Kuala Lumpur, MALASIA (Agencia Fides, 06/09/2018)- El gobierno de Malasia debe comprometerse a
formular leyes y poner en práctica políticas para erradicar la
corrupción y la pobreza de la sociedad. Esta es la petición formulada
por la Federación Cristiana de Malasia (FCM), en el marco de los
preparativos "Malaysia Day (día de Malasia), el 16 de septiembre, cuando
se conmemora el nacimiento de la nación.
La FCM, en consonancia con valores cristianos, aspira que el país sea
"una nación de armonía, paz, igualdad de oportunidades, igualdad y
prosperidad para todos", según lo expresa en una nota enviada a Fides.
"Los ciudadanos malasios desean construir una nación unida, como lo
imaginaron los padres fundadores. Hay una expectativa palpable de que
Malasia sea una nación donde se respire armonía y prosperidad”, afirman.
El FCM es un organismo ecuménico que incluye el Consejo de Iglesias de
Malasia, la Fraternidad Cristiana Evangélica y la Conferencia Episcopal
de Malasia. Actualmente el Presidente de la Federación es el arzobispo
Julian Leow, a la cabeza de la arquidiócesis católica de Kuala Lumpur.
En el mensaje enviado al Fides, la Federación insta a orar "por los
funcionarios gubernamentales y líderes de los gobiernos estatales",
invitando a los fieles a elevar sus oraciones "para que la oposición
pueda desempeñar un papel creíble de
control y equilibrio de la acción del Gobierno."
El mensaje reitera la petición de "dejar a un lado las diferencias y
trabajar juntos para que haya paz, armonía y prosperidad para todos".
El mensaje de la organización tiene especial relevancia este año, tras
la histórica elección general que produjo un cambio de gobierno. Por
primera vez desde la independencia en 1957 y la formación de Malasia en
1963, la votación dio la victoria a la coalición de oposición sobre
"Frente nacional", que gobernó el país durante 60 años.
A poco más de una semana de “Malaysia Day”, cuando se conmemora el
nacimiento de la Federación de Malasia, conformada por parte de la
península de Malaca y las provincias de Sabah y Sarawak en la isla de
Borneo del norte, el arzobispo Julián Leow, Presidente de la PCM, dice:
"Nos acercamos a esta fecha con profunda gratitud por las elecciones
pacíficas y por la transición hacia un nuevo gobierno. Demos gracias a
Dios por su misericordia, rogándole que bendiga nuestra nación con una
nueva esperanza".
"Oremos para que los miembros de la oposición contribuyan a construir un
sistema bipartidista, bajo el principio de responsabilidad compartida,
poniendo en práctica un programa por el bien y el bienestar de todos los
malasios…Instamos también a derrotar la corrupción, que puede llevar a
la ruina a nación. Esperamos que el gobierno actúe en modo equitativo y
justo, y no por venganza política contra los partidarios del gobierno
anterior. Malasia necesita construir una democracia madura, donde no
haya temor a las represalias cada vez que hay un cambio de gobierno,"
añade mons. Leow.
La población Malasia acogió con beneplácito la eliminación del impuesto
sobre bienes y servicios, con la que se pretende aliviar las
dificultades de los grupos de bajo y mediano ingreso. Sin embargo, "hace
falta mucho más para reconstruir nuestra economía", sostiene el
arzobispo, quien destaca que "la revisión y la eliminación de
mega-proyectos extravagantes es un gran comienzo, pero también es
urgente una revisión exhaustiva de políticas destinadas a elevar y
desarrollar los malayos pobres y necesitados de todas las etnias y
religiones, para construir una sociedad justa y equitativa ". El
arzobispo recuerda la condición de pobreza de los pueblos indígenas como
los Penan y los Orang Asli, y los pobres de la ciudad, invitando a
"restringir la enorme disparidad entre los más ricos y los más pobres".
"Unamos las manos y hagamos nuestra parte en la reconstrucción de este
país. Hay mucho que hacer para que una transformación real nacional
tenga lugar. Dejemos de lado nuestras diferencias a un lado y
respetamos, los unos a los otros, como malayos; y trabajemos con un
nuevo espíritu y un corazón renovado para tener paz, armonía y
prosperidad para todos", concluye Mons. Leow.