CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Agosto 19 de 2015). Después de los atentados terroristas que en los últimos días que han sacudido a Tailandia, el Secretario de Estado, Cardenal Pietro Parolin - en nombre del Papa FRANCISCO - enviado a Su Majestad el Rey Bhumibol Adulyadej el siguiente mensaje telegráfico:
Su Majestad
Bhumibol Adulyadej
Rey deTailandia
Bangkok
Su Santidad el Papa FRANCISCO profundamente entristecido al enterarse de los daños y la pérdida de vidas causada por el ataque al Santuario Hindú de Erawan y de la amenaza a la vida y a la propiedad causados por el bombardeo en el muelle de Sathorn. Expresa de corazón su solidaridad a Su Majestad y a todos los afectados por estos actos de violencia. Teniendo presente al personal de seguridad y de emergencia quienes están buscando a los autores de estos crímenes, en tanto para cuantos asisten a los heridos, a sus familias y cuantos han fallecido, Su Santidad ofrece la garantía de sus oraciones e invoca las bendiciones divinas de la paz y la curación en el Reino .
Cardenal Pietro Parolin
Secretario de Estado
(Traducción del original inglés: http://catolicidad.blogspot.com)
miércoles, 19 de agosto de 2015
martes, 18 de agosto de 2015
Telegrama Papal por la muerte del Card. László Paskai
CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Agosto 18 de 2015). El Papa FRANCISCO ha enviado un telegrama por la muerte ocurrida ayer 17 de agosto, del Cardenal László Paskai, O.F.M. del Título
de Santa Teresa al Corso de Italia, Arzobispo Emérito de
Esztergom-Budapest (Hungría), al actual Arzobispo Cardenal Péter Erdő:
Telegrama del Santo Padre
A su Eminencia Cardenal Péter Erdő
Arzobispo de Esztergom-Budapest
Hungría
Entristecido al enterarme de la noticia de la muerte de Su Eminencia el Cardenal László Paskai, OFM. Le ofrezco mis condolencias a usted, al clero, a los religiosos y religiosas y a los fieles laicos de la Arquidiócesis de Esztergom-Budapest, y agradezco a Dios Todopoderoso por sus muchos años de servicio a la Iglesia en Hungría. Encomiendo su alma al amor misericordioso del Padre y uniéndome espiritualmente a todos los reunidos para los solemnes ritos del funeral, os imparto de corazón mi Bendición Apostólica como prenda de consuelo y paz en el Señor.
FRANCISCO PP.
(Traducción del original inglés: http://catolicidad.blogspot.com)
Telegrama del Santo Padre
A su Eminencia Cardenal Péter Erdő
Arzobispo de Esztergom-Budapest
Hungría
Entristecido al enterarme de la noticia de la muerte de Su Eminencia el Cardenal László Paskai, OFM. Le ofrezco mis condolencias a usted, al clero, a los religiosos y religiosas y a los fieles laicos de la Arquidiócesis de Esztergom-Budapest, y agradezco a Dios Todopoderoso por sus muchos años de servicio a la Iglesia en Hungría. Encomiendo su alma al amor misericordioso del Padre y uniéndome espiritualmente a todos los reunidos para los solemnes ritos del funeral, os imparto de corazón mi Bendición Apostólica como prenda de consuelo y paz en el Señor.
FRANCISCO PP.
(Traducción del original inglés: http://catolicidad.blogspot.com)
domingo, 16 de agosto de 2015
FRANCISCO: Ángelus dominical (Agosto 16)
CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Agosto 16 de 2015). A las 12:00 horas de este domingo, el Papa FRANCISCO desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano ha rezado el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
Este es el texto íntegro del rezo mariano:
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
En este domingo la Liturgia nos está proponiendo, del Evangelio de Juan, el discurso de Jesús sobre el Pan de la vida, que es el mismo y que es también el sacramento de la Eucaristía. El pasaje de hoy(Juan 6,51-58) presenta la última parte de tal discurso, y se refiere a algunos entre la gente que se escandalizaron porque Jesús ha dicho: «Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día» (Juan 6,54). El estupor de los que lo escuchas es comprensible; Jesús de hecho usa el estilo típico de los profetas para provocar en la gente – y también en nosotros – preguntas, y al final, provocar una decisión. Ante todo pregunta: ¿que significa “comer la carne y beber la sangre” de Jesús?, ¿es sólo una imagen, un modo de decir, un símbolo, o indica algo real? Para responder, es necesario intuir que cosa ocurre en el corazón de Jesús mientras parte los panes para la muchedumbre hambrienta. Sabiendo que deberá morir en la cruz para nosotros, Jesús se identifica con aquel pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en el “signo” del Sacrificio que lo espera. Este proceso tiene su cúlmen en la Ultima Cena, donde el pan y el vino se convierte realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Y la Eucaristía, que Jesús nos deja con un fin preciso: que nosotros podamos convertirnos en una cosa sola con Él. De hecho dice: «Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en Él» (v. 56). Aquel “permanecer”: Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndolo a Él, nos transformamos en Él. Pero esto requiere nuestro “sí”, nuestra adhesión a la fe.
A veces se siente, respecto a la santa Misa, esta objeción: “¡Para que sirve la Misa? Yo voy a la iglesia cuando lo siento, o rezo mejor en soledad”. Pero la Eucaristía no es una oración privada o una bella experiencia espiritual, no es una simple conmemoración de lo que Jesús ha hecho en la Última Cena. Nosotros decimos, para entender bien, que la Eucaristía es “memorial”, o sea un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de Jesús: el pan es realmente su Cuerpo donado por nosotros, el vino es realmente su Sangre derramada por nosotros.
La Eucaristía es Jesús mismo que se dona enteramente a nosotros. Nutrirnos de Él y morar en Él mediante la Comunión eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y a los hermanos. Nutrirnos de aquel “Pan de vida” significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus decisiones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirnos en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Las mismas cosas que Jesús ha hecho.
Jesús concluye su discurso con estas palabras: «Quien coma este pan vivirá eternamente» (Juan 6,58). Si, vivir en comunión real con Jesús en esta tierra nos hace ya pasar de la muerte a la vida. El Cielo comienza justo en esta comunión con Jesús.
Y en el Cielo ya nos espera María nuestra Madre – celebramos ayer este misterio. Que Ella nos obtenga la gracia de nutrirnos siempre con fe de Jesús, Pan de la vida.
Después del Ángelus:
Queridos hermanos y hermanas,
Saludo a todos con afecto, romanos y peregrinos: a las familias, a los grupos parroquiales, a las asociaciones y a los jóvenes.
Saludo al grupo folclórico “Organización de arte y cultura mexicana”, a los jóvenes de Verona que están viviendo una experiencia en Roma, y a los fieles de Beverare.
Un saludo especial dirijo a los numerosos jóvenes del Movimento Juvenil Salesiano, reunidos en Turín en los lugares de San Juan Bosco para celebrar el bicentenario de su nacimiento; les aliento a vivir en la cotidianidad la alegría del Evangelio, para generar esperanza en el mundo.
A todos deseo un buen domingo. ¡Y por favor, no se olviden de rezar por mí! ¡Buen almuerzo y adiós!
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
Este es el texto íntegro del rezo mariano:
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
En este domingo la Liturgia nos está proponiendo, del Evangelio de Juan, el discurso de Jesús sobre el Pan de la vida, que es el mismo y que es también el sacramento de la Eucaristía. El pasaje de hoy(Juan 6,51-58) presenta la última parte de tal discurso, y se refiere a algunos entre la gente que se escandalizaron porque Jesús ha dicho: «Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día» (Juan 6,54). El estupor de los que lo escuchas es comprensible; Jesús de hecho usa el estilo típico de los profetas para provocar en la gente – y también en nosotros – preguntas, y al final, provocar una decisión. Ante todo pregunta: ¿que significa “comer la carne y beber la sangre” de Jesús?, ¿es sólo una imagen, un modo de decir, un símbolo, o indica algo real? Para responder, es necesario intuir que cosa ocurre en el corazón de Jesús mientras parte los panes para la muchedumbre hambrienta. Sabiendo que deberá morir en la cruz para nosotros, Jesús se identifica con aquel pan partido y compartido, y eso se convierte para Él en el “signo” del Sacrificio que lo espera. Este proceso tiene su cúlmen en la Ultima Cena, donde el pan y el vino se convierte realmente en su Cuerpo y en su Sangre. Y la Eucaristía, que Jesús nos deja con un fin preciso: que nosotros podamos convertirnos en una cosa sola con Él. De hecho dice: «Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en Él» (v. 56). Aquel “permanecer”: Jesús en nosotros y nosotros en Jesús. La comunión es asimilación: comiéndolo a Él, nos transformamos en Él. Pero esto requiere nuestro “sí”, nuestra adhesión a la fe.
A veces se siente, respecto a la santa Misa, esta objeción: “¡Para que sirve la Misa? Yo voy a la iglesia cuando lo siento, o rezo mejor en soledad”. Pero la Eucaristía no es una oración privada o una bella experiencia espiritual, no es una simple conmemoración de lo que Jesús ha hecho en la Última Cena. Nosotros decimos, para entender bien, que la Eucaristía es “memorial”, o sea un gesto que actualiza y hace presente el evento de la muerte y resurrección de Jesús: el pan es realmente su Cuerpo donado por nosotros, el vino es realmente su Sangre derramada por nosotros.
La Eucaristía es Jesús mismo que se dona enteramente a nosotros. Nutrirnos de Él y morar en Él mediante la Comunión eucarística, si lo hacemos con fe, transforma nuestra vida, la transforma en un don a Dios y a los hermanos. Nutrirnos de aquel “Pan de vida” significa entrar en sintonía con el corazón de Cristo, asimilar sus decisiones, sus pensamientos, sus comportamientos. Significa entrar en un dinamismo de amor y convertirnos en personas de paz, personas de perdón, de reconciliación, de compartir solidario. Las mismas cosas que Jesús ha hecho.
Jesús concluye su discurso con estas palabras: «Quien coma este pan vivirá eternamente» (Juan 6,58). Si, vivir en comunión real con Jesús en esta tierra nos hace ya pasar de la muerte a la vida. El Cielo comienza justo en esta comunión con Jesús.
Y en el Cielo ya nos espera María nuestra Madre – celebramos ayer este misterio. Que Ella nos obtenga la gracia de nutrirnos siempre con fe de Jesús, Pan de la vida.
Después del Ángelus:
Queridos hermanos y hermanas,
Saludo a todos con afecto, romanos y peregrinos: a las familias, a los grupos parroquiales, a las asociaciones y a los jóvenes.
Saludo al grupo folclórico “Organización de arte y cultura mexicana”, a los jóvenes de Verona que están viviendo una experiencia en Roma, y a los fieles de Beverare.
Un saludo especial dirijo a los numerosos jóvenes del Movimento Juvenil Salesiano, reunidos en Turín en los lugares de San Juan Bosco para celebrar el bicentenario de su nacimiento; les aliento a vivir en la cotidianidad la alegría del Evangelio, para generar esperanza en el mundo.
A todos deseo un buen domingo. ¡Y por favor, no se olviden de rezar por mí! ¡Buen almuerzo y adiós!
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
sábado, 15 de agosto de 2015
FRANCISCO: Ángelus en la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María
CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Agosto 15 de 2015). A las 12.00 horas de este sábado, Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, el Papa FRANCISCO desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano ha rezado el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.
Este es el texto íntegro de la oración mariana:
Queridos hermanos y hermanas, buenos días y ¡buena fiesta de la Virgen!
Hoy la Iglesia celebra una de las fiestas más importantes dedicadas a la Bienaventurada Virgen María: la fiesta de su Asunción. Al término de su vida terrena, la Madre de Cristo subió en alma y cuerpo al Cielo, es decir, en la gloria de la vida eterna, en la plena comunión con Dios.
La página del Evangelio de hoy (Lc 1,39-56) nos presenta a María que, inmediatamente después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, se dirige a ver a la anciana pariente Isabel, ella también milagrosamente espera un hijo. En este encuentro lleno del Espíritu Santo, María expresa su alegría con el cántico del Magnificat, poque ha tomado plena conciencia de las grande cosas que se están realizando en su vida: por medio de ella llega al cumplimiento toda la espera de su pueblo.
Pero el Evangelio nos muestra cual es el motivo más verdadero de la grandeza de María y de su beatitud: el motivo y la fe. De hecho Isabel la saluda con estas palabras: «Feliz de tí que has creído en lo que el Señor te ha dicho» (Lc 1,45). La fe es el corazón de toda la historia de María: ella sabe – y lo dice – que en la historia pesa la violencia de los prepotentes, el orgullo de los ricos, la arrogancia de los soberbios. Pero, María cree y proclama que Dios no deja solos a sus hijos, humildes y pobres, sino que los socorre con misericordia, con premura, derribando a los poderosos de sus tronos, dispersando a los orgullosos en la tramas de sus corazones. Esta es la fe de nuestra Madre, esta es la fe de María!
El Cántico de Virgen nos permite intuir el sentido cumplido de la vivencia de María: si la misericordia del Señor es el motor de la historia, ahora no puede «conocer la corrupción del sepulcro aquella que ha generado el Señor de la vida» (Prefacio). Todo esto no se relaciona solo con María. Las “grandes cosas” hechas en ella por el Omnipotente nos tocan profundamente, nos hablan de nuestro viaje en la vida, nos recuerdan la meta que nos espera: la casa del Padre. Nuestra vida, vista a la luz de María asunta en el Cielo, no es un deambular sin sentido, sino un peregrinaje que, aún con todas sus incertidumbres y sufrimientos, tiene una meta secura: la casa de nuestro Padre, que nos espera con amor. Es bello pensare esto: que nosotros tenemos un Padre que nos espera con amor, y que nuestra Madre María está allá arriba y nos espera con amor.
En tanto, mientras transcurre la vida, Dios hace resplandecer «para su pueblo, peregrino en la tierra, un signo de consolación y de segura esperanza» (ibid.). Aquel signo tiene un rostro, y aquel signo tiene un nombre: el rostro luminoso de la Madre del Señor, el nombre bendito de María, la llena de gracia, porque ha creído en la palabra del Señor: ¡la gran creyente! Come miembros de la Iglesia, estamos destinados a compartir la alegría de la nuestra Madre, porque, gracias a Dios, también nosotros creemos en el sacrificio de Cristo sobre la cruz y, mediante el Bautismo, somos insertados en tal misterio de salvación.
Hoy todos juntos rezamos, para que, mientras se desnuda nuestra camino sobre esta tierra, ella dirija a nosotros sus ojos misericordiosos, nos esclarezca la entrada, nos indique la meta, y nos muestre después de este exilio a Jesús, el fruto bendito de su vientre. Y decimos juntos: ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas,
Mi pensamiento va, en este momento, a la población de la ciudad de Tianjin, en China septentrional, donde algunas explosiones en el área industrial han causado numerosos muertos y heridos y grandes daños. Aseguro mi oración para cuantos han perdido la vida y para todas las personas afectadas por este desastre; que el Señor les de alivio y apoyo a cuantos están comprometidos para aliviar su sufrimiento.
¡Saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de diversos Países! Le confío al maternal cuidad de nuestra Madre, que vive en la gloria di Dio y siempre acompaña nuestro camino.
Y como sería bello que hoy vosotros pudiérais ir a visitar a la Virgen, la Salus Populi Romani, a Santa María la Mayor: sería un bello gesto.
Les agradezco ha hayan venido y les deseo una buena fiesta de la Virgen. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y adiós!
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
Este es el texto íntegro de la oración mariana:
Queridos hermanos y hermanas, buenos días y ¡buena fiesta de la Virgen!
Hoy la Iglesia celebra una de las fiestas más importantes dedicadas a la Bienaventurada Virgen María: la fiesta de su Asunción. Al término de su vida terrena, la Madre de Cristo subió en alma y cuerpo al Cielo, es decir, en la gloria de la vida eterna, en la plena comunión con Dios.
La página del Evangelio de hoy (Lc 1,39-56) nos presenta a María que, inmediatamente después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, se dirige a ver a la anciana pariente Isabel, ella también milagrosamente espera un hijo. En este encuentro lleno del Espíritu Santo, María expresa su alegría con el cántico del Magnificat, poque ha tomado plena conciencia de las grande cosas que se están realizando en su vida: por medio de ella llega al cumplimiento toda la espera de su pueblo.
Pero el Evangelio nos muestra cual es el motivo más verdadero de la grandeza de María y de su beatitud: el motivo y la fe. De hecho Isabel la saluda con estas palabras: «Feliz de tí que has creído en lo que el Señor te ha dicho» (Lc 1,45). La fe es el corazón de toda la historia de María: ella sabe – y lo dice – que en la historia pesa la violencia de los prepotentes, el orgullo de los ricos, la arrogancia de los soberbios. Pero, María cree y proclama que Dios no deja solos a sus hijos, humildes y pobres, sino que los socorre con misericordia, con premura, derribando a los poderosos de sus tronos, dispersando a los orgullosos en la tramas de sus corazones. Esta es la fe de nuestra Madre, esta es la fe de María!
El Cántico de Virgen nos permite intuir el sentido cumplido de la vivencia de María: si la misericordia del Señor es el motor de la historia, ahora no puede «conocer la corrupción del sepulcro aquella que ha generado el Señor de la vida» (Prefacio). Todo esto no se relaciona solo con María. Las “grandes cosas” hechas en ella por el Omnipotente nos tocan profundamente, nos hablan de nuestro viaje en la vida, nos recuerdan la meta que nos espera: la casa del Padre. Nuestra vida, vista a la luz de María asunta en el Cielo, no es un deambular sin sentido, sino un peregrinaje que, aún con todas sus incertidumbres y sufrimientos, tiene una meta secura: la casa de nuestro Padre, que nos espera con amor. Es bello pensare esto: que nosotros tenemos un Padre que nos espera con amor, y que nuestra Madre María está allá arriba y nos espera con amor.
En tanto, mientras transcurre la vida, Dios hace resplandecer «para su pueblo, peregrino en la tierra, un signo de consolación y de segura esperanza» (ibid.). Aquel signo tiene un rostro, y aquel signo tiene un nombre: el rostro luminoso de la Madre del Señor, el nombre bendito de María, la llena de gracia, porque ha creído en la palabra del Señor: ¡la gran creyente! Come miembros de la Iglesia, estamos destinados a compartir la alegría de la nuestra Madre, porque, gracias a Dios, también nosotros creemos en el sacrificio de Cristo sobre la cruz y, mediante el Bautismo, somos insertados en tal misterio de salvación.
Hoy todos juntos rezamos, para que, mientras se desnuda nuestra camino sobre esta tierra, ella dirija a nosotros sus ojos misericordiosos, nos esclarezca la entrada, nos indique la meta, y nos muestre después de este exilio a Jesús, el fruto bendito de su vientre. Y decimos juntos: ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Después del Ángelus
Queridos hermanos y hermanas,
Mi pensamiento va, en este momento, a la población de la ciudad de Tianjin, en China septentrional, donde algunas explosiones en el área industrial han causado numerosos muertos y heridos y grandes daños. Aseguro mi oración para cuantos han perdido la vida y para todas las personas afectadas por este desastre; que el Señor les de alivio y apoyo a cuantos están comprometidos para aliviar su sufrimiento.
¡Saludo a todos vosotros, romanos y peregrinos de diversos Países! Le confío al maternal cuidad de nuestra Madre, que vive en la gloria di Dio y siempre acompaña nuestro camino.
Y como sería bello que hoy vosotros pudiérais ir a visitar a la Virgen, la Salus Populi Romani, a Santa María la Mayor: sería un bello gesto.
Les agradezco ha hayan venido y les deseo una buena fiesta de la Virgen. Por favor, no se olviden de rezar por mí. ¡Buen almuerzo y adiós!
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
Santo Padre nombra Arzobispo Coadjutor de Khartoum en Sudán
CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Agosto 15 de 2015). En otros Actos Pontificios este sábado, el Santo Padre FRANCISCO ha Monseñor Michael Didi Adgume, Arzobispo Coadjutor de Khartoum en Sudán, transfiriéndolo de la Sede de
El Obeid. Al mismo tiempo, lo ha nombrado Administrador Apostólico
sede vacante de El Obeid.
El Arzobispo electo nació el 1° de enero de 1959 en Engoth, diócesis de El Obeid, en la región de los Nuba Mountains, de una familia de religión tradicional. Se convirtió a la fe católica a los 16 años, recibiendo el bautizmo en Khartoum. Estudió la educación primaria en el St. Joseph Technical School de Khartoum, y la secundaria en el Comboni College de Khartoum, posteriormente en el St. Mary’s National Seminary en Nazaret-Wau, ingresó en el Seminario Menor de Khartoum. Continuó los estudios en el St. Paul’s National Seminary de Busare-Wau (1985-1987), en Munuki-Juba (1987-1989) y en Khartoum (1989-1992).
Fue ordenado en Khartoum el 10 de mayo de 1992 e incardinado en la misma Arquidiócesis.
Después de la ordenación sacerdotal ha desempeñado el ministerio pastoral en la parroquia de Santa Bakita en Jabarona, ocupándose de los refugiados (1992-1997).
Fue enviado a Roma, donde se laureó en Derecho Canónico en 2001, por la Pontificia Universidad Urbaniana.
Al terminar sus estudios regresó a su patria, y fue nombrado Miembro del Consejo Presbiterial y del Colegio de los Consultores (2001-2008), en 2004 fue Profesor de Derecho Canónico y Miembro del Sudan Inter-religious Council.
De 2008 a 2010 fue Rector del St. Paul’s Major Seminary.
El 29 de mayo de 2010, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo Coadjuntor de El Obeid, per diventarne, posteriormente, Ordinario, el 28 de octubre de 2013.
El Arzobispo electo nació el 1° de enero de 1959 en Engoth, diócesis de El Obeid, en la región de los Nuba Mountains, de una familia de religión tradicional. Se convirtió a la fe católica a los 16 años, recibiendo el bautizmo en Khartoum. Estudió la educación primaria en el St. Joseph Technical School de Khartoum, y la secundaria en el Comboni College de Khartoum, posteriormente en el St. Mary’s National Seminary en Nazaret-Wau, ingresó en el Seminario Menor de Khartoum. Continuó los estudios en el St. Paul’s National Seminary de Busare-Wau (1985-1987), en Munuki-Juba (1987-1989) y en Khartoum (1989-1992).
Fue ordenado en Khartoum el 10 de mayo de 1992 e incardinado en la misma Arquidiócesis.
Después de la ordenación sacerdotal ha desempeñado el ministerio pastoral en la parroquia de Santa Bakita en Jabarona, ocupándose de los refugiados (1992-1997).
Fue enviado a Roma, donde se laureó en Derecho Canónico en 2001, por la Pontificia Universidad Urbaniana.
Al terminar sus estudios regresó a su patria, y fue nombrado Miembro del Consejo Presbiterial y del Colegio de los Consultores (2001-2008), en 2004 fue Profesor de Derecho Canónico y Miembro del Sudan Inter-religious Council.
De 2008 a 2010 fue Rector del St. Paul’s Major Seminary.
El 29 de mayo de 2010, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo Coadjuntor de El Obeid, per diventarne, posteriormente, Ordinario, el 28 de octubre de 2013.
viernes, 14 de agosto de 2015
Papa FRANCISCO nombra Vicario Apostólico de Anatolia en Turquía
CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Agosto 14 de 2015). En otros Actos Pontificios este viernes, el Santo Padre FRANCISCO ha nombrado Vicario Apostólico de Anatolia en Turquía, al Reverendo Padre Paolo Bizzeti, S.I., hasta ahora Rector de la Patavina Residentia Antonianum y Director del Centro Antonianum para la formación del laicado en Padova, asignándole la Sede titular de Tabe.
El Vicario electo nació en Firenze (Italia), el 22 de septiembre de 1947. Obtuvo la Licenciatura en Filosofía por la Pontificia Facultad de Filosofía Aloisianum de Gallarate, se laureó en Teología por la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional, así mismo en Letras y Filosofía por el Alma Mater Studiorum de Bolonia.
Ingresó en la Compañía de Jesús el 22 de noviembre de 1966; fue ordenado Sacerdote el 21 de junio de 1975, emitió la profesión solemne el 12 de junio de 1982.
Ha sido: de 1981 a 1983 y de 1988 a 2007, Delegado del Padre Provincial para la pastoral vocacional; de 1988 a 1995, Superior de la Residentia B. A. Baldinucci en Firenze; de 1995 a 2007, Director del Centro de Espiritualidad Villa San José en Bolonia y en 2007, Director del curso de Ejercicios Espirituales a Obispos de Emilia-Romagna. Consultor de la Provincia de Italia y Delegado del Padre Provincial para la Pastoral Juvenil de la Provincia de Italia de 2003 a 2007; de 2007 a 2013, Rector del Escolasticado Filosófico del Aloisianum de Padova; desde 2007 hasta hoy Rector de la Patavina Residentia Antonianum y Director del Centro Antonianum para la formación del laicado en Padova. También ha sido docente en diversos Institutos y Facultades en Veneto y Emilia Romagna. Es especialista de asuntos medio-orientales. Ha fundado y guía diversos organismos: la Asociación Amigos del Medio Oriente Onlus, la comunidad de familias Maranàtha, la Tavola Pellegrini Medio Oriente. Desde 1990 hasta la fecha ha organizado y guiado peregrinaciones en los lugares ignacianos en España, París y Roma. Ha publicado diversos artículos de tipo divulgativo sobre temáticas bíblicas y pastorales y su tesis fue inspirada en el libro de la Sabiduría y los Hechos de los Apóstoles.
Su lengua materna es el italiano, pero habla también inglés, alemán, español y francés.
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
El Vicario electo nació en Firenze (Italia), el 22 de septiembre de 1947. Obtuvo la Licenciatura en Filosofía por la Pontificia Facultad de Filosofía Aloisianum de Gallarate, se laureó en Teología por la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional, así mismo en Letras y Filosofía por el Alma Mater Studiorum de Bolonia.
Ingresó en la Compañía de Jesús el 22 de noviembre de 1966; fue ordenado Sacerdote el 21 de junio de 1975, emitió la profesión solemne el 12 de junio de 1982.
Ha sido: de 1981 a 1983 y de 1988 a 2007, Delegado del Padre Provincial para la pastoral vocacional; de 1988 a 1995, Superior de la Residentia B. A. Baldinucci en Firenze; de 1995 a 2007, Director del Centro de Espiritualidad Villa San José en Bolonia y en 2007, Director del curso de Ejercicios Espirituales a Obispos de Emilia-Romagna. Consultor de la Provincia de Italia y Delegado del Padre Provincial para la Pastoral Juvenil de la Provincia de Italia de 2003 a 2007; de 2007 a 2013, Rector del Escolasticado Filosófico del Aloisianum de Padova; desde 2007 hasta hoy Rector de la Patavina Residentia Antonianum y Director del Centro Antonianum para la formación del laicado en Padova. También ha sido docente en diversos Institutos y Facultades en Veneto y Emilia Romagna. Es especialista de asuntos medio-orientales. Ha fundado y guía diversos organismos: la Asociación Amigos del Medio Oriente Onlus, la comunidad de familias Maranàtha, la Tavola Pellegrini Medio Oriente. Desde 1990 hasta la fecha ha organizado y guiado peregrinaciones en los lugares ignacianos en España, París y Roma. Ha publicado diversos artículos de tipo divulgativo sobre temáticas bíblicas y pastorales y su tesis fue inspirada en el libro de la Sabiduría y los Hechos de los Apóstoles.
Su lengua materna es el italiano, pero habla también inglés, alemán, español y francés.
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
Acuerdo entre la Santa Sede y Timor Oriental
CIUDAD DEL VATICANO (http://catolicidad.blogspot.com - Agosto 14 de 2015). Como
parte de las celebraciones por el quinto centenario de la
evangelización de la República Democrática de Timor Oriental, hoy, viernes
14 de agosto de 2015, en las oficinas del Palacio de Gobierno de Dili, se ha suscrito el Acuerdo entre la Santa Sede y la República Democrática del Timor Oriental.
Han firmado: por la Santa Sede el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado y Legado Pontificio para tales celebraciones, y por la República Democrática de Timor Oriental, el Señor Rui Maria de Araújo, Primer Ministro.
Han asistido al solemne acto:
por parte de la Santa Sede: Mons. Joseph Marino, Nuncio Apostólico en Timor-Leste; Mons. Basílio do Nascimento, Obispo de Baucau y Presidente de la Conferencia Episcopal de Timor; Mons. Norberto de Amaral, Obispo de Maliana; Mons. Leopoldo Girelli, Nuncio Apostólico en Singapur y para el ASEAN; Mons. Francesco Cao Minh Dung, Consejero de Nunciatura para la Sección de las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado; Mons. Ionuţ Paul Strejac, Consejero de la Nunciatura Apostólica en Timor-Leste;
por parte de la República Democrática de Timor Oriental: Señor Agio Pereira, Ministro de Estado y de la Presidencia del Consejo de Ministros; Señor António da Conceição, Ministro de Estado y Ministro Coordinador para los Asuntos Sociales y Ministro de Educación; Señor Estanislau da Silva, Ministro de Estado y Ministro Coordinador para los Asuntos Económicos, Ministro de Agricultura y de Pesca; Señor Dionísio Babo, Ministro de Estado y Ministro Coordinador para la Administración de Estado y Justicia; Señor Hernâni Coelho, Ministro de Exteriores y de Cooperación; Señora Santina Cardoso, Ministro de Finanzas; Señor Jaime Xavier Lopes, Secretario de Estado para la Tierra y Propiedad; Señora Isabel Guterres, Ministro de la Solidaridad; Señora Maria do Céu Sarmento, Ministro de Salud; Señor Longuinhos Monteiro, Ministro del Interior; Señora Dulce Jesus Soares, Vice Ministro para la Educación Básica; Señor Roberto Sarmento de Oliveira Soares, Vice Ministro para los Asuntos Exteriores; Señor Orlando Sarmento, Encargado de Asuntos de la Embajada de Timor Oriental ante la Santa Sede.
El acuerdo, teniendo en cuenta las buenas relaciones que se han desarrollado entre la Santa Sede y la República Democrática de Timor Oriental, y teniendo en cuenta el papel histórico y actual que desempeña la Iglesia Católica en la vida de la nación para el desarrollo de la persona humana, define y garantiza el estatuto jurídico de la Iglesia católica y regula diversas áreas, entre ellas la del matrimonio canónico, los lugares de culto, las instituciones católicas de instrucción y la educación, la enseñanza de la religión en las escuelas, las actividades asistencial-caritativa de la Iglesia, el cuidado pastoral en las fuerzas armadas y en las instituciones penitenciarias y hospitales, y el régimen patrimonial y fiscal.
El Acuerdo, que consta de un Preámbulo y de 26 Artículos, entrará en vigor con el intercambio de los instrumentos de ratificación.
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
Han firmado: por la Santa Sede el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado y Legado Pontificio para tales celebraciones, y por la República Democrática de Timor Oriental, el Señor Rui Maria de Araújo, Primer Ministro.
Han asistido al solemne acto:
por parte de la Santa Sede: Mons. Joseph Marino, Nuncio Apostólico en Timor-Leste; Mons. Basílio do Nascimento, Obispo de Baucau y Presidente de la Conferencia Episcopal de Timor; Mons. Norberto de Amaral, Obispo de Maliana; Mons. Leopoldo Girelli, Nuncio Apostólico en Singapur y para el ASEAN; Mons. Francesco Cao Minh Dung, Consejero de Nunciatura para la Sección de las Relaciones con los Estados de la Secretaría de Estado; Mons. Ionuţ Paul Strejac, Consejero de la Nunciatura Apostólica en Timor-Leste;
por parte de la República Democrática de Timor Oriental: Señor Agio Pereira, Ministro de Estado y de la Presidencia del Consejo de Ministros; Señor António da Conceição, Ministro de Estado y Ministro Coordinador para los Asuntos Sociales y Ministro de Educación; Señor Estanislau da Silva, Ministro de Estado y Ministro Coordinador para los Asuntos Económicos, Ministro de Agricultura y de Pesca; Señor Dionísio Babo, Ministro de Estado y Ministro Coordinador para la Administración de Estado y Justicia; Señor Hernâni Coelho, Ministro de Exteriores y de Cooperación; Señora Santina Cardoso, Ministro de Finanzas; Señor Jaime Xavier Lopes, Secretario de Estado para la Tierra y Propiedad; Señora Isabel Guterres, Ministro de la Solidaridad; Señora Maria do Céu Sarmento, Ministro de Salud; Señor Longuinhos Monteiro, Ministro del Interior; Señora Dulce Jesus Soares, Vice Ministro para la Educación Básica; Señor Roberto Sarmento de Oliveira Soares, Vice Ministro para los Asuntos Exteriores; Señor Orlando Sarmento, Encargado de Asuntos de la Embajada de Timor Oriental ante la Santa Sede.
El acuerdo, teniendo en cuenta las buenas relaciones que se han desarrollado entre la Santa Sede y la República Democrática de Timor Oriental, y teniendo en cuenta el papel histórico y actual que desempeña la Iglesia Católica en la vida de la nación para el desarrollo de la persona humana, define y garantiza el estatuto jurídico de la Iglesia católica y regula diversas áreas, entre ellas la del matrimonio canónico, los lugares de culto, las instituciones católicas de instrucción y la educación, la enseñanza de la religión en las escuelas, las actividades asistencial-caritativa de la Iglesia, el cuidado pastoral en las fuerzas armadas y en las instituciones penitenciarias y hospitales, y el régimen patrimonial y fiscal.
El Acuerdo, que consta de un Preámbulo y de 26 Artículos, entrará en vigor con el intercambio de los instrumentos de ratificación.
(Traducción del original italiano: http://catolicidad.blogspot.com)
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