sábado, 24 de enero de 2015

Audiencias y Actos Pontificios del Papa FRANCISCO (Sábado 24 de enero)

CIUDAD DEL VATICANO ( - Enero 24 de 2015).  Este sábado por la mañana el Santo Padre FRANCISCO ha recibido en Audiencias Separadas a:


Cardenal Marc Ouellet, P.S.S., Prefecto de la Congregación para los Obispos;


Cardenal Angelo Bagnasco, Arzobispo de Génova (Italia), Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana;


Señora María de los Ángeles Marechal;


Participantes en el Encuentro promovido por el Pontificio Instituto de Estudios Árabes y de Islamística (12:00 horas - Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano);


Participantes en el Coloquio ecuménico de Religiosos y Religiosas, promovido por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (12.15 horas Sala de Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano);


Participantes en el Congreso Internacional promovido por la Facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Gregoriana (12:50 horas - Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano).


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Así mismo en otros Actos Pontificios hoy el Papa ha nombrado Obispo de Krk en Croacia, al Reverendo Ivica Petanjak, O.F.M. Cap., hasta ahora Guardián del Monasterio Capuchino de Osijek.


El Obispo electo nació el de 29 agosto de 1963 en Drenje (Arquidiócesis de Ðakovo-Osijek). Ingresó en la Orden de los Capuchinos, ha emitido la profesión perpetua el 4 de octubre de 1988 y ha recibido la ordenación sacerdotal el 24 de junio de 1990. Estudió Teología en la Facultad de Teología de Zagreb, obteniento el Bachillerato en1990. Sucesivamente ha estudiado Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana, obteniendo el Doctorado en 2002.


Ha sido: Vice-Maestro de los Seminaristas (1990-1991), Vicario Parroquial en Split y Capellán de Hospital (1991-1995), Maestro de los Clérigos (2002-2005); Ministro Provincial en dos mandatos (2005-2011); Párroco de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes en Rijeka y Maestro de los Postulantes (2011-2014). Actualmente es el Guardián del Monasterio Capuchino de Osijek y Definidor Provincial.



* Sucede a Monseñor Valter Župan, cuya renuncia fue aceptada en conformidad al canon 401 § 1 del Código de Derecho Canónico.

Aumenta el compromiso de la Iglesia Misionera por los enfermos de lepra: 648 colonias de leprosos en el mundo

CIUDAD DEL VATICANO (Agencia Fides, 24/01/2015) - Domingo, 25 de enero se celebra la 62 Jornada Mundial de la Lepra, instituida en 1954 por el escritor y periodista francés Raoul Follereau. Cada año, más de 200 mil personas, entre ellos muchos niños, contraen esta enfermedad tratable. No se sabe exactamente el número de casos de lepra en el mundo, sobre todo porque algunos estados no quieren que la gente sepa de la presencia de esta enfermedad en su territorio. La causa fundamental sigue siendo la pobreza, la falta de servicios sanitarios, la higiene, la nutrición deficiente y los prejuicios culturales, por los signos que la enfermedad deja en el cuerpo. Hoy además en muchas leproserías también se asiste a las personas con VIH y SIDA que son cada vez más numerosos y marginados, especialmente en ciertos contextos.

La Iglesia misionera tiene una larga tradición de servicio a los enfermos de lepra, a menudo abandonados incluso por sus propias familias, y siempre les ha proporcionado, además de la atención médica y la asistencia espiritual, posibilidades concretas de recuperación y reinserción en la sociedad. En muchos países sigue viviéndose una grave discriminación contra estos enfermos, por la presunta imposibilidad de curarse y la terrible mutilación que causa.
Existen muchos ejemplo de misioneros santos que han dedicado su vida a aliviar el sufrimiento de los enfermos de lepra, como San Jozef Daamian De Veuster, SSCC, universalmente conocido como el apóstol de los leprosos de Molokai, y Santa Marianna Cope, OSF, que pasó 35 años en Molokai ayudando junto con otras hermanas al p. Daamian; o también el beato Jan Beyzym, SI, que atendía a los leprosos de Madagascar, o la Beata Madre Teresa de Calcuta, los Siervos de Dios Marcello Candia y Raoul Follereau.
La Iglesia administra 648 centros de lepra en el mundo, según el último Anuario Estadístico de la Iglesia, 81 más que en el año anterior.
Este es el desglose por continentes: África 229; América 72 (total); Asia 322; Europa 21 y Oceanía 4. Las naciones que albergan el mayor número de leproserías son: en África: Tanzania (32), República Democrática del Congo (27), Madagascar (26), Sudáfrica (23); en América del Norte: Estados Unidos (3); en Centroamérica: México (10); en Centroamérica-Caribe: Haití (3); en América del Sur: Brasil (25), Perú (5), Ecuador (4); en Asia: India (258), Vietnam (14), Indonesia (15); en Oceanía: Papúa Nueva Guinea (4); en Europa: Alemania (17), Francia (1), Bélgica (1), España (1), Italia (1).

Obispos: “Perú se merece una paz sustentable y duradera, basada en la dignidad de la persona humana y en la práctica transparente de la función pública”

Lima, PERÚ (Agencia Fide, 24/01/2015) – “Como pastores observamos con enorme preocupación cómo se incrementa la violencia... El creciente hacinamiento en los centros de reclusión reproduce y alienta la violencia. A esto se añaden las evidencias de corrupción y la falta de seguridad”: así, con esta mirada adolorida de la realidad peruana, inicia la nota de los obispos titulada “Reflexiones pastorales frente a la inseguridad y la construcción de paz en nuestro país”, publicada al terminar la 105ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal peruana, y que hemos recibido en la Agencia Fides.

Los obispos continúan el análisis diciendo: en las pasadas elecciones un número muy importante de candidatos estaban vinculados al narcotráfico y a la corrupción, algunos de los cuales han sido elegidos; la violencia cotidiana en varios lugares del país “involucra a adolescentes y jóvenes desde muy temprana edad”; es habitual que suceda el maltrato cotidiano de la mujer, el desprecio a la dignidad de la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural, la falta de respeto a las comunidades indígenas, el uso irracional de los recursos naturales, la explotación infantil y la trata de personas.
Estas realidades presentan señales inequívocas del “grave deterioro moral de nuestra vida social” concluyen los obispos, mientras “la gran mayoría del país desea construir la paz y exige a sus gobernantes acciones decididas contra la corrupción, el narcotráfico y la violencia cotidiana”.
Luego reiteran que “la paz es la buena noticia del Evangelio. Trabajar por la paz significa luchar contra la corrupción en todas sus formas” y “Todos estamos llamados a construir la paz en los diferentes ámbitos de nuestra vida”. Tras recordar que “educar para la paz es un proceso pedagógico” los obispos piden expresamente a todas las instituciones sociales “redoblar sus esfuerzos para hacer de este valor un eje transversal de su planeamiento en el próximo quinquenio”.
“Las nuevas generaciones, en particular los jóvenes, son actores fundamentales en la construcción de la paz” se lee en la nota. Además en la creación de una cultura de paz, los medios de comunicación juegan un rol clave, por eso los obispos subrayan: “¡No a una comunicación que resalta la violencia cotidiana y corrompe el corazón y la dignidad de las personas!¡Sí a la bondad, solidaridad y búsqueda de la paz que están presentes en la vida cotidiana de muchos conciudadanos!”
Llamando a las autoridades a desempeñar “un rol activo y eficaz especialmente frente a la delincuencia y sus redes”, la Conferencia episcopal se hace eco de las palabras del Papa Francisco sobre la necesidad de “rehabilitar la política”, y llama “a los cristianos auténticos y a todas las personas de buena voluntad a comprometerse políticamente para una urgente reforma del Estado y una participación ética de la ciudadanía. El Perú se merece una paz sustentable y duradera, basada en la dignidad de la persona humana y en la práctica transparente de la función pública”. 

Card. Filoni en Da Nang: “Con el mismo entusiasmo de los Apóstoles y de los Misioneros que os han traído la fe, debéis llevarla hacia adelante”

Da Nang, VIETNAM (Agencia Fides, 24/01/2015) – El Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, en la tarde del 23 de enero, en el centro pastoral de Da Nang, Vietnam, donde se encuentra en una visita pastoral, ha celebrado un acto solemne de acción de gracias a Dios por el don de la fe, que llegó a esta tierra a través de “misioneros intrépidos”, y por la fidelidad al Señor de los antepasados, “que incluso en las persecuciones, fueron capaces de testimoniar el amor de Cristo”.

El cardenal ha recordado que “la Diócesis de Da Nang fue creada el 18 de enero de 1963 por el Papa, hoy Santo, Juan XXIII, durante el Concilio Vaticano II y, podemos decir que fue uno de los primeros frutos de ese extraordinario acontecimiento eclesial, donde estuvo presente el episcopado vietnamita”. La diócesis ha decidido celebrar este aniversario con dos años de jubileo (2013-2015). Además es también el 400 aniversario de la evangelización del país: el 18 de enero de 1615 dos jesuitas, acompañados por algunos cristianos japoneses, desembarcaron en el puerto de Hoi An y comenzaron el trabajo misionero en esta zona. Por último, como ha señalado el cardenal Filoni, “es el 50 aniversario del Decreto conciliar sobre las misiones 'ad gentes', con el que los padres conciliares pidieron que la evangelización pasara plenamente en las iglesias locales”. 


Estos eventos han sido el motivo de la solemne celebración presidida por el Prefecto del Dicasterio Misionero, durante la cual se ha administrado el bautismo a 50 catecúmenos adultos y 10 niños. “Que a vosotros nuevos bautizados – ha dicho en su homilía – os llegue el abrazo y la caricia del Papa Francisco, y mis deseos más entrañables de todo bien, para ustedes y vuestras familias”.


Comentando las lecturas proclamadas, el Card. Filoni ha señalado que, como el Profeta Isaías, “no hemos sido nosotros los que hemos buscado a Dios, la fe. No. Ha sido Dios mismo quien ha venido el primero a buscarnos”. En la Carta a los Romanos, San Pablo enseña que Jesús, que es el centro de la fe, “se debe creer en Él con el corazón y se le debe confesar y proclamar con la boca y con la vida... La fe, al mismo tiempo, es personal, pero también es común y pública; no es para unos pocos, sino para todos, sin distinción”. Por último, el Evangelio recuerda que la fe “es la comunión entre las personas, y eso significa ser Iglesia; es una comunión de personas, como los Apóstoles en torno a Jesús y María, animados por el Espíritu Santo, y luego enviados”.


El cardenal Filoni ha terminado su homilía con esta exhortación: “Queridos hermanos y hermanas de Da Nang; Queridos hermanos y hermanas de Vietnam; por favor, aceptad esta misión y, con el mismo entusiasmo de los apóstoles y misioneros que han traído la fe, sabed llevarlo adelante. Muchas personas están esperando el conocerlo aquí hoy, a Cristo. ¡Buen apostolado!.

Liberan a la trabajadora humanitaria y al religioso que estaban secuestrados; el Gobierno francés da las gracias al Arzobispo de Bangui

Bangui, REPÚBLICA CENTROAFRICANA (Agencia Fides, 24/01/2015) - Los dos miembros de la ONG católica Coordination Diocésaine de la santé (Codis), secuestrados el 19 de enero en Bangui, capital de la República Centroafricana  han sido liberados. Se trata de la trabajadora humanitaria Claudia Priest, de nacionalidad francesa, y del hermano Gustave Reosse, religioso Centro-africano de la Congregación del Espíritu Santo (CSSp).

El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius ha sido quién ha dado la noticia de la liberación de la Sra. Priest, precisando que el religioso Centro-africano también ha sido liberado. El Ministro ha dado las gracias “al gobierno centro-africano, a las autoridades religiosas y, en particular, al arzobispo de Bangui (Su Exc. Mons. Dieudonné Nzapalainga) quién ha contribuido activamente a la liberación”.


El secuestro forma parte de una campaña de secuestros que tienen lugar en la capital centro-africana para presionar con elf in de obtener la liberación del general Andjilo, detenido el pasado 18 de enero por las fuerzas de la ONU estacionadas en Centro-áfrica. Andjilo es uno de los líderes de la milicia anti-Balaka que durante la guerra civil han combatido contra los rebeldes Seleka.

viernes, 23 de enero de 2015

FRANCISCO: Mensaje para la XLIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

CIUDAD DEL VATICANO, 23 enero 2015 (VIS).- Se ha publicado hoy el mensaje anual del Papa FRANCISCO para la XLIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se celebrará el domingo 17 de mayo de 2015, dedicada al tema ''Comunicar la familia: ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor''. El mensaje, fechado hoy, vigilia de la festividad de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, se publica en inglés, italiano, francés, alemán, portugués y castellano.


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA XLIX JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIAL
ES


Comunicar la familia:
ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor


El tema de la familia está en el centro de una profunda reflexión eclesial y de un proceso sinodal que prevé dos sínodos, uno extraordinario –apenas celebrado– y otro ordinario, convocado para el próximo mes de octubre. En este contexto, he considerado oportuno que el tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales tuviera como punto de referencia la familia. En efecto, la familia es el primer lugar donde aprendemos a comunicar. Volver a este momento originario nos puede ayudar, tanto a comunicar de modo más auténtico y humano, como a observar la familia desde un nuevo punto de vista.

Podemos dejarnos inspirar por el episodio evangélico de la visita de María a Isabel (cf. Lc 1,39-56). «En cuanto Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”» (vv. 41-42).


Este episodio nos muestra ante todo la comunicación como un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo. En efecto, la primera respuesta al saludo de María la da el niño saltando gozosamente en el vientre de Isabel. Exultar por la alegría del encuentro es, en cierto sentido, el arquetipo y el símbolo de cualquier otra comunicación que aprendemos incluso antes de venir al mundo. El seno materno que nos acoge es la primera «escuela» de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón de la mamá. Este encuentro entre dos seres a la vez tan íntimos, aunque todavía tan extraños uno de otro, es un encuentro lleno de promesas, es nuestra primera experiencia de comunicación. Y es una experiencia que nos acomuna a todos, porque todos nosotros hemos nacido de una madre.


Después de llegar al mundo, permanecemos en un «seno», que es la familia. Un seno hecho de personas diversas en relación; la familia es el «lugar donde se aprende a convivir en la diferencia» (Exort. ap. Evangelii gaudium, 66): diferencias de géneros y de generaciones, que comunican antes que nada porque se acogen mutuamente, porque entre ellos existe un vínculo. Y cuanto más amplio es el abanico de estas relaciones y más diversas son las edades, más rico es nuestro ambiente de vida. Es el vínculo el que fundamenta la palabra, que a su vez fortalece el vínculo. Nosotros no inventamos las palabras: las podemos usar porque las hemos recibido. En la familia se aprende a hablar la lengua materna, es decir, la lengua de nuestros antepasados (cf. 2 M7,25.27). En la familia se percibe que otros nos han precedido, y nos han puesto en condiciones de existir y de poder, también nosotros, generar vida y hacer algo bueno y hermoso. Podemos dar porque hemos recibido, y este círculo virtuoso está en el corazón de la capacidad de la familia de comunicarse y de comunicar; y, más en general, es el paradigma de toda comunicación.


La experiencia del vínculo que nos «precede» hace que la familia sea también el contexto en el que se transmite esa forma fundamental de comunicación que es la oración. Cuando la mamá y el papá acuestan para dormir a sus niños recién nacidos, a menudo los confían a Dios para que vele por ellos; y cuando los niños son un poco más mayores, recitan junto a ellos oraciones simples, recordando con afecto a otras personas: a los abuelos y otros familiares, a los enfermos y los que sufren, a todos aquellos que más necesitan de la ayuda de Dios. Así, la mayor parte de nosotros ha aprendido en la familia la dimensión religiosa de la comunicación, que en el cristianismo está impregnada de amor, el amor de Dios que se nos da y que nosotros ofrecemos a los demás.


Lo que nos hace entender en la familia lo que es verdaderamente la comunicación como descubrimiento y construcción de proximidad es la capacidad de abrazarse, sostenerse, acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras. Reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría: del saludo de María y del salto del niño brota la bendición de Isabel, a la que sigue el bellísimo canto del Magnificat, en el que María alaba el plan de amor de Dios sobre ella y su pueblo. De un «sí» pronunciado con fe, surgen consecuencias que van mucho más allá de nosotros mismos y se expanden por el mundo. «Visitar» comporta abrir las puertas, no encerrarse en uno mismo, salir, ir hacia el otro. También la familia está viva si respira abriéndose más allá de sí misma, y las familias que hacen esto pueden comunicar su mensaje de vida y de comunión, pueden dar consuelo y esperanza a las familias más heridas, y hacer crecer la Iglesia misma, que es familia de familias.


La familia es, más que ningún otro, el lugar en el que, viviendo juntos la cotidianidad, se experimentan los límites propios y ajenos, los pequeños y grandes problemas de la convivencia, del ponerse de acuerdo. No existe la familia perfecta, pero no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos; hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva. Por eso, la familia en la que, con los propios límites y pecados, todos se quieren, se convierte en una escuela de perdón. El perdón es una dinámica de comunicación: una comunicación que se desgasta, se rompe y que, mediante el arrepentimiento expresado y acogido, se puede reanudar y acrecentar. Un niño que aprende en la familia a escuchar a los demás, a hablar de modo respetuoso, expresando su propio punto de vista sin negar el de los demás, será un constructor de diálogo y reconciliación en la sociedad.


A propósito de límites y comunicación, tienen mucho que enseñarnos las familias con hijos afectados por una o más discapacidades. El déficit en el movimiento, los sentidos o el intelecto supone siempre una tentación de encerrarse; pero puede convertirse, gracias al amor de los padres, de los hermanos y de otras personas amigas, en un estímulo para abrirse, compartir, comunicar de modo inclusivo; y puede ayudar a la escuela, la parroquia, las asociaciones, a que sean más acogedoras con todos, a que no excluyan a nadie.


Además, en un mundo donde tan a menudo se maldice, se habla mal, se siembra cizaña, se contamina nuestro ambiente humano con las habladurías, la familia puede ser una escuela de comunicación como bendición. Y esto también allí donde parece que prevalece inevitablemente el odio y la violencia, cuando las familias están separadas entre ellas por muros de piedra o por los muros no menos impenetrables del prejuicio y del resentimiento, cuando parece que hay buenas razones para decir «ahora basta»; el único modo para romper la espiral del mal, para testimoniar que el bien es siempre posible, para educar a los hijos en la fraternidad, es en realidad bendecir en lugar de maldecir, visitar en vez de rechazar, acoger en lugar de combatir.


Hoy, los medios de comunicación más modernos, que son irrenunciables sobre todo para los más jóvenes, pueden tanto obstaculizar como ayudar a la comunicación en la familia y entre familias. La pueden obstaculizar si se convierten en un modo de sustraerse a la escucha, de aislarse de la presencia de los otros, de saturar cualquier momento de silencio y de espera, olvidando que «el silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido» (Benedicto XVI,Mensaje para la XLVI Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 24 enero 2012). La pueden favorecer si ayudan a contar y compartir, a permanecer en contacto con quienes están lejos, a agradecer y a pedir perdón, a hacer posible una y otra vez el encuentro. Redescubriendo cotidianamente este centro vital que es el encuentro, este «inicio vivo», sabremos orientar nuestra relación con las tecnologías, en lugar de ser guiados por ellas. También en este campo, los padres son los primeros educadores. Pero no hay que dejarlos solos; la comunidad cristiana está llamada a ayudarles para vivir en el mundo de la comunicación según los criterios de la dignidad de la persona humana y del bien común.


El desafío que hoy se nos propone es, por tanto, volver a aprender a narrar, no simplemente a producir y consumir información. Esta es la dirección hacia la que nos empujan los potentes y valiosos medios de la comunicación contemporánea. La información es importante pero no basta, porque a menudo simplifica, contrapone las diferencias y las visiones distintas, invitando a ponerse de una u otra parte, en lugar de favorecer una visión de conjunto.


La familia, en conclusión, no es un campo en el que se comunican opiniones, o un terreno en el que se combaten batallas ideológicas, sino un ambiente en el que se aprende a comunicar en la proximidad y un sujeto que comunica, una «comunidad comunicante». Una comunidad que sabe acompañar, festejar y fructificar. En este sentido, es posible restablecer una mirada capaz de reconocer que la familia sigue siendo un gran recurso, y no sólo un problema o una institución en crisis. Los medios de comunicación tienden en ocasiones a presentar la familia como si fuera un modelo abstracto que hay que defender o atacar, en lugar de una realidad concreta que se ha de vivir; o como si fuera una ideología de uno contra la de algún otro, en lugar del espacio donde todos aprendemos lo que significa comunicar en el amor recibido y entregado. Narrar significa más bien comprender que nuestras vidas están entrelazadas en una trama unitaria, que las voces son múltiples y que cada una es insustituible.


La familia más hermosa, protagonista y no problema, es la que sabe comunicar, partiendo del testimonio, la belleza y la riqueza de la relación entre hombre y mujer, y entre padres e hijos. No luchamos para defender el pasado, sino que trabajamos con paciencia y confianza, en todos los ambientes en que vivimos cotidianamente, para construir el futuro.


Vaticano, 23 de enero de 2015


Vigilia de la fiesta de San Francisco de Sales.


FRANCISCO


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Papa al Tribunal de la Rota:"No encerréis la salvación de las personas dentro de las constricciones del legalismo"



CIUDAD DEL VATICANO, 23 enero 2015 (VIS).- FRANCISCO recibió hoy en Audiencia al Decano, a los Prelados Auditores, Oficiales y Colaboradores del Tribunal de la Rota Romana, con motivo de la inauguración del año judiciario. En su discurso, el Santo Padre se centró en el contexto humano y cultural en el que se forma la intención matrimonial. Destacó que la crisis de los valores en la sociedad no es un fenómeno reciente y para ello recordó que hace cuarenta años Pablo VI ya estigmatizaba las enfermedades del hombre moderno ''a veces vulnerado por un relativismo sistemático, que lo inclina ante las elecciones más fáciles de la situación, de la demagogia, la moda, la pasión, el hedonismo, el egoísmo, de modo que exteriormente intenta desafiar la ley, pero interiormente, casi sin darse cuenta, sustituye el imperio de la conciencia moral por el capricho de la conciencia psicológica''.

El Papa puso de relieve el cometido del juez llamado a realizar un análisis judicial cuando existen dudas sobre la validez del matrimonio ''para determinar -dijo- si hay un defecto de origen del consentimiento, ya sea directamente por falta de buena intención, o por un grave déficit en la comprensión del matrimonio mismo que determine la voluntad. La crisis del matrimonio, de hecho -continuó-, es realmente la crisis del saber iluminado por la fe, es decir, por el apego a Dios y a su designio de amor realizada en Jesucristo''.

''La experiencia pastoral nos enseña que ahora hay un gran número de fieles en una situación irregular, cuya historia ha sido fuertemente influenciada por la generalizada mentalidad mundana. De hecho, hay una especie de mundanidad espiritual, que se esconde detrás de las apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia y que conduce a perseguir, en lugar de la gloria del Señor, el bienestar personal. Uno de los frutos de esta actitud es una fe encerrada en el subjetivismo, donde sólo interesa una determinada experiencia o una serie de argumentos y conocimientos que se cree que pueden consolar e iluminar, pero donde el sujeto continúa encerrado en la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos... Por esto el juez, a la hora de reflexionar sobre la validez del consentimiento, debe tener en cuenta el contexto de los valores y la fe''.

FRANCISCO les exhortó a un mayor compromiso y pasión en su ministerio ''que sirva para salvaguardar la unidad de la jurisprudencia en la Iglesia, como trabajo pastoral por el bien de muchas parejas, y muchos hijos, a menudo víctimas de estos eventos. También aquí, necesitamos una conversión pastoral de las estructuras eclesiásticas para proporcionar el ''opus iustitiae'' a todos los que acuden a la Iglesia para que esta arroje luz sobre su situación conyugal. Esta es vuestra difícil misión: No encerrar la salvación de las personas dentro de las constricciones del legalismo. La función del derecho se orienta hacia la ''salus animarum'' para que, evitando sofismas alejados de la carne viva de las personas en dificultad, ayude a establecer la verdad en el momento consensual''.

En este ámbito, el Papa insistió antes de concluir en la presencia necesaria de personas competentes en cada tribunal eclesiástico para proporcionar asistencia y asesoramiento sobre la posibilidad de introducir una causa de nulidad matrimonial. ''Esperando que en todos los tribunales estén presentes estas figuras para favorecer el acceso efectivo de todos los fieles a la justicia de la Iglesia, me gustaría señalar -finalizó- el número significativo de casos en la Rota Romana de asistencia gratuita, en favor de las partes que, por malas condiciones económicas, no son capaces de obtener un abogado''.