Bkerké, LÍBANO (Agencia Fides, 15/11/2018) - "¡Qué hermoso es, qué dulce es que los hermanos
estén juntos!", aseguró el patriarca maronita Bechara Boutros Rai al
citar el Salmo 133 para celebrar y bendecir la reconciliación de dos
influyentes líderes políticos maronitas, Samir Geagea, -jefe de las
fuerzas libanesas-, y Sleiman Tony Frangieh, -jefe del movimiento
Marada-. "Somos hijos del mismo padre y, por lo tanto, somos hermanos",
dijo el Patriarca Rai que agregó: "Dios quiere que pasemos página para
vivir felices en paz".
En el contexto de la reconciliación entre los dos dirigentes, que tuvo
lugar en la sede patriarcal maronita de Bkerké, el patriarca maronita
reiteró que la identidad de la nación libanesa se basa en la presencia
simultánea de dos componentes indispensables, el cristiano y el
musulmán. "En Bkerké, queremos unas instituciones unidas, estamos en
contra del binomio o del trinomio. Si hablamos de bipartidismo en el
Líbano, solo hay uno, con dos caras iguales y complementarias, la
cristiana y la musulmana. Este es el secreto del Líbano, de su
peculiaridad. Este es su papel y su mensaje en la región". El patriarca
también se refirió a la reconciliación histórica anterior que comenzó en
mayo de 2011 con la presencia del General Michel Aoun -actualmente
presidente del Líbano y entonces jefe del MPL (Movimiento Patriótico
Libre)-, y del ex presidente Amin Gemayel.
El apretón de manos entre Geagea y Frangieh debería poner fin a la larga
e histórica enemistad que comenzó el 13 de junio de 1978, cuando el
padre de Frangieh, su madre, su hermana y otras veinte personas murieron
en un ataque orquestado por las Fuerzas Libanesas en Ehden, al comienzo
de la guerra civil. Ambos firmaron un documento que confirma la
voluntad común de pasar página y de colaborar en nuevos escenarios
políticos. La familia Frangieh siempre ha sido considerada cercana a la
Siria de los Assad, mientras que Geagea y las Fuerzas Libanesas siempre
han sido consideradas antagónicas al régimen sirio.
La reconciliación tuvo lugar dos días después de la aprobación
parlamentaria de la ley sobre las víctimas de la guerra civil. En un
contexto en el que la fragmentación y los impulsos sectarios de los
partidos políticos se manifiestan de forma cada vez más evidente, la
mediación del patriarca maronita pretende promover caminos de
reconciliación y perdón para sanar las heridas que han marcado
profundamente la vida del pueblo libanés, especialmente en las regiones
del norte.