lunes, 4 de noviembre de 2013

El Museo de Ayasofia no se convertirá en mezquita, por ahora


Trabzon, TURQUÍA (Agencia Fides, 04/11/2013) – El Tribunal Administrativo de Trabzon ha rechazado la petición de transformar el museo local de Ayasofya en una mezquita. Según lo informado por fuentes turcas consultadas por la Agencia Fides, el pronunciamiento definitivo sobre el destino del edificio sólo puede llegar del Consejo de Estado. Pero mientras tanto, la decisión del Tribunal Administrativo frena los proyectos locales que ya habían predispuesto algunos cambios estructurales del complejo para adaptarlo al culto islámico.


En pasado mes de abril, después de una larga disputa legal, la propiedad del edificio - una iglesia bizantina del siglo XIII dedicada a Santa Sofía (Hagia Sophia), convertida en mezquita en 1461 por el Sultán Mehmed II, y luego convertida en museo por el Gobierno turco en 1961 - había sido reconocida como patrimonio inalienable de la Fundación Islámica, que lleva el nombre del Sultán Mehmed. En esa ocasión, el director regional de la Fundación n Mazhar Yldirimha afirmó que “un edificio catalogado como mezquita no puede ser utilizado para ningún otro propósito”.


El edificio, que con el pasar de los siglos ha sido utilizado también como un arsenal y un hospital, fue restaurado entre 1958 y 1962 por expertos de la Universidad de Edimburgo, y a pesar de los muchos cambios de destinación de uso sigue siendo un ejemplo único de arte cristiano de finales del período bizantino, con el fresco del Cristo Pantocrator pintado en el interior de la cúpula.

6 mil personas desplazadas en la Catedral de Bouar: el testimonio de un misionero


Bangui, REPÚBLICA CENTROAFRICANA (Agencia Fides, 04/11/2013) - “Gracias a Dios, los combates se han limitado a la zona del aeropuerto”, dice el padre Aurelio Gazzera carmelita misionero, que ha estado el 30 y 31 de octubre en Bouar, la ciudad al noroeste de la República Centroafricana, donde el Domingo 27 de octubre, los ex rebeldes de la coalición Seleka fueron atacados por algunos grupos espontáneos de auto-defensa llamados “Antibalaka”.

 

“Hay poco de político en este asunto” - afirma el misionero- más bien, se trata de la reacción de personas desesperadas, que han visto sus casas quemadas, amigos y familiares asesinados, su propiedad robada, y ellos mismos impedidos de moverse libremente”.


Debido a los combates la población se ha refugiado en las parroquias: Fátima, San Lorenzo (que ha acogido a 1.400 personas), la catedral (con más de 6.000 personas).


La presencia de la fuerza de mantenimiento de la paz en los países de África Central (FOMAC-MISCA) ha impedido a las fuerzas de Seleka cometer represalias contra la población civil, garantizando la protección de los desplazados internos.


El p. Aurelio, quien también es responsable de Cáritas en Bouar, ha asistido a una reunión con las autoridades locales y el comandante de la FOMAC, durante la cual el párroco de la Catedral ha pedido ayuda para hacer frente a la situación que se ha creado en las iglesias.


El p. Aurelio ha visitado después la catedral. “Es impresionante ver a toda esta gente mantener la calma y al mismo tiempo ponerse a ayudar”, dice el misionero. “Pero sigue existiendo la preocupación de un regreso a casa, que no está exento de riesgos”. Las 6.000 personas desplazadas reciben asistencia “de los militares de la FOMAC”, “de los gaboneses que hacen un trabajo excelente”, dice el padre Aurelio. “Están los voluntarios de Cáritas parroquial y de Justicia y Paz que garantizan el orden, la seguridad y la higiene. También está el incansable padre Mirek, párroco y vicario general. Hay un equipo de enfermeras con un médico, que han creado un hospital en la catedral vieja”.


“Por el momento es importante que la población recupere la confianza y regrese a sus propios vecindarios. Pero para ello es necesario que las autoridades sean capaces de organizar patrullas de vigilancia para que la situación se mantenga en calma”, dice el misionero.

sábado, 2 de noviembre de 2013

El Santo Padre reza en las Grutas Vaticanas


 


Foto: www.periodistadigital.com


CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Noviembre 2 de 2013). A las 18:00 horas de hoy, Conmemoración de todos los fieles difuntos, el Santo Padre FRANCISCO ha tenido un momento privado de oración en las Grutas Vaticanas en sufragio por los Sumos Pontífices allí sepultados y por todos los difuntos.


(VIS). “En estas grutas vaticanas confiamos a la misericordia del Padre a todos los que aquí tienen su sepulcro y esperan la resurrección de la carne. En particular, le confiamos a los sumos pontífices que han desempeñado el servicio de pastores de la Iglesia universal para que sean partícipes de la liturgia eterna del cielo”, han sido las palabras del Papa FRANCISCO.



Foto: L'Osservatore Romano / Radio Vaticano



      














 

FRANCISCO: Homilía de la Misa celebrada en el Cementerio del Verano (Nov. 1°)




Foto: EPA (European pressphoto agency)

CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Noviembre 2 de 2013). Ayer a las 16.00 horas, en la Solemnidad de Todos lo Santos, el Santo Padre FRANCISCO celebró la Santa Misa en el ingreso del Cementerio Monumental del Verano, a la cual siguió una oración por los difuntos y la bendición de las tumbas. Concelebraron el el Papa el Cardenal Vicario Agostino Vallini, el Arzobispo Filippo Iannone, Vicegerente de la diócesis de Roma, los Obispos Auxiliares y el Párroco de San Lorenzo extra Muros, Padre Armando Ambrosi.


Este es el texto íntegro de la Homilía Papal:



A esta hora, antes del ocaso, en este cementerio nos recogemos y pensamos en nuestro futuro, pensamos en todos aquellos que se nos fueron, que nos han precedido en la vida y están en el Señor.


 
Es tan bella aquella visión del Cielo que hemos escuchado en la primera lectura: el Señor Dios, la belleza, la bondad, la verdad, la ternura, el amor pleno. Nos espera eso. Aquellos que nos han precedido y han muerto en el Señor están allá. Proclaman que fueron salvados no por sus obras – han hecho obras buenas – pero fueron salvados por el Señor: «La salvación pertenece a nuestro Dios, sentado en el trono, y al Cordero»(Ap 7, 10). Y Él es quien nos salva, es Él que al final de nuestra vida nos lleva de la mano como un papá, justamente a aquél Cielo, donde están nuestros antepasados. Uno de los ancianos hace una pregunta: «¿Quiénes son estos vestidos de blanco, quienes son y de donde vienen?» (v.13). ¿Quienes son estos justos, estos santos que están en el Cielo?. La respuesta: «Son aquellos que vienen de las grandes tribulaciones y han lavado sus ropas, haciéndolas cándidas en la sangre del Cordero » (v.14).



Podemos entrar en el cielo, sólo gracias a la sangre del Cordero, gracias al sangre de Cristo. Y justamente la Sangre de Cristo es la que nos ha justificado,que nos ha abierto la puerta del Cielo. Y si hoy recordamos a estos nuestros hermanos y hermanas que nos han precedido en la vida y que están en el Cielo, es porque fueron lavados en la sangre de Cristo. Esta es nuestra esperanza: ¡la esperanza de la sangre de Cristo!. Una esperanza que no desilusiona. Si caminamos por la vida con el Señor, ¡Él no desilusiona nunca!.





Escuchamos en la segunda Lectura que el Apóstol Juan decía a sus discípulos: «Vean cuan grande amor nos ha dado el Padre para ser llamados hijos de Dios, ¡y lo somos realmente!. Por eso el mundo no nos conoce... Somos hijos de Dios, pero lo que seremos aún no ha sido revelado. Pero sabemos que cuando Él se haya manifestado, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es» (1 Gv 3,1-2). Ver a Dios, ser similares a Dios: ésta es nuestra esperanza. Y hoy, justamente en el día de los Santos, y antes del día de los Muertos, es necesario pensar un poco en la esperanza que nos acompaña en la vida. Los primeros cristianos pintaban la esperanza con un ancla, como si la vida fuese el ancla allá arriba en la orilla de Cielo y todos nosotros caminando hacia esa orilla, aferrándonos a la cuerda del ancla. Esta es una bella imagen de la esperanza: tener el corazón anclado allá, donde están nuestros antepasados, donde están los santos, donde está Jesús, donde está Dios. Esta es la esperanza que no desilusiona; hoy y mañana son días de esperanza.





La esperanza es como la levadura, que te hace crecer el alma; hay momentos difíciles en la vida, pero con la esperanza, el alma va adelante, y aguarda lo que le espera. Hoy es un día de esperanza. Nuestros hermanos y hermanas están en la presencia de Dios como también nosotros estaremos allí, por pura gracia del Señor, si caminamos en la vía de Jesús. Concluye el apóstol Juan: «Todo el que tenga esperanza en Él, se purifica a sí mismo» (v.3). También la Esperanza nos purifica, nos aligera; esta purificación en la esperanza en Jesucristo nos hace andar rápidamente. En este pre-atardecer de hoy, cada uno de nosotros puede pensar en el atardecer de su vida: “¿Cómo será mi atardecer?” ¡Todos nosotros tendremos un atardecer, todos! ¿Lo aguardo con esperanza? ¡Lo aguardo con aquella alegría de ser recibido por el Señor?. Esto es lo cristiano, que nos da paz. Hoy es un día de alegría, pero de una alegría serena, tranquila, de la alegría de la paz. Pensemos en el atardecer de tantos hermanos y hermanas que nos han precedido, pensemos en nuestro atardecer cuando vendrá. Y pensemos en nuestro corazón y preguntémonos: “¿Dónde está anclado mi corazón? Si no está bien anclado, anclémoslo allá, en aquella orilla, sabiendo que la esperanza no desilusiona, porque el Señor Jesús no desilusiona.





Al final de la Santa Mida y después de la bendición de las tumbas el Pontífice pronunció las siguientes palabras:




También quisiera orar de forma especial por estos hermanos y hermanas nuestros que en estos días han muerto al intentar una liberación, una vida más digna. Hemos visto las fotografías, la crueldad del desierto, vimos el mar donde muchos se ahogaron. Oremos por ellos. Y oremos también por los que se han salvado, y en estos momentos están en muchos sitios de acogida, amontonados, esperando que los trámites legales se den prisa para que puedan irse a otros lugares, más cómodos, en otros centros de acogida”.


(Traducción del original italiano:  http://catolicidad.blogspot.com)

Conferencia sobre la preparación de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos


CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Noviembre 2 de 2013). Informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede que el martes 5 de Noviembre a las 11:30 horas, en el Aula Juan Pablo II del Vaticano, tendrá lugar una Conferencia sobre la preparación de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, sobre el tema "Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización” (Vaticano, 5-19 Octubre 2014).

Intervendrán:

- Card. Péter Erdő, Arzobispo de Esztergom-Budapest (Hungría), Relator General de la III Asamblea General Extraordinaria;

- Monseñor Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos;

- Monseñor Bruno Forte, Arzobispo de Chieti-Vasto (Italia), Secretario Especial de la III III Asamblea General Extraordinaria.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Ángelus del Papa FRANCISCO en la Solemnidad de Todos los Santos




CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Noviembre 1° de 2013). A las 12:00 horas de este viernes, Solemnidad de Todos los Santos, el Papa FRANCISCO desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano ha rezado el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.


Este es el texto íntegro del Ángelus Papal:


"¡Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!



La fiesta de Todos los Santos, que hoy celebramos, nos recuerda que la meta de nuestra existencia no es la muerte, ¡es el Paraíso! Lo escribe el Apóstol Juan: «Aún no se ha revelado lo que seremos. Sabemos que, cuando nos sea manifestado, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es» (1 Jn 3, 2). Los Santos, los amigos de Dios, nos aseguran que esta promesa no decepciona. En su existencia terrena, en efecto, han vivido en comunión profunda con Dios. En el rostro de los hermanos más pequeños y despreciados han visto el rostro de Dios, y ahora lo contemplamos cara a cara en su belleza gloriosa.


Los Santos no son superhombres, ni han nacido perfectos. Son como nosotros, como cada uno de nosotros, son personas que antes de alcanzar la gloria del cielo han vivido una vida normal, con alegrías y dolores, fatigas y esperanzas. Pero ¿qué cosa ha cambiado su vida? Cuando han conocido el amor de Dios, lo han seguido con todo el corazón, sin condiciones o hipocresía; han gastado su vida al servicio de los demás, han soportado sufrimientos y adversidades sin odiar y respondiendo al mal con el bien, difundiendo alegría y paz. Ésta es la vida de los Santos: personas que por el amor de Dios no han puesto su vida con condiciones a Dios, no han sido hipócritas; han dedicado su vida al servicio de los demás para servir al prójimo; han sufrido tantas adversidades, pero sin odiar. Los Santos jamás han odiado. Comprendan bien esto: el amor es de Dios, ¿pero el odio de quién viene?. ¡El odio no viene de Dios, viene del diablo! Y los Santos se han alejado del diablo; los Santos son hombres y mujeres que tienen la alegría en el corazón y se la transmiten a los demás. Jamás odiar, servir a los demás, a los más necesitados, rezar y vivir en la alegría; este es el camino de la santidad.


Ser Santos no es un privilegio de pocos, como si alguno hubiera recibido una gran herencia; todos nosotros en el Bautismo recibimos la herencia de poder llegar a ser Santos. La santidad es una vocación para todos. Todos por lo tanto estamos llamados a caminar por la vía de la santidad, y esta vía tiene un nombre, un rostro: el rostro de Jesucristo. Él nos enseña a llegar a ser Santos. Él en el Evangelio nos muestra el camino: el de las Bienaventuranzas (cfr. Mt 5,1-12). El Reino de los cielos, es por lo tanto para cuantos no ponen su seguridad en las cosas, sino en el amor de Dios; para cuantos tienen un corazón sencillo, humilde, no presumen ser justos y no juzgan a los otros, cuantos saben sufrir con quien sufre y alegrarse con quien se alegra, no son violentos sino misericordiosos y tratan de ser artífices de reconciliación y de paz. El Santo, la Santa, es un artífice de reconciliación y de paz. Ayuda siembre a la gente a reconciliarse y ayuda siempre a que exista la paz. Y así es bella la santidad; ¡es un bello camino!.


Hoy, en esta fiesta, los Santos nos dan un mensaje. Nos dicen: ¡confíen en el Señor, porque el Señor no decepciona! ¡No decepciona jamás, es un buen amigo siempre a nuestro lado!. Con su testimonio los Santos nos animan a no tener miedo de ir contracorriente o de ser incomprendidos y escarnecidos cuando hablamos de Él y del Evangelio; nos demuestran con su vida que quien permanece fiel a Dios y a su Palabra experimenta ya en esta tierra el consuelo de su amor y posteriormente el “céntuplo” en la eternidad. Esto es lo que esperamos y pedimos al Señor por nuestros hermanos y hermanas difuntos. Con sabiduría la Iglesia ha puesto en estrecha secuencia la fiesta de Todos los Santos y la Conmemoración de todos los fieles difuntos. A nuestra oración de alabanza a Dios y de veneración de los espíritus bienaventurados se une la oración de sufragio por cuantos nos han precedido en el pasaje de este mundo a la vida eterna.
Encomendamos nuestra oración a la intercesión de María, Reina de Todos los Santos".


Después del Ángelus el Santo Padre dijo:


"Queridos hermanos y hermanas,


Los saludo a todos con afecto, especialmente a las familias, los grupos parroquiales y las asociaciones.


Envío un caluroso saludo a cuantos ha participado esta mañana en la Carrera de los Santos, organizada por la Fundación “Don Bosco en el mundo”. San Pablo diría que toda la vida del cristiano es una “carrera” para conquistar el premio de la santidad: ¡vosotros nos dais un buen ejemplo! ¡Gracias por esta carrera!


Esta tarde, iré al cementerio del Verano y celebraré allí la Santa Misa. Estaré unido espiritualmente a cuantos en estos días visitan los cementerios, donde duermen quienes nos han precedido en el signo de la fe y esperan el día de la resurrección. En particular, rezaré por las víctimas de la violencia, especialmente por los cristianos que han perdido la vida a causa de las persecuciones. Rezaré de forma especial por cuantos, hermanos y hermanas nuestros, hombres, mujeres y niños, han muerto de sed, de hambre y de fatiga en el trayecto para encontrar una condición de vida mejor. En estos días hemos visto las imágenes crueles del desierto. recemos todos en silencio, una oración por estos hermanos y hermanas nuestros.


A todos les deseo una buena fiesta de Todos los Santos. ¡Adiós y buen almuerzo!".


(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)

Actos Pontificios del Santo Padre (Viernes 1° de Noviembre)


CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Noviembre 1° de 2013). Este viernes en otros Actos Pontificios, el Papa FRANCISCO:



* Ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Mombasa en Kenya, presentada por Monseñor Boniface Lele, en conformidad al canon 401 § 2 del Código de Derecho Canónico.


* Le sucede Monseñor Emmanuel Barbera, O.F.M. Cap., Obispo de la Diócesis de Malindi, Administrador Apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la misma Arquidiócesis de Mombasa.


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* Ha aceptado la renuncia al oficio de Auxiliar de la diócesis de Cleveland, E.U.A., presentada por Monseñor Roger W. Gries, O.S.B., en conformidad a los cánones 411 y 401 § 1 del Código de Derecho Canónico.


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* Ha nombrado Arzobispo Coadjuntor de Cap-Haïtien en Haití, a Monseñor Max Leroy Mésidor, hasta ahora Obispo de la diócesis de Fort-Liberté.


Monseñor Max Leroy Mésidor nació el 6 de Enero de 1962 en Saint-Marc, diócesis de Les Gonaïves. Después de sus estudios secundario en el "Collège de l’Immaculée-Conception" en la ciudad de Les Gonaïves, ingresó al Seminario Mayor Nacional en Port-au-Prince, donde se Laureó en Teología Sacra en 1987. De Septiembre de 1998 a Septiembre de 2000, realizó estudios en Teología Pastoral y Catequesis en la Universidad de Lovanio (Bélgica), obteniendo el título.


Fue ordenado Sacerdote el 10 de Enero de 1988.


En su Ministerio ha sido: Vicario Parroquial en Petite-Rivière de l’Artibonite (1988-1989); Administrador de la misma parroquia (1989-1992); Vicario en la Catedral de Les Gonaïves (1992-1993); Párroco de la Parroquia de la Visitación (1993-1998); Párroco de la Parroquia de Saint-Marc (2000-2008); Vicario General de la diócesis y Párroco de la Catedrale de Les Gonaïves (2008-2012). Responsable del Centro Pastoral diocesano "Pastor Bonus" y ha presidido las Comisiones diocesanas para la Catequesis y la Liturgia.


Nombrado Obispo de Fort-Liberté el 9 de Junio de 2012, recibió la ordenación episcopal el 28 de Julio siguiente.