Roma, ITALIA (Agencia Fides, 06/09/2018) - “Todavía hay demasiados intereses creados que
impiden la plena consecución de la paz”, asegura a Fides monseñor Edward
Hiiboro Barani Kussala, obispo de Tombura-Yambio, Presidente de la
Conferencia Episcopal que reúne a los obispos de Sudán y Sudán del Sur.
Se encuentran estos días en Roma con motivo de su visita de Ad Limina
Apostolorum.
Las negociaciones en curso en la capital de Sudán, Jartum, están siendo
auspiciadas por la IGAD (Intergovernmental Authority on Development), y
en especial por dos de sus miembros, Sudán y Uganda, que tienen una
fuerte influencia en los dos bandos de la guerra civil.
“Desafortunadamente, a pesar de la presión ejercida por los respectivos
socios africanos, las diferentes partes en conflicto luchan por dejar de
lado sus diferencias para forjar la paz. Debemos buscar el bien común
y, en primer lugar, poner fin al sufrimiento de la población agotada por
años de guerra”, subraya monseñor Hiiboro Kussala. “Otro factor que
ralentiza el logro de un verdadero acuerdo de paz es el agotamiento de
la comunidad internacional sobre el problema de Sudán del Sur. Después
de muchos intentos fallidos y acuerdos firmados que nunca se respetan,
los socios internacionales de Sudán del Sur se mantienen equidistantes
respecto a acuerdo”, dice el obispo.
“También hay que tener en cuenta el bajo nivel cultural de la población;
más del 80% no ha asistido a la escuela”, destacó monseñor Hiiboro
Kussala. “Esto abre la puerta para los que quieren incitar a la
violencia mediante el fomento de tribalismo. Además este bajo niveles
cultural tampoco permite una correcta promoción del buen gobierno, el
respeto por los derechos humanos o el buen uso de los recursos del país.
Por desgracia, los beneficios de la venta de petróleo no se usan para
mejorar las condiciones de vida de la población”.
Sin embargo, Monseñor Hiiboro Kussala también apunta a algunos motivos
para la esperanza, por ejemplo el reciente acuerdo de paz entre Etiopía y
Eritrea. “Es un buen ejemplo que puede ser útil para nosotros, porque
Etiopía y Eritrea han resuelto sus diferencias entre sí directamente,
sin tener que ir a un lugar neutral”, asegura Hiiboro Kussala. “Vemos
que las delegaciones de Sudán del Sur gastan grandes sumas de dinero en
las conversaciones de paz en el exterior para no llegar a un resultado
concreto”.
“El ejemplo de estos dos países también es importante por otra razón: la
Iglesia ha trabajado duro entre bastidores para lograr este resultado.
Nosotros, como Iglesia de Sudán del Sur hacemos lo mismo. Lo que ha
ocurrido entre nuestros vecinos nos anima a seguir adelante”, concluye.