El Alto, BOLIVIA (Agencia Fides, 06/09/2018) – "Una democracia sin respetar ni escuchar a la
gente puede llevar al autoritarismo que, en modo hipócrita, gobierna y
legisla para defender su poder y los intereses parciales en lugar del
bien común". Esta es la admonición de mons. Eugenio Scarpellini, obispo
de El Alto y director nacional de las Obras Misionales Pontificias,
durante la homilía del domingo, 2 de septiembre. Según el obispo, en
Bolivia "a través de presiones externas o de grupos influyentes y de
gran alcance, quiere imponer leyes y prácticas contrarias a la vida,
familia y al uso sostenible de los recursos naturales".
Tomando inspiración de las palabras de Jesús en el Evangelio del
domingo, "no vine para eliminar, sino para cumplir (la ley)" (Mt 5, 17),
mons. Scarpelliini se preguntaba si la fidelidad a los mandamientos del
Señor "sale del corazón", es "un mero legalismo superficial” o, aún
peor, es "una instrumentalización de la ley del Señor para justificar
nuestras malas acciones".
Citando las lecturas, el obispo señaló que "guardar los mandamientos es
la esencia de la libertad de Israel y de su existencia como pueblo" y
como resultado, el apóstol Santiago nos invita a poner en práctica la
palabra sembrada en cada uno de nosotros. "Una religión pura y sin
mácula delante de Dios nuestro padre es ésta: auxiliar a los huérfanos y
a las viudas en su aflicción y mantenerse puros de este mundo. Esta es
la conversión que pide a Jesús, quien en la vida pública es acusado de
no observar la ley de Moisés, de instigar a la traición y de no pagar
los impuestos”, dijo mons. Scarpellin.
Como los fariseos trataron de "silenciar la verdad, hoy, también
nosotros podemos silenciar a quien nos dice la verdad y la defiende con
coherencia y valentía. Pero siempre habrá algún profeta que levantará la
voz en defensa de sus hermanos y de su dignidad como hijos del Padre…A
pesar de las muchas y nuevas reglas al servicio de la transparencia o de
la reforma judicial, todos los días escuchamos noticias que hablan
sobre la corrupción y la aplicación desigual de la justicia: con
bastonazos para algunos y los “falta” de motivos para juzgar
-evidenciando ocultamiento y protección- a otros", sostiene el obispo.
Pero Jesús denuncia la hipocresía de los fariseos que "honran a Dios con
sus labios, pero que tiene su corazón lejos de él. El Señor "cambia el
significado de la ley, de los labios al corazón". De allí viene todo
pecado y de allí puede también venir "la justicia, la rectitud, el
rechazo de la calumnia y de la corrupción, y el amor a la verdad y al
hermano", agrega.
Mons. Scarpellini concluye con las palabras que papa dirigió a los
movimientos populares, en 2015, durante su visita a Bolivia: "Ustedes
son sembradores del cambio. Aquí en Bolivia escuché una frase que me
gusta mucho: 'proceso de cambio'. El cambio concebido no como algo que
un día vendrá porque se ha impuesto esta o aquella opción política, o
porque se ha establecido esta o aquella estructura social. Dolorosamente
sabemos que un cambio de estructuras que no van acompañados de una
sincera conversión de actitudes y de corazón, termina antes o después
por burocratizarse, corromperse o sucumbir. Es necesario cambiar en el
corazón".