Durante
las conversaciones, transcurridas en un clima cordial, se han
constatado las buenas relaciones entre la Santa Sede y la República de
Serbia y se han tratado temas de interés común concernientes a las
relaciones entre la comunidad eclesial y la civil, con una referencia
particular al diálogo ecuménico y a la aportación de la Iglesia Católica
al bien común de la sociedad serbia.
A
lo largo de los coloquios se ha hablado también del camino de Serbia
hacia la plena incorporación a la Unión Europea, así como de algunas
situaciones de carácter regional e internacional, entre las cuales la
condición de los prófugos y de los refugiados sirios e iraquíes y la
importancia de privilegiar una solución compartida de la crisis en
curso.