sábado, 26 de abril de 2014

Biografía de Juan XXIII





CIUDAD DEL VATICANO, 26 abril 2014 (VIS).- El beato Angelo Giuseppe Roncalli nació y fue bautizado el día 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, diócesis y provincia de Bérgamo (Italia). Fue el cuarto de catorce hermanos. Su familia vivía del trabajo de los campos, cultivados en régimen de aparcería. La vida familiar era de tipo patriarcal: dos hermanos con sus respectivas familias vivían bajo un mismo techo guiados por el barba (tío) Zaverio, anciano soltero que gobernaba con sabiduría el trabajo y la marcha de la gran familia. Al tío Zaverio, padrino de bautismo, atribuirá Angelo Roncalli su primera y fundamental formación religiosa: ''Él dio a su ahijado, sin intención de convertirlo en sacerdote, todo cuanto pudría servir con la máxima edificación y eficacia a la preparación no de un simple sacerdote, sino de un Obispo y de un Papa, como la Providencia había querido y decidido'' Así escribirá de él el Papa Juan en 1959. El clima religioso de la familia y la fervorosa vida parroquial, guiada por el párroco don Francesco Rebuzzini, fueron la primera -y fundamental- escuela de vida cristiana, que marcá la fisionomía espiritual de Angelo Roncalli.


Recibió la confirmación y la primera comunión en 1889 y, en 1892, ingresó en el Seminario de Bérgamo, donde estudió hasta el segundo ano de teología y donde empezó a redactar los apuntes espirituales que escribiría hasta el fin de sus días y que han sido recogidos en el Diario del alma. Aquí empezó su practica de la dirección espiritual asidua. El 1 de marzo de 1896 don Luigi Isacchi, director espiritual del Seminario de Bérgamo, lo admitió en la Orden Franciscana Seglar, cuya Regla profesó el 23 de mayo de 1897.


De 1901 a 1905 fue alumno del Pontificio Seminario Romano, gracias a una beca de la diócesis de Bérgamo. En este tiempo hizo, ademas, un año de servicio militar. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1904, en Santa María in Monte Santo, de Piazza del Popolo, en Roma. En 1905 fue nombrado secretario del nuevo Obispo de Bérgamo, Mons. Giacomo Maria Radini Tedeschi. Desempeñó este cargo hasta 1914, acompañando al Obispo en las visitas pastorales y colaborando en múltiples iniciativas pastorales: Sínodo, reacción del Boletín diocesano, peregrinaciones, obras sociales. A la vez era profesor de historia, patrología y apologética en el Seminario, asistente de la Acción Católica femenina, colaborador en el diario católico de Bérgamo y predicador muy solicitado por su elocuencia elegante, profunda y eficaz.


Aquellos años fueron, además, el tiempo de un profundo encuentro espiritual con los grandes pastores: San Carlos Borromeo (de quien publicó las Actas de la visita apostólica realizada a la diócesis de Bérgamo en 1575) y San Francisco de Sales. Fueron los años del gran aliento pastoral, aprendido viviendo junto a ''su'' Obispo Mons. Radini Tedeschi. ''Él sí que era digno de ser Papa'', anotará Juan XXIII en su diario. Tras la muerte del Obispo, en 1914, don Angelo prosiguió su ministerio sacerdotal dedicado a la docencia en el Seminario y a varias ramas de la pastoral, sobre todo asociativa.


En 1915, cuando Italia entró en guerra, fue llamado como sargento sanitario y nombrado capellán militar de los soldados heridos que regresaban del frente. Al final de la guerra abrió la ''Casa del Estudiante'' y trabajó en la pastoral de estudiantes.


En 1919 fue nombrado Director espiritual del Seminario. En 1921 empezó la segunda parte de la vida de don Angelo Roncalli, dedicada al servicio de la Santa Sede. Llamado a Roma por Benedicto XV como Presidente de Italia del Consejo Central de las Obras Pontificias para la Propagación de la Fe, recorrió muchas diócesis de Italia organizando Círculos de Misiones. En 1925 Pio XI lo nombró Visitador Apostólico para Bulgaria y lo elevó al episcopado con el título de Areopoli. Su lema episcopal, programa que le acompañó durante toda la vida, era: ''Oboedientia et pax''.


Marchó a Bulgaria tras ser ordenado Obispo el 19 de marzo de 1925 en Roma. Nombrado Delegado Apostólico, permaneció en Bulgaria hasta 1935. Visitó las comunidades católicas y tejió relaciones respetuosas con las otras comunidades cristianas. Actuó con caritativa solicitud aliviando los sufrimientos causados por el terremoto de 1928. Sobrellevó en silencio las incomprensiones y dificultades de un ministerio marcado por la marginalidad. Afinó su confianza y entrega en Jesús crucificado.


En 1935 fue nombrado Delegado Apostólico en Turquía y Grecia. Era un vasto campo de trabajo. La Iglesia católica tenía una presencia activa en muchos ámbitos de la joven república, que se estaba renovando y organizando. Mons. Angelo trabajó con intensidad al servicio de los católicos y se destacó por su dialogo y talante respetuoso con el mundo ortodoxo y con el mundo musulmán. Al estallar la II Guerra Mundial se hallaba en Grecia, que fue devastada por los combates. Procuró dar noticias sobre los prisioneros de guerra y salvó a muchos hebreos con el ''Visado de tránsito'' de la Delegación Apostólica. En diciembre de 1944 Pio XII le nombró Nuncio Apostólico en París.


Durante los últimos meses de la guerra y los primeros de paz ayudó a lo prisioneros de guerra y trabajó en la normalización de la vida eclesiástica de Francia. Visitó los grandes santuarios franceses y participó en las fiestas populares y en las manifestaciones religiosas más significativas. Fue un observador atento, prudente y lleno de confianza en las nuevas iniciativas pastorales del episcopado y del clero de Francia. Se distinguió siempre por su búsqueda de la sencillez evangélica, incluso en los asuntos diplomáticos más intrincados. Procuró ser sacerdote en todas las situaciones. Lo animaba una piedad sincera que se transformaba todos los días en prolongado tiempo de oración y de meditación. En 1953 fue creado Cardenal y enviado a Venecia como Patriarca. Le lleno de alegría poder dedicar sus últimos años al ministerio directo pastoral, deseo que lo acompañó a lo largo de toda su vida sacerdotal. Y fue un pastor sabio y emprendedor, a ejemplo de los santos pastores a quienes siempre había venerado, a ejemplo de San Lorenzo Giustiniani, primer patriarca de Venecia. Al tiempo que avanzaba su edad, aumentaba su confianza en el Señor, entregado a una laboriosidad pastoral activa, emprendedora y gozosa.


A la muerte de Pio XII, fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958, con el nombre de Juan XXIII. Su pontificado, que duró menos de cinco años, lo presentó al mundo como una auténtica imagen del Buen Pastor. Manso y atento, emprendedor y valiente, sencillo y activo practicó cristianamente las obras corporales y espirituales de misericordia, visitando a los encarcelados y a los enfermos, recibiendo a hombres de todas las naciones y credos y cultivando un exquisito sentimiento de paternidad hacia todos. Su magisterio, sobre todo sus encíclicas Pacem in terris y Mater et magistra, fue muy apreciado.


Convocó el Sínodo Romano, instituyó una Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico y convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. Visitó muchas parroquias de su diócesis de Roma, sobre todo las de los barrios nuevos. La gente vio en él un rayo de la bondad de Dios y lo llamó ''el Papa de la bondad''. Lo sostenía un profundo espíritu de oración. Su persona, iniciadora de una gran renovación en la Iglesia, irradiaba la paz propia de quien confía siempre en el Señor. Falleció el 3 de junio de 1963, por la tarde, en un profundo espíritu de abandono en Jesús, deseoso de su abrazo y rodeado de la oración cordial del mundo, que parecía haberse parado para recogerse en tomo a él y respirar con él el amor del Padre.


Fue beatificado por Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000. Su fiesta litúrgica quedó fijada el 11 de octubre, día de la apertura del Concilio Vaticano II.


En la homilía Juan Pablo II lo recordó así: ''Contemplamos hoy en la gloria del Señor a otro Pontífice, Juan XXIII, el Papa que conmovió al mundo por la afabilidad de su trato, que reflejaba la singular bondad de su corazón. Los designios divinos han querido que esta beatificación uniera a dos Papas que vivieron en épocas históricas muy diferentes, pero que están unidos, más allá de las apariencias, por muchas semejanzas en el plano humano y espiritual. Es muy conocida la profunda veneración que el Papa Juan XXIII sentía por Pío IX, cuya beatificación deseaba. Durante un retiro espiritual, en 1959, escribió en su Diario: "Pienso siempre en Pío IX, de santa y gloriosa memoria, e, imitándolo en sus sacrificios, quisiera ser digno de celebrar su canonización" (Diario del alma, p. 560)''


''Ha quedado en el recuerdo de todos la imagen del rostro sonriente del Papa Juan y de sus brazos abiertos para abrazar al mundo entero. ¡Cuántas personas han sido conquistadas por la sencillez de su corazón, unida a una amplia experiencia de hombres y cosas! Ciertamente la ráfaga de novedad que aportó no se refería a la doctrina, sino más bien al modo de exponerla; era nuevo su modo de hablar y actuar, y era nueva la simpatía con que se acercaba a las personas comunes y a los poderosos de la tierra. Con ese espíritu convocó el concilio ecuménico Vaticano II, con el que inició una nueva página en la historia de la Iglesia: los cristianos se sintieron llamados a anunciar el Evangelio con renovada valentía y con mayor atención a los "signos" de los tiempos''.


''Realmente, el Concilio fue una intuición profética de este anciano Pontífice, que inauguró, entre muchas dificultades, un tiempo de esperanza para los cristianos y para la humanidad''.


''En los últimos momentos de su existencia terrena, confió a la Iglesia su testamento: "Lo que más vale en la vida es Jesucristo bendito, su santa Iglesia, su Evangelio, la verdad y la bondad". También nosotros queremos recoger hoy este testamento, a la vez que damos gracias a Dios por habérnoslo dado como Pastor''.

Cardenal Tauran, Enviado Especial al Santuario de San Agustín de Hipona


CIUDAD DEL VATICANO, 26 abril 2014 (VIS).- Se publica hoy la carta, fechada el 21 de marzo y escrita en latín, en la que el Santo Padre FRANCISCO nombra al Cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso como Su Enviado Especial a la Consagración del Santuario de San Agustín de Hipona (recientemente restaurado) en el centenario de su elevación a Basílica que tendrá lugar en Annaba (Argelia) el 2 de mayo de 2014.


La misión que acompaña al Cardenal está formada por:


- Monseñor Christian Mauvais, Vicario General del la Arquidiócesis de Argel y 

- Sacerdote Michel Guillaud, de la diócesis de Constantine/Hippone.

Audiencias y Nombramientos del Santo Padre (Sábado 26 de abril)


CIUDAD DEL VATICANO, 26 abril 2014 (VIS).- El Santo Padre FRANCISCO ha recibido esta mañana en Audiencias Separadas a:


- Juan Orlando Hernández Alvarado, Presidente de Honduras, con la consorte y séquito.

- Sus Majestades el Rey Alberto II y la Reina Paola de Bélgica acompañados por su séquito.

- Bronisław Komorowski, Presidente de la República de Polonia con la consorte y séquito.

Ayer el Pontífice recibió en Audiencia Privada a Salvador Sánchez Cerén, Presidente electo de la República de El Salvador, con la consorte y séquito.

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Así mismo en otros Actos Pontificios, hoy el Papa ha aceptado la renuncia del Obispo Sotero Phamo al gobierno pastoral de Loikaw, en Myanmar, en conformidad con el canon 401, párrafo 2, del Código de Derecho Canónico, y ha nombrado al Obispo Stephen Tjephe, Auxiliar de Loikaw, como Administrador Apostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la misma diócesis.

viernes, 25 de abril de 2014

Programa de la Canonización de los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II

CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Abril 21 de 2014).  La canonización de los Beatos Juan XXIII y Juan Pablo II, además de ser un importante acontecimiento espiritual y eclesial, será inevitablemente un gran evento mediático. Numerosos periodistas provenientes de todo el mundo se reunirán en Roma desde la semana anterior. Por tanto, es importante ofrecer a todos la información y el soporte informativo así como el mayor contenido como sea posible.



Por esta razón la Oficina de Prensa de la Santa Sede y la Oficina de Comunicaciones Sociales del Vicariato de Roma han previsto la realización de un briefing en la Oficina de Prensa Vaticana está conectado al Media Center en el Atrio del Pablo VI, finalizado el encuentro y la confrontación con los testigos y estudiosos de los dos próximos santos.


Durante el briefing está prevista una traducción concisa "sucesiva" en inglés y español, de acuerdo con el modelo utilizado en el período de preparación para el Cónclave en el 2013.


Sigue el esquema con los datos y los interlocutores invitados.


Martes 22 de abril 2014, 11.30 horas - Oficina de Prensa de la Santa Sede



El briefing girará en torno a la pregunta: "¿Por qué son santos?"

Mons. Sławomir Oder, Postulador de la Causa de Juan Pablo II
P. Giovangiuseppe Califano, O.F.M., Postulador de la Causa de Juan XXIII

Miércoles 23 de abril 2014, 12.30 horas - Palacio del Vicariato Maffei Marescotti, via della Pigna 13a.

Conferencia técnico-organizativa en vista de la Canonización
Mons Liberio Andreatta, Vice Presidente de la Opera Romana Peregrinaciones
Don Walter Insero, portavoz del Vicariato de Roma

Miércoles 23 de abril 2014, 16.00 horas - Media Center, Atrio Aula Pablo VI en el Vaticano



El briefing recorrrerá la vida y el ministerio petrino de Juan XXIII

Mons. Battista Angelo Pansa, Párroco de la Trasfiguración de Nuestro Señor Jesucristo de Roma, estudioso de Juan XXIII.
Guido Gusso, ayutante de cámera de Juan XXIII, sucesivamente Decano de sala del Anticámera pontificia.

Jueves 24 abril 2014, 11.30 horas - Oficina de Prensa de la Santa Sede

Briefing en la celebración de la Vigilia de oración y de la liturgia de las canonizaciones del 27 de abril.
          Estarán presentes los Cardenales brasileños Em.mo Raymundo Damasceno Assis, Arzobispo de Aparecida y Em.mo Odilo Pedro Scherer, Arzobispo de São Paulo, para hablar de la Celebraciones de agradecimiento en ocasión de la canonización de San José de Anchieta (con la participación del Santo Padre FRANCISCO, Iglesia de San Ignaciio, 18:00 horas del 24 de abril)

Jueves 24 de abril 2014, 16:00 horas - Media Center, Atrio Aula Pablo VI en el Vaticano



Il briefing recorrerá la intercesión de los dos Beatos y sus milagros.

Floribeth Mora Díaz, milagro de Juan Pablo II.
Sor Adele Labianca, Hija de la Caridad, Responsable del Hospital Umberto I di Fasano (Brindisi), que sanó a Sor Caterina Capitani, milagro de Juan XXIII.

 

Vienes de 25 abril 2014, ore 11.30 - Oficina de Prensa de la Santa Sede



El briefing recorrerá la vida y el ministerio petrino de Juan Pablo II

Joaquín Navarro-Valls, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede
durante el pontificado de Juan Pablo II.
George Weigel, Biografo de Juan Pablo II.

Vienes de 25 abril 2014, 16.00 horas - Media Center, Atrio Aula Pablo VI en el Vaticano



Los dos Papas santos visto por cuantos estuvieron cerca de ellos

Em.mo Card. Stanisław Dziwisz, Arzobispo de Cracovia, Secretario particular de Juan Pablo II.
Em.mo Card. Loris Capovilla, Secretario particular de Juan XXIII (está prevista la conexión en directo desde Sotto il Monte, Bergamo).
Don Ezio Bolis, Director Fundación Juan XXIII de Bergamo.

Sábado 26 de abril 2014, 11.30 horas - Oficina de Prensa de la Santa Sede



El briefing abordará a los dos Papas durante el Concilio Vaticano II

Marco Roncalli, nieto y biógrafo Juan XXIII.
Stanisław Grygiel, docente emérito de Antropología Filosófica al Pontificio Instituto Juan Pablo II para los Estudios sobre el matrimonio, amigo y colaborador de  Juan Pablo II.

Santo Padre a Obispos de África Meridional: “Testimonio coherente de la enseñanza moral del evangelio”


CIUDAD DEL VATICANO, 25 abril 2014 (VIS).- Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Sudáfrica, así como los pertenecientes a Botswana y Swazilanda han sido recibidos esta mañana por el Papa FRANCISCO al final de su visita “ad Limina”. El Santo Padre les ha entregado un discurso en el que recuerda la ardua labor de los misioneros y de los hombres y mujeres de esos países para sembrar las semillas de la fe y salir al encuentro de las gentes en las aldeas, pueblos y ciudades y, especialmente en los municipios urbanos en expansión constante. En este sentido subraya el florecimiento de las parroquias que prosperan a pesar de los obstáculos que suponen las grandes distancias entre las comunidades y la escasez de recursos materiales y elogia el esfuerzo en la preparación de diáconos permanentes y catequistas laicos que ayudan al clero allí donde los sacerdotes son pocos.


“Los sacerdotes , los religiosos y religiosas -escribe - son una mente y un corazón solo a la hora de servir a los hijos e hijas de Dios más vulnerables: viudas , madres solteras, divorciados, niños en situación de riesgo y especialmente a los varios millones de huérfanos del SIDA, muchos de los cuales son cabezas de familia en las zonas rurales”. El Pontífice señala que, a pesar de las dificultades de las comunidades católicas, minoritarias en países donde hay diversas religiones, los católicos comparten “la riqueza y la alegría del Evangelio con todos los que tienen a su alrededor” y pide a Dios que sigan “perseverando en la construcción del Reino de Dios con sus vidas que dan testimonio de la verdad y con la obra de sus manos que alivia los sufrimientos de tantas personas”.


A continuación aborda los desafíos pastorales que, según han referido los Obispos, enfrentan sus comunidades, como la disminución de la natalidad que repercute en la escasez de vocaciones, el alejamiento de la Iglesia para seguir a otros grupos que parecen prometer algo mejor, el aborto que “agrava el dolor de muchas mujeres que ahora llevan consigo profundas heridas físicas y espirituales después de sucumbir a las presiones de una cultura secular que devalúa el regalo de Dios de la sexualidad y el derecho a la vida del no nacido” y el aumento de separaciones y divorcios incluso en muchas familias cristianas lo que conlleva que los niños “con frecuencia no crezcan en un ambiente familiar estable”. “'También observamos con gran preocupación, y sólo podemos lamentar -añade- un incremento de la violencia contra las mujeres y los niños. Todas estas realidades amenazan la santidad del matrimonio , la estabilidad de la vida en el hogar y ,en consecuencia, la vida de la sociedad en su conjunto. En este mar de dificultades, nosotros Obispos y sacerdotes debemos dar un testimonio coherente de la enseñanza moral del Evangelio”.


El Papa aprecia la unión de los obispos con sus pueblos y su solidaridad con el gran número de desempleados. “La mayor parte de vuestras gentes -dice- puede identificarse con Jesús, que era pobre y marginado, que no tenía dónde recostar la cabeza” y pide a los prelados que junto con la ayuda material que ya brindan no se olviden de dar también una mayor asistencia espiritual acompañada por una sólida guía moral. También se refiere a la disminución de los sacerdotes y seminaristas e invoca la promoción de vocaciones auténticas en cada territorio, la selección prudente de los candidatos al sacerdocio , una formación esmerada y el acompañamiento atento después de su ordenación..


Asimismo invita a redescubrir el sacramento de la reconciliación “como una dimensión fundamental de la vida de la gracia” y subraya que “el matrimonio cristiano es una alianza de amor para toda la vida entre un hombre y una mujer que implica sacrificios reales para alejarse de las nociones ilusorias de la libertad sexual y fomentar la fidelidad conyugal” y manifiesta su aprecia por los programas de preparación para el matrimonio que en esos países dan a los jóvenes “una nueva esperanza para su futuro como esposos y esposas, padres y madres”.


Por último habla de la preocupación de los prelados por la “ruptura de los principios morales cristianos que conlleva una creciente tentación de colusión con la deshonestidad” y que los Obispos trataron en una declaración pastoral sobre la corrupción en la que señalaban que “la corrupción es el robo a los pobres ... perjudica a los más vulnerables ... repercute en toda la comunidad... destruye nuestra confianza”. “La comunidad cristiana -concluye- está llamada a ser coherente en su testimonio de las virtudes de la honestidad y la integridad, para que podamos estar ante el Señor y nuestros vecinos con las manos limpias y el corazón puro, como fermento del Evangelio en la vida de la sociedad. Con este imperativo moral en mente, se que seguiréis haciendo frente a ésta y otras preocupaciones sociales graves, como la difícil situación de los refugiados y los migrantes. ¡Que estos hombres y mujeres sean siempre recibidos por nuestras comunidades católicas , encontrando en ellas corazones y hogares abiertos en su intento de comenzar una nueva vida!”.

Felicita FRANCISCO a los compatriotas de los próximos dos Papas Santos



Imágenes: Internet


CIUDAD DEL VATICANO, 25 abril 2014 (VIS).- El Santo Padre FRANCISCO ha enviado un vídeo mensaje a los fieles polacos, compatriotas del Papa Juan Pablo II, y un mensaje escrito a los ciudadanos de Bérgamo, provincia a la que pertenece el pueblo de “Sotto il Monte” en el que nació el Papa Juan XXIII.


En el vídeo mensaje, retransmitido por la Televisión Polaca (TVP) y por la Radio polaca, el Papa reconoce su alegría por haber sido llamado a proclamar la santidad de Juan Pablo II y agradece al Papa polaco “su incansable servicio, su guía espiritual, el haber introducido a la Iglesia en el tercer milenio de la fe y su extraordinario testimonio de santidad”. FRANCISCO recuerda las palabras que el Papa Emérito Benedicto XVI utilizó para describir al Papa Wojtyla en la homilía de beatificación de mayo de 2011: “Ha abierto a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante -fuerza que le venía de Dios- una tendencia que podría parecer irreversible. Con su testimonio de fe, de amor y de valor apostólico, acompañado de un gran carisma humano, este hijo ejemplar de la nación polaca ayudó a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio. En una palabra: él nos ayudó a no tener miedo de la verdad, porque la verdad es garantía de libertad”.


Por otra parte, FRANCISCO, en el texto enviado a los bergamascos, publicado en el periódico provincial de la ciudad “L'Eco di Bergamo”, en el que el Papa Roncalli colaboró durante sus años de sacerdote, invita a los ciudadanos a “dar gracias al Señor por el gran don que su Santidad ha sido para la Iglesia universal”, animándoles a “apreciar la memoria de la tierra en la que se ha germinado. Una tierra hecha de profunda fe vivida en la vida cotidiana, de familias pobres, pero unidas por el amor del Señor, y de comunidades capaces de compartir en la simplicidad”.


El Papa recuerda que la renovación propuesta por el Concilio Vaticano II abrió un camino y que “es motivo de alegría especial que la canonización del Papa Roncalli se produzca junto con la del beato Juan Pablo II, que durante su largo pontificado continuó esa renovación”. Asimismo el Papa espera que “la sociedad civil pueda inspirarse siempre en la vida del Papa de Bérgamo y en el ambiente que lo creó, buscando formas nuevas y adaptadas a los tiempos con el fin de construir una vida basada en los valores perennes de la fraternidad y de la solidaridad”.

Recuerda el Papa la alegría contagiosa de San José de Anchieta


CIUDAD DEL VATICANO, 25 abril 2014 (VIS). El Papa FRANCISCO celebró la tarde de ayer en la iglesia romana de San Ignacio de Loyola una misa de acción de gracias por la canonización del padre jesuita San José de Anchieta S.J.(1534 -1597), evangelizador de Brasil, lingüista, dramaturgo y fundador de las ciudades de São Paulo y Río de Janeiro. Beatificado por el Papa Juan Pablo II en 1980, el Papa FRANCISCO extendió su culto litúrgico a la Iglesia universal el pasado 3 de abril, una fórmula equivalente a la canonización.


En su homilía el Santo Padre comentó el relato evangélico de los discípulos de Emaús que cuentan a Pedro que ha nvisto a Jesús resucitado y poco después Cristo mismo se aparece en la sala. “Los discípulos -dijo- no alcanzan a creer la alegría que tienen, porque no pueden creer a causa de esa alegría... Es el momento del estupor, del encuentro con Jesucristo, donde tanta alegría nos parece mentira; más aún, asumir el gozo y la alegría en ese momento nos resulta arriesgado y sentimos la tentación de refugiarnos en el escepticismo.... Es más fácil creer en un fantasma que en Cristo vivo. Es más fácil ir a un nigromante que te adivine el futuro, que te tire las cartas, que fiarse de la esperanza de un Cristo triunfante, de un Cristo que venció la muerte. Es más fácil una idea, una imaginación, que la docilidad a ese Señor que surge de la muerte y ¡vaya a saber a qué cosas te invita! Ese proceso de relativizar tanto la fe que nos termina alejando del encuentro, alejando de la caricia de Dios. Es como si "destiláramos" la realidad del encuentro con Jesucristo en el alambique del miedo, en el alambique de la excesiva seguridad, del querer controlar nosotros mismos el encuentro. Los discípulos le tenían miedo a la alegría Y nosotros también”.


Después habló de la lectura de los Hechos de los apóstoles que narra la curación de un paralítico, postrado a la entrada del Templo y al que Pedro y Juan no pueden dar ni oro ni plata, pero al que curan, dándole lo que tienen: el nombre de Jesucristo. La alegría del lisiado es ''contagiosa'' y en medio de ese barullo Pedro anuncia el mensaje. “Es que la alegría del encuentro con Jesucristo, ésa que nos da tanto miedo de asumir es contagiosa y grita el anuncio; y ahí crece la Iglesia, el paralítico, cree. La Iglesia no crece por proselitismo, crece por atracción"; la atracción testimonial de este gozo que anuncia a Jesucristo, ese testimonio que nace de la alegría asumida y luego transformada en anuncio. Es la alegría fundante. Sin este gozo, sin esta alegría, no se puede fundar una Iglesia, no se puede fundar una comunidad cristiana. Es una alegría apostólica, que se irradia, que se expande''.


“También san José de Anchieta supo comunicar lo que él había experimentado con el Señor, lo que había visto y oído de Él... y junto a Nòbrega, es el primer jesuita que Ignacio envía a América. Chico de 19 años. Era tal la alegría que tenía, tal el gozo que fundó una nación. Puso los fundamentos culturales de una nación en Jesucristo. No había estudiado teología. No había estudiado filosofía. Era un chico. Pero había sentido la mirada de Jesucristo y se dejó alegrar, y optó por la luz. Ésa fue y es su santidad. No le tuvo miedo a la alegría”.


El Obispo de Roma concluyó recordando el himno de San José de Anchieta a la Virgen María, a quien compara “con el mensajero que proclama la paz, que anuncia el gozo de la Buena Noticia. Que Ella -concluyó- que en esa madrugada del domingo, insomne por la esperanza, no le tuvo miedo a la alegría, nos acompañe en nuestro peregrinar, invitando a todos a levantarse, a renunciar a la parálisis, para entrar juntos en la paz y la alegría que Jesús, el Señor Resucitado, nos promete”.