AlQosh, IRAQ (Agencia Fides, 14/09/2015) – En la Llanura de Nínive, en gran medida sujeta
todavía al control de los yihadistas del Califato islámico, en la noche
de ayer, domingo 13 septiembre, alrededor de mil cristianos han hecho
una procesión a través de los campos y las colinas yermas hasta llegar a
un monasterio mariano fuera de la ciudad y celebrar la solemnidad de la
Santa Cruz. Esto ha tenido lugar en la ciudad de AlQosh, en de Llanura
de Nínive que no ha caído nunca en manos del Califato islámico, que
tiene su bastión en Mosul, a menos de 50 kilómetros.
La multitud de peregrinos ha querido repetir el gesto de devoción que
hace todos los años, caminado, entre cantos y oraciones, hasta el
Santuario caldeo de Nuestra Señora de AlQuosh, que está a más de un
kilómetro del centro de la ciudad. Al caer la noche, mientras estaba en
marcha la peregrinación, la ciudad parecía salpicada de muchas cruces
luminosas encendidas en los tejados y fachadas de las casas. La gran
cruz colocada en la carretera, en la montaña, ha estado encendida toda
la noche, visible desde lejos. Mientras que en el cielo brillaban
también los fuegos artificiales
En la ciudad de AlQuosh - informa el sitio web iraquí ankawa.com - han
encontrado refugio cientos de familias cristianas que huyeron de otros
pueblos de la llanura de Nínive caídos bajo el dominio del califato
islámico. “Con esta procesión, y con los signos externos visibles que la
han acompañado”, dice a la Agencia Fides el sacerdote siro católico
Nizar Seeman, “los cristianos de AlQuosh también han enviado una señal
conmovedora que nos interpela a todos. Han querido decir, todavía
estamos aquí, aunque nadie nos proteja, porque sabemos que, quién piensa
en protegernos es el Señor Jesús, con María, su Madre”.