Boyarshing, BANGLADESH (Agencia Fides, 06/10/2015) – En la aldea de Boyarshing, localidad de
Bangladesh, a 300 kilómetros de Dacca, unas cincuenta mujeres de cada
día hacen fila durante horas para poder recoger agua de la única fuente
pública. En realidad el lugar está circundado de agua tras las lluvias
monzónicas que han inundado grandes extensiones de terrenos agrícolas,
sin embargo no pueden utilizarla para beber o cocinar por la excesiva
salinidad. El cambio climático afecta de manera diferente a los 156
millones de habitantes de Bangladesh, con sequías e inundaciones
recurrentes, el aumento del nivel del mar y la salinización de las
tierras agrícolas.
Por ejemplo, los 1.500 habitantes de Boyarshing tienen acceso periódico
al agua potable, gracias a un proyecto piloto dirigido por el Banco
Asiático de Desarrollo que ha instalado 3 km y medio de tuberías. Aunque
algunos se quejan de que las tuberías son demasiado estrechas y les
permiten recoger sólo cinco litros de agua, en la cercana ciudad de
Shyamnagar la situación es mucho más precaria. A caballo entre la
periferia de los Sundarbans, la zona de manglares más grande, las
pintorescas casas de este pueblo desmienten una realidad de pobreza y
extrema incomodidad.
En Dhaka, donde viven casi 15 millones de habitantes, las inundaciones
repentinas son un fenómeno común. Afortunadamente, algunas
intervenciones han funcionado. El país ha logrado reducir drásticamente
la mortalidad causada por los ciclones. Los expertos creen, sin embargo,
que si el país debe abordar adecuadamente la realidad del cambio
climático, se tendrán que aplicar cambios y políticas a nivel nacional.