miércoles, 23 de abril de 2014

FELIZ SANTO PAPA JORGE MARIO BERGOGLIO


¡http://catolicidad.blogspot.com DESEA MUY FELIZ SANTO AL PAPA FRANCISCO (JORGE MARIO BERGOGLIO) ESTE 23 DE ABRIL, DÍA DE SAN JORGE!


 

 

 

Imágenes: Internet

Audiencia General del Papa FRANCISCO: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?"


CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com Abril 23 de 2014). La Audiencia General de esta mañana se celebró a las 10.30 horas en la Plaza de San Pedro, donde el Santo Padre FRANCISCO – que anteriormente había saludado a los enfermos reunidos en el Aula Pablo VI – se ha encontrado con grupos de fieles provenientes de Italia de de todas artes del mundo.


En su discurso en lengua italiana, el Pontífice ha centrado su meditación en el misterio de la Resurrección de Jesús.


Este es el texto íntegro de la Audiencia Papal:


¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

Esta emana es la semana de la alegría: celebramos la Resurrección de Jesús. Es una alegría verdadera, profunda, basada en la certeza que Cristo ahora resucitado, ya no muere más, porque está vivo y activo en la Iglesia y en el mundo. Tal certeza habita en corazón de los creyentes desde aquella mañana de Pascua, cuando las mujeres fueron al sepulcro de Jesús y los ángeles les dijeron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?» (Lc 24,5). "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" Estas palabras son como un hito en la historia; también como una "piedra de tropiezo" ¡si no nos abrimos a la Buena Noticias, si pensamos que da menos fastidio un Jesús muerto que un un Jesús vivo! En cambio, ¿cuántas veces en nuestro camino cotidiano, tenemos la necesidad de escuchar: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?". ¿Cuántas veces buscamos la vida entre las cosas muertas, incluyendo cosas que no pueden dar vida, entre las cosas que hoy son y mañana no serán más, las cosas que pasan... "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?"

Lo necesitamos cuando nos cerramos en una forma cualquiera de egoísmo o de autocomplacencia; cuando nos dejamos seducir por los poderes terrenos y por las cosas de este mundo, olvidando a Dios y al prójimo; cuando ponemos nuestra esperanza en vanidades mundanas, en el dinero, en el éxito. Entonces la Palabra de Dios nos dice: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?". ¿Por qué estáis buscando allí? Esa cosa no puede darte vida! Sí, tal vez te dará una alegría de un minuto, un día, una semana, un mes... ¿después? "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?". Esta frase debe entrar en el corazón, y debemos repetirla. ¿La repetimos juntos tres veces? ¿Hacemos el esfuerzo? Todos: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" [repite con la gene] Hoy, cuando regresemos a casa, digamosla desde el corazón, en silencio, y hagamonos esta pregunta: ¿porque yo en la vida busco entre los muertos al que está vivo? Nos hará bien.


No es fácil estar abiertos a Jesús. No es evidente aceptar la vida de Resucitado y su presencia en medio de nosotros. El Evangelio nos muestra diferentes reacciones: la del apóstol Tomás, la de María de Magdala y la de los dos discípulos de Emaús: nos hace ien confrontarnos con ellos, Tomás pone una condición a la fe, pide tocar la evidencia, las heridas; María Magdalena llorando, lo ve pero no lo reconoce, se da cuenta de que sólo Jesús cuando Él la llama por su nombre; los discípulos de Emaús, deprimidos y con sentimientos de derrota, llegan al encuentro con Jesús dejándose acompañar por el misterioso viajero. ¡Cada uno por diversos caminos! Ellos estaban buscando entre los muertos al que está vivo y fue el mismo Señor para corregir el camino. Y yo ¿qué hago? ¿Qué ruta sigo para encontrar al Cristo vivo? Él estará siempre cerca de nosotros para corregir la ruta si nos habíamos perdido.


«¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?» (Lc 24,5). Esta pregunta nos hace superar la tentación de mirar atrás, a lo que era ayer, y nos empuja hacia el futuro. ¡Jesús no está en el sepulcro, está Resucitado! Él es el Viviente, Quien siempre renueva su cuerpo que es la Iglesia y le hace caminar tirando de Él. "Ayer" es la tumba de Jesús y la tumba de la Iglesia, el sepulcro de la verdad y de la justicia; "Hoy" es la resurrección perenne hacia la que nos impulsa el Espíritu Santo, dándonos la plena libertad.


Hoy viene dirigido a nosotros esta interrogante. Tú, ¿por qué buscáis entre los muertos al que está vivo en tí que se encierra a sí mismo después de un fracaso y que ya no tiene la fuerza para orar? ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo, tu que te sientes solo, abandonado por los amigos, y tal vez incluso por Dios? ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo, tu que has perdido la esperanza y tu que te sientes encarcelado por sus pecados? ¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo tu que aspiras a la belleza, a la perfección espiritual, a la justicia, a la paz?



¡Necesitamos sentir repetir y recordarnos los unos a los otros la advertencia del ángel! Esta admonición, «¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?», nos ayuda a salir de nuestros espacios de tristeza y abrir los horizontes de la alegría y de la esperanza. Esa esperanza que remueve las piedras de los sepulcros y nos anima a anunciar la Buena Nueva, capaz de generar vida nueva para los demás. Repitamos esta frase del ángel para tenerla en el corazón y en la memoria y después cada uno responda en silencio: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" ¡Repítamosla! [Repite con la gente] Hermanos y hermanas, ¡Él está vivo, y con nosotros! ¡No vayamos a tantos sepulcros que yo prometen cualquier cosa, belleza, y después no dan nada! ¡Él está vivo! ¡No busquemos entre los muertos al que está vivo! Gracias.


Posteriormente el Papa saludó a los fieles en francés, inglés, alemán, español, portugués, polaco y árabe.

En castellano dijo:



Queridos hermanos y hermanas:


En estos días celebramos con alegría el gran misterio de la resurrección de Cristo. Es una alegría autentica, profunda, que se basa en la certeza de que Cristo resucitado no muere más, sino que vive y actúa en la Iglesia y en el mundo. No es fácil aceptar la presencia del resucitado en medio de nosotros. La pregunta que el ángel dirigió a las mujeres, aquella mañana de Pascua: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?", nos debe interrogar también a nosotros. Buscamos entre los muertos al que vive cada vez que nos encerramos en el egoísmo o en la autocomplacencia, cuando nos dejamos seducir por el poder y las cosas de este mundo, olvidando a Dios y al prójimo, cuando ponemos nuestra esperanza en vanidades mundanas, en el dinero o el éxito; cada vez que perdemos la esperanza o no tenemos fuerzas para rezar, cada vez que nos sentimos solos, abandonados de los amigos, e incluso de Dios, cada vez que nos sentimos prisioneros de nuestros pecados. La advertencia del ángel nos va ayudar a salir de nuestras tristezas y a abrirnos a la alegría y a la esperanza. La esperanza que remueve las piedras de los sepulcros y nos empuja a anunciar que Jesús está vivo.


Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos venidos de España, México, Costa Rica, Colombia, Uruguay, Argentina y otros países latinoamericanos. Que en este tiempo de Pascua abramos nuestra vida al encuentro con Cristo resucitado, Cristo vivo, el único que puede dar verdadera esperanza”.

 
La Audiencia General concluyó con el canto del Pater Noster y la Bendición Apostólica impartida por el Santo Padre FRANCISCO.


(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)

martes, 22 de abril de 2014

Briefing para la Canonización de los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II


CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Abril 22 de 2014). A las 11.30 horas de hoy, en el Aula Juan Pablo II del Vaticano, ha tenido lugar el primero de la serie de briefing programados en vista de la Canonización de los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II.


El briefing, en enlace con el Media Center fue moderado por el Director por el Director de la Oficina de Prensa, Padre Federico Lombardi, coadyuvado por el asistente lingüístico don Manuel Dorantes, de la Arquidiócesis de Chicago.


Intervinieron también don Walter Insero, Encargado de la Oficina de Comunicaciones Sociales del Vicariato de Roma, que ilustró el encuentro diocesano para los jóvenes que tendrá lugar esta tarde en la Basílica de San Juan de Letrán; Monseñor Sławomir Oder, Postulador de la Causa del Papa Juan Pablo II y Padre Giovangiuseppe Califano, O.F.M., Postulador de la Causa del Papa Juan XXIII.

lunes, 21 de abril de 2014

Papa FRANCISCO: Regina Cæli del Lunes del Ángel





Imagen: www.news.va


CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Abril 21 de 2014). A las 12.00 horas de hoy, Lunes del Ángel, el Santo Padre FRANCISCO ha rezado el el Regina Cæli desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.


Este es el texto íntegro del Pontífice:


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!


¡Felices Pascuas! “Cristòs anèsti! – Alethòs anèsti!”, “¡Cristo ha resucitado! – ¡Verdaderamente ha resucitado!” ¡Está entre nosotros aquí!, en la plaza. En esta semana podemos continuar intercambiándonos la felicitación pascual, como si fuera un único día. Es el gran día que ha hecho el Señor.


El sentimiento dominante que transluce de los relatos evangélicos de la Resurrección es la alegría llena de estupor; ¡pero un estupor grande!. ¡La alegría que viene desde adentro!. En la Liturgia nosotros revivimos el estado de ánimo de los discípulos por la noticia que las mujeres habían portado: ¡Jesús ha resucitado! ¡Nosotros lo hemos visto!.


Dejemos que esta experiencia, impresa en el Evangelio, se imprima también en nuestros corazones y ocurra en nuestra vida. Dejemos que el estupor gozoso del Domingo de Pascua se irradie en los pensamientos, en las miradas, en las actitudes, en los gestos y en las palabras… ¡Ojalá seamos así luminosos!. ¡Pero esto no es un maquillaje! Viene de dentro, de un corazón inmerso en la fuente de esta alegría, como el de María Magdalena, que lloró por la pérdida de su Señor y no creía a sus ojos viéndolo resucitado. Quien ha tenido esta experiencia se convierte en testigo de la Resurrección, porque en cierto sentido ha resucitado él mismo, ha resucitado ella misma. Ahora es capaz de llevar un “rayo” de la luz del Resucitado en las diversas situaciones: en quellas felices, haciéndolas más bellas y preservándolas del egoísmo; y en aquellas dolorosas, portando serenidad y esperanza.


En esta semana, nos hará bien tomar el libro del Evangelio y leer aquellos capítulos que hablan de la resurrección de Jesús. ¡Nos hará tanto bien!. Tomar el libro y buscar los capítulos y leer aquello. Nos hará bien, en esta semana, pensar en la alegría de María, la Madre de Jesús. Así como su dolor que fue tan íntimo, tanto que le traspasó su alma, así mismo su alegría que fue íntima y profunda, y los discípulos podían tomar de ella. Habiendo atravesado la experiencia de la muerte y de la resurrección de su Hijo, viste, en la fe, como la expresión suprema del amor de Dios, el corazón de María se ha convertido en una fuente de paz, de consuelo, de esperanza y de misericordia. Todas las prerrogativas de nuestra Madre derivan de aquí, de su participación en la Pascua de Jesús. Desde el viernes en la mañana hasta el domingo, Ella no perdió la esperanza: la hemos contemplado como Madre dolorosa pero, al mismo tiempo, como Madre llena de esperanza. Ella, la Madre de todos los discípulos, la Madre de la Iglesia y Madre de esperanza.


A Ella, silenciosa testigo de la muerte y de la resurrección de Jesús, le pedimos que nos introduzca en la alegría pascual. Lo haremos con el rezo del Regina Coeli, que en el tiempo pascual sustituye la oración del Ángelus.


Después del Ángelus el Papa FRANCISCO dijo:


Dirijo un saludo cordial a todos vosotros, queridos peregrinos venidos de Italia y de diversos Países para participar en este encuentro de oración.


Acuérdense esta semana de tomar el Evangelio, buscar los capítulos en donde se habla de la resurrección de Jesús y de leer, cada día, un fragmento de aquellos capítulos. Nos hará bien, en esta semana de la Resurrección de Jesús.

A cada uno formulo el deseo de transcurrir en la alegría y en la serenidad este Lunes del Ángel, en el cual se prolonga la alegría de la Resurrección de Cristo.


¡Buena y santa Pascua a todos! ¡Buen almuerzo y adiós!


(Traducción del original itaiano: http://catolicidad.blogspot.com)

domingo, 20 de abril de 2014

Mensaje Pascual y Bendición “Urbi et Orbi” del Papa FRANCISCO





CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Abril 20 de 2014). A las 12:00 horas de hoy, en el balcón central de la Basílica Vaticana, el Santo Padre FRANCISCO ha dirigido a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro y a cuantos lo escuchaban a través de la radio y de la televisión el Mensaje de felicitaciones de pascua.


MENSAJE URBI ET ORBI
DEL SANTO PADRE FRANCISCO

PASCUA 2014

 
Balcón central de la Basílica Vaticana
Domingo 20 de abril de 2014


Queridos hermanos y hermanas, Feliz y santa Pascua.


El anuncio del ángel a las mujeres resuena en la Iglesia esparcida por todo el mundo: « Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí. Ha resucitado... Venid a ver el sitio donde lo pusieron» (Mt 28,5-6).


Esta es la culminación del Evangelio, es la Buena Noticia por excelencia: Jesús, el crucificado, ha resucitado. Este acontecimiento es la base de nuestra fe y de nuestra esperanza: si Cristo no hubiera resucitado, el cristianismo perdería su valor; toda la misión de la Iglesia se quedaría sin brío, pues desde aquí ha comenzado y desde aquí reemprende siempre de nuevo. El mensaje que los cristianos llevan al mundo es este: Jesús, el Amor encarnado, murió en la cruz por nuestros pecados, pero Dios Padre lo resucitó y lo ha constituido Señor de la vida y de la muerte. En Jesús, el Amor ha vencido al odio, la misericordia al pecado, el bien al mal, la verdad a la mentira, la vida a la muerte.


Por esto decimos a todos: «Venid y veréis». En toda situación humana, marcada por la fragilidad, el pecado y la muerte, la Buena Nueva no es sólo una palabra, sino un testimonio de amor gratuito y fiel: es un salir de sí mismo para ir al encuentro del otro, estar al lado de los heridos por la vida, compartir con quien carece de lo necesario, permanecer junto al enfermo, al anciano, al excluido... «Venid y veréis»: El amor es más fuerte, el amor da vida, el amor hace florecer la esperanza en el desierto.


Con esta gozosa certeza, nos dirigimos hoy a ti, Señor resucitado.


Ayúdanos a buscarte para que todos podamos encontrarte, saber que tenemos un Padre y no nos sentimos huérfanos; que podemos amarte y adorarte.


Ayúdanos a derrotar el flagelo del hambre, agravada por los conflictos y los inmensos derroches de los que a menudo somos cómplices.


Haznos disponibles para proteger a los indefensos, especialmente a los niños, a las mujeres y a los ancianos, a veces sometidos a la explotación y al abandono.


Haz que podamos curar a los hermanos afectados por la epidemia de Ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia, y a aquellos que padecen tantas otras enfermedades, que también se difunden a causa de la incuria y de la extrema pobreza.


Consuela a todos los que hoy no pueden celebrar la Pascua con sus seres queridos, por haber sido injustamente arrancados de su afecto, como tantas personas, sacerdotes y laicos, secuestradas en diferentes partes del mundo.


Conforta a quienes han dejado su propia tierra para emigrar a lugares donde poder esperar en un futuro mejor, vivir su vida con dignidad y, muchas veces, profesar libremente su fe.


Te rogamos, Jesús glorioso, que cesen todas las guerras, toda hostilidad pequeña o grande, antigua o reciente.


Te pedimos por Siria: la amada Siria, que cuantos sufren las consecuencias del conflicto puedan recibir la ayuda humanitaria necesaria; que las partes en causa dejen de usar la fuerza para sembrar muerte, sobre todo entre la población inerme, y tengan la audacia de negociar la paz, tan anhelada desde hace tanto tiempo.


Jesús glorioso, te rogamos que consueles a las víctimas de la violencia fratricida en Irak y sostengas las esperanzas que suscitan la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos.


Te invocamos para que se ponga fin a los enfrentamientos en la República Centroafricana, se detengan los atroces ataques terroristas en algunas partes de Nigeria y la violencia en Sudán del Sur.


Y te pedimos por Venezuela, para que los ánimos se encaminen hacia la reconciliación y la concordia fraterna.


Que por tu resurrección, que este año celebramos junto con las iglesias que siguen el calendario juliano, te pedimos que ilumines e inspires iniciativas de paz en Ucrania, para que todas las partes implicadas, apoyadas por la Comunidad internacional, lleven a cabo todo esfuerzo para impedir la violencia y construir, con un espíritu de unidad y diálogo, el futuro del País. Que como hermanos puedan hoy cantar Хрhctос Воскрес.


Te rogamos, Señor, por todos los pueblos de la Tierra: Tú, que has vencido a la muerte, concédenos tu vida, danos tu paz. Queridos hermanos y hermanas, feliz Pascua.



Saludo



Queridos hermanos y hermanas:


Renuevo mi felicitación pascual a todos los que, llegados desde todas las partes del mundo, os habéis reunido en esta Plaza. Hago extensiva esta felicitación pascual a cuantos se unen a nosotros a través de los medios de comunicación social. Llevad a vuestras familias y a vuestras comunidades la alegre noticia de que Cristo nuestra paz y nuestra esperanza ha resucitado.


Gracias por vuestra presencia, por vuestra oración y por vuestro testimonio de fe. Un recuerdo particular y agradecido por el regalo de las bellísimas flores, que vienen de Holanda. Buena Pascua a todos.


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Celebra el Papa la Santa Misa del día en la Pascua de Resurrección




CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Abril 20 de 2014). A las 10:15 horas de hoy, Domingo de Pascual en la Resurrección del Señor, el Papa FRANCISCO ha presidido en la Plaza de la Basílica Vaticana la solemne celebración de la Misa del día. A la Celebración, que inicia con el rito del “Resurrexit”, participan fieles romanos y peregrinos provenientes de todas partes del mundo en ocasión de las fiestas pascuales. El Pontífice no pronunció homilía, ya que al finalizar la Misa siguió la Bendición “Urbi et Orbi” con el Mensaje pascual.

Preside el Pontífice la Vigilia Pascual en la Noche Santa de Pascua



Imagen: www.abc.es


CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com – Abril 20 de 2014). A las 20:30 horas de este sábado, el Santo Padre FRANCISCO ha presidido, en la Basílica Vaticana, la solemne Vigilia en la Noche Santa de Pascua. El Rito inició en el atrio de la Basílica de San Pedro con la bendición del fuego y la preparación del cirio pascual. En la procesión hacia el Altar con el cirio pascual se cantó el “Exsultet”, siguieron la Liturgia de la Palabra, la Liturgia Bautismal – en el curso de la cual el Papa administró los Sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Conformación y Primera Comunión) a 10 neófitos provenientes de: Italia, Bielorrusia, Senegal, Líbano, Francia y Vietnam - y la Liturgia Eucarística, concelebrada con los Cardenales.


Este es el texto íntegro de la Homilía Papal:



HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Basílica Vaticana
Sábado Santo, 19 de abril de 2014
  
El Evangelio de la resurrección de Jesucristo comienza con el ir de las mujeres hacia el sepulcro, temprano en la mañana del día después del sábado. Se dirigen a la tumba, para honrar el cuerpo del Señor, pero la encuentran abierta y vacía. Un ángel poderoso les dice: «Vosotras no tengáis miedo» (Mt 28,5), y les manda llevar la noticia a los discípulos: «Ha resucitado de entre los muertos y va por delante de vosotros a Galilea» (v. 7). Las mujeres se marcharon a toda prisa y, durante el camino, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán» (v. 10). «Non tengáis miedo», «no temáis»: es una voz que anima a abrir el corazón para recibir este mensaje».


Después de la muerte del Maestro, los discípulos se habían dispersado; su fe se deshizo, todo parecía que había terminado, derrumbadas las certezas, muertas las esperanzas. Pero entonces, aquel anuncio de las mujeres, aunque increíble, se presentó como un rayo de luz en la oscuridad. La noticia se difundió: Jesús ha resucitado, como había dicho… Y también el mandato de ir a Galilea; las mujeres lo habían oído por dos veces, primero del ángel, después de Jesús mismo: «Que vayan a Galilea; allí me verán». «No temáis» y «vayan a Galilea»


Galilea es el lugar de la primera llamada, donde todo empezó. Volver allí, volver al lugar de la primera llamada. Jesús pasó por la orilla del lago, mientras los pescadores estaban arreglando las redes. Los llamó, y ellos lo dejaron todo y lo siguieron (cf. Mt 4,18-22).


Volver a Galilea quiere decir releer todo a partir de la cruz y de la victoria; sin miedo, «no temáis». Releer todo: la predicación, los milagros, la nueva comunidad, los entusiasmos y las defecciones, hasta la traición;  releer todo a partir del final, que es un nuevo comienzo, de este acto supremo de amor.


También para cada uno de nosotros hay una «Galilea» en el comienzo del camino con Jesús. «Ir a Galilea» tiene un significado bonito, significa para nosotros redescubrir nuestro bautismo como fuente viva, sacar energías nuevas de la raíz de nuestra fe y de nuestra experiencia cristiana. Volver a Galilea significa sobre todo volver allí, a ese punto incandescente en que la gracia de Dios me tocó al comienzo del camino. Con esta chispa puedo encender el fuego para el hoy, para cada día, y llevar calor y luz a mis hermanos y hermanas. Con esta chispa se enciende una alegría humilde, una alegría que no ofende el dolor y la desesperación, una alegría buena y serena.


En la vida del cristiano, después del bautismo, hay también, otra «Galilea», una «Galilea» más existencial: la experiencia del encuentro personal con Jesucristo, que me ha llamado a seguirlo y participar en su misión. En este sentido, volver a Galilea significa custodiar en el corazón la memoria viva de esta llamada, cuando Jesús pasó por mi camino, me miró con misericordia, me pidió de seguirlo; volver a Galilea significa recuperar la memoria de aquel momento en el que sus ojos se cruzaron con los míos, el momento en que me hizo sentir que me amaba.


Hoy, en esta noche, cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿Cuál es mi Galilea? Se trata de hacer memoria, regresar con el recuerdo. ¿Dónde está mi Galilea? ¿La recuerdo? ¿La he olvidado? Búscala y la encontrarás. Allí te espera el Señor. He andado por caminos y senderos que me la han hecho olvidar. Señor, ayúdame: dime cuál es mi Galilea; sabes, yo quiero volver allí para encontrarte y dejarme abrazar por tu misericordia. No tengáis miedo, no temáis, volved a Galilea.


El evangelio es claro: es necesario volver allí, para ver a Jesús resucitado, y convertirse en testigos de su resurrección. No es un volver atrás, no es una nostalgia. Es volver al primer amor, para recibir el fuego que Jesús ha encendido en el mundo, y llevarlo a todos, a todos los extremos de la tierra. Volver a Galilea sin miedo.


«Galilea de los gentiles» (Mt 4,15; Is 8,23): horizonte del Resucitado, horizonte de la Iglesia; deseo intenso de encuentro… ¡Pongámonos en camino!


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