CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com). Informa la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice que el jueves 2 de Febrero a las 17.30 horas en la Basílica Vaticano, el Papa Benedicto XVI presidirá la celebración de las Vísperas de la Fiesta de la Presentación del Señor.
miércoles 25 de enero de 2012
Presidirá Benedicto XVI las Vísperas de la Fiesta de la Presentación del Señor
BENEDICTO XVI: Mensaje para la JM de las Misiones 2012
CIUDAD DEL VATICANO (Agencia Fides - Enero 25 de 2012). Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Misionera Mundial, que se celebra este año el domingo, 21 de Octubre, con el tema: "Llamados a hacer que la Palabra de verdad resplandezca":
"Llamados a hacer que la Palabra de verdad resplandezca"
(Carta Apostólica. Porta Fidei, 6)
La celebración de la Jornada Misionera Mundial se carga este año de un significado especial. La celebración del 50 aniversario del Decreto Conciliar Ad Gentes, la apertura de la fe y del Sínodo de los Obispos sobre el tema de la nueva evangelización junto a reafirmar el deseo de la Iglesia a comprometerse con más valentía y entusiasmo en la missio ad gentes, para que el Evangelio llegue hasta los confines de la tierra.
El Concilio Vaticano II, con la participación de los Obispos Católicos de todos los rincones de la tierra, ha sido un signo luminoso de la universalidad de la Iglesia, acogiendo, por primera vez un número tan elevado de Padres Conciliares procedentes de Asia, África, América Latina y Oceanía. Obispos misioneros y obispos nativos, pastores de las comunidades dispersas entre poblaciones no cristianas, que llevaban la imagen de una Iglesia presente en todos los continentes y que fueron intérpretes de las complejas realidades del entonces llamado "Tercer Mundo". Derivados de la rica experiencia de ser pastores de Iglesias jóvenes y en periodo de formación, animados por la pasión para extender el Reino de Dios, que han contribuido significativamente a reafirmar la necesidad y la urgencia de la evangelización ad gentes, y de esta forma poner al centro de la eclesiología la naturaleza misionera de la Iglesia.
Eclesiología misionera
"Esta visión (...) se propone hoy con renovada urgencia porque ha aumentado el número de quienes aún no conocen a Cristo. (...) Tenemos necesidad, por tanto, de retomar el mismo impulso apostólico de las primeras comunidades cristianas, que, pequeñas e indefensas, fueron capaces, con el anuncio y el testimonio, de difundir el Evangelio en todo el mundo entonces conocido".
"No sorprende que el Concilio Vaticano II y el sucesivo Magisterio de la Iglesia insistan de modo especial en el mandato misionero que Cristo ha confiado a sus discípulos, y que debe implicar a todo el pueblo de Dios, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, laicos. El cuidado de anunciar el Evangelio en todos los lugares de la tierra corresponde primariamente a los obispos, directos responsables de la evangelización en el mundo".
La prioridad de la evangelización
"El mandato de predicar el Evangelio (...) debe envolver toda la actividad de la Iglesia particular, todos sus sectores, todo su ser y su obrar. El Concilio Vaticano II lo ha indicado con claridad y el Magisterio sucesivo lo ha reafirmado con fuerza. Ello requiere adecuar constantemente estilos de vida, planes pastorales y organización diocesana a esta dimensión fundamental del ser Iglesia, especialmente en nuestro mundo en continuo cambio. (...) Todos los componentes del gran mosaico de la Iglesia han de sentirse fuertemente requeridos por el mandato del Señor de predicar el Evangelio, a fin de que Cristo sea anunciado en todas partes. Nosotros los Pastores, los religiosos, las religiosas y todos los fieles en Cristo debemos seguir las huellas del apóstol Pablo, quien (...) trabajó, sufrió y luchó por hacer llegar el Evangelio a los paganos, sin escatimar energías, tiempo y medios para dar a conocer el mensaje de Cristo". (...)
"La cooperación misionera ha de tomar hoy formas nuevas, incluyendo no sólo la ayuda económica, sino también la participación directa en la evangelización. (...) Las celebraciones del Año de la Fe y del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización serán ocasiones propicias para relanzar la cooperación misionera, sobre todo en esta segunda dimensión".
Fe y anuncio
"Los inmensos horizontes de la misión eclesial y la complejidad de la presente situación requieren hoy modalidades nuevas para poder comunicar eficazmente la palabra de Dios. Ello exige, ante todo, una renovada adhesión de fe personal y comunitaria al Evangelio de Jesucristo, en el momento de profundos cambios que está viviendo la humanidad". (...)
"Uno de los obstáculos para la evangelización es la crisis de fe, no solo del mundo occidental, sino también de gran parte de la humanidad que, sin embargo, tiene hambre y sed de Dios y debe ser invitada y conducida al pan de vida y al agua viva (...). Es preciso renovar el entusiasmo de comunicar la fe para promover una nueva evangelización de las comunidades y de los países de antigua tradición cristiana, que están perdiendo la referencia a Dios, de modo que redescubran la alegría de creer. La preocupación de evangelizar no debe permanecer nunca en los márgenes de la actividad eclesial y de la vida personal del cristiano, sino que debe caracterizarla fuertemente, con la conciencia de ser destinatarios y, al mismo tiempo, misioneros del Evangelio. El punto central del anuncio permanece siempre el mismo: el 'Kerigma' del amor de Dios absoluto y total por cada hombre y mujer, que culmina con el envío del Hijo eterno y unigénito, el Señor Jesús, el cual no desdeñó asumir la pobreza de nuestra naturaleza humana, amándola y rescatándola del pecado y de la muerte por medio del ofrecimiento de sí en la Cruz".
(...) "La fe es un don que se nos ha dado para que lo compartamos. (...) Es el don más importante que nos ha sido entregado en nuestra vida, y no podemos guardarlo sólo para nosotros".
El anuncio se hace caridad
"Numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas, de todo el mundo, muchos laicos e incluso familias enteras abandonan sus propios países, sus propias comunidades locales, y se dirigen a otras Iglesias para dar testimonio y anunciar el Nombre de Cristo (...). Se trata de una expresión de profunda comunión, compartición y caridad entre las Iglesias". (...)
"Junto a este alto signo de la fe que se transforma en caridad, recuerdo y agradezco el trabajo de las Obras Misioneras Pontificias, instrumento para la cooperación en la misión universal de la Iglesia en el mundo. A través de su acción, el anuncio del Evangelio se transforma también en intervenciones para ayudar al prójimo, justicia hacia los más pobres, posibilidad de instrucción en las aldeas más lejanas, asistencia médica en lugares remotos, emancipación de la miseria, rehabilitación de los marginados, ayuda al desarrollo de los pueblos, superación de las divisiones étnicas, respeto por la vida en todas sus fases".
"Invoco sobre la obra de evangelización 'ad gentes', y especialmente sobre sus agentes, la efusión del Espíritu Santo, para que la gracia de Dios la haga avanzar decididamente en la historia del mundo".
Vaticano. 6 de Enero de 2012, Solemnidad de la Epifanía del Señor
BENEDICTUS PP XVI
Fuente: www.fides.org
Mensaje Papal: "Todos los cristianos tienen el deber de anunciar el Evangelio"
CIUDAD DEL VATICANO, 25 ENE 2012 (VIS).- Hoy se ha hecho público el Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Jornada Mundial Misionera 2012, que este año se celebrará el 21 de Octubre bajo el lema: "Llamados a hacer que la Palabra de verdad resplandezca".
Publicamos a continuación amplios extractos de este mensaje:
"La celebración de la Jornada Mundial Misionera tiene este año un significado especial. El L aniversario del Decreto conciliar 'Ad gentes', la apertura del Año de la Fe y el Sínodo de los Obispos sobre el tema de la nueva evangelización coinciden en reafirmar la voluntad de la Iglesia de comprometerse con mayor valor y ardor en la 'missio ad gentes' para que el Evangelio llegue hasta los últimos confines de la tierra".
"El Concilio Vaticano II, con la participación de obispos católicos de todo el mundo, fue un signo luminoso de la universalidad de la Iglesia (...). Obispos misioneros y obispos autóctonos, Pastores de comunidades esparcidas entre poblaciones no cristianas (...) contribuyeron de manera relevante a reafirmar la necesidad y la urgencia de la evangelización 'ad gentes' y, por tanto, a poner en el centro de la eclesiología la naturaleza misionera de la Iglesia".
Eclesiología misionera
"Esta visión (...) se propone hoy con renovada urgencia porque ha aumentado el número de quienes aún no conocen a Cristo. (...) Tenemos necesidad, por tanto, de retomar el mismo impulso apostólico de las primeras comunidades cristianas, que, pequeñas e indefensas, fueron capaces, con el anuncio y el testimonio, de difundir el Evangelio en todo el mundo entonces conocido".
"No sorprende que el Concilio Vaticano II y el sucesivo Magisterio de la Iglesia insistan de modo especial en el mandato misionero que Cristo ha confiado a sus discípulos, y que debe implicar a todo el pueblo de Dios, obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, laicos. El cuidado de anunciar el Evangelio en todos los lugares de la tierra corresponde primariamente a los obispos, directos responsables de la evangelización en el mundo".
La prioridad de la evangelización
"El mandato de predicar el Evangelio (...) debe envolver toda la actividad de la Iglesia particular, todos sus sectores, todo su ser y su obrar. El Concilio Vaticano II lo ha indicado con claridad y el Magisterio sucesivo lo ha reafirmado con fuerza. Ello requiere adecuar constantemente estilos de vida, planes pastorales y organización diocesana a esta dimensión fundamental del ser Iglesia, especialmente en nuestro mundo en continuo cambio. (...) Todos los componentes del gran mosaico de la Iglesia han de sentirse fuertemente requeridos por el mandato del Señor de predicar el Evangelio, a fin de que Cristo sea anunciado en todas partes. Nosotros los Pastores, los religiosos, las religiosas y todos los fieles en Cristo debemos seguir las huellas del apóstol Pablo, quien (...) trabajó, sufrió y luchó por hacer llegar el Evangelio a los paganos, sin escatimar energías, tiempo y medios para dar a conocer el mensaje de Cristo". (...)
"La cooperación misionera ha de tomar hoy formas nuevas, incluyendo no sólo la ayuda económica, sino también la participación directa en la evangelización. (...) Las celebraciones del Año de la Fe y del Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización serán ocasiones propicias para relanzar la cooperación misionera, sobre todo en esta segunda dimensión".
Fe y anuncio
"Los inmensos horizontes de la misión eclesial y la complejidad de la presente situación requieren hoy modalidades nuevas para poder comunicar eficazmente la palabra de Dios. Ello exige, ante todo, una renovada adhesión de fe personal y comunitaria al Evangelio de Jesucristo, en el momento de profundos cambios que está viviendo la humanidad". (...)
"Uno de los obstáculos para la evangelización es la crisis de fe, no solo del mundo occidental, sino también de gran parte de la humanidad que, sin embargo, tiene hambre y sed de Dios y debe ser invitada y conducida al pan de vida y al agua viva (...). Es preciso renovar el entusiasmo de comunicar la fe para promover una nueva evangelización de las comunidades y de los países de antigua tradición cristiana, que están perdiendo la referencia a Dios, de modo que redescubran la alegría de creer. La preocupación de evangelizar no debe permanecer nunca en los márgenes de la actividad eclesial y de la vida personal del cristiano, sino que debe caracterizarla fuertemente, con la conciencia de ser destinatarios y, al mismo tiempo, misioneros del Evangelio. El punto central del anuncio permanece siempre el mismo: el 'Kerigma' del amor de Dios absoluto y total por cada hombre y mujer, que culmina con el envío del Hijo eterno y unigénito, el Señor Jesús, el cual no desdeñó asumir la pobreza de nuestra naturaleza humana, amándola y rescatándola del pecado y de la muerte por medio del ofrecimiento de sí en la Cruz".
(...) "La fe es un don que se nos ha dado para que lo compartamos. (...) Es el don más importante que nos ha sido entregado en nuestra vida, y no podemos guardarlo sólo para nosotros".
El anuncio se hace caridad
"Numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas, de todo el mundo, muchos laicos e incluso familias enteras abandonan sus propios países, sus propias comunidades locales, y se dirigen a otras Iglesias para dar testimonio y anunciar el Nombre de Cristo (...). Se trata de una expresión de profunda comunión, compartición y caridad entre las Iglesias". (...)
"Junto a este alto signo de la fe que se transforma en caridad, recuerdo y agradezco el trabajo de las Obras Misioneras Pontificias, instrumento para la cooperación en la misión universal de la Iglesia en el mundo. A través de su acción, el anuncio del Evangelio se transforma también en intervenciones para ayudar al prójimo, justicia hacia los más pobres, posibilidad de instrucción en las aldeas más lejanas, asistencia médica en lugares remotos, emancipación de la miseria, rehabilitación de los marginados, ayuda al desarrollo de los pueblos, superación de las divisiones étnicas, respeto por la vida en todas sus fases".
S.S. Benedicto XVI: "La unidad de los cristianos exige la conversión personal"
CIUDAD DEL VATICANO, 25 ENE 2012 (VIS / http://catolicidad.blogspot.com).- El Papa Benedicto XVI dedicó la catequesis de la Audiencia General de este miércoles celebrada a las 10.30 horas en el Aula Pablo VI del Vaticano a la oración sacerdotal de Cristo durante la Última Cena, presentada en el capítulo 17 del Evangelio de San Juan. El Pontífice afirmó que, para comprender esta oración "en su extrema riqueza", es preciso situarla en el contexto de la fiesta hebraica de la expiación, el Yom kippúr, en la que el Sumo Sacerdote realiza la expiación primero por él mismo, luego por la clase sacerdotal y finalmente por toda la comunidad. Del mismo modo, "Jesús, aquella noche, se dirige al Padre en el momento en que se está ofreciendo. Él, sacerdote y víctima, ruega por sí mismo, por los apóstoles y por cuantos creerán el Él, por la Iglesia de todos los tiempos".
La oración que Jesús reza por Sí mismo es la petición de su propia glorificación. "En realidad -dijo el Santo Padre-, es más que una petición, la declaración de la plena disponibilidad para entrar, libre y generosamente, en el plan de Dios Padre que se cumple (...) en la muerte y en la resurrección. (...) Jesús inicia la oración sacerdotal diciendo: 'Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique'. La glorificación que Jesús pide para sí, como Sumo Sacerdote, es el ingreso en la plena obediencia al Padre, una obediencia que lo conduce a su plena condición filial: 'Ahora, Padre, glorifícame Tú a tu lado con la gloria que tuve junto a Ti antes de que el mundo existiera'".
El segundo momento de esta oración lo constituye la intercesión de Jesús por sus discípulos, con la petición de su consagración. Jesús dice: "Ellos no son del mundo, lo mismo que yo no soy del mundo. Conságralos en la verdad". S.S. Benedicto XVI explicó que "consagrar quiere decir transferir una realidad, una persona o cosa, a Dios. Aquí están presentes dos aspectos complementarios: por una parte, la idea de 'segregar' (...) del ambiente de la vida personal del hombre para donarse totalmente a Dios; por otra, la idea de 'enviar', de misión. Precisamente porque ha sido donada a Dios, (...) la persona consagrada existe 'para' los demás. (...) Es consagrado quien, como Jesús, es segregado del mundo y puesto aparte para Dios con vistas a una tarea, y, por ello, está totalmente a disposición de todos. Para los discípulos, significará continuar la misión de Jesús".
En el tercer momento de su oración sacerdotal, "Jesús se dirige al Padre para interceder a favor de todos los que serán llevados a la fe mediante la misión inaugurada por los apóstoles (...): 'No ruego solo por éstos, sino por los que van a creer en mí por su palabra'. (...) Jesús reza por la Iglesia de todos los tiempos, reza también por nosotros. (...) La petición central de la oración de Jesús dedicada a sus discípulos de todos los tiempos es la de la futura unidad de cuantos creerán en Él. Tal unidad no procede del mundo. Proviene exclusivamente de la unidad divina y llega hasta nosotros desde el Padre mediante el Hijo y en el Espíritu Santo".
Mediante esta oración sacerdotal, Jesús instituye la Iglesia, que "no es otra cosa sino la comunidad de los discípulos que, mediante la fe en Jesucristo como enviado del Padre, recibe su unidad, y está dedicada a la misión de Jesús de salvar al mundo conduciéndolo al conocimiento de Dios".
El Papa Benedicto XVI invitó a los fieles a leer la oración sacerdotal de Jesús y a meditar sobre ella, así como a rezar pidiendo a Dios "que nos ayude a entrar, de modo pleno, en el proyecto que tiene para cada uno de nosotros; pidámosle ser 'consagrados' a Él, pertenecerle cada vez más, para poder amar cada vez más a los demás; pidámosle ser siempre capaces de abrir nuestra oración a las dimensiones del mundo, sin encerrarnos en la petición de ayuda para nuestros propios problemas, sino recordando a nuestro prójimo ante el Señor, captando la belleza de interceder por los demás; pidámosle el don de la unidad visible de todos los creyentes en Cristo (...) para que estemos siempre preparados a responder a cualquiera que nos pregunte por la razón de la esperanza que está en nosotros".
Para concluir la Audiencia, el Santo Padre saludó en francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco, eslovaco e italiano a los peregrinos y les recordó que hoy, fiesta de la conversión de San Pablo, termina la Semana de Oración por la unidad de los cristianos. Hablando en polaco, dijo: "La conversión, cerca de Damasco, del Apóstol de los gentiles, es la prueba de que, en definitiva, es Dios mismo quien decide sobre la suerte de su Iglesia. Invoquémoslo para obtener la gracia de la unidad, la cual exige también nuestra conversión personal, permaneciendo fieles a la verdad y al amor de Dios".
Estas fueron sus palabras en castellano:
"Queridos hermanos y hermanas:
La catequesis de hoy está dedicada a la oración sacerdotal que el Señor pronuncia antes de su Pasión. En ella, y evocando la fiesta judía del Yom kippùr, Jesús se presenta como Sumo Sacerdote que pide por sí mismo, por los sacerdotes y por el pueblo y, a la vez, como la víctima que se ofrece al Padre en expiación. En primer lugar, pide para Él la glorificación, invocando al Padre para que acepte su sacrificio. Después, intercede por los discípulos, consagrándolos enteramente a Dios para enviarlos a la misión que les confía. Por último, Jesús ora por todos aquellos que creerán mediante este envío, que se prolonga en la historia. Suplica para ellos la unidad, entendida como don de Dios que sólo puede tener lugar en la comunión trinitaria. De ese modo, inaugura la Iglesia que se define como pueblo enviado, consagrado, llamado al conocimiento de Dios y nacido en la cruz.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular, a los grupos provenientes de España, México, Chile y otros países latinoamericanos. Invito a todos a orar como nos enseña Jesús, pidiendo a Dios que manifieste su voluntad en nuestras vidas, nos consagre y abra nuestro corazón al mundo y a la misión. Que el don de la unidad que esta Semana hemos suplicado con insistencia nos ayude a dar razón de nuestra esperanza ante los que nos rodean. Muchas gracias".
La Audiencia General concluyó con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica impartida por S.S. Benedicto XVI.
Nombramientos de Benedicto 16 (Miércoles 25 de Enero)
CIUDAD DEL VATICANO, 25 ENE 2012 (VIS).- En otros Actos Pontificios, el Santo Padre Benedicto XVI nombró:
* Obispo Joseph Coutts, Arzobispo de Karachi en Pakistán.
Datos Estadísticos: Superficie 180 mil; población 15,536 mil; católicos 150 mil; sacerdotes 40; religiosos 185.
Ha sido hasta ahora Obispo de Faisalabad.
Sucede al Arzobispo Evarist Pinto, cuya renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis, al haber alcanzado el límite de edad, fue aceptada por el Papa.
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* Reverendo Paul Abel Mamba, Obispo de Ziguinchor en Senegal.
Datos Estadísticos: Superficie 7,339; población 655,465; católicos 108,696; sacerdotes 97; religiosos 132.
El Obispo electo nació en 1960 en Cabrousse (Senegal), y fue ordenado Sacerdote en 1988.
Ha desempeñado, entre otros, los siguientes encargos pastorales: 1991-2006, Sacerdote "fidei donum" en la diócesis de Tambacounda (Senegal); 1991-1993: Director del Seminario Menor de Tambacounda; 1995-2004: Ecónomo de la misma diócesis; 2007-2009: Vicario Parroquial de la parroquia "Martyrs de l'Ouganda". Desde 2010 hasta la actualidad, ha sido Administrador Apostólico de la diócesis de Ziguinchor.
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* Monseñor Udo Breitbach, Subsecretario de la Congregación para los Obispos.
Ha sido hasta ahora jefe de sección del mismo dicasterio.
* Consultores de la Congregación para la Doctrina de la Fe a:
- Sacerdote Maurizio Gronchi, del Clero de la Arquidiócesis de Pisa, Docente Ordinario en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma.
Visita del Papa : "que sea una oportunidad para el cambio. Basta violencia", Obispo de Texcoco
TEXCOCO, MÉXICO (Agencia Fides 25/01/2012). El Secretario General de la Conferencia Episcopal Mexicana, Monseñor Víctor René Rodríguez Gómez, Obispo Auxiliar de Texcoco, dijo que espera que la próxima visita del Papa Benedicto XVI se convierta en una oportunidad para que los criminales reconsideren su comportamiento y cambien sus vidas.
"Esto no debería ser una tregua, sino un momento de cambio, de conversión, para que los grupos criminales sean capaces de reconsiderar su posición ante la sociedad y ante el país", dijo el obispo en una entrevista con la prensa local. "Su Santidad el Papa Benedicto XVI honra con su presencia a nuestro país y, por tanto, en estos días no sólo lanzamos un llamamiento a una tregua, sino a un cambio en el que todos estamos comprometidos", dijo Monseñor Rodríguez, refiriéndose a la violencia que azota México.
Desde diciembre de 2006 a septiembre de 2011, según cifras oficiales, más de 47 mil personas murieron, la mayoría de ellos en enfrentamientos relacionados con el tráfico de drogas.
"La visita del Papa traerá, además de la bendición de su presencia, un nuevo entusiasmo para nuestro compromiso como cristianos y mexicanos para dar a nuestro País el futuro que todos queremos", dijo Monseñor Rodríguez.
De la seguridad del Papa se ocupará el Estado Mayor del Presidente de la República, mientras que las autoridades estatales y locales deberán garantizar la seguridad de las personas presentes en los eventos.
"Tenemos la confianza y la seguridad de que no tendremos ningún problema. El Santo Padre goza del cariño y el respeto de todos los mexicanos. Creemos que habrá una tregua o una forma de respeto por parte de los grupos difíciles", dijo Monseñor Rodríguez. "La logística es muy importante, necesitamos 25 mil jóvenes para las "cadenas humanas "(que acompaña el camino del Papa en las ciudades que visite), estos jóvenes necesitan una preparación adecuada, vivienda, transporte y alimentos" concluyó el Obispo.
martes 24 de enero de 2012
BENEDICTO XVI: Mensaje para la 46 JM de las Comunicaciones Sociales
MENSAJE DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
PARA LA XLVI JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
BENEDICTO XVI
PARA LA XLVI JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
“Silencio y Palabra: camino de evangelización”
[Domingo 20 de Mayo de 2012]
Queridos hermanos y hermanas:
El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido. En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena. En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona. En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa. Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones. Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial. Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido. Por esto, es necesario crear un ambiente propicio, casi una especie de “ecosistema” que sepa equilibrar silencio, palabra, imágenes y sonidos.
Gran parte de la dinámica actual de la comunicación está orientada por preguntas en busca de respuestas. Los motores de búsqueda y las redes sociales son el punto de partida en la comunicación para muchas personas que buscan consejos, sugerencias, informaciones y respuestas. En nuestros días, la Red se está transformando cada vez más en el lugar de las preguntas y de las respuestas; más aún, a menudo el hombre contemporáneo es bombardeado por respuestas a interrogantes que nunca se ha planteado, y a necesidades que no siente. El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes. Sin embargo, en el complejo y variado mundo de la comunicación emerge la preocupación de muchos hacia las preguntas últimas de la existencia humana: ¿quién soy yo?, ¿qué puedo saber?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar? Es importante acoger a las personas que se formulan estas preguntas, abriendo la posibilidad de un diálogo profundo, hecho de palabras, de intercambio, pero también de una invitación a la reflexión y al silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.
En realidad, este incesante flujo de preguntas manifiesta la inquietud del ser humano siempre en búsqueda de verdades, pequeñas o grandes, que den sentido y esperanza a la existencia. El hombre no puede quedar satisfecho con un sencillo y tolerante intercambio de opiniones escépticas y de experiencias de vida: todos buscamos la verdad y compartimos este profundo anhelo, sobre todo en nuestro tiempo en el que “cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2011)
Hay que considerar con interés los diversos sitios, aplicaciones y redes sociales que pueden ayudar al hombre de hoy a vivir momentos de reflexión y de auténtica interrogación, pero también a encontrar espacios de silencio, ocasiones de oración, meditación y de compartir la Palabra de Dios. En la esencialidad de breves mensajes, a menudo no más extensos que un versículo bíblico, se pueden formular pensamientos profundos, si cada uno no descuida el cultivo de su propia interioridad. No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas. El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: “Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada… El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio” (Exhort. ap.Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando “el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos” (cf. Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.
Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. “Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora” (Homilía durante la misa con los miembros de la Comisión Teológica Internacional, 6 de octubre 2006). Al hablar de la grandeza de Dios, nuestro lenguaje resulta siempre inadecuado y así se abre el espacio para la contemplación silenciosa. De esta contemplación nace con toda su fuerza interior la urgencia de la misión, la necesidad imperiosa de “comunicar aquello que hemos visto y oído”, para que todos estemos en comunión con Dios (cf. 1 Jn 1,3). La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.
En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la Revelación divina se lleva a cabo con “hechos y palabras intrínsecamente conexos entre sí, de forma que las obras realizadas por Dios en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y los hechos significados por las palabras, y las palabras, por su parte, proclaman las obras y esclarecen el misterio contenido en ellas” (Dei Verbum, 2). Y este plan de salvación culmina en la persona de Jesús de Nazaret, mediador y plenitud de toda la Revelación. Él nos hizo conocer el verdadero Rostro de Dios Padre y con su Cruz y Resurrección nos hizo pasar de la esclavitud del pecado y de la muerte a la libertad de los hijos de Dios. La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.
Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización: silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo. A María, cuyo silencio “escucha y hace florecer la Palabra” (Oración para el ágora de los jóvenes italianos en Loreto, 1-2 de septiembre 2007), confío toda la obra de evangelización que la Iglesia realiza a través de los medios de comunicación social.
Vaticano, 24 de enero 2012, fiesta de San Francisco de Sales
BENEDICTUS PP. XVI
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