Inirida, COLOMBIA (Agencia Fides, 08/05/2020) - Como parte de las acciones sociales llevadas a
cabo por el Vicariato Apostólico de Inírida (Colombia) en este período
de pandemia, con el apoyo de un grupo de profesionales de la salud, en
los últimos días ha partido una pequeña nave que ha recorrido el río
Guaviare con el fin de brindar servicios de prevención Covid-19 y
proporcionar alimentos para bebés a las comunidades indígenas en la zona
cinco de Cumaribo en Vichada (Colombia).
La misión de salud, compuesta por un médico, tres enfermeras y un
ingeniero agrónomo, monitoreó y siguió a los pacientes de Covid-19
brindando un tratamiento oportuno y apropiado, y se trataron diversas
patologías como sarna, artralgia o dolor muscular y articular en
adultos, ancianos, enfermedades respiratorias agudas y parasitismo en
niños.
El Director de la misión, Dr. Octaviano Martín, enfatizó que esta
iniciativa del Vicariato Apostólico proporciona información actualizada
sobre Covid-19 y al mismo tiempo ofrece la posibilidad de ofrecer
tratamiento médico para otros síntomas, brindando a las comunidades la
oportunidad de acceder a consultas médicas con tratamiento incluido. En
la primera ronda de visitas, se pudo visitar a alrededor de 300 familias
de la cuenca baja del río Guaviare, que recibieron asistencia en las
comunidades de Sejal, San Benito, Laguna Negra, Laguna Colorada, La
Rompida y las comunidades circundantes.
Esta forma de atención médica es una herramienta fundamental que puede
convertirse en un vínculo entre estas comunidades indígenas y el sistema
de salud. El equipo multidisciplinario, además de proporcionar
servicios de salud, traer alimentos y medicinas, proporcionó toda la
información en su idioma, por lo que esta acción humanitaria tuvo un
fuerte impacto en la población indígena, rompiendo las barreras
culturales y lingüísticas. Finalmente, el proceso permitió determinar el
riesgo al que las comunidades están expuestas a la amenaza que Covid-19
representa para los pueblos indígenas.
Colombia continúa tomando medidas para contener la pandemia, pero hay
áreas del país que, debido a la geografía o la distancia de los
hospitales, continúan siendo un gran riesgo para la población. Desde el
último informe de la Universidad Carnegie Mellon, hay 9,000 casos en
Colombia con alrededor de 400 muertes hasta la fecha. Las áreas más
riesgosas son siempre las zonas rurales o fronterizas. Ayer, los obispos
de Pasto, monseñor Julio E. Prado Bolaños, de Tumaco, monseñor Orlando
Olave, y de Ipiales, monseñor José Saúl Grisales, las tres diócesis del
departamento sur de Nariño, en la frontera con Ecuador, pidieron al
gobierno del presidente Iván Duque Márquez para brindar "tratamiento
urgente, diferenciado y completo a los Nariño", expresando su
preocupación, "dadas las condiciones de ubicación geográfica y la
propagación del virus en esta región fronteriza con el vecino Ecuador".