Bruselas, BÉLGICA (Agencia Fides, 09/05/2020) - La Conferencia de Superiores Provinciales
Jesuitas de Europa ha enviado un mensaje a las instituciones de la Unión
Europea (UE) pidiendo que se promueva una "auténtica solidaridad ética y
social" en tiempos de pandemia. La nota ha sido lanzada el 8 de mayo,
con motivo del 75 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y 70
años después de la declaración de Shumann.
La declaración, enviada a Fides, destaca cómo la pandemia de coronavirus
ha fortalecido la conciencia de una interconexión que une a todos los
pueblos de Europa más allá del individualismo. Precisamente en tiempos
en que las iglesias están vacías, los superiores mayores de los jesuitas
europeos invitan a los gobiernos de los países en los que viven a
redescubrir, en sus raíces cristianas, la cercanía entre todos los seres
humanos. Una interconexión que descubren como una fuente de cambio y
solidaridad que deben hacer frente a los diversos llamamientos de los
últimos meses: el llamamiento a la solidaridad con los más pobres, con
el futuro del planeta, con los pueblos del sur y con los refugiados y
migrantes.
Los jesuitas llaman a que se vuelva a pensar el modelo de globalización
actual. "No podemos vivir sanamente en un planeta enfermo", comentan,
siguiendo las enseñanzas del Papa Francisco, y luego continúan:
"afortunadamente, la UE ha vuelto a la solidaridad práctica que, a medio
plazo, consiste en el desafío de enfrentar las consecuencias económicas
y problemas sociales de la pandemia. Esto necesariamente implicará una
cierta redistribución de la riqueza de los países más ricos a los países
más pobres". Por lo tanto, el mensaje recuerda la situación de los
refugiados y solicitantes de asilo en el continente: la solicitud de
solidaridad "debe extenderse urgentemente a ellos también", en
particular a los confinados en campos de refugiados dentro y a las
puertas de la UE.
Como dice el Papa FRANCISCO, "la Unión Europea se enfrenta a un desafío
importante, del cual dependerá no solo su futuro, sino el del mundo
entero". Por lo tanto, el principal desafío es promover una solidaridad
europea que prefigure la solidaridad global. El mensaje también pide al
norte "que cancele la deuda de los países más pobres, aumente la ayuda
humanitaria y la cooperación para el desarrollo y redirija el gasto
militar hacia servicios sociales y de salud". La crisis también es una
"oportunidad espiritual para la conversión" y los jesuitas expresan la
esperanza de no volver a la "vieja normalidad" sino de "trabajar por un
cambio radical, inspirado por nuestras convicciones más profundas".