Zamboanga City, FILIPINAS (Agencia Fides, 11/09/2015) – De la memoria de la crisis de
Zamboanga, la ciudad de las Filipinas que fue pasado por “fuego y
acero” por los rebeldes islámicos en septiembre de 2013, puede y debe
nacer una esperanza para mejorar y desarrollar de manera armoniosa las
relaciones entre musulmanes y cristianos en el sur de Filipinas: con
esta esperanza del movimiento para el diálogo “Silsilah”, fundado en
Mindanao por el padre Sebastiano D'Ambra, PIME, se recuerdan los
trágicos acontecimientos que tuvieron lugar hace dos años en la ciudad
que se encuentra en el extremo sur de la isla de Mindanao.
“Aquel asedio ha causado mucho dolor, odio y muerte. Muchos todavía
viven con miedo”, dice una nota enviada a la Agencia Fides por el
movimiento “Silsilah”, que, con motivo del aniversario de ese
acontecimiento, ha publicado las historias de personas que cuentan su
experiencia de buenas relaciones entre cristianos y musulmanes.
“Silsilah” afirma: “Hay un gran bien en medio de nosotros, musulmanes y
cristianos en Zamboanga. Podemos vivir juntos en paz si nos amamos,
aceptando las diferencias de nuestras religiones y culturas. Dios ha
sembrado en todos nosotros la misma semilla de amor. Somos hermanos y
hermanas, con la misma aspiración espiritual en la vida. La aspiración
es también un sueño: el de vivir en armonía, solidaridad y paz como
parte de la misma familia humana. Juntos podemos transformar Zamboanga
en una tierra de esperanza”.
El movimiento, recuerda que “la creación de una paz duradera en Mindanao será algo bueno para todos, musulmanes y cristianos”.