Bogotá, COLOMBIA (Agencia Fides, 05/09/2015) - “Tenernos consciencia de los graves problemas
existentes en la zona fronteriza compartida por ambos países: redes de
delincuencia organizada, tráfico de personas, grupos irregulares,
tráfico de drogas, contrabando, corrupción pública y privada. Pero
ninguna de estas graves dificultades se resuelve por la vía de la
fuerza. Lo escriben en un “Mensaje fraterno” recibido en la Agencia
Fides, el Presidente del CELAM, Card. Ruben Salazar Gomes, Arzobispo de
Bogotá; el Presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, Su Exc.
Mons. Diego Padron Sanchez, Arzobispo de Cumanà, y el Presidente de la
Conferencia Episcopal de Venezuela, Su Exc. Mons. Luis Augusto Castro
Quiroga, Arzobispo de Tunja.
Las Conferencias Episcopales de los dos países están comprometidas en
resolver la grave situación en la zona fronteriza, después de la
decisión del presidente de Venezuela de cerrar las fronteras y expulsar a
un millar de colombianos, militarizando la región. En el mensaje los obispos de ambos países
reafirman su compromiso con la paz en sus respectivos países; recuerdan
que los dos pueblos siempre se han distinguido por su fraternidad,
solidaridad y unidad; comparten el dolor y la angustia de muchas
personas por la crisis que se ha creado en la frontera, lamentando que
las medidas adoptadas, como sucede a menudo,“han golpeado a los sectores
más pobres y vulnerables tanto de Colombia corno de Venezuela”.
La Oficina de las Naciones Unidas para Colombia (OCHA) ha informado que
1.088 colombianos han sido expulsados de Venezuela, incluidos 244 niños,
y se estima que 4.260 colombianos han regresado a casa
“voluntariamente” por temor a sufrir el mismo abuso de sus compatriotas
en el estado de Táchira, donde Maduro ha declarado el estado de
emergencia.
“La Presidencia de las Conferencias Episcopales de Colombia y Venezuela
solicita de manera pública y explícita que los Presidentes de ambas
naciones se encuentren para un diálogo que permita contraer compromisos
concretos y a largo plazo. Este encuentro y diálogo es urgente y debe
ser permanente”.
Los obispos deploran “todo exceso que atente contra la dignidad de la
persona humana y sus derechos fundamentales” y ponen en guardia sobre
los peligros de la militarización de las fronteras. Por ello invitan a
la comunidad internacional “a seguir de cerca esta situación de crisis y
cooperar en la adecuada y justa solución de la misma”, y dirigiéndose a
los “hermanos de Colombia y Venezuela” los exhortan a tomar conciencia
de que “el problema no es solo de los habitantes de frontera sino que
nos involucra y compromete a todos los ciudadanos”. El mensaje concluye
anunciando que ambas Conferencias Episcopales se han comprometido a
reforzar la comunión y a elaborar planes y acciones conjuntas.