Bamenda, CAMERÚN (Agencia Fides 16/04/2021) – “La Iglesia católica en Camerún puede
considerarse como facilitadora del diálogo: en este sentido somos
mediadores entre las dos partes, aunque son ellas las únicas que pueden
resolver el problema y el único modo de hacerlo es a través del diálogo.
En las regiones anglófonas, el 40% de la población se declara cristiana
y nuestra presencia pretende facilitar la paz. Trabajamos mucho con la
población local, pero también con los militares y los combatientes
separatistas para que triunfe el diálogo. Hay que decir que el trabajo
para promover la paz nos ha llevado a pagar un alto precio en términos
de pérdida de vidas o de violencia sufrida por los laicos cristianos,
los sacerdotes, etc.” Así lo declara a la Agencia Fides Mons. Andrew
Nkea Fuanya, arzobispo de la archidiócesis metropolitana de Bamenda,
haciendo un balance de la dolorosa situación que desde 2016 ve a las
regiones anglófonas del país atravesadas por el conflicto, la
violencia extrema, la pobreza y el terror.
El arzobispo explica por qué los trabajadores eclesiales, como los
sacerdotes y los religiosos, han acabado siendo tomados de mira por la
violencia, a pesar de que solo actúan como mediadores: “Este estado de
cosas se produjo por un dramático malentendido. Aquí todo el mundo cree
en la Iglesia, independientemente de su posición, pero hubo un tiempo en
que el gobierno nos veía como ‘partidarios de los rebeldes’, al igual
que los separatistas nos veían como ‘progubernamentales’ por el simple
hecho de que condenamos la violencia contra la población civil. Sin
embargo, sabemos que la iglesia de Cristo es perseguida como se dice en
el Evangelio 'perseguirán al maestro y a sus siervos'. Así que no es una
situación nueva para nosotros que decidamos seguir pagando el precio
hasta conseguir la paz para nuestras queridas regiones y nuestro querido
pueblo”.
En el marco internacional, señala el Arzobispo, el reciente viaje del
Cardenal Pietro Parolin, que visitó Camerún el pasado mes de enero, ha
creado expectativas y grandes esperanzas. El secretario de Estado del
Vaticano fue la primera autoridad extranjera que visitó a la población
de las regiones del noreste y noroeste de Camerún desde el inicio de la
crisis en 2016.
Además, Mons. Andrew Nkea Fuanya señala: “Creo que la visita del
cardenal sigue siendo un paso decisivo hacia la paz. El card. Parolin
vino a Bamenda para entregarme el palio, como nuevo metropolitano de la
diócesis, pero sobre todo para expresar la cercanía del Papa al pueblo
que sufre. Fue un gran consuelo para los sacerdotes y los obispos, los
religiosos y los fieles, porque el Papa está cerca de nosotros. El card.
Parolin tuvo un encuentro con los sacerdotes y obispos: fue un gran
impulso para seguir siendo fieles a la misión, así como un gran estímulo
para la gente. El cardenal mostró que el Papa sigue de cerca nuestra
situación, con profunda preocupación. A pesar de las amenazas de la
oposición contra los que acudieron a las reuniones, la respuesta de la
población fue masiva y demostró sin lugar a dudas, lo feliz que estaba
la gente por la oportunidad de encontrarse con el enviado del Papa, que
venía con un mensaje de paz. Su visita fue un hito en el camino
hacia la paz de nuestras regiones. Es importante que sepamos que la
Santa Sede sigue e intenta fomentar la paz, hablando con ambas partes.
El compromiso de la Iglesia a nivel universal y local es fundamental.
Nosotros, aquí, como obispos, informamos a la Santa Sede de cada paso y
así la Santa Sede puede hacer una contribución, a través de las
actividades de los obispos locales. La población tiene mucha confianza
en la Iglesia y por eso muchas partes miran a la Santa Sede como un
actor creíble que puede ayudar al diálogo y la reconciliación”.