Reproducimos
a continuación amplios extractos del mensaje que el Santo Padre ha
enviado a sus participantes y que está fechado el 29 de agosto de 2015,
memoria del martirio de San Juan Bautista.
''Mientras
cambian los escenarios de la historia y los pueblos están llamados a
hacer frente a transformaciones profundas y, a veces dramáticas, se
advierte cada vez más la necesidad de que los seguidores de diferentes
religiones se encuentren, dialoguen, caminen juntos y colaboren por la
paz, en el "espíritu de Asís" que hace referencia al testimonio luminoso
de San Francisco''.
''Este
año habéis elegido Tirana, capital de un país que se ha convertido en
un símbolo de la coexistencia pacífica entre las diferentes religiones,
después de una larga historia de sufrimiento... Quise elegir Albania
como el primer país europeo que visitar, precisamente para alentar el
camino de la convivencia pacífica después de las trágicas persecuciones
que sufrieron los creyentes albaneses en el siglo pasado. La larga lista
de mártires todavía habla de ese período oscuro, pero también del poder
de la fe que no se deja doblegar por la prepotencia del mal. En ningún
otro país del mundo ha sido tan fuerte la decisión de excluir a Dios de
la vida de un pueblo; incluso un signo religioso era suficiente para ser
castigado con la prisión, cuando no con la muerte. Este triste primado
ha marcado profundamente al pueblo albanés, hasta el momento de la
libertad recuperada cuando los miembros de las diversas comunidades
religiosas, probadas por los sufrimientos comunes, se volvieron a
encontrar para vivir juntos en paz''.
''Y
debido a que tiene su fundamento en Dios, "la paz es siempre posible",
como el título de vuestro encuentro de este año. Y es necesario
reafirmar esta verdad especialmente hoy, cuando en algunas partes del
mundo parecen prevalecer la violencia, la persecución y los abusos
contra la libertad religiosa, junto con la resignación ante los
conflictos que se arrastran. ¡Nunca debemos resignarnos a la guerra! Y
no podemos permanecer indiferentes frente aquellos que sufren a causa de
la guerra y la violencia. Por eso he elegido como tema de la próxima
Jornada Mundial de la Paz: "Vence la indiferencia y conquista la paz."
Pero la violencia es también construir muros y barreras para bloquear a
los que buscan un lugar de paz. Violencia es rechazar a los que huyen de
condiciones inhumanas esperando un futuro mejor. Violencia es descartar
a los niños y ancianos de la sociedad y de la vida misma Violencia es
ensanchar la brecha entre los que desperdician lo superfluo y los que
carecen de lo necesario!''
''En
este mundo, la fe en Dios nos hace creer y nos hace exclamar en voz
alta que la paz es posible. La fe nos mueve a confiar en Dios y no
resignarnos a la obra del mal. Como creyentes estamos llamados a
redescubrir la vocación universal a la paz depositada en el corazón de
nuestras diversas tradiciones religiosas, y a presentarla con valentía a
los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Y reitero cuanto afirmé a ese
propósito siempre en Tirana hablando con los líderes religiosos: "La
verdadera religión es fuente de paz y no de violencia! Nadie puede usar
el nombre de Dios para cometer actos de violencia! Matar en nombre de
Dios es un gran sacrilegio! Discriminar en el nombre de Dios es
inhumano''.