogida en el corazón de Cristo.


Por lo tanto, esta Palabra del Señor nos llama a amarnos unos a otros, incluso si no siempre nos entendemos y no siempre estamos de acuerdo… pero es precisamente allí donde se ve el amor cristiano. Un amor que también se manifiesta si existen diferencias de opinión o de carácter, ¡pero el amor es más grande que estas diferencias! Este es el amor que nos ha enseñado Jesús. Es un amor nuevo porque lo renueva Jesús y su Espíritu. Es un amor redimido, liberado del egoísmo. Un amor que da alegría a nuestro corazón, como dice Jesús mismo: «Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud» (v. 11).


Es precisamente el amor de Cristo, que el Espíritu Santo derrama en nuestros corazones, el que realiza cada día prodigios en la Iglesia y en el mundo. Son muchos los pequeños y grandes gestos que obedecen al mandamiento del Señor: «Que os améis unos a otros, como yo os he amado» (cf. Jn15, 12). Gestos pequeños, de todos los días, gestos de cercanía a un anciano, a un niño, a un enfermo, a una persona sola y con dificultades, sin casa, sin trabajo, inmigrante, refugiada… Gracias a la fuerza de esta Palabra de Cristo, cada uno de nosotros puede hacerse prójimo del hermano y la hermana que encuentra. Gestos de cercanía, de proximidad. En estos gestos se manifiesta el amor que Cristo nos enseñó.


Que en esto nos ayude nuestra Madre Santísima, para que en la vida cotidiana de cada uno de nosotros el amor de Dios y el amor del prójimo estén siempre unidos.


Después del Regina Coeli:


Queridos hermanos y hermanas:


Os saludo a todos vosotros, familias, grupos parroquiales, asociaciones y peregrinos provenientes de Italia y de muchas partes del mundo, en particular de Madrid, de Puerto Rico y Croacia.


Saludo a la delegación de mujeres de la «Komen Italia», una asociación para la lucha contra el cáncer de mama; y a cuantos han participado en la iniciativa que tuvo lugar esta mañana en Roma: es importante trabajar juntos para defender y promover la vida.


Y, hablando de vida, hoy en muchos países se celebra el día de la madre: recordamos con gratitud y afecto a todas las mamás. Ahora me dirijo a las mamás que están aquí en la plaza: ¿están? ¿Sí? ¿Hay mamás? ¡Un aplauso para ellas, para las mamás que están en la plaza! Y que este aplauso abrace a todas las mamás, a todas nuestras queridas mamás: las que viven con nosotros físicamente, y también las que viven con nosotros 
espiritualmente. Que el Señor las bendiga a todas, y que la Virgen, a quien se dedica este mes, las custodie.


Os deseo a todos un feliz domingo —un poco caluroso. Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí ¡Buen almuerzo y hasta la vista!


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Plaza de San Pedro
Domingo 3 de mayo de 2015


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


El Evangelio de hoy nos presenta a Jesús durante la última Cena, en el momento en el que sabe que la muerte está ya cercana. Ha llegado su «hora». Por última vez Él está con sus discípulos, y entonces quiere imprimir bien en sus mentes una verdad fundamental: también cuando Él ya no estará físicamente en medio a ellos, podrán permanecer aún unidos a Él de un modo nuevo, y así dar mucho fruto. Todos podemos estar unidos a Jesús de un modo nuevo. Si por el contrario uno perdiese esta comunión con Él, esta comunión con Él se volvería estéril, es más, dañina para la comunidad. Y para expresar esta realidad, este nuevo modo de estar unidos a Él, Jesús usa la imagen de la vid y los sarmientos, y dice así: «Así como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos» (Jn15, 4-5). Con esta figura nos enseña cómo quedarnos en Él, estar unidos a Él, aunque no esté físicamente presente.


Jesús es la vid y a través de Él —como la savia en el árbol— pasa a los sarmientos el amor mismo de Dios, el Espíritu Santo. Es así: nosotros somos los sarmientos, y a través de esta parábola, Jesús quiere hacernos entender la importancia de permanecer unidos a Él. Los sarmientos no son autosuficientes, sino que dependen totalmente de la vid, en donde se encuentra la fuente de su vida. Así es para nosotros cristianos. Insertados con el Bautismo en Cristo, hemos recibido gratuitamente de Él el don de la vida nueva; y podemos permanecer en comunión vital con Cristo. Es necesario mantenerse fieles al Bautismo, y crecer en la amistad con el Señor mediante la oración, la oración de todos los días, la escucha y la docilidad a su Palabra —leer el Evangelio—, la participación en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía y Reconciliación.


Si uno está íntimamente unido a Jesús, goza de los dones del Espíritu Santo, que —como nos dice san Pablo— son «amor, alegría, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí» (Gal 5, 22). Estos son los dones que recibimos si permanecemos unidos a Jesús; y como consecuencia, una persona que está así unida a Él hace mucho bien al prójimo y a la sociedad, es una persona cristiana. De estas actitudes, de hecho, se reconoce si uno es un auténtico cristiano, como por los frutos se reconoce al árbol. Los frutos de esta unión profunda con Jesús son maravillosos: toda nuestra persona es transformada por la gracia del Espíritu: alma, inteligencia, voluntad, afectos, y también el cuerpo, porque somos unidad de espíritu y cuerpo. Recibimos un nuevo modo de ser, la vida de Cristo se convierte también en la nuestra: podemos pensar como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Como consecuencia, podemos amar a nuestros hermanos, comenzando por los más pobres y los que sufren, como hizo Él, y amarlos con su corazón y llevar así al mundo frutos de bondad, de caridad y de paz.


Cada uno de nosotros es un sarmiento de la única vid; y todos juntos estamos llamados a llevar los frutos de esta pertenencia común a Cristo y a la Iglesia. Encomendémonos a la intercesión de la Virgen María, para que podamos ser sarmientos vivos en la Iglesia y testimoniar de manera coherente nuestra fe —coherencia de vida y pensamiento, de vida y fe—, conscientes de que todos, de acuerdo a nuestra vocación particular, participamos de la única misión salvífica de Cristo.


Después del Regina Coeli:


Queridos hermanos y hermanas:


Provenientes de Italia y de muchas partes del mundo, ¡a todos y cada uno os dirijo un cordial saludo!


Ayer en Turín fue proclamado beato Luigi Bordino, laico consagrado de la congregación de los Hermanos de San José Benito Cottolengo. Él dedicó su vida a las personas enfermas y a los que sufren, y se entregó sin descanso a favor de los más pobres, medicando y lavando sus llagas. Demos gracias al Señor por este humilde y generoso discípulo.
Un saludo especial dirijo hoy a la Asociación Méter, en la Jornada de los niños víctimas de la violencia. Os agradezco el empeño con el que buscáis prevenir estos crímenes. Todos debemos comprometernos para que toda persona, y especialmente los niños, sea siempre defendida y protegida.


Saludo con efecto a todos los peregrinos hoy presentes, ¡de verdad sois muchos como para nombrar a cada grupo! Pero al menos espero que el coro San Bagio cante un poco. Saludo a los llegados de Ámsterdam, Zagreb, Litija (en Eslovenia), Madrid y Lugo, también en España. Acojo con alegría a los muchos italianos: parroquias, asociaciones y escuelas. Un recuerdo particular para los chicos y chicas que han recibido la Confirmación.
A todos os deseo un feliz domingo. Por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y hasta la vista!


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FRANCISCO: Cartas de mayo (23 y 10)

CARTAS DEL SANTO PADRE FRANCISCO 
MAYO 2015


AL ARZOBISPO DE SAN SALVADOR EN OCASIÓN DE LA 
BEATIFICACIÓN DE OSCAR ARNULFO ROMERO Y GALDÁMEZ

23 de Mayo de 2015



Excmo. Mons. José Luis Escobar Alas
Arzobispo de San Salvador
Presidente de la Conferencia Episcopal de El Salvador
Querido Hermano:


La beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez, que fue Pastor de esa querida Arquidiócesis, es motivo de gran alegría para los salvadoreños y para cuantos gozamos con el ejemplo de los mejores hijos de la Iglesia. Monseñor Romero, que construyó la paz con la fuerza del amor, dio testimonio de la fe con su vida entregada hasta el extremo.


El Señor nunca abandona a su pueblo en las dificultades, y se muestra siempre solícito con sus necesidades. Él ve la opresión,oye los gritos de dolor de sus hijos, y acude en su ayuda para librarlos de la opresión y llevarlos a una nueva tierra, fértil y espaciosa, que «mana leche y miel» (cf. Ex 3, 7-8). Igual que un día eligió a Moisés para que, en su nombre, guiara a su pueblo, sigue suscitando pastores según su corazón, que apacienten con ciencia y prudencia su rebaño (cf. Jer 3, 15).


En ese hermoso país centroamericano, bañado por el Océano Pacífico, el Señor concedió a su Iglesia un Obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a los hermanos, se convirtió en imagen de Cristo Buen Pastor. En tiempos de difícil convivencia, Monseñor Romero supo guiar, defender y proteger a su rebaño, permaneciendo fiel al Evangelio y en comunión con toda la Iglesia. Su ministerio se distinguió por una particular atención a los más pobres y marginados. Y en el momento de su muerte, mientras celebraba el Santo Sacrificio del amor y de la reconciliación, recibió la gracia de identificarse plenamente con Aquel que dio la vida por sus ovejas.


En este día de fiesta para la Nación salvadoreña, y también para los países hermanos latinoamericanos, damos gracias a Dios porque concedió al Obispo mártir la capacidad de ver y oír el sufrimiento de su pueblo, y fue moldeando su corazón para que, en su nombre, lo orientara e iluminara, hasta hacer de su obrar un ejercicio pleno de caridad cristiana.


La voz del nuevo Beato sigue resonando hoy para recordarnos que la Iglesia, convocación de hermanos entorno a su Señor, es familia de Dios, en la que no puede haber ninguna división. La fe en Jesucristo, cuando se entiende bien y se asume hasta sus últimas consecuencias, genera comunidades artífices de paz y de solidaridad. A esto es a lo que está llamada hoy la Iglesia en El Salvador, en América y en el mundo entero: a ser rica en misericordia, a convertirse en levadura de reconciliación para la sociedad.
Monseñor Romero nos invita a la cordura y a la reflexión, al respeto a la vida y a la concordia. Es necesario renunciar a «la violencia de la espada, la del odio», y vivir «la violencia del amor, la que dejo a Cristo clavado en una cruz, la que se hace cada uno para vencer sus egoísmos y para que no haya desigualdades tan crueles entre nosotros». Él supo ver y experimentó en su propia carne «el egoísmo que se esconde en quienes no quieren ceder de lo suyo para que alcance a los demás». Y, con corazón de padre, se preocupó de «las mayorías pobres», pidiendo a los poderosos que convirtiesen «las armas en hoces para el trabajo».


Quienes tengan a Monseñor Romero como amigo en la fe, quienes lo invoquen como protector e intercesor, quienes admiren su figura, encuentren en él fuerza y ánimo para construir el Reino de Dios, para comprometerse por un orden social más equitativo y digno.
Es momento favorable para una verdadera y propia reconciliación nacional ante los desafíos que hoy se afrontan. El Papa participa de sus esperanzas, se une a sus oraciones para que florezca la semilla del martirio y se afiancen por los verdaderos senderos a los hijos e hijas de esa Nación, que se precia de llevar el nombre del divino Salvador del mundo.


Querido hermano, te pido, por favor, que reces y hagas rezar por mí, a la vez que imparto la Bendición Apostólica a todos los que se unen de diversas maneras a la celebración del nuevo Beato.


Fraternamente,


FRANCISCO


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AL OBISPO DE SAVONA-NOLI
CON OCASIÓN DEL BICENTENARIO
DE LA CORONACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LA MISERICORDIA



Venerado hermano
monseñor Vittorio Lupi
obispo de Savona-Noli


Deseo unirme a la devoción del pueblo de Dios de la diócesis de Savona-Noli para rendir homenaje a Nuestra Señora de la Misericordia, invocando de modo especial su protección maternal para el Jubileo extraordinario de la misericordia que convoqué hace poco.


Poniéndome espiritualmente en la estela de mi predecesor Benedicto XVI, me dirijo al santuario erigido hace poco menos de cinco siglos, en el lugar donde la Virgen se apareció al campesino Antonio Botta, pidiendo penitencia y conversión y, al final, despidiéndose con las palabras: «Misericordia no justicia»; exhortación más que nunca actual para nuestro tiempo, que es de manera particular tiempo de misericordia.


La respuesta unánime del pueblo de Savona al llamamiento de la Virgen atrajo una auténtica «cascada» de gracias del Cielo, y dio origen también a numerosas obras caritativas y sociales, testimoniando que la misericordia espiritual y corporal son inseparables.


En un momento fuertemente dramático de la historia de Europa, al Papa Pío VII, raptado por Napoleón y encarcelado en Savona, se le concedió visitar el Santuario de Nuestra Señora de la Misericordia e hizo voto que, una vez puesto en libertad, volvería para coronarla; esto tuvo lugar el 10 de mayo de 1815. Y el 24 del mismo mes instituyó la fiesta de María santísima «auxilio de los cristianos». En efecto, la Madre de la Misericordia está siempre cercana y socorre a todos sus hijos que se encuentran en peligro y, como muchos en nuestros días, sufren discriminaciones y persecuciones.


Deseo, por lo tanto, que mientras nos acercamos al Año santo extraordinario, en toda la Iglesia, se profundice y se difunda la confianza en la Madre de la Misericordia, que en esta tierra ha dado un signo perenne de su ternura y cercanía al pueblo de Dios peregrino en el mundo.


A usted, venerado hermano, y a la querida comunidad diocesana de Savona-Noli aseguro mi recuerdo especial y, mientras pido que recéis por mí y mi ministerio, os envío de corazón la bendición apostólica.


Vaticano, 10 de mayo de 2015



FRANCISCO


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viernes, 29 de mayo de 2015

Recibe FRANCISCO en Audiencia al Presidente del Gobierno de Eslovenia: Proseguir el diálogo constructivo y el proceso de reconciliación nacional

CIUDAD DEL VATICANO, 29 de mayo 2015 (VIS).- El Papa FRANCISCO ha recibido esta mañana al Presidente del Gobierno de la República de Eslovenia, Miro Cerar, que posteriormente ha encontrado al Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, a quien acompañaba el Arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Los coloquios se han desarrollado en una atmósfera de cordialidad. Se han constatado las buenas relaciones existentes entre la Santa Sede y la República de Eslovenia y se ha confirmado la voluntad común de continuar el diálogo constructivo sobre los temas bilaterales relativos a las relaciones entre la Iglesia y el Estado, con especial referencia al proceso de reconciliación nacional, a los valores humanos y religiosos, y a la colaboración mutua para el bien común de la sociedad y de los más pobres.

Santo Padre recibe a los participantes en la plenaria del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización: "La gente espera hoy de la Iglesia que sepa caminar con ella ofreciendo el testimonio de la fe"

CIUDAD DEL VATICANO, 29 de mayo 2015 (VIS).- ''La nueva evangelización es tomar conciencia del amor misericordioso del Padre para convertirnos también nosotros en instrumentos de salvación para nuestros hermanos'', ha dicho el Papa FRANCISCO recibiendo esta mañana a los participantes en la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización que ha estado dedicada a la relación entre la evangelización y la catequesis. El Pontífice ha confiado a ese dicasterio la preparación del Jubileo extraordinario de la Misericordia para que ''se evidencie todavía más que el don de la misericordia es el anuncio que la Iglesia está llamada a transmitir en su obra de evangelización en esta época de grandes cambios''.

Cambios que representan una ''feliz provocación'' para ''entender los signos de los tiempos que el Señor ofrece a la Iglesia, para que sea capaz - como lo ha sido en el curso dos mil años - de llevar a Jesucristo a los hombres de nuestro tiempo''. ''La misión es siempre la misma -observó el Santo Padre- pero el lenguaje para anunciar el Evangelio, exige ser renovado con sabiduría pastoral. Esto es esencial tanto para que nos entiendan nuestros contemporáneos, como para que la Tradición católica hable a las culturas del mundo de hoy y las ayude a abrirse a la fecundidad perenne del mensaje de Cristo. Son tiempos de grandes retos y no debemos temer hacerlos nuestros porque sólo en la medida en que nos haremos cargo de ellos, seremos capaces de dar respuestas coherentes formuladas a la luz del Evangelio. Esto es lo que la gente espera hoy de la Iglesia: que sepa caminar con ellos, ofreciendo la compañía del testimonio de la fe, que nos hace solidarios con todos, especialmente con los más solos y marginados''.

Esta toma de conciencia, sembrada en el corazón de cada cristiano desde el día de su bautismo, ''pide crecer, junto con la vida de la gracia y aquí es donde se inserta el gran tema de la catequesis como el espacio en el que la vida de los cristianos madura porque experimenta la misericordia de Dios. No una idea abstracta de la misericordia, sino una experiencia concreta con la que entendemos nuestra debilidad y la fuerza que viene de lo alto... La ayuda que invocamos ya es el primer paso de la misericordia de Dios para con nosotros...El Espíritu Santo, que es ''el protagonista de la evangelización...abre la mente de los discípulos de Cristo para comprender más a fondo el compromiso exigido y las formas con las que dar profundidad y credibilidad al testimonio''.

Por lo tanto la cuestión de cómo estamos educando en la fe ''no es retórica, sino esencial -subrayó el Papa- y la respuesta requiere coraje, creatividad y decisión para emprender caminos a veces inexplorados. La catequesis, como parte del proceso de evangelización, necesita ir más allá de la esfera puramente escolástica, para educar a los creyentes, desde pequeños, a encontrar a Cristo, vivo y operante en su Iglesia. Es el encuentro con Aquel que despierta el deseo de conocerlo mejor y luego de seguirlo para convertirse en discípulos suyos. El desafío de la nueva evangelización y de la catequesis, se juega efectivamente en este punto fundamental: Cómo encontrar a Cristo y cuál es el lugar más coherente para encontrarlo y seguirlo''.

Intenciones de oración del Papa para el mes de junio

CIUDAD DEL VATICANO, 29 de mayo 2015 (VIS).- La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre FRANCISCO para el mes de junio es: ''Para que los inmigrantes y los refugiados encuentren acogida y respeto en los países a donde llegan''.

Su intención evangelizadora es: ''Para que el encuentro personal con Jesús suscite en muchos jóvenes el deseo de ofrecerle la propia vida en el sacerdocio o en la vida consagrada''.

Audiencias y Nombramiento del Santo Padre (Viernes 29 de mayo)

CIUDAD DEL VATICANO, 29 de mayo 2015 (VIS).- El Santo Padre FRANCISCO ha recibido este viernes en Audiencias Separadas a:

* Su Majestad Otumfuo Nana Osei Tutu II, Rey de los Ashanti en Ghana,y séquito.

* Arzobispo Roberto Lückert León, de Coro (Venezuela)


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Así mismo en otros Actos Pontificios hoy el Papa nombró al Reverendo Benny Mario Travas como Obispo de Multan en Pakistán. 

Datos Estadísticos:  Superficie 98,705, población 38'400,000, católicos 198,600, sacerdotes 16, religiosos 36. 

El Obispo electo nació en 1966 en Karachi (Pakistán) y fue ordenado sacerdote en 1990. Es Licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Urbaniana de Roma. 

En su Ministerio Pastoral ha sido entre otros: Vicario General de Karachi y Rector del Seminario San Pío X en la misma Arquidiócesis, además de docente en el Instituto Católico Nacional de Teología. También ha sido Juez del Tribunal Eclesiástico de Karachi y Miembro del Colegio de Consultores y del Consejo presbiterial. Actualmente era Administrador Apostólico de la Diócesis de Multan.

La AIF refuerza el sistema de cooperación internacional

CIUDAD DEL VATICANO, 29 de mayo 2015 (VIS).- La Autoridad de Información Financiera (AIF) de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano ha presentado su Informe Anual correspondiente a 2014 que da cuenta de las actividades y estadísticas del organismo durante ese período.

l 2014, informa la AIF, se ha caracterizado por el continuo fortalecimiento del marco normativo e institucional de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano encaminado a la regulación de las entidades supervisadas, incrementando la cooperación internacional de la Autoridad vaticana competente con sus homólogos extranjeros, y a la consolidación de la prevención y el contraste de posibles actividades financieras ilegales.

"Con la introducción del Reglamento no. 1, hemos completado el marco de vigilancia prudencial de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano y con la firma de memorandos de entendimiento (Memoranda of undestanding, MOUs) con otras unidades de información financiera de 13 países, entre ellos Australia, Francia y Reino Unido, así como con las autoridades reguladoras de Alemania, Luxemburgo y Estados Unidos América, hemos reforzado enormemente la cooperación internacional", ha dicho el Presidente de la AIF, René Brülhart.

El sistema de información se consolidó después de haber recibido seis comunicaciones sobre transacciones sospechosas (STS) en 2012, 202 en 2013 y 147 en 2014. Esta evolución es consecuencia tanto de la plena aplicación del marco normativo, como de la mejora sustancial en el rendimiento operativo de las entidades supervisadas en materia de prevención de los delitos financieros. Se enviaron 7 informes al Promotor de Justicia del Vaticano para su ulterior investigación por parte de las autoridades judiciales. El número de casos de cooperación bilateral entre la AIF y las autoridades competentes extranjeras ha pasado de 4 en 2012, a 81 en 2013 y 113 en 2014. "Este aumento continuo es el resultado de los esfuerzos sistemáticos de la AIF, así como del firme compromiso de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano, de cooperar activamente con las otras jurisdicciones para prevenir y combatir posibles actividades financieras ilegales a escala global ", afirmó el Director de la AIF Tommaso Di Ruzza.

Desde 2012, el número de declaraciones de transporte transfronterizo de dinero en efectivo de cantidad superior a 10.000 euros ha disminuido de manera constante pasando de 1782 (2012) a 1.557 (2.013) y a 1.111 en 2014. Del mismo modo, las declaraciones de transporte transfronterizo en entrada pasaron de 598 (2012) a 550 (2013) a 429 en 2014. Este fenómeno obedece a un control más fuerte por parte de las autoridades competentes y a la introducción de procedimientos reforzados en las entidades supervisadas.

En el primer trimestre de 2014, la AIF efectuó la primera inspección in situ del IOR, para verificar la aplicación de las medidas adoptadas para prevenir y combatir el blanqueo de dinero y la financiación del terrorismo, de conformidad con la Ley núm. XVIII de 8 de octubre de 2013. "La primera inspección in situ del IOR es un resultado importante y un signo concreto de la eficacia del sistema de prevención de lavado de dinero y de financiamiento del terrorismo, adoptado por la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano" explicó Tommaso Di Ruzza. "Seguir atentamente la aplicación y el cumplimiento del nuevo marco de regulación prudencial por parte de las entidades supervisadas será una de las tareas fundamentales de la AIF en un futuro próximo."

La inspección no reveló la existencia de lagunas esenciales por parte del IOR. Como resultado de la inspección, la AIF ha elaborado un plan de acción para lograr una adaptación completa y sistemática de los procedimientos existentes a las normas requeridas, de conformidad con la Ley no. XVIII.

Información sobre la AIF

La Autoridad de Información Financiera es la autoridad de la Santa Sede y el Estado de la Ciudad del Vaticano responsable de la supervisión y la Inteligencia Financiera para la prevención y la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

Instituida por Su Santidad el Papa Benedicto XVI con la Carta Apostólica Motu Proprio de 30 de diciembre de 2010, la AIF desarrolla su actividad institucional de acuerdo con el estatuto aprobado por Su Santidad el Papa Francisco el 15 de noviembre 2013 y la Ley no. XVIII del 8 de octubre 2013 que establecen las disposiciones en materia de transparencia, supervisión e información financiera.

En 2014, la AIF ha firmado memorandos de entendimiento con Argentina, Australia, Chipre, Francia, Liechtenstein, Luxemburgo, Malta, Mónaco, Perú, Polonia, Reino Unido, Rumania, San Marino, Suiza. El año precedente, firmó memorandos de entendimiento con Bélgica, Alemania, Italia, Países Bajos, Eslovenia, España y Estados Unidos . La AIF es miembro del Grupo Egmont desde 2013.